María Teresa Espasa:  «La escritura ha sido el soporte de mi vida»

Entrevista publicada en ‘El Periódico de Aquí’ (edición Valencia, julio/agosto de 2022 p. 11)

María Teresa Espasa Moltó es una poetisa, narradora, ensayista y profesora española, nacida en Denia (Alicante) a mediados del siglo XX. Ha desarrollado una intensa actividad literaria y de animación cultural desde la tertulia La Buhardilla y a través de la revista ‘Corondel’. Es autora de más de veinte libros, licenciada en Filosofía por la Universitat de València y licenciada en Teología por la Facultad San Vicente Ferrer de Valencia. Miembro del grupo literario El limonero de Homero, como poeta, ha ganado algunos de los premios más importantes, como el Vicente Gaos, el de la Crítica Literaria Valenciana o el Leonor, de Córdoba. Reconocida por la comunidad poética valenciana como una de sus máximos exponentes, el magisterio de Teresa Espasa ha curtido a diversas promociones de poetas. Creadora del mítico ciclo Hojas de Abedul, celebrado en Ámbito Cultural, así como de sus famosos Pliegos de Ítaca, el próximo otoño, Espasa publicará ‘La caída de la luz’, un nuevo libro en el que imbricará sus poemas con los aforismos de Roger Swanzy.

ENTREVISTA

¿Qué has aprendido del silencio? ¿Por qué está tan presente en tu poesía?

Mi primer libro que lleva por título ‘A través del silencio’, se publicó en el año 1978, así que formo parte de la segunda mitad de la generación de los años 70.

De este libro aprendí a valorar la palabra poética y, también, como escribió Ricardo Bellveser en el prólogo de ‘Tanto y tanto silencio’, a escribir de manera incansable para conseguir que mi poesía salga del rincón del que ahora injustamente se encuentra, víctima de tanto y tanto silencio (según dijo Bellveser).

Naciste en Denia. ¿Qué relación mantienes con Alicante?

Sí, nací en Denia, cosa que siempre me he sentido complacida. En cuanto a mi relación con Alicante, tengo que decir que allí están mis raíces, ya que mi abuelo Sebastián, (fogonero del Titanic), nació en la capital de la Costa Blanca.

¿Cuáles han sido tus referentes literarios?

Mis referentes literarios han sido los libros de la gran biblioteca de mi casa, desde la filosofía con Heidegger, Nietzsche, con su muerte de Dios, y Foucault, con la muerte del hombre, me han hecho entender la vida. En cuanto a la poesía, mis referentes literarios, aparte de las Vanguardias, han sido: Cernuda, Neruda, Brines, Gil-Albert, R. Bellveser y un largo etc. De ellos he aprendido a conocerme a mí misma, a sentir la mágica sensación de la palabra y a vivir plenamente para la poesía.

Tengo que confesar que la escritura ha sido el soporte de mi vida, sin ella hubiera resultado muy difícil.

¿Qué te llevó a estudiar Arqueología Bíblica en Jerusalén?

En realidad, empecé por la Filosofía, la Filosofía me llevó a la Teología y la Teología me llevó a la Arqueología Bíblica.

De la Arqueología Bíblica, aprendí a dar firmeza a mis escritos, ayudándome a analizar algunos pasajes de la ‘Biblia’, como, por ejemplo, la vieja historia de Teráh, padre de Abraham. En general, uno de sus objetivos es probar la veracidad de los relatos que narra la ‘Biblia’.

¿Escribir poesía es una forma de buscar a Dios?

Quizá podríamos decir que la poesía es la esencia del mundo, igual que la búsqueda de Dios.

María Teresa Espasa

Eres la única integrante femenina del grupo El limonero de Homero.

Como sabes, desde sus inicios El limonero de Homero ha estado compuesto por cinco poetas, llegó el momento en que uno de ellos abandonó el grupo para dedicarse a la música, entonces Vicente Barberá me invito a integrarme en el grupo, desde entonces formo parte de un grupo de poetas que todos los jueves a las 11 de mañana se reúnen para escribir, corregir y estar dispuesto a escuchar los consejos de sus compañeros. Mi aportación personal tal vez sea la intuición.

¿Te ha resultado más fácil aprender o enseñar?

Desde la perspectiva de formar a los alumnos, siempre me ha gustado enseñar. Aunque aprender es la sal de la vida. Aprender es algo fantástico. Una escritora a veces se convierte en espectadora silenciosa de su tiempo y su vacío.

Para una poeta, escribir es descubrir los días de aventura e incluso permanecer suspendida dentro de un equilibrio difícil de mantener.

Eres la fundadora de la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo. ¿Qué objetivos tiene este colectivo?

Llegó un momento en que mi natural rebeldía me llevó a coordinar la primera antología escrita por mujeres que se publicó en Valencia en el año 1989, su título ‘Nunca te dije que el amor fuera esto’. Esta antología está formada por doce poetas que escribieron sobre el amor desde distintas perspectivas.

Más tarde dedique mi actividad cultural a promocionar la escritura femenina. Tuve la suerte de reunir a un conjunto de escritoras que defendían los mismos objetivos.

Desde entonces, la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo se ha dedicado a promocionar la literatura de mujeres, puedo decir que hasta el momento su labor es bien acogida por el colectivo de escritoras y escritores.

María Teresa Espasa

Pocos poetas vivos, y menos, en Valencia, tienen el honor de tener un certamen poético que lleve su nombre. El Premio Internacional de Poesía Breve ‘María Teresa Espasa’ ya va por su cuarta edición.

Por supuesto, para mí es una satisfacción y un honor que mis compañeras de la Plataforma me ofrecieran un homenaje tan inmenso como fue el crear un certamen poético que lleva mi nombre y que como tú bien dices, ya ha convocado su cuarta edición.

¿Qué vamos a encontrar en ‘La caída de la luz’, tu próximo libro?

La vida está siempre en movimiento, igual que la luz y la sombra.

‘La caída de la luz’, es un libro exquisito que hemos escrito entre Roger Swanzy y yo misma. El título es una aportación de Roger, que ha escrito unos aforismos magníficos, mi contribución a este singular poemario, son poemas.

Bien podríamos decir que ‘La caída de la luz’ es un conjunto de sombras movedizas que danzan y danzan sobre un cielo infinito y sus dos orillas.

Nos lo publicara, la Editorial Araña, de la mano de Julia de la Rúa, y estará en la calle este próximo otoño.

¿Qué nos puedes contar sobre tus próximos proyectos?

A pesar de todo, mis proyectos para un futuro inmediato son abundantes.

En primer lugar, a final de año la editorial Lastura publicará mi libro ‘Déjame que te diga’, es una especie de memorias en las que cuento, tanto los días felices, como los desgarrados. También cuento parte de la historia de la literatura en Valencia. Espero que guste a mucha gente.

Por otra parte, estoy preparando un epistolario que lleva por título ‘Cartas de madrugada’, su contenido son esas cartas que muchos de nosotros todavía nos debemos.

Por último, estoy rematando un poemario para el que no tengo editorial.

María Teresa Espasa

No hay peor calumnia que la verdad

Artículo publicado en la revista ‘Ajkö Ki’:

https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/97-no-hay-peor-calumnia-que-la-verdad-ajkoe-ki-no-2?fbclid=IwAR04I11_ccAhcXhNGWAwvxiY9IaTRARJ1UTmKtj4yvhNnQh8-ZNoURtEL4c

QUÉDATE CON TU BORGES (7)

1 él te ofrece el recuerdo de una flor amarilla (14)

2 vista al anochecer (7)

3 años antes que tú nacieras (9)

4 interesante puchas que interesante (12)

5 en cambio yo no te prometo nada (11)

6 ni dinero ni sexo ni poesía (12)

7 un yogur es lo + que podría ofrecerte (14)

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Nicanor Parra (1914-2018) fue un poeta chileno creador de la denominada «antipoesía». Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1969, fue candidato al Nobel en varias ocasiones. El texto seleccionado es un poema incluido en el libro Poemas y antipoemas (1954), libro fundacional en cuanto a que propuso con él una nueva forma de hacer poesía. Sus poemas se inscriben en la línea vanguardista, también posvanguardista, de carácter experimental, con rasgos científicos que a veces intenta mezclar con los procedimientos formales de creación. Su poética es crítica, todo lo cuestiona, es anticlerical, arremete contra la política, y junto a su posmodernismo analítico, también se encuentran poemas de corte ecológico, de amplitud popular y temas locales.

Parra se distinguió por democratizar la poesía, por darla a conocer a los estratos más bajos de la sociedad, y para ello, no dudó en recurrir a lo absurdo, a la cultura popular, el arte manifestado en las calles; así como una buena dosis de ironía y humor. Parra participó de las vanguardias de principios de siglo veinte, aquellas que pretendiendo acercar el público a las artes en desarrollo se complejizaron tanto, que consiguieron justamente lo contrario. El hecho literario se convirtió entonces casi en un laboratorio de experimentos, cada vez más extraños.

Parra influyó primero en la poesía hispanoamericana y después, en todo el mundo. El carácter revolucionario de sus propuestas poéticas encajaba a la perfección con los ideales del individuo que no se encontraba a sí mismo en un mundo industrializado y transformado por el auge del capitalismo. Este poema se compone únicamente de un título y siete versos (monoestrófico), es breve y en apariencia sencillo, pero pasemos a analizar algunas de sus dimensiones para desentrañar todo su valor y su mensaje.

El título del poema anticipa de manera catafórica el carácter dialogístico del texto. Parra se refiere al lector (apóstrofe) a través de un yo (hablante lírico) que se expresa en primera persona: «yo no te prometo» (v. 5); «que podría ofrecerte» (v. 7). Este rasgo es inclusivo con referencia al lector, dicha interpelación lo sumerge de lleno en el poema y, de alguna manera, lo hace participar. Sorprende que el texto carezca de letra mayúscula al principio del poema, así como también, que no se encuentren en él rasgos adsegmentales, la ausencia de todos estos signos ortográficos deviene en un encabalgamiento permanente, lo cual, demanda un lector activo (obra abierta) que participe del texto y decida dónde terminan y empiezan las proposiciones.

Este hecho, además de favorecer las elipsis e introducir al lector de manera inmersiva en la lectura, aumenta el extrañamiento, y con él, el tiempo de recepción de la obra; el lenguaje se vuelve recurrente y llama la atención sobre sí mismo. Tanto la renuncia a colocar signos ortográficos, como a prescindir de tipografía mayúscula, tienen su razón de ser en el principio de antipoema; es decir, la idea de transgredir la convención, huir de lo establecido y quebrantar las normas para ir en busca de algo nuevo. Pero esa condición de antipoema se consigue también mediante otros factores.

Hemos marcado a la derecha de los versos el número de sílabas que contienen. Así, podemos comprobar cómo el poema comienza y termina con sendos versos alejandrinos (14 sílabas), mientras los demás versos no parecen repetir ningún patrón rítmico a modo grupal. Estamos ante verso libre (anarquía coherente con el conjunto de ideas y proceder); sin embargo, el autor demuestra conocer la tradición métrica de armonías clásicas, utiliza de manera deliberada una combinación polimétrica que mezcla versos parisílabos e imparisílabos, algo que se sanciona en los manuales de poesía. Lo mismo ocurre con la rima, el poema carece de ella para separarse de la tradición más inmediata.

La mención a Borges del título (el imperativo `quédate´) y su alusión en los primeros versos: «él te ofrece» (v. 1) parece colocarse en contra de un culturalismo preciosista, una aspiración estética, que para Parra, Borges representa. Critica de alguna manera el afán dogmático de la literatura mercantilista, devenido de una sociedad opulenta a la que se induce desde el Estado a actitudes de consumo; y en contraposición, Parra, o su hablante lírico, dice no ofrecer nada parecido a cambio: «ni dinero ni sexo ni poesía» (v. 6). Es en el último verso donde aparece el objeto de consumo fabricado en serie: «un yogur es lo + que podría ofrecerte», donde ridiculiza a través del absurdo el hecho de comparar una obra literaria con un comestible de fabricación industrial.

El cuarto verso: «interesante puchas que interesante», funciona como el eje vertebrador que escinde la parte alusiva a Borges, o lo que su literatura propone, de la opinión del sujeto poemático y cuanto este ofrece (ley de oferta y demanda como metáfora de cómo funciona el mundo); pero además, uno de los significados atribuidos a la palabra `puchas´ hace referencia a las denominadas `natillas de pobres´, naturales de Salamanca, por lo que rompe completamente el tono del poema en su parte central y nos prepara para lo que vendrá después. La repetición de la palabra `interesante´ en el mismo verso, subraya el carácter socarrón de esta expresión, que debería ir precedida de un guion de diálogo.

Se trata, pues, —o por lo menos en apariencia— del trueque entre un bien inmaterial de alto valor y un producto comercial creado por la mercadotecnia. ¿Es posible establecer un baremo de igualdad en este absurdo intercambio? Una posible equivalencia entre el postre y el libro podría establecerse mediante la consideración del tiempo de creación invertido en ambas mercancías. Ambas cosas pueden venderse como productos en unos grandes almacenes; por lo tanto, ambas requieren de un trabajo previo para existir, que precisa de una inversión para generar un beneficio económico. Pero son tan diferentes —no solo en lo matérico— los objetos escogidos por Parra: (yogur (físico) vs. literatura (inmaterial)), que resulta casi imposible equipararlos; sin embargo, podrían igualarse en nuestra percepción del deseo.

Entre el bien inmaterial borgeano y el producto de primera necesidad, Parra nos recomienda en su título que escojamos el primero. En apariencia, nos parece estar ante una contradicción: un intrascendente yogur es lo que ofrece el protagonista del poema y, lejos de persuadir al lector para que piense como él (tónica dominante en la literatura occidental), Parra nos invita a lo contrario. Y es que de eso se trata el antipoema.

La oferta sublime de la literatura borgeana es ridiculizada por el tono burlón del poema. El desenlace es cómico; la aspiración a la belleza insinuada en el texto es sustituida por el placer de reír: algo que podría hacernos pensar que la flor amarilla[1] de Borges (intertextualidad con el poema de Borges titulado “Una rosa amarilla”, donde esta simboliza lo eterno) es algo banal o kitsch. La contraoferta del yogur es algo del todo impredecible, no se puede deducir de lo leído con anterioridad. La flor, que es el símbolo por excelencia de amor entre los amantes (aquí, por supuesto, desacralizado), se convierte en un pueril yogur que adquiere una dimensión romántica. La antinomia de ambos elementos poemáticos cristaliza en un extrañamiento que termina en comedia, y ese es el principal objetivo de Parra, desautomatizar el texto, las convenciones y las connotaciones que el lector pueda extraer de él.

La utilización del signo (+) en el último verso, añade más coherencia a esta aspiración desactivadora de lo canónico. Este símbolo matemático de adición aparece justo en la palabra final del hemistiquio que separa al otro por la cesura. Su connotación puede interpretarse también con relación a la cruz, símbolo de la religión católica, por lo que el hecho de proponer cambiar de ideología al lector también pueda interpretarse como algo dogmático.

La relación entre el título y el primer verso también puede considerarse consecutiva; es decir, el título no sería un elemento exterior al poema, pues gramaticalmente ambos adquieren su sentido en lo continuo de la lectura.

Parra no pretende ser lírico con su poema, se aleja de esa pretensión y se instala como dramaturgo, pues presenta a un personaje que interpela a otro en una suerte de diálogo. La flor amarilla representa la distracción, el arte por el arte, aquello contra lo que el autor quiere luchar y; sin embargo, su arma es un yogur: «ni dinero ni sexo ni poesía», cosas aparentemente más deseables, las dos primeras, de fácil atribución a la sociedad monetarizada, con las que sin duda se convencería mucho más rápido a alguien. Al código lingüístico se suma un símbolo matemático que podemos asociar con el tener, pero el hecho de que aparezca la palabra `tu´ en el título del poema, nos hace pensar en que la propuesta borgeana es solo una de todas las que puede ofrecer.

 Quedarnos con una llamativa flor amarilla puede traducirse como el laudo de alguien superficial, alguien materialista, así que la grandeza del poema recae en que también puede interpretarse como una gran ironía, y lo que verdaderamente quiere Parra es que no cambiemos lo material por lo inmaterial, no es que el yogur nos distraiga de lo benéfico de la literatura, es que el yogur es el demonio (producto del mercado), aquello que destruye el mundo e infecta nuestras mentes.

`Él´ (alusión a Borges) aparece en el primer verso, `yo´ (hablante lírico), en el quinto, sin duda son palabras importantes junto a, por supuesto, `flor amarilla´ y `yogur´. El tercer verso: «años antes que tú nacieras» es utilizado de dos formas: como prueba de que nos dejamos seducir por cosas ya obsoletas, lejanas en el tiempo y que poco tienen que ver con nuestro yo y las necesidades actuales; y también como ridiculización de un hecho que en la ficción borgeana se da de manera recursiva: los viajes en el tiempo. En muchas narraciones de Borges el personaje principal termina donde empieza (ruinas circulares), por lo que ante la imposibilidad de este hecho en el mundo real, el sujeto lírico conviene en que un yogur (medible, pesable, palpable) es más valioso (y real) que toda su literatura (universo figurativo). Esta idea mete de lleno al lector en la necesidad de ser realista y reaccionar ante los problemas verdaderos que acucian a la sociedad.

En conclusión, Parra maneja con habilidad una diversa gama de recursos literarios para cohesionar y dar coherencia a su aspiración al antipoema. Desde el léxico escogido, completamente sencillo y entendible, a su tono coloquial, su irreverencia formal (ausencia de signos ortográficos, mayúsculas, ausencia de punto final, aparición de signos matemáticos), cada rasgo contribuye a perder de vista la meta estética y a desactivar el orden establecido en la convención de lo que entendemos por poema.

En este sentido, el cariz humorístico representado por el cuarto verso y la elección del yogur como elemento actorial, sustitutivo de la literatura como bien inmaterial, ayudan a desmitificar códigos y símbolos, algo necesario si, como Parra pretende, se aspira a reconfigurar el hecho literario y su comprensión sobre él. Este poema actúa a modo de un ready made dadaísta (objeto manufacturado en serie —intervenido artísticamente— que es la metáfora de la estandarización que lleva a cabo de manera subliminal la cultura de masas); a través de elementos conocidos somos introducidos en lo desconocido, en una sensación del absurdo que nos insta a redefinir nuestra escala de valores.

Queda traslucida a la perfección tanto la idiosincrasia mercantilista de la sociedad, como lo absurdo de cambiar lo trascendente por lo intrascendente. Por extraño que parezca, mediante la asociación libre e irracional, Parra nos habla de manera efectiva de lo racional. La libertad expresiva no coarta la comunicación. La ruptura de la lógica abre el diálogo a más interpretaciones. El antipoema queda construido con elementos de apariencia no lírica, pero nada más lejos de la realidad, nos conduce con estratégica serenidad a un jardín en el que —sin duda— esplende la verdadera poesía.






[1] La flor amarilla era un presagio de buena suerte para Gabriel García Márquez y así mismo se titula un relato de Julio Cortázar en el que habla también de la eternidad y lo efímero. Por tanto, las intertextualidades son muchas y la oposición eternidad (rosa) / efímero (yogur) está más que clara.

Quique Olmos: «Hay muy buenos escritores en la Comunidad Valenciana que lo único que necesitan es que alguien les dé esa oportunidad»

Entrevista publicada en ‘El Periódico de Aquí’ (edición Camp de Túria, julio/agosto, 2022, p. 13).

Quique Olmos reside en La Eliana y es licenciado en Ecotecnología Acuática y Medio Ambiente por la Universidad Hogeschool Zeeland, de Holanda, empezó hace 16 años su primer trabajo como editor en Editorial Ecir, dedicada al libro de texto, donde bajo su supervisión empezaron a publicar libros infantiles y juveniles. Cinco años después comenzó a dirigir Carena Editors, editorial dedicada a la narrativa y a la cultura local. En 2015 cofundó el Grupo Editorial Sargantana, un proyecto del que es director ejecutivo y sobre el que nos hablará ampliamente en esta entrevista. Es miembro de la asociación de editores de Valencia. Ha realizado un máster de edición de la Universidad de Valencia y un máster de artes gráficas en la Universidad Politécnica de Valencia. Ha asistido a numerosos congresos nacionales e internacionales de edición y regularmente a las ferias profesionales más importantes del libro, como Frankfurt, Liber, Guadalajara o Bolonia.

ENTREVISTA

¿Qué es el Grupo Editorial Sargantana?

Grupo Editorial Sargantana comprende diferentes sellos editoriales desde donde publicamos diferentes temáticas. Desde Editorial Sargantana publicamos libros de literatura infantil y juvenil, narrativa para adultos, cultura local de diferentes partes de España y la colección de personajes ilustres donde publicamos biografías de personas que han sido muy importantes en la historia, pero con un lenguaje dirigido a todo el mundo.

Galés Edicions es nuestro sello editorial donde publicamos libros en valenciano, sin discriminar si son en valenciano, catalán o balear. De hecho, desde el año pasado publicamos los premios literarios del Consell de Mallorca. Tenemos cuatro colecciones; ensayo, narrativa, poesía y teatro.

Aleta Ediciones es una editorial que incorporamos a Grupo Editorial Sargantana hace dos años y con la que entramos en el mundo del cómic. Este sello tiene más de 25 años y es conocida como una de las editoriales independientes más importantes de cómic tipo americano en España.

Desfiladero Ediciones también se incorporó al grupo hace dos años y está especializada en novela gráfica, sobre todo, sobre memoria histórica, fantasía y ahora comenzamos con una colección de biografías de personajes de la historia del cine en novela gráfica. Además, también tenemos una colección de ensayo sobre cine.

Editorial Brief tiene 21 años y la incorporamos hace ya casi tres años y es nuestro sello especializado en innovación pedagógica y altas capacidades. También tenemos una colección de narrativa escolar con plan lector.

Finalmente, NPQ Editores es nuestro sello de autoedición con el que damos servicio editorial a escritores, empresas e instituciones.

El equipo editorial está compuesto por un equipo inquieto y apasionado del sector de 15 personas entre todos los departamentos. La media de edad del equipo es muy joven, pero muy preparado.

La progresión de Sargantana durante sus siete años de vida es manifiesta. Vuestros libros se encuentran en librerías y grandes almacenes, contáis con distribución en España y México. ¿Ha resultado duro consolidarse en el sector?

Es muy difícil hacerse un hueco en este sector, cada año nacen muchas nuevas editoriales, muchas de las cuales, desgraciadamente, no logran consolidarse y desaparecen. Nosotros, desde un principio, teníamos un plan editorial y empresarial que pusimos en marcha. Muchas nuevas editoriales se olvidan de esta segunda parte y es tan importante como la primera. Ha sido muy difícil hacernos un hueco, pero tenemos que seguir trabajando duro porque hay partes de España donde no tenemos la implantación que nos gustaría.

¿Ser editor en Valencia sigue siendo arriesgado? ¿Cómo ves las ayudas a la edición, la sinergia entre librero, distribuidor y editor, el tejido empresarial valenciano relacionado con la edición, etc.?

Ser editor en cualquier parte del mundo es arriesgado, ya que en nuestro trabajo hay una incertidumbre continua. Cada libro nuevo que sacamos es una apuesta que no sabemos si seremos capaces de vender bien o no. Hay mucha competencia, en España se publican casi 90 000 libros al año, y hemos de conseguir que nuestros libros tengan su posicionamiento en librerías y medios de comunicación para poder llegar al lector.

Las ayudas a la edición han subido mucho estos años, pero creo que en Valencia el sector editorial ha de profesionalizarse mucho más, es muy difícil formarse en aspectos que no conocemos y es muy difícil también encontrar profesionales bien preparados. En este aspecto tenemos mucha suerte, porque contamos con un equipo magnífico en todos los departamentos, pero nos ha costado mucho crearlo.

Por otro lado, las ayudas van encaminadas a potenciar especialmente a la edición en valenciano, un ejemplo es que las ayudas a la edición, un 40%, van para publicaciones en castellano y un 60%, a publicaciones en valenciano, esto, a las editoriales que trabajamos a nivel nacional nos deja en desventaja con respecto a editoriales de otras regiones.

Las sinergias son muy importantes, para nosotros, el resto de editoriales no son competidores, si no compañeros con los que compartir experiencias y aprendizajes y cuando mejor nos vaya a todos, mejor para el sector. En cuanto a las librerías, es muy importante crear sinergias con ellas, hemos de tener en cuenta que son unas de nuestras principales prescriptoras y hemos de cuidarlas todo lo que podamos, sin ellas, al final, solo se venderían los libros de los grandes grupos editoriales. Desde el primer día de Grupo Editorial Sargantana decidimos apostar por ellas y siempre intentamos que nuestros libros se vendan por ese canal.

¿Cuáles son vuestros objetivos principales?

Nuestros principales objetivos son conseguir una buena implantación en toda España, no solo en las zonas en las que ya estamos muy bien colocados, y en México y Argentina, donde acabamos de entrar.

Además, nos gusta apostar por autores noveles publicando sus obras y queremos que se hagan un nombre en el mundo editorial.

Otro objetico importante es conseguir profesionalizar el mundo editorial en la Comunidad Valenciana, ya que son muy pocas las editoriales con más de 5 empleados o incluso que sus dueños puedan dedicarse al cien por cien a su editorial.

Este año Sargantana ha tenido mucha presencia en la Feria del Libro de Valencia y habéis estado en otras ferias más por toda España. ¿Cuál es el balance?

Este año ha sido fabuloso en cuento a las ferias, hemos participado en más de 10 desde marzo a Julio. Pero si nos fijamos en las principales, que serían Valencia, Madrid, Sant Jordi en Barcelona o San Jorge en Zaragoza, las ventas han subido casi un 15% en estos eventos, en nuestro caso, y según lo hablado con otras editoriales o librerías, ha sido algo general. Los lectores tenían ganas de que volvieran ya de una vez.

¿Cuáles son tus motivaciones como editor? ¿Qué has aprendido en todos estos años sobre la industria del libro?

Como editor no me ha faltado motivación ningún día desde que empezamos, aunque estas, es verdad, pueden ir cambiando. La principal es dar a conocer nuestra historia y a nuestros autores, hay muy buenos escritores en la Comunidad Valenciana que lo único que necesitan es que alguien les dé esa oportunidad. Además, nos gusta ver cómo sigue creciendo “la familia Sargantana” formada por trabajadores, colaboradores y escritores.

En estos años he aprendido muchísimas cosas, pero lo que es más cierto es que aún me quedan muchísimas por aprender, y esta es otra de mis principales motivaciones, poder seguir aprendiendo de este mundo que es maravilloso.

¿La formación permanente es esencial en vuestro equipo? ¿Qué opinas del ‘networking’?

En nuestro equipo consideramos que la formación es importantísima, es por eso que siempre estamos formándonos. Un ejemplo es que cuando entran nuevos trabajadores en el equipo de diseño nos vamos a una imprenta y a una encuadernación para que vean personalmente todo en lo que influye su trabajo y así evitar errores.

Pero, además, creemos que es muy importante también el ambiente de trabajo, por lo que solemos organizar eventos con los trabajadores, como ‘scape rooms’ o cenas de empresa.

Nosotros creemos mucho en el ‘networking’, y desde hace ya seis años estamos en varios de ellos, a los que acudimos semanalmente a algunos y mensualmente a otros. Podemos ayudarnos mucho unos a otros y ese es el objetivo de los ‘networkings’.

¿Qué nos puedes anticipar para el próximo otoño?

A partir de septiembre sacamos muchas novedades, más de cuarenta entre todos los sellos editoriales. Como decía en Desfiladero, comenzamos una colección de novelas gráficas de biografías de cine en la que tenemos muchas esperanzas. En Aleta, quiero destacar que el editor ha conseguido comprar los derechos de edición de la biografía de Tolkien en cómic, que la haremos salir coincidiendo con el estreno de su serie. En Galés, vamos a publicar una novela fantástica del gran escritor Juanmi Aguilera, uno de los más importantes en su género, y en Sargantana, muchas novedades más que no queremos anticipar hasta que llegue el momento, pero estamos seguros de que van a gustar al público.

Quique Olmos

Vicente Barberá: «En una sociedad como la nuestra no cabe una educación politizada y desnortada»

Entrevista publicada en ‘El Periódico de Aquí´ (edición Valencia, junio/julio de 2022: p. 6)

Vicente Barberá Albalat nació en Els Ibarsos (Castellón, 1937) y durante su etapa laboral desempeñó labores de maestro de primera enseñanza (1956-1965), director escolar (1966-1978), inspector de Educación (1979-2005) y profesor universitario (1998-2005). Es graduado social (1964), licenciado en Filosofía y Letras (Sección de Pedagogía, especialidad Organización y Legislación, 1973); su tesis de licenciatura fue: `Didáctica de las Ciencias de la Naturaleza en la E.G.B. Ensayo Experimental´. Fue subdelegado del Ministerio de Educación y Ciencia en Barcelona (1980). Alto inspector, en funciones, del MEC (Barcelona, 1981), su director provincial en 1982 y agregado de Educación Adjunto a la Embajada de España en Suiza (1983). Es doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de más de veinte libros de Educación. En 1978 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo José Ibáñez Martín por `La enseñanza de los valores en la sociedad contemporánea´. Como gestor cultural, es fundador del ciclo literario Poetas en el Ateneo, cofundador de Tardes de LiterAteneo y del grupo literario El limonero de Homero. Entre sus publicaciones de poesía figuran `Ensayo para un concierto y otros sonetos´ (Olé Libros, 2016), `Flor en el agua´ (Lastura, 2018) y `Después del amor´ (Olé Libros, 2018). En 2019 publicó su primera novela, `Lucas Luna´ (Olé Libros). Como novedad, anticipamos que tiene en preparación una antología poética que reunirá poemas de todos sus libros y llevará por título `Desde el andén´.

ENTREVISTA

Háblanos de `Desde el andén´, esa antología poética que estás preparando y se publicará en la editorial valenciana Olé Libros.

Desde el principio de mi interés por la poesía (mi primer libro se publicó en 2014) siempre he querido que fuera popular, que todo el mundo la entendiera, pero con el tiempo me he dado cuenta de que eso es una utopía y he de confesar que me cuesta aceptarlo. Si la poesía no es popular y no la entiende el pueblo, seguirá siendo un arte minoritario. Aceptando la premisa he querido que la selección del contenido de esta antología la hicieran cinco amigos para que no fuera yo quien eligiera el contenido. A ellos, y aprovecho para agradecerles su paciencia y generosidad, debo la selección del contenido después de leerse los 700 poemas de que consta mi producción. De este modo es más objetiva que si la hubiera realizado yo solo. Creo que su contenido se acercará más a los lectores. Obviamente, hay bastantes poemas que no hubiera incluido y otros que sí.

Impartes cursos sobre la felicidad, ¿qué te movió a hacer algo así?

Para Aristóteles, la felicidad era «la mejor, la más noble y la más placentera de todas las cosas». Imparto clases desde el curso escolar 2007-08 hasta el actual, después de haber frecuentando un centro budista en Valencia durante dos años. De mis primeras experiencias y lecturas publiqué en 2009 `Puedes ser feliz si te lo propones´. Los primeros cursos fueron de gran intensidad dando charlas y publicando referencias. Centenares de personas pienso que se han podido beneficiar. Anualmente, en el acto de fin de curso se reparten diplomas, se realizan actividades y, últimamente, hasta recitales poéticos.

Vicente Barberá

Con el prestigioso ciclo Poetas en el Ateneo marcaste un antes y un después en la comunidad literaria valenciana. ¿Cuál es el balance personal?

Mucha satisfacción por lo que he aprendido. Cuarenta poetas de gran relieve han participado durante los seis años que ha durado el ciclo. A ellos les debo gran parte de lo que pueda saber de un arte tan complicado. Como ha reconocido el propio Ateneo en el vídeo de la clausura: «El ciclo Poetas en el Ateneo ha marcado un antes y un después en relación a la poesía en el Ateneo».

¿Qué nuevo ciclo comenzaste el pasado mes de abril?

Este ciclo se titula Tardes de LiterAteneo y responde a la idea de seguir presentando personajes destacados en el campo de la literatura en general, no solo poetas. Se decidió por acuerdo entre los miembros de El Limonero de Homero y ya llevamos dos presentaciones.

¿Qué piensa una persona como tú, que ha dedicado su vida a la enseñanza y la educación, de la nueva ley que convertirá en profesores funcionarios a miles de interinos sin pasar por una oposición?

Pienso que la educación está atravesando un momento muy crítico. En mi vida profesional he pasado por cinco oposiciones, he participado en numerosos congresos como presidente o comunicante y he sido testigo presencial del deterioro de la educación en nuestro país. En 1981, con motivo de las transferencias educativas a Cataluña, en mi caso, a Barcelona, ocupé el cargo de alto inspector, en funciones, del MEC, y pude sufrir en propia carne la inutilidad de tal cargo y cómo la Inspección se ha ido deteriorando pasando de un cuerpo de ayuda y orientación técnica al profesorado a una dependencia absoluta de la administración y política del momento. Ya en 1976 y en 1978 publiqué en dos entregas a la revista `Vida Escolar´ un artículo titulado `La educación en la sociedad actual´. Hoy, las reflexiones sobre el mismo tema serían más críticas en lo que respecta a la preparación del profesorado. En una sociedad como la nuestra no cabe una educación politizada y desnortada. Si el profesorado no está considerado, bien remunerado y con una preparación técnica independiente no se puede augurar nada bueno. Tenemos el ejemplo de Finlandia. Y si la educación no está basada en  principios tales como la responsabilidad, esfuerzo y respeto, poco podemos esperar de los ciudadanos de cualquier país. La educación no puede ser un arma arrojadiza de políticos que solo aspiren a su propio beneficio por encima del bien común.

«Pienso que la educación está atravesando un momento muy crítico»                                                                      

Vicente Barberá

Has cultivado la poesía japonesa y has viajado a Japón en varias ocasiones ¿qué crees que deberíamos aprender de los japoneses?

Japón es un país que admiro. Entiendo que en su historia hay puntos negros, pero eso no es exclusivo de los nipones. Hoy Japón es un lugar moderno en donde la tradición se mantiene al mismo tiempo que la modernidad. El contraste entre Kioto y Tokio es una prueba de ello. Me llama mucho la atención la adoración que sienten los japoneses por la naturaleza, el “Torii” cuando sobresale por encima del los árboles o aparece de pronto en el paisaje y templos como el Fushimi Inari Taisha, de una belleza extraordinaria a mi modesto modo de ver. Por supuesto, también la evolución de su poesía, especialmente los haikus. Lamentablemente poetas de tanto prestigio como Borges, Octavio Paz y especialmente Benedetti no los han interpretado debidamente y la desorientación que existe entre nosotros permite que cualquier persona crea que un poema de 5-7-5 versos sea un haiku. Fuera del sintoísmo es muy difícil entender la esencia del haiku. Es una pena. Lo viví en más de una ocasión. La justificación de cualquier creencia exige como mínimo comprender las convicciones.

`Lucas Luna´, tu primera novela, narra la experiencia de muchos viajes y el personaje protagonista busca su propia filosofía. ¿Cuánto hay de ti en esta historia?

La pregunta me la han hecho muchas veces y la pandemia me impidió presentar a Lucas debidamente. Obviamente no soy yo, pero los paisajes, lugares descritos y los hechos que destaco de mi infancia, son reales. La personalidad de los 4 protagonistas, prototípica.

¿Hacia dónde se dirige Vicente Barberá en estos momentos?

A seguir disfrutando del presente, de mis hijos y nietos, y de mis amigos. Y a practicar, en lo posible, cuatro pilares de cierta escuela budista: amistad, ecuanimidad, alegría compartida y compasión como superación del amor en su máxima expresión.

Vicente Barberá

POESÍA 90. VOZ A UNA GENERACIÓN

Reseña publicada en `Todo Literatura´: https://www.todoliteratura.es/noticia/53650/poesia/poesia-90.-voz-a-una-generacion.html

Olé Libros publica la primera antología del grupo Poesía 90.

Título: Poesía 90. Voz a una generación

Autores: VV. AA.

Editorial: Olé Libros

Género: poesía

Año de publicación: 2022

Número de páginas: 103

ISBN: 978-84-18759-64-2

En la Antigua Grecia, un ónfalo (en griego, ‘ombligo’) era un artefacto pétreo que se utilizaba en algunas liturgias religiosas que se celebraban en el oráculo de Delfos. Dicho betilo representaba nada más y nada menos que el centro del mundo. Y eso es, precisamente, lo que las páginas de Poesía 90. Voz a una generación (Olé Libros, 2022) representan para sus creadores: el sagrado lugar donde el cielo y la tierra se unen para ellos; su axis mundi; el panóptico enclave desde el que emitir el discurso umbilical que les posicionará frente al mundo y a sí mismos.

Con una espléndida imagen de cubierta diseñada para la ocasión, autoría de Javier Parra, este libro ofrece todo cuanto puede dar una compilación de poemas, un mosaico de voces por algo unidas, y también, algo más. No nos encontramos ante una antología al uso. Dos paratextos —de autoría colectiva— (Presentación y Manifiesto), ubicados en sus primeras páginas, dan buena cuenta de su naturaleza y motivaciones. Los poetas aquí convocados tienen el denominador común de haber nacido en la década de los noventa del pasado siglo, un periodo que comenzó con las todavía vibrantes resonancias en toda Europa y el resto del mundo por la caída del muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética. Para algunos, este derrumbamiento simbólico del comunismo dio paso a lo que se denominó «post Guerra Fría». No fueron pocos los conflictos bélicos que se desataron por todo el planeta mientras algunos de estos poetas eran tan solo unos niños: el genocidio de Ruanda; la guerra del Golfo; la batalla de Mogadiscio, en la que intervinieron los Estados Unidos con el pretexto de la guerra civil de Somalia. Una crisis financiera tuvo lugar en Asia (1997) y aumentó la pobreza en los países del sudeste asiático. Fueron tiempos de transición de un modelo autoritario no disimulado, a otro modelo más disimulado de autoritarismo llamado `democracia´. Se clonó a la oveja Dolly. Murió, o asesinaron, a Lady Di. Pusimos en órbita el telescopio espacial Hubble. Falleció Freddie Mercury, víctima del SIDA. Se produjo la liberación de Nelson Mandela. La banda terrorista ETA asesinó al concejal Miguel Ángel Blanco.

Pero los noventa también fueron unos años en los que Internet comenzó a infiltrarse en nuestras vidas. Bill Gates lanzó Microsoft 95; se estrenó Toy Story, la primera película realizada de manera íntegra por ordenador; y así, sucesivamente, de los noventa hasta hoy, todos conocemos a grandes rasgos las transformaciones sociales que de una u otra forma nos han cambiado: creación y expansión de las redes sociales; proliferación de mundos virtuales; inmediatez en la comunicación; pérdida de la privacidad; crisis económica del 2007; globalización; pandemia mundial, etc. Esta generación es de nativos digitales que han sido atravesados por el dogma hegemónico del capitalismo, la monetarización, el mercantilismo y su barbarie. Pertenecer a la aldea global es un privilegio que se obtiene vendiendo nuestra intimidad. El ciudadano perfecto para el Estado es aquel que gasta dinero que no tiene en comprar artículos que no necesita. Pocas personas son conscientes de que no compran cosas con dinero, sino con el tiempo de su vida que invierten en conseguir ese dinero. Internet se ha convertido en la herramienta más sofisticada de espionaje. No es extraño, pues, que la crítica sea un rasgo transversal en estos poemas.

Y qué decir de la posverdad. Vivimos en una era de sobreinformación que nos aboca de manera indefectible a la duda. Los libros de Historia se reescriben por radicales nacionalistas, gabinetes enteros de personas se dedican a inventar noticias falsas para confundir a la opinión pública y generar efectos en la sociedad. ¿Qué noción de identidad se puede manejar en un contexto en el que ya se anuncian posibles fusiones entre el ser humano y la máquina? A la par que la mentira avanza, lo hace también la Ciencia. Inteligencias artificiales, economías de mercado: cuando el oráculo que inspira las leyes son las fluctuaciones bursátiles, la poesía, la cultura es más necesaria que nunca.

Para la mayor parte del núcleo fuerte que conforma Poesía 90 este es un paso decisivo, un primer paso que supone el encauzamiento natural y evolutivo de un decir —hasta ahora— digital que se consolida y trasciende el ámbito de las redes sociales para quedar impreso para siempre: que no es poco. `Decir´, porque callar en tiempos convulsos es un signo de complicidad, de asunción y acatamiento. Todo esto es justo lo contrario de aquello que se espera de una nueva promoción que llena de vitalidad, ímpetu por conocer y la necesidad de ser escuchada, alza la voz sin ser invitada al conciliábulo porque prefiere pedir disculpas a pedir permiso.

Hecho poético como palimpsesto, un templo construido con las ruinas de otro templo en un ejercicio anastilósico de supervivencia es lo que encontramos en algunos textos: «El que escribe escribe desde el momento de nacer, / porque yo también soy / las primeras palabras que leí / y las primeras voces que escuché» (Marc Caballer). Vida y escritura entrelazadas. En la experiencia intrauterina también se filtran las palabras. La conciencia de ser hijos disconformes de su tiempo no impide a estos poetas valorar y conocer la tradición. Son conscientes de que de lo paratextual puede surgir una obra como fuente primaria que será estudiada, y no solo formará parte de la tradición, sino que contribuirá en cierta medida a transformarla: «Yo soy la fundición y la fábrica del hierro / que se materializa en el texto» (Marc Caballer). Por tanto, cuanto deviene de toda reflexión nos llega envuelto en esperanza.

Del desacuerdo pasamos a la decepción y de la decepción, a la desobediencia: «Las cadenas cada día oponen más resistencia, / me lo advirtieron / pero yo no quiero ser mariposa ni ave. / Quiero ser yo» (Irene Castelló). La rebeldía es innata en toda promoción que se precie. Según nuestra percepción cartesiana del mundo, es necesario dejar algo atrás para avanzar. ¿A qué nos enfrenta el poema realista? A la incomprensión de los que acatan y obedecen, a su sanción como herramienta correctiva del sistema: «Siguen los silbidos, / las quejas: / si es el precio que tengo que pagar por ser libre, / tengo una fortuna que ofreceros» (Irene Castelló). Pero una vez más, el mensaje es perseverar en nuestra voluntad: la singularidad que nos hace únicos y se opone al pensamiento único.

Este libro constata que es posible fomentar el pensamiento crítico a través del arte, certifica que la autocrítica, el cuestionamiento interior, el autoconocimiento y la purga de nuestros prejuicios nos autorizan de alguna manera a excarcelar nuestras incertidumbres quizás para que otros, por contraste, descubran sus propias certidumbres o su ausencia: «Ja que sóc jo flor de les mortes, / l’ànima enemiga de la làpida / l’altra cara dels monstres / d’una història silenciada» (Marc Estrellat). Pero no siempre el resultado de enfrentar las injusticias cristaliza en algo diplomático: «Dame una limosna / para comprar una pistola / y matar al rey» (Marc Estrellat). La voz anárquica y expeditiva forma parte del acervo popular y, por ende, encuentra su espacio en esta antología.

La clase gobernante ha diseñado una arquitectura perfecta que le permite evadir impuestos de manera impune, legislar a favor del capital, complejizar la estructura burocrática para opacar toda ventana que pueda traslucir su insana codicia. Entre sus herramientas de control y distracción de la población se encuentra Internet, perfecto `caballo de Troya´ que sigue divulgando una falsa noción de libertad, privacidad y divertimento, mientras potentes superordenadores continúan etiquetando y empaquetando datos: «La inteligencia y la fuerza eran nuestras, / pero nos dejamos engañar y vencer» (Christian Ferrando). Esta hamartía es transfigurada en algunos poemas de manera metaliteraria («Deshaciéndose despacio en el espacio / el papel. /  Queriendo ser cielo en el anhelo / de que ninguno lo haga rehén», Christian Ferrando), recurso que gamifica la problematización del neoliberalismo y su implantación en sociedades infantilizadas que no lo rechazan.

La adquisición de la madurez conlleva la pérdida de la inocencia. Aumentamos nuestros conocimientos, y con ellos, aumenta nuestro pesar. Desposeídos de nuestra pureza, el tiempo de la niñez se convierte en un pasado más consistente para el alma que el voluble y cruel presente: «Quiero decirle que el futuro no es más que una promesa / que no hay prisa en traspasar el umbral / que el único momento verdadero es este: / la patria eterna de su infancia» (Fabiola Flores). Hallamos trascendencia filosófica en hechos cotidianos que nos hablan acerca de la utopía del artista, de su obstinado permanecer entre ideales, mientras la realidad va destejiendo su trama y va dejándolo más y más desnudo, aunque su fe en la belleza y lo inefable impide por momentos su derrota: «Pero hoy sueña —mientras friega los platos— con descubrir la imagen como aquel que un día soñó con descubrir el fuego» (Fabiola Flores).

Así surge la interrogación existencial, el diálogo con nosotros mismos, con la versión que no conocemos. Las preguntas subrayan dudas, pero también dan pie a digresiones: «Què sóc sinó l’olor d’una pulcra decepció, / un rumb trastornat, / un estel confós i palpitant?» (Beatriz Marrodán). Someter la conciencia a examen arroja luz a esos ángulos muertos en los que puede ocultarse aquello que nos incrimina. El fantasma de la muerte sobrevuela entonces como corolario de la vida, surge el reproche, el miedo: «¿Qué es el tiempo, sino un largo trayecto / que nos guía hacia una muerte inevitable?» (Beatriz Marrodán). Afrontar nuestra imagen en el espejo nos exige valentía, entereza para no salir huyendo después de conocer nuestras limitaciones, nuestras taras.

Entre la hybris y la heurística, los sujetos poemáticos develan los mecanismos que hacen girar el mundo, pero también, el volcánico magma que aguarda en el corazón de los jóvenes: «Nos quieren arrancar las raíces, / pero hoy se abren las cicatrices» (Clara Romany). Su decir se abre paso abriendo cunetas, desenterrando fosas y escupiendo toda su indignación. Del silencio a la música. Del hartazgo a la acción libertadora. Porque la palabra sigue siendo esputo y canto. Hay una sensibilidad no impostada que impera omnipresente y deja huella, una forma de ver que no se resigna a asumir lo que no encaja por sistema: «Estaré lista para nacer de nuevo. / Porque hay gatas que pueden ser ave fénix. / Resiliencia. / Silencio» (Clara Romany).

Este libro es un grito de non serviam dirigido a los custodios del poder, a los letraheridos; páginas iniciáticas que inauguran una senda que se promete también honda y prospectiva, pues muchos de los poemas nos hablan de la identidad: ese frágil concepto —sancta santorum— hoy amenazado y sitiado por la cultura de masas. Hay una vocación de abrazo en los poemas, pero también, en el hecho de incluir a poetas que no forman parte del grupo: Rosa Berbel, Sergi Bretó, Juan Diego, Alfonso Fernández, Iria Fariñas y Félix Moyano. Es una lección de humanidad que no pasa desapercibida. La poesía nos educa en la tolerancia —según Brines— y también nos ayuda a hacer comunidad.

Poesía como reducto para canalizar el flujo expresivo y su naturaleza artística, pero también, para albergar todo el caudal disidente que desatado por el desencanto y la decepción, brota —aun de manera subliminal— y se escucha de manera constante y en segundo plano como el murmullo de un río subterráneo.

Este colectivo recoge el epígrafe et in arcadia ego que utilizó Poussin para nombrar uno de sus cuadros, pero no lo interpreta como un memento mori, sino como un mantra o grito de guerra: «también yo en la Arcadia estoy». Así, la tradición se reconfigura y empuña para que los jóvenes artistas —al igual que la encina en su apogeo— reivindiquen su parte de los bosques. Este banquete está lleno de hambre. Esta ilusión de luz nos calienta e ilumina.Este odre —sin ninguna duda— está lleno de vida.

Enlace para comprar la antología:

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Jaime Siles: «Poesía y Filología no son en mí compartimentos estancos sino vasos comunicantes»                                                                               

Entrevista publicada en `El periódico de Aquí´ (edición Valencia, mayo/junio de 2022, p. 6)

Jaime Siles (Valencia, 1951) ha sido secretario de redacción de la `Revista de Occidente´, presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, asesor de Cultura en la Representación Permanente de España ante la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas, director del Instituto Español de Cultura en Viena y agregado cultural en la Embajada de España en Austria. Catedrático honorario de la Universidad de Viena; gastprofessor de las Universidades de Graz y de Salzburgo; profesor visitante de las Universidades de Madison-Wisconsin, Bérgamo, Turín, Ginebra, Orléans, entre otras; ordentlicher professor de la Universidad de St. Gallen. Actualmente es catedrático emérito de Filología Latina en la Universidad de Valencia. Premio de la Crítica Nacional y dos veces de la Comunidad Valenciana, Premio Internacional Fundación Loewe de Poesía, Premio Generación del 27, Premio José Hierro, Premio Jaime Gil de Biedma; es también Premio Teresa de Ávila, Premio de las Letras Valencianas y Premio Andrés Bello, estos tres por el conjunto de su obra. Hijo Predilecto de la ciudad de Valencia y doctor honoris causa de la Universidad de Clermont-Ferrand. Como director del Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Valencia, recientemente, Jaime Siles se ha jubilado y es por eso que recibirá varios homenajes.

ENTREVISTA

El año pasado publicaste un libro titulado `Un Eliot para españoles´ (Athenaica), un ensayo en el que redefines al Nobel angloamericano en contra de otros postulados que lo acusan de ser un defensor de la desigualdad. ¿Por qué era necesario escribir este libro?

Porque nuestra época ha perdido en parte el sentido de la Tradición, defendido por Eliot y que es la base de la gran cultura. Y porque en nuestro país Eliot ha sido crítica y poéticamente malinterpretado y ello exigía una revisión objetiva y a fondo de su obra poética y ensayística, que son fundamentales para comprender la poesía occidental de casi todo el Siglo XX. Eliot fue en el orden político un reaccionario, pero en el orden poético e intelectual un innovador: algo que muchos supuestos “revolucionarios” no fueron. No hace mucho Andrés Amorós ha escrito sobre la diferencia entre justicia y equidad en una época en que hay una reacción general contra las élites y ha definido el antielitismo actual como una forma de demagogia dirigida a amparar y exaltar la mediocridad.

Eliot no defendió la desigualdad —como tampoco Ortega y Gasset lo hizo—  sino la máxima autoexigencia en cualquiera de las actividades que se desempeñe. Hoy hay una reacción general contra las élites, pero sin élites en todos los campos es difícil que la sociedad pueda progresar. No me refiero a una élite social, sino a una élite científica e intelectual  basada en la igualdad de oportunidades y en aquellas palabras de la `Ilíada´: “Esfuérzate por ser el primero y el mejor en todo”, que ha sido la base de la ética y la moral de Occidente desde la Antigüedad Clásica hasta el Renacimiento y la Ilustración. En Eliot lo que hay —como en Ortega y Gasset—  es una incesante búsqueda de la excelencia, algo unido al espíritu de sacrificio y a la voluntad de rigor.

¿Estás de acuerdo con Eliot en que el arte, por ejemplo, la poesía, no tiene progreso y debe evitar la emoción subjetiva?

En literatura, como en arte, no hay progreso: tan actual es el Partenón como cualquier construcción arquitectónica de hoy. Loos lo dice muy bien: “lo moderno es la columna dórica”. Y Matisse y Picasso dicen y hacen lo mismo al imitar el arte negro y las manifestaciones artísticas primitivas. Voltaire lo explica así: “En metafísica y en moral, los antiguos lo han dicho todo. Nosotros coincidimos con ellos o los copiamos. Los libros modernos que tratan de esas materias no son sino repeticiones”.  Oscar Wilde lo sintetizaba diciendo que “Todas las cosas humanas pertenecen a la misma época”. Y Neruda afirmaba que “es probable que, en el año 2000, el poeta más novedoso, más a la moda en todas partes, sea un poeta griego que ahora nadie lee y que se llamó Homero”.  La poesía, como el arte, evoluciona pero no progresa. Esa es la lección de la Gran Tradición y de Eliot: que en la literatura —como en los museos—  asistimos a la  simultaneidad de lo ácrono. Por eso Séneca y Quevedo estaban en conversación con los difuntos: porque los clásicos son aquellos autores que más nos pueden dar y que  nos hacen contemporáneos de nosotros mismos.

El tema de la “emoción subjetiva” —como el de la “originalidad”— era una obsesión o fantasma mental de los románticos, pero no puede ni debe seguir siéndolo ni tampoco dejarlo por completo de ser. Quienes creen en el yo tienen tendencia a creer en la emoción subjetiva; quienes creen que el yo es un producto del lenguaje son más escépticos o críticos en lo relativo a ella.

En `Un Eliot para españoles´ ofreces un análisis sobre el estado de la cultura en la sociedad moderna. ¿Podrías sintetizar en unas breves líneas ese estado?

Si lo pudiera sintetizar no hubiera escrito el libro, cuyo tema no es otro que la defensa de la cultura en un mundo que parece haber querido renunciar a ella y optar por distintas formas de barbarie.

Un tema recurrente en tu obra es la identidad, y otro, la relación con el lenguaje. En palabras tuyas: «Mi escritura —como mi yo, si es que éste existe— es un producto del lenguaje». ¿Podemos hablar de una conciencia del lenguaje o de un lenguaje como conciencia? ¿Cómo explicarías esto a alguien que no lo entiende?

Insistiendo en que no es lo mismo la persona poemática que la persona empírica. El poeta debe tener conciencia y consciencia del lenguaje porque el lenguaje es conciencia y consciencia de la historia y de la sociedad también.

En muchos de tus libros de poesía, como `Columnae´, `Pasos en la nieve´ o `Galería de rara antigüedad´ no dejas de practicar la Filología, se palpa en ellos un amor por la cultura clásica y la palabra: «Meránides el frigio / miraba el brillo de los caballos tracios» (la vida está hecha de instantes como ese). Si en tus clases de Filología Clásica explicas la teoría, en tus poemas la pones en práctica ofreciendo algo más que una interpretación.

Para mí la Filología ha sido —como la definía Nietzsche— “una iluminación de la existencia”. Poesía y Filología no son en mí compartimentos estancos sino vasos comunicantes que se alimentan entre sí.

¿Cómo afectará a la poesía y a los poetas contemporáneos la tesitura socioeconómica actual?

No soy profeta ni adivino. Lo único que puedo decir es que cada generación histórica da una expresión poética propia a su experiencia de la realidad.

¿De qué nos pueden salvar las Humanidades?

Sobre todo, del adanismo y la barbarie, de la confusión entre precio y valor, y del olvido de lo que verdaderamente importa.

En `Cinco escritoras, cinco escrituras´ (2019) abordaste la construcción de la identidad del sujeto en España a lo largo del pasado siglo a través de las obras de  María Teresa León, María Zambrano, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde y Clara Janés. ¿De qué forma invitarías a leer este libro?

Como lo que es: un intento de comprender la construcción del sujeto femenino moderno en la España del Siglo XX, hecho a partir de la obra de cinco escritoras. El libro acaba de ser traducido al inglés.

Para muchos, la jubilación es una oportunidad para viajar o disfrutar del tiempo perdido con los amigos. ¿Cómo enfrentas este nuevo tramo de vida?

Con ilusión, esperanza y optimismo porque, aunque el nihilismo siempre me tienta, nunca he dejado de ser un optimista ontológico.

El mejor ejemplo: el sentido común

Artículo de opinión publicado en `El Periódico de Aquí´ (edición Camp de Túria, abril de 2022)

Uno de los refugios para gatos instalado en Liria

Como persona amante de los animales, comprometida con el respeto y la preservación de la naturaleza, he sentido indignación en muchas ocasiones al comprobar la situación de abandono administrativo que sufren los animales que viven en nuestras calles. Todos sabemos de gatos aislados o de colonias de gatos que sobreviven en pésimas condiciones en nuestro entorno. A veces, su único sustento alimenticio procede de la generosidad de algún vecino que es criticado por otros vecinos por contribuir a que vivan más tiempo o por ensuciar las calles.

Nuestra desatención e irresponsabilidad cívica provoca situaciones de enfermedad, sufrimiento y muerte en una comunidad felina que ya padece por las inclemencias del tiempo, escasez de alimento y otras cuestiones. Cabe recordar que los animales son seres sintientes, un reconocimiento que ya está tipificado en el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil. Lo fácil, ante este problema, es criticar la situación sin proponer soluciones, esperar a que sean los demás quienes hagan algo al respecto, e incluso argüir que los culpables son los animales, por estar donde no deben estar.

Por eso aplaudo decisiones como la que ha tomado recientemente el Ayuntamiento de Llíria, instalar en lugares públicos refugios para gatos. Se trata de tres contenedores, que antes eran de recogida selectiva, y ahora han sido adaptados para proporcionar un entorno de cobijo y alimentación seguros a los felinos. La artista local Fina García ha asesorado a los socios del Taller Pentagrama, formado por personas con problemas de salud mental, quienes han decorado de manera artística estos contenedores. La instalación de estos refugios permitirá controlar las colonias felinas autorizadas y conservar limpios sus entornos.

Una pequeña puerta, ubicada en el lateral de estos contenedores, permite que la persona autorizada, con carné de alimentador, acceda y deposite comida en su interior. De esta forma se garantiza que la alimentación de los animales se realice de forma segura, adecuada y legal. Bravo por Joanma Miguel, alcalde de Llíria, y Mª Cruz García, concejala de Bienestar Animal. Espero que su sentido común sirva de ejemplo y muy pronto otras poblaciones de la comarca de Camp de Túria puedan sentirse orgullosas de mejorar la convivencia entre animales y ciudadanos, además de fomentar con ello la educación y el respeto animal.

Paz Navarro: «Los centros deben dejar a los alumnos escoger sus lecturas»

Entrevista publicada en `El Periódico de Aquí´ (edición Camp de Túria, abril de 2022, p. 10)

Paz Navarro reside en La Eliana y es CEO y cofundadora, junto a Quique Olmos, del Grupo Editorial Sargantana, entidad que se compone de los sellos Editorial Sargantana, NPQ Editores, Editorial Brief, Aleta Ediciones, Desfiladero Ediciones y Galés Edicions. Además de en toda España y tras más de seis años de trayectoria en la edición valenciana, Sargantana ha cruzado el Atlántico y ya distribuye sus libros en México y Colombia.

Entrevista

¿Por qué crees que España es uno de los países de la UE donde más se estanca la comprensión lectora entre los 15 y los 27 años?

Creo que hay varios factores que influyen. Por un lado, sería importante que desde los centros educativos se deje de obligar a leer libros a alumnos que no tienen ningún interés por ellos, y dejaran libertad para poder elegir a los estudiantes aquellas temáticas que les interesan, porque si realmente uno lee algo que le gusta, esto engancha, y de la otra forma solo se consigue, por un lado, que sea una obligación, y por otro, que terminen odiando la lectura, y es que simplemente no han encontrado aquello que les gusta.

También creo que hoy en día se invierte mucho tiempo en bucear en las RR. SS. y en los videojuegos, cosa que no está mal, pero no puede ser lo único a realizar en los tiempos de ocio, y esto, si no sale del joven, tendrá que inculcarlo la familia.

Hablando de la familia, las madres y padres también juegan un papel fundamental, porque al final son el ejemplo que tienen en casa estos jóvenes. Seguramente, si en casa tienen una gran biblioteca o si ven a sus madres y padres leer diariamente, hay más posibilidades de que estos hagan lo mismo; de lo contrario, lo veo difícil.

Empujar a nuestros jóvenes a acercarse a la cultura es muy importante, hay que acompañarlos a las bibliotecas y librerías, pero también al cine, al teatro, etc. Esto, en mi opinión, también forma parte de la educación.

Ahora, afortunadamente, a raíz de la pandemia los índices de lectura han crecido, pero tenemos el reto de ser capaces de mantenerlos cuando todo esto pase.

¿Qué perfil de autor os interesa? ¿Qué debe haber en el currículum de un escritor para que os fijéis en él?

Pues esto depende del sello al que se quieran dirigir. Por ejemplo, si quieren publicar una novela, se pueden dirigir a Sargantana; si es un cómic, a Aleta; si es un libro dirigido a profesores o escuelas, a Brief; si es en valenciano, a Galés; para el resto, será NPQ.

La verdad es que nosotros publicamos muchos libros a autores noveles, por lo que no necesitamos que tengan una gran experiencia como escritores: si la obra es buena, esto es suficiente.

En nuestro canal de YouTube intentamos ampliar información de este tipo para que aquellos que no sepan por dónde empezar puedan tener pequeños tutoriales al respecto. Esta es una de las herramientas que usamos para estar siempre acercando nuestro sector al mundo, una de nuestras metas.

¿Los valencianos leemos mucho? ¿Qué se puede hacer para incentivar la lectura?

Los valencianos somos afortunados porque todavía tenemos muchas librerías en nuestra Comunidad con grandes fondos en los que perdernos. ¡Tenemos que aprovecharlo! ¡Y también aprovecharnos de sus agendas culturales, que están repletas!

A nivel personal podemos hacer muchas cosas para incentivar la lectura, por ejemplo, adecuarnos un espacio cómodo para ello; desconectar media hora los teléfonos para destinar poco tiempo pero de calidad a la lectura; visitar una librería para contarles lo que te agrada y te puedan recomendar libros que realmente se adapten a tus gustos; participar en clubs de lectura; ponernos metas, es decir, plantearnos leer un capítulo al día, por ejemplo; tener siempre un libro a mano para ratos muertos; marcar un momento en nuestra agenda para ello; llevar un seguimiento de los libros leídos; ir a ferias de libros; etc.

¿Con qué parte de ti, como persona, conectan tus labores en el ámbito editorial?

Creo que nunca me habían preguntado algo así y me parece una magnífica reflexión, la verdad.

¡Siempre me ha gustado mucho leer, por lo que ahora, cuando tengo un libro en la mano, ya no solo lo disfruto como lectora, sino como editora, y me pongo a revisarlo todo!

Mis labores en la editorial son de lo más variadas: si, por ejemplo, hablamos del momento burocrático de los contratos y todo eso, saco mi vena de la gestión (aunque tengo que reconocer que esta no es la parte que más me gusta); de mi rama de los RR. HH. aplico muchas cosas; me encanta trabajar en equipo, el gran reto de la gestión del talento, que es a partes iguales apasionante y complejo; afortunadamente estamos haciendo un gran equipo y me lo ponen todo muy fácil. De la organización de los eventos de promoción disfruto mucho, aunque cuando ya se trabaja con alrededor de 400 autores, se complica todo. Las negociaciones con proveedores, distribuidores o bancos y la toma de decisiones es clave, pero un arduo trabajo, aunque creo que hasta la fecha no se nos ha dado mal, y la toma de buenas decisiones es lo que nos ha llevado hasta donde estamos. Y, por último, el que me conoce un poco ya sabe que disfruto mucho con las relaciones públicas, siempre veo oportunidades o aspectos positivos que sacar de cualquier ocasión.

Todo esto sería imposible de llevar sin una buena organización (para esto reconozco que soy muy cuadriculada), sin un equipo motivado detrás, sin empatía, sin conexiones empresariales y colaboraciones, sin resiliencia, sin formación, sin una dirección clara común, sin creatividad, sin honestidad, sin el impresionante equipo que somos los dos socios de la empresa (quizá está mal que yo lo diga, pero así lo siento) y, por supuesto, sin muchas horas de trabajo.

En 2021, Sargantana convocó su primer premio al mejor álbum ilustrado. Cuéntanos cómo fue la experiencia y qué os movió a ello.

Nos lanzamos a ello porque siempre nos ha gustado celebrar cada uno de nuestros cumpleaños de alguna manera, como ese año estábamos en pandemia no podía ser y decidimos que una manera de crear esa cercanía y variedad de posibilidades de nuestro sector sería con el concurso.

Recibimos muchas obras, la verdad, y fruto de este concurso ahora en marzo lanzamos a la venta un álbum ilustrado preciosísimos que se llama `Tarros´ y que pronto estará en las librerías.

Según te confiesas en redes sociales, estás en formación continua y formas parte de diferentes asociaciones y `networkings´.

Sí, para mí el `networking´ es un estilo de vida. Creo que es clave estar todas las semanas en contacto con profesionales para mantenerse al día de todo, si una semana te lo pierdes, ya te has desactualizado. Y, también, es fundamental el poder colaborar en lo que esté en nuestra mano con los demás, ayudar en lo que se puede a generar riqueza y crecimiento. El compartir conocimiento y experiencias es de lo más enriquecedor que tenemos, y yo eso lo intento aprovechar al máximo. Con decirte que soy vicepresidenta de AJEV, dirijo un grupo de empresarios/as que se llama BNI Sinergia Valencia, soy socia de EVAP, de Desata tu potencial, de la Asociación de Libreros de Valencia, de la de editores, del Business Club del Valencia CF, etc.

Disfruto mucho del gran tejido empresarial que tenemos en nuestra ciudad y espero poder seguir haciéndolo.

Desde 2014 el grupo Sargantana está en expansión. ¿Cómo te ves, o cómo te gustaría verte, dentro de los próximos cinco años?

Me gustaría vernos tan disfrutones como hasta ahora, más grandes o pequeños, pero siendo felices con lo que hacemos, y trabajando duro, pero contentos y satisfechos con nuestra labor realizada; mientras esto sea así, todo valdrá la pena.

Me veo asumiendo nuevos retos que nos mantengan vivos y con ese estrés bueno que te activa el día a día.

En nuestros planes ya está el crecer en ámbito de distribución por otros países de Sudamérica.

Y, puestos a soñar, nos gustaría seguir creciendo a nivel nacional con licitaciones públicas, cosa en la que llevamos ya un par de años trabajando, y participar en ciertos premios importantes de nuestra ciudad.

Por supuesto, sería también un sueño conseguir el nombre que tenemos hoy en nuestra ciudad, pero en todo el país.

Paz Navarro

Juan Amor: «La comunicación está llena de cánceres que nos alejan de la reflexión y el discernimiento»

Entrevista publicada en El Periódico de Aquí´ (edición Valencia, marzo de 2022, p. 9 del suplemento `Viu València´)

Juan Amor (en redes sociales, Okoriades) es locutor y realizador radiofónico desde al año 1991. Ha trabajado para emisoras independientes: Onda 1, Onda 3, Md Radio, Swingradio, Radio Zoom, Radio Malva, Radio Luz, Radio Click o Radio Boss. Es creador, entre otros, de los proyectos `Onda Cleobis´ y `Estación Kanalla´. En la actualidad, entrevista a personajes relacionados con la literatura, ciencia y solidaridad en sus programas `Letras y Voces´ y `El Experimento´, que son grabados en directo, con público, en el Fórum de Fnac, en Valencia (San Agustín).

Entrevista

En `Letras y Voces´ unes los mundos de la literatura, ciencia y solidaridad a través de entrevistas a sus protagonistas. Por otra parte, en `El Experimento´ tratas temas relacionados con la parapsicología, filosofía y espiritualidad.

Siempre he buscado personas, grupos, asociaciones de los que nadie se acuerda ni para tomar un café, y si se acuerdan, igual se lo hacen pagar. Esas personas están haciendo un gran trabajo en sus respectivas disciplinas. Hemos compartido momentos emocionantes con asociaciones solidarias como Amigos de la Calle; grupos de teatro amateur, como Teatro Lavieste; proyectos de serie web, como `En la oscuridad´; psicólogos, que nos han hablado del alma; historiadores apasionados; poetas idealistas; grupos de investigación de lo paranormal, como Desde el otro lado 0.5; y también, hemos conocido el trabajo de científicas valencianas, como Delia Castellano: una currante de la ciencia. Muchos trabajadores de las letras que están dando su sangre para compartir, tener su sitio y ser igualmente respetados, encuentran un lugar aquí.

Estas entrevistas se producen frente a un público y después son emitidas por el canal radiofónico www.todounmundoonline.com. ¿Cómo surgió la idea de poner en práctica este formato?

Nace de la necesidad de transformar la radio en un proyecto `RADIOVISUAL´, con la atmósfera personalizada para cada entrevista. Nace de la necesidad de buscar formatos más actuales, utilizando la imagen y las redes. Nace de la necesidad de fusionar el formato base de la radio con un compendio de propuestas en las que queremos utilizar todas las disciplinas creativas. En ello estamos.

¿En qué se diferencian tus entrevistas? ¿Qué te motiva a llevar a cabo esta forma de entender el periodismo?

Imaginemos una sala ambientada con las luces de unas velas. En cuanto traspasamos la entrada, nos introducimos en un hipotético vagón de tren. Dos farolas, con una luz tenue, marcan la entrada al vagón principal. Las velas delimitan los límites del vagón. Las sillas están dispuestas en fila de tres, para crear aún más la cercanía. Al fondo, una mesa con un mantel adecuado, junto a algunas velas más y una lámpara de mesa con una luz de ensueño. En el ambiente, un olor suave acompaña a cada tema, y como colofón, tras la mesa, una pantalla grande muestra la ventanilla de un vagón de tren, ante la que desfila un escenario acorde con el tema. Las luces se apagan. El viaje `radiovisual´ comienza… Creo en una comunicación capaz de trasladar al espectador/oyente hasta los mundos imposibles de la emoción y la pasión.

 ¿Qué opinión te merecen los medios generalistas, respecto a la cultura?

La cultura es un condimento que puede venderse muy bien. Todo depende de qué intereses existan. Eso lo sabemos todos. Si hay petróleo debajo de mi casa, ya sé lo que me va a pasar. Los medios generalistas pueden y deben expandir la cultura de las calles, de los rincones, de los olvidados, de los currantes en las sombras y de todos aquellos que no tienen padrinos ni posibilidades para darse a conocer. Es cierto que hoy en día, con las redes sociales, todo el mundo puede mostrar lo que hace, por lo menos, a los usuarios de dichas redes; sin embargo, pienso que los medios oficiales tienen que dedicar una programación real y auténtica al arte y la cultura de todo el mundo y para todo el mundo. El tema está en lo que vende. Y ya sabemos que vende más un famoso tocándose una oreja. Arte y cultura sin máscaras ni intereses.

¿Por qué crees que la radio sigue generando interés e influencia en una sociedad digital?

La radio es como el Alma. Su magia reside en esa conexión que surge a través de todos los elementos que la componen. Los que hemos nacido con la radio en la mesita de noche hemos descubierto y vivido nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras soledades y nuestros sueños: por eso persiste; por un poco de nostalgia y porque aún tiene una labor social. La radio nos traslada, nos ayuda, nos libera y arrastra.  No obstante, hay que ser sinceros y admitir que ha ido perdiendo oyentes. Incluso las grandes emisoras han tenido que adaptarse a esa pérdida, aunque ellos mantienen su pabellón con inversiones y ayudas económicas que no todo el mundo puede alcanzar. Existe una increíble muestra de talento por las redes, pero la comunicación está llena de cánceres que nos alejan de la reflexión y el discernimiento, ha cambiado: el modo de comunicarnos entre nosotros, también. Abogo por una radio interactiva, más actualizada e innovadora, que destruya los pilares convencionales para rehacer una `comunicAcción´ más arriesgada.

En tus años de experiencia como comunicador, qué consideras un privilegio, y qué, una desventaja.

Comencé a hacer radio en el año 1991, estuve en Onda1, posteriormente trabajé en varios medios aquí, en Valencia, y también realicé tareas de doblaje en varias productoras. Durante un tiempo, y debido a circunstancias personales, abandoné la radio, aunque siempre he estado vinculado a ella de un modo u otro. En general, me considero un autodidacta. He tenido que abrirme paso sin tener todas las oportunidades que otros han tenido, y eso, en ocasiones, me ha creado bastantes problemas. La responsabilidad que da tener un micrófono delante, no es solo para vender humo, ni arrastrar oyentes solo por alimentar los egos o intereses determinados. La radio me ha llevado a conocer personas con mucho, mucho, mucho talento, que se han muerto de asco mientras bastantes trepas han alcanzado lo que no se merecen. Ese ha sido mi privilegio. La desventaja, creo que procede de mi búsqueda personal. He idealizado demasiado la radio, su magia y su servicio.

¿De qué entrevista te sientes más orgulloso?

Intento que todas las entrevistas se conviertan en un viaje humano, mágico y creativo. Sinceramente, he hecho grandes pifias, entrevistas vacías que me han servido para mejorar, pero sin duda ninguna, la que más me ha emocionado fue la que le hice a Carmen Allendes, fundadora de la asociación solidaria Amigos de la Calle.

Como realizador de programas radiofónicos ¿has gozado siempre de la libertad que gozas ahora?

Sí y no. Ahora mismo, hago los programas que PIENSO que debo hacer. Les doy la imagen que quiero darles y SIEMPRE PRETENDO QUE SIRVAN.  Antaño, ha habido algunos periodos de cierta desinformación, basada en otros intereses que nada tenían que ver con la radio y su servicio.

Y ya para terminar, háblanos de lo más inmediato.

En la actualidad, estamos inmersos en el proyecto de comunicación de www.todounmundoonline.com, creado por la locutora Carmen Fons. Carmen es una currante que viene de medios como Onda Cero o Antena 3, y gracias a ella estamos intentado que este proyecto tenga forma a través de tres pilares: una radio nocturna, especializada en programas cuidados e innovadores; radio-teatro en vivo, con una radio-ficción realizada por grupos desconocidos y con mucho talento; y llevar el formato `radiovisual´ a institutos, colegios y universidades, con proyectos de comunicación actualizados, creativos y con contenido.

Como proyecto independiente, y tal como está la comunicación, nos encontramos con el típico y doloroso problema de la financiación. Ese es otro tema, que también tiene sus claroscuros. Subvenciones, ayudas y demás: es un gran circo. Como dice la frase: «no son todos los que están ni están todos los que son». Nuestra esperanza está en encontrar inversores dispuestos a apoyar este proyecto. Hay mucho por hacer. Agradezco esta entrevista. Hay que seguir luchando, paso a paso. Adelante, adelante siempre.

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Juan Amor

`Necesaria subjetividad´: o la imposibilidad de la verdad universal

Reseña publicada en `Todo Literatura´:

https://www.todoliteratura.es/noticia/56183/poesia/necesaria-subjetividad-o-la-imposibilidad-de-la-verdad-universal.html

Título: Necesaria subjetividad

Autor: Iván Navarro Lluesma

Editorial: Cuadranta

Género: poesía

Año de publicación: 2021

Número de páginas: 59

ISBN: 978-84-18756-23-8

Iván Navarro Lluesma (Valencia, 1987) es psicólogo, por la UNED, y socio de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP), de Valencia. Entre sus aficiones, se encuentra la fotografía, pasión que le ha llevado a participar en varias exposiciones. Su vocación por la escritura, así como su formación como psicólogo, lo habilitan para plantear a través de la poesía una crónica sobre la forja de una conciencia contemporánea, no exenta de reflexiones metafísicas. `Necesaria subjetividad´ (Cuadranta, 2021) es su primer poemario.

La verdad absoluta, nos indica el autor ya desde una nota inicial, es una utopía. Lo más cercano a ella con que el ser humano se debe contentar es con nuestra verdad, la emanada de nosotros, tan poliédrica e imperfecta, como cierta, pero no universal, sino particular. Esos fragmentos de casi verdad que, manifestados por diferentes personas a través de su experiencia y puntos de vista, componen un puzle gigantesco nada fácil de completar, representan una realidad —tal vez, la única— individual, propia y, por ello, parcial.

Armado de un lirismo narrativo que posee en muchas ocasiones la contundencia del aforismo: «La luz de las farolas ordena las sombras», Navarro Lluesma construye un escenario urbano inundado de decadencia, un entorno de cotidiana soledad, deseo e imperfección, que no es otra cosa que la imagen especular de su mundo interior: «Una laguna es un silencio, / un espacio apartado de aguas, / una carencia húmeda de memoria».

¿Qué diferencia a un secreto, de un pensamiento? La otredad. El poeta es consciente de que el lenguaje nos permite ser: «No soy sino cuando hablo, / porque discursar implica discurrir, / y solo cuando se transcurre / se es, pero al instante ya no se es», pero hablar sin dirigir nuestro discurso a un interlocutor impide que lo dicho se complete, imposibilita el diálogo: «Me doy cuenta de que necesito de otros / para que mis historias prohibidas sean un secreto». Si hablar es emitir música, dialogar es conmover a quien la escucha. Pero ese binomio comunicativo no es solo necesario para decir y crear o modificar la realidad con ello, también es indispensable para amar.

El amor aparece en el escenario de `Necesaria subjetividad´ a la manera de un deus ex machina, una fantasmagoría que todo lo ilumina y nos subyuga, la alteridad que reconfigura el caos y nos propone turbación, pero también, redención: «Cómo escribir y hablar de ella / sin idolatría, / sin elevarla, / sin añadirle nada para que la complete». Así, una mosca, un barbero o el tema de la salud mental, no son más que pretextos para proponer el laudo de nuestra mirada, el determinismo de lo efable sobre la trémula duda: «La mirada es un acto / posiblemente un significante / que trasciende a los ojos y que culmina / en el espacio que deja / para dar lugar a otro acto».

Mirada creadora en azaroso vagar, el acto de dormir, un sueño o el soplido del viento son actores poemáticos que demuestran nuestra volubilidad. Las efímeras certezas se disipan y el ojo vuelve a lo observado, relativo: «Existen diferentes tipos de marrón / la tonalidad depende del exceso o del defecto», todo depende del sujeto cognoscente.

El subjetivismo que plantea Navarro Lluesma en este libro no debe interpretarse como una doctrina ética cuyo fin moral aspire a la realización de un estado objetivo, ya sea la degustación del placer o la búsqueda de la felicidad, sino como una perspectiva epistemológica que circunscribe el conocimiento, únicamente, al individuo que lo concibe o discierne. Verdad y moral quedan, pues, supeditadas al arbitrio individual de nuestra percepción, limitando con ello toda posible trascendencia. En este sentido, el verso libre, cauce elegido para vertebrar el discurso lírico, se imbrica de manera coherente con su continuo fluir. El poemario no está escindido en diferentes secciones, se desarrolla sin interrupciones, y el uso de la primera persona resulta apropiado para su tono confesional: «He aprendido a des-hacerme, contigo / a diluirme entre los imperativos, / a componerme / de nuevo». Sin prólogo, epílogo ni citas, Navarro Lluesma erige su particular escultura al yo. A golpe de verdad va cincelando el torso de un dios antropológico cuyo escepticismo abarca el mismo ámbito que sus sentidos. El mundo se desmorona, las verdades absolutas solo sirven para crear dogmas con los que intentan controlar a la masa aborregada. La mentira se yergue como pandemia silenciosa y solo a través de una necesaria subjetividad podemos construir un escudo fiable, podemos proponer una noción de discernimiento no basada en intereses generales ni discursos mediados. La palabra poética potencia nuestro poder intelectivo y se resuelve viva y cuestionadora, reveladora y grave, pues solo así podemos sobrevivir a la orfandad de lo cierto: «Las palabras se enredan en el sueño / en la última caricia de la piel, / la que formó la mía; / en la última palabra que se fue / cuando río, hasta desembocar».

Iván Navarro