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Publicado en la revista “Todoliteratura.es”:

http://www.todoliteratura.es/articulo/presentaciones/laberinto-venus-narrativa-erotica-maria-teresa-espasa/20171229122713045817.html

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Fotografía de José Luis Vila Castañer.

El Museo de la Ciudad (Valencia) se encuentra enclavado en el corazón del centro histórico, junto a la Basílica de la Virgen y el Almudín, en un hermoso edificio señorial. En sus salas, ahora restauradas, pueden apreciarse los ricos fondos pictóricos, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, así como exposiciones temporales gestionadas por el Consistorio. En dicho enclave tuvo lugar el pasado viernes, 15 de diciembre, la presentación del libro “El laberinto de Venus”, de la poeta, ensayista y narradora valenciana, María Teresa Espasa.

Isabel Miguel y Lidia López Miguel, editoras del libro y responsables de uno de los sellos editoriales españoles con más proyección del panorama literario, Lastura Ediciones, se desplazaron desde Madrid para estar presentes en un evento literario de primer nivel. Si María Teresa Espasa, autora del libro y persona eminente en el ámbito cultural, dentro y fuera de la Comunidad Valenciana, no necesita presentación y su incursión en la prosa erótica ya es motivo suficiente para levantar expectación; los componentes de la mesa no lo fueron menos. Además de la citada Lidia López Miguel, quien en calidad de editora alabó la trayectoria y capacidad como escritora de María Teresa Espasa, acompañaron a la autora Ana Noguera y Ricardo Bellveser, distinguidas personalidades del mundo cultural y político de Valencia.

Escuchar a Ana Noguera a propósito de sus intervenciones en eventos culturales es siempre un placer para los sentidos. Modelo de elegancia personificada, Noguera hizo gala de su particular precisión y sensibilidad en sus disertaciones sobre el libro. Apuntó el hecho de que el personaje protagonista de todos y cada uno de los relatos del libro sea el mismo, una mujer, de nombre, Tesa. Asimismo, previno sobre la posible identidad de tal protagonista, a lo que amplió Bellveser, apuntando a la posibilidad de que tal personaje sea un alter ego de la autora, ya que la palabra Tesa puede interpretarse como un acrónimo de Teresa.

Bellveser, por su parte, hizo un repaso exhaustivo del libro, relato por relato, subrayando la mirada de poeta de su autora en una narrativa llena de imágenes y alusiones a un sexo, más de sensualidad y amor, que carnal. Puso en valor una sinceridad pasmosa tanto en la identidad de los personajes secundarios, como de algunas situaciones; y señaló con vehemencia que aunque la autora tratase de velar la realidad tras la ficción, todos los personajes eran poetas, algunos, de nombres coincidentes con amigos cercanos, y la esencia de sus relatos, llenos de sensibilidad, sentimiento de culpa, pero también de la inquietud del buscador, resulta ser una petición de atención, un ruego de cariño, misma sed que caracteriza a toda su obra poética.

María Teresa Espasa, poeta de raza, además de ensayista y profesora, confesó que la publicación de su primer libro de relatos ha supuesto algo muy importante para ella. Recientemente recuperada de algunas complicaciones de salud, culminar esta obra, además de una demostración de su versatilidad como escritora, supone su regreso al panorama literario y solo es el principio de una serie de proyectos que pondrá en marcha en el próximo año.

En su intervención, Teresa Espasa agradeció a público e integrantes de la mesa, su apoyo y compañía. Confesó que algunas de las historias contenidas en su libro eran reales y otras, ficticias. Dio paso a diez amigos y escritores valencianos, quienes fueron dando lectura a fragmentos de algunos de sus relatos. A continuación, la lista de intervinientes y los títulos de los relatos mencionados:

Virgilio Fuero “Hablemos de Eros”

Mariam Ferrer “No sé si la memoria”

Heberto de Sysmo “El rincón de D. Antonio”

Ana Fernández de Córdova “El yo ficcionado”

Vicente Barberá “Tuya es la victoria”

Consuelo Sanahuja “El último aliento”

Pascual Casañ “Como mendigo hambriento”

Elia S. Temporal “Cuando llega el otoño”

Blas Muñoz “Los sueños y los días”

Elena Torres “Destinos cruzados”.

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Publicado en la página del Ateneo Mercantil de Valencia:

http://www.ateneovalencia.es/poetas-en-el-ateneo-xiv-maria-teresa-espasa-emocion-y-sentimiento-en-un-merecido-homenaje/

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Fotografía de José Luis Vila Castañer.

El pasado viernes, 27 de octubre, en la decimocuarta entrega del ciclo “Poetas en el Ateneo” que presenta Vicente Barberá y coordina Vicente Bosch, el Ateneo Mercantil de Valencia recibió a la poeta María Teresa Espasa.

A partir de las siete de la tarde, al emblemático Salón Sorolla de este centenario Ateneo, fue acudiendo un buen número de público a este ciclo literario, una ceremonia poética, llena de música, recital, entrevista, y en definitiva, una oportunidad única para conocer en profundidad, no solo la obra, sino la dimensión humana del autor invitado que no tiene parangón entre los eventos literarios que hoy se celebran en la Comunidad Valenciana.

Dada la situación convaleciente por problemas de salud de María Teresa Espasa y por su trayectoria literaria y humana, el acto se convirtió en un merecido y emotivo homenaje.

Vicente Bosch, directivo del Ateneo Mercantil, pronunció unas palabras de bienvenida y reconoció la relevante figura de la poeta convocada. Por su parte, Vicente Barberá agradeció a José Luis Vila, José Antonio Olmedo y Virgilio Fuero, sus labores como fotógrafo, cronista y realizador audiovisual, respectivamente.

Asimismo, Barberá, tras citar algunos de los logros acumulados a través de la extensa carrera literaria de Teresa Espasa, como por ejemplo: ser mecenas de varias generaciones de poetas valencianos, su labor como locutora radiofónica, su experiencia como fundadora de la revista Corondel, fundadora de la Tertulia la Buhardilla, su pertenencia al grupo El limonero de Homero o la innumerable organización de recitales y presentaciones; dio paso a Juan Manuel de Zaldúa, músico colombo británico, quien interpretó a la guitarra tres temas musicales.

Barberá dio paso a la sección fotográfica, un apartado donde María Teresa Espasa fue comentando instantes de su vida a través de doce fotografías. Así, pudimos verla en su época de estudiante, con las escritoras integrantes de la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo o recibiendo el galardón especial de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

A continuación, el poeta, narrador y periodista, Ricardo Bellveser, dio lectura al poema de María Teresa, titulado “Oscurece”, no sin antes dedicar unas agradecidas y cariñosas palabras a quien desde hace mucho tiempo es una buena amiga.

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María Teresa Espasa

Seguidamente, Barberá dio comienzo a su particular entrevista a la poeta. En esta ocasión, tras cada pregunta, dio paso a dos personas invitadas a leer poemas de la autora, así recitaron hasta un total de quince escritores, quienes agradecieron uno a uno su respeto y agradecimiento a una personalidad de las letras valencianas. Tras la pregunta: « ¿Qué te motivó para realizar aquel gran proyecto de Pliegos de Ítaca? » Juan Manuel de Zaldúa realizó su segunda intervención musical. Los escritores que intervinieron son los siguientes, por orden de intervención: Ricardo Bellveser, Ana Noguera, Blas Muñoz, Encarna Beltrán, Juan Luis Bedins, Mila Villanueva, Virgilio Fuero, Elga Reátegui, Marina Izquierdo, Elena Torres, José Antonio Olmedo, Ana Fernández de Córdova, Mar Busquets, Rosa María Rodríguez y Rafael Soler. También entre las preguntas y poemas recitados, llegó el turno del poema recitado por Virgilio Fuero, una proyección audiovisual en la que declamó el poema titulado “El Montgó”, perteneciente al libro En alguna parte es otoño. El propio Virgilio hizo entrega a Teresa Espasa del vídeo proyectado, como recuerdo del entrañable homenaje.

A través de las preguntas que Vicente Barberá formuló a Teresa Espasa, supimos que uno de los poetas que ha influido en su obra estaba presente en la sala, se trata de Ricardo Bellveser. Supimos también, que la autora de El Congreso recomienda leer mucho a los poetas que están empezando; que uno de sus últimos proyectos es un libro de relatos eróticos y que el premio que más ilusión le ha hecho ha sido el de la Crítica Valenciana.

Tras formularle una tanda de preguntas rápidas, en la que sus respuestas arrancaron risas entre el público, intervino de nuevo Juan Manuel de Zaldúa, pero esta vez acompañado por la voz de Maitechu, su hija, de diez años, quien encandiló al público por su espontaneidad y desparpajo.

Ya para despedir el acto, Vicente Bosch reconoció la emoción y el sentimiento vertidos en este encuentro, felicitó a Teresa Espasa en nombre del Ateneo Mercantil y Vicente Barberá pronunció palabras de agradecimiento a todos los presentes y colaboradores; anunció que el próximo poeta invitado al ciclo será Antonio Porpetta e invitó a María Teresa a recitar algunos poemas propios. Como colofón, la autora fue obsequiada con un espléndido ramo de flores y el acto terminó con la tradicional fotografía colectiva.

Ricardo Bellveser, periodista, poeta, narrador y crítico literario, ha escrito un artículo sobre la revista Crátera en su sección del diario El Mundo (Comunidad Valenciana, 10-7-2017).

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Artículo de Ricardo Bellveser:

«La revista “Crátera”
Me tropiezo de pronto con una nueva revista cultural. Poética y literaria. Impresa y digital en un equilibrio calculado, y mi corazón palpita de asombro. Además hay algo que empieza a ser nuevo, y es que algunas de las nuevas revistas culturales, no sé si más interesantes que atractivas o viceversa, la voz de nuevas generaciones de artistas jóvenes, ––no digo adolescentes o púberes, sino jóvenes–– están siendo concebidas y producidas en pueblos de la periferia, lo que indica que las nuevas tecnologías de la comunicación, han provocado un relevante cambio de paradigma.
Desde Catarroja (Valencia) municipio de algo menos de 28.000 habitantes ha comenzado a editarse, con fecha “Primavera 2017” y ayuda municipal, una revista de Crítica y Poesía, principalmente de poesía contemporánea, titulada Crátera, que codirigen los poetas Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor (ambos nacidos en 1977) y Jorge Ortiz Robla. Para empezar mi felicitación al ayuntamiento que, al patrocinar el número cero, manifiesta su deseo de situarse en un lugar destacado del impulso cultural real, con resultados tangibles quiero decir.
El título de la publicación ya es revelador. La crátera es la vasija griega, vasija de cierta capacidad, que se utilizaba para mezclar el vino con agua, y aguardar allí el vino aligerado hasta ser servido. El vino en la antigüedad helénica, se trataba de una bebida densa, espesa incluso, y muy alcohólica, por lo que convenía rebajarla un poco para hacerla más agradable, mas refrescante, de modo que se necesitara una mayor cantidad de ingesta para que los contertulios empezaran a ponerse calamocanos.
La revista está ordenada en torno a una decena de ejes. Comienza con poemas que han de cumplir la condición de ser “Inéditos”, y le sigue “La mirada de Basho”, título bien elocuente pues alude a Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII, considerado uno de los Cuatro Maestros de la lírica oriental, quien con Buson o Shiki elevaron el arte del haiku a su excelencia. El haiku es una composición poética muy breve, de tan solo tres versos y un carácter que recordaría a nuestros epigramas, aforismos o paremias. La sección acoge a seguidores de este modelo estrófico, entre los que se cuentan dos de los directores de la revista, Muelas y Olmedo (este último bajo el pesudónimo de Heberto de Sysmo), que están acreditados como refinados autores de haikus.
Las otras secciones se dedican a las “Traducciones”, importantísimo para estar al corriente de algunas de las cosas que se publican fuera del ámbito del castellano, “Experimental”, “Investigación” y una entrevista que en esta ocasión la lleva a cabo Ortiz, quien conversa con el joven poeta madrileño, de no llega a cuarenta años, Marcus Versus, el que fue director del festival Inverso, que opina de su mundo.
Completa la publicación las inesquivables secciones de “Reseñas” bibliográficas, otra de reseñas con el original enfoque de “Leído por…” en la que el reseñador se compromete tanto o más como el autor del libro escogido y una “Bibliografía” selecta que cierra la oferta de curiosidad y entretenimiento.
Tiene muy buena pinta, es así, tanto por la variedad de contenidos como porque no es una revista digital, sino en papel y los hijos de Guttemberg aún sentimos la inevitable pasión por lo impreso, que en mi caso ––y, como viajero de trenes y aviones, soy lector diario y meticuloso en ipad y ebooks, por lo que tiene de economía de bulto y peso en los traslados–– llega hasta el mismo olor de la tinta, el papel, la cola y el barniz.
¿Qué le falta?, para mi, una orientación más definida en el sentido de que tomara partido por cosas en concreto, aparte de los haikus, lo que no sé si sería mejor o peor, pero a mi me gustaría más, y ¿qué le sobra? Nada. Es una edición atractiva, de cómoda lectura y variada. Estas revistas suelen durar poco, si bien eso es cosa nuestra, porque depende de la fidelidad de los lectores, pero mientras vivan, sean bienvenidas.
La periferia
Desde la periferia se están editando algunas de las revistas más interesantes del panorama cultural, probablemente porque con las actuales tecnologías, no importa desde donde se producen los productos culturales, sino que importa la calidad de esos productos. Otro ejemplo bien elocuente: desde Ibi (Alicante), una ciudad de 25.000 habitantes, se edita “Optiks Magazine”, una de las mejores revistas digitales dedicada a la imagen y la creación, una joya, y ahora desde Catarroja, como hemos visto, “Crátera”. El mundo ha cambiado».

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Ilustración de cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre.

DATOS DE LA REVISTA

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:
Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

 

Comité asesor:
David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

 

Para el número 1, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés Gacía Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

 

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Publicado en el blog de Vicente Barberá:

http://vicentebarbera.blogspot.com.es/2017/05/poetas-en-el-ateneo-cronica-de-jose.html?m=1

Publicado en la página web del Ateneo Mercantil de Valencia:

http://www.ateneovalencia.es/poetas-en-el-ateneo-xii-blas-munoz-en-la-poesia-siempre-hay-que-buscar-la-voz-propia/

(Todas las fotografías son autoría de José Luis Vila Castañer).

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De izquierda a derecha: Vicente Barberá, Blas Muñoz y Vicente Bosch. (José Luis Vila Castañer)

 

Presentación

Un 25 de abril nacieron Leopoldo Alas “Clarín” y José Ángel Valente, y por azar del destino, también un 25 de abril —o quizá por justicia poética— el poeta Blas Muñoz Pizarro visitó el ciclo Poetas en el Ateneo, un distinguido foro por el que han dejado huella algunos de los mejores autores líricos valencianos.

Celebrado en el Salón Sorolla del Ateneo Mercantil, uno de los coliseos culturales más señeros de la ciudad de Valencia, dicho ciclo es coordinado por Vicente Bosch, presente en la mesa, y presentado por Vicente Barberá, poeta y compañero del poeta invitado en el grupo literario El limonero de Homero.

A partir de las 19 horas fue llegando el público, hay que destacar que el aforo se llenó, algo que subraya la importancia de Blas Muñoz en el círculo poético valenciano, ya que como viene siendo una costumbre, el mismo día y a la misma hora, los actos literarios se solapan en Valencia.

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Entre el público, algunas de las personas más relevantes del panorama cultural valenciano se dieron cita en lo que, más que una exposición de vida y obra del poeta, se convirtió en un homenaje: Jaime Siles, Pedro J. de la Peña, Ricardo Bellveser, Pedro José Moreno o Elena Torres, fueron algunos de los escritores que acudieron al evento.

Quiero hacer visible la extraordinaria labor de José Luis Vila Castañer, reconocido fotógrafo valenciano, quien es el encargado de inmortalizar a través del objetivo de su cámara estos cíclicos encuentros con poetas destacados.

Vicente Bosch tomó la palabra para agradecer a Muñoz Pizarro su presencia en este proyecto, además de manifestarle su admiración como reconocido poeta, y no menos, mejor persona y amigo. Bosch subrayó el importante compromiso del poeta con la entidad convocante, por lo que terminó su intervención poniendo en valor no solo todo lo que Blas Muñoz ha dado al Ateneo Mercantil como persona, sino también la aportación global del grupo al que pertenece, El limonero de Homero, compuesto además por: María Teresa Espasa, Joaquín Riñón, Antonio Mayor y Vicente Barberá; grupo literario que coordina el Aula I de Poesía del Ateneo.

Era de prever que entre Vicente Barberá, como conductor del encuentro y buen limonero, y Blas Muñoz, surgiesen confidencias y la química de una amistad unida por la poesía deparase momentos de entrañable complicidad.

El Proyecto Poetas en el Ateneo acostumbra a dividirse en tres partes: exposición fotográfica, entrevista de Barberá al poeta invitado y ronda de preguntas del público, todo esto alternado con la proyección de un vídeo y un breve recital a cargo de poetas invitados.

Antes de dar paso a la primera fotografía, Vicente Barberá recordó que por este ciclo han pasado hasta once poetas de la talla de Antonio Cabrera, Jaime Siles, Ricardo Bellveser, Sergio Arlandis, Guillermo Carnero, Vicente Gallego, Rafael Soler, Francisca Aguirre, Pedro J. de la Peña, Juan María Calles o Carlos Marzal. Con la presencia de Blas Muñoz se cierra un periodo que culminará en su próxima entrega para dar paso al parón veraniego, siendo su pretensión reanudar la actividad ya entrados en septiembre. Invitó a los presentes a hacerse con uno de los dípticos sobre el poeta y su poesía que se ofrecían en la entrada al recinto y explicó que estos encuentros pretenden, no solo conocer la labor literaria del poeta convocado, sino también, y lo más importante, conocer un poco más su dimensión humana.

Fotografías

Así pues, dio comienzo el primer bloque. Apareció proyectada en la pantalla una fotografía en blanco y negro donde una joven señorita, ataviada con un vestido y un paraguas oscuros, sonríe a la cámara en mitad de unas vías de tren; el poeta ilustró al público al contar que aquel paisaje era la estación de Aragón (1972) y reveló que aquella mujer era Mercedes, a quien se dirige como Merche, su esposa, presente entre el público, y sus palabras y sus ojos se llenaron de luz. Con aquella pintura, el poeta rememoraba el drástico cambio que sufrió su vida, ya que enamorarse supuso pasar del narcisismo del yo a la entrega sin condiciones, lo que le llevó a escribir el poema “Consumación” y culminar así un poemario que llevaba entre manos, se refería, por supuesto, a Naufragio de Narciso.

La siguiente fotografía mostraba un autógrafo de Juan Gil-Albert, poeta admirado por Blas, quien tras las periódicas visitas de un joven y prometedor poeta, tuvo a bien, no solo dedicarle una de sus obras —Concierto en «mi» menor. Homenaje a Marcel Proust (1974) , sino a esbozar dentro del mismo autógrafo y en palabras de Muñoz Pizarro: la primera crítica a su poesía.

De la nostalgia y veneración de los que, sin duda, son momentos cruciales e imborrables en la etapa de un poeta joven, pasamos a la fotografía número tres, donde el reconocimiento del mundo literario y los primeros pasos de un autor comienzan a hacerse realidad. En esta fotografía en blanco y negro vemos a un Blas Muñoz muy joven y delgado, recogiendo el Premio Nacional de Poesía José Antonio Torres en la ciudad de Tomelloso. Vestido de esmoquin y pajarita, el autor comenta que justo detrás, se encontraba el poeta Antonio Gala. A lo que añade que entre el jurado que lo premió se encontraban el poeta Félix Grande, Eladio Cabañero y García Pavón. El pregonero de las fiestas ese año fue Francisco Umbral y tuvo el privilegio de ser nombrado pregonero para el año siguiente. Sin duda, un espaldarazo para alguien que todavía no había cumplido treinta años y tenía mucho que decir.

El poeta nicaragüense afincado en Valencia, Ricardo Llopesa, amigo de Blas Muñoz desde finales de los años sesenta, es quien aparece en la siguiente fotografía. Recordemos que Muñoz Pizarro tras publicar en 1981 Naufragio de Narciso, mantuvo un silencio editorial hasta el año 2007, momento en que finaliza La mirada de Jano, que fue publicado en 2009 por el Ayuntamiento de Petrer. En este nuevo momento crucial, fue Ricardo Llopesa quien le abrió las puertas de sus tertulias literarias en Valencia, hecho que acabaría siendo decisivo para desencadenar el éxito y repercusión de la etapa posterior del poeta.

No podía faltar una instantánea sobre El limonero de Homero, sus cinco componentes aparecen en la quinta fotografía, lo que aprovecha Blas para dar lectura a una décima compuesta expresamente para ellos. Sobre este grupo hablaremos más adelante, a colación de las preguntas que formulará Barberá.

Con motivo de un viaje a Portugal, y aprovechando que este evento se celebró en el aniversario de la «Revolución de los Claveles», en la siguiente fotografía aparece el poeta posando frente a una librería con un ejemplar de Mensagem, el único libro de Pessoa publicado en vida, hecho que lo llevó a improvisar “Rua do Carmo” un poema que regalará posteriormente a sus compañeros de El limonero, y que lo llevará también a reflexionar sobre el mismo hecho de la improvisación en su poesía: pocas veces sirve un poema escrito deprisa.

En la séptima fotografía vemos al ya desaparecido poeta José Luis Parra, en un instante del año 2011, en el también desaparecido Café Malvarrosa de Valencia. Blas Muñoz recuerda ese momento con sentimientos encontrados, puesto que por un lado, gracias al recital que allí ofreció consolidó su amistad con Juan Pablo Zapater, Francisco Benedito y Víctor Segrelles, hoy editores de la revista 21veintiunversos y entonces gestores culturales de uno de los foros poéticos más emblemáticos de Valencia. Y por otra parte, su amistad con Parra lo llevó a encargarle la presentación de su libro La herida de los días, pero poco después cayó enfermo y falleció. Por este motivo el siguiente libro de Blas Muñoz, En la desposesión, está dedicado emotivamente a José Luis Parra.

Con el motivo de la obtención de otro premio literario, en este caso el Memorial Bruno Alzola García (2011), en la siguiente fotografía vemos a Blas Muñoz en el que sería su tercer encuentro con el maestro Antonio Gamoneda. El momento retratado transcurre en Asturias, en el restaurante La Sauceda, propiedad de Ramón Alzola. Este momento fue una ocasión para manifestar su admiración por el poeta ovetense, así como la satisfacción por haber merecido un prestigioso premio a un soneto clásico.

Sin embargo, de los muchos reconocimientos que Blas Muñoz ha obtenido, El Premio de la Crítica Literaria Valenciana que obtuvo en el año 2012 por su obra La herida de los días, es como él mismo manifiesta: su más preciada distinción. Por ello, la siguiente fotografía recuerda el instante en que Juan Luis Bedins, presidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, le hace entrega del citado galardón.

A continuación, y refiriéndose a una presentación en la Sociedad General de Autores y Editores de Valencia (SGAE) de su libro En la desposesión, un libro por el que consiguió el premio Flor de Jara de la Diputación de Cáceres, el poeta señaló a sus acompañantes aquel día, y no eran otros que Mila Villanueva, presentadora y organizadora del acto a través de Concilyarte, la asociación que preside; Ana Noguera, quien disertó magníficamente sobre el libro y el poeta valenciano José Antonio Olmedo, quien aquel día asistió a la presentación como parte del público y terminó anecdóticamente tocando el piano en el escenario, debido a la ausencia de la pianista anunciada.

La siguiente fotografía, tomada por Guadalupe Grande, rememoró un encuentro en Madrid, en casa de Francisca Aguirre, viuda de Félix Grande. Muñoz Pizarro acudió a la capital acompañando a María Teresa Espasa, quien presentaba en Madrid su libro Tanto y tanto silencio (2014) y a ambos les acompañaba su buen amigo y también poeta, Ricardo Bellveser. Blas recordó que mientras se celebraban en la capital los fastos por la coronación de Felipe VI, todos ellos disfrutaron de una velada íntima e inolvidable.

Marta Hazas, la popular actriz nacida en Santander y protagonista de series televisivas como Velvet o El internado, acompaña a Blas Muñoz en la penúltima fotografía. Tomada en diciembre de 2014 durante la gala de entrega del Premio Laguna de Duero de Valladolid, galardón que obtuvo Blas y gala en la que la actriz participó junto a Javier Veiga, esta instantánea sirvió para que el poeta valorase a esa juventud que lucha, representada en la actriz, pues no solo trabaja en cine y televisión, sino también en el especialmente exigente teatro clásico.

Y para terminar con la sección fotográfica, Blas comentó una instantánea en la que aparecieron Sergio Arlandis, Gregorio Muelas, Mila Villanueva y José Antonio Olmedo. De Sergio Arlandis comentó que escribió un excelente prólogo a su libro De la luz al olvido, un trabajo por el que le está muy agradecido; añadió que Arlandis es uno de los grandes poetas de su generación, además de investigador, por lo que anunció su próxima visita a la Feria del Libro de Valencia en unos días, e invitó a los presentes a conocer (In)verso, su último poemario. A Gregorio Muelas, con quien comparte una buena amistad, se refirió como autor del interesante libro de haikus La soledad encendida, una publicación en coautoría con José Antonio Olmedo, también presente, y a ambos incluyó también en su comentario sobre la nueva revista de crítica y poesía, Crátera, ya que son editores y críticos de la misma, deseándoles una larga y próspera trayectoria en esta nueva etapa. De Mila Villanueva destacó su magnífica labor al frente de Concilyarte, una de las asociaciones valencianas de mayor auge en la actualidad, y alabó también las cualidades como escritora de la autora de Bajo la luna de Kislev. Y por último, Muñoz Pizarro deseó al libro La flor de la vida de José Antonio Olmedo, actualmente nominado a los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, la mejor de las suertes y un largo recorrido, pues a su parecer es uno de los libros de poesía más interesantes que se han publicado en Valencia durante el pasado año.

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Collage de las fotografías comentadas. (José Luis Vila Castañer)

Entrevista y recital

Vicente Barberá, en adelante (V.B.), confesó que su amistad con Blas Muñoz (B.M.) se remonta diez años en el tiempo. La culpa de su primer encuentro fue de Joaquín Riñón, ya que los invitó a ambos a la boda de su hija mayor. Aquel fue el momento fundacional de El limonero de Homero, grupo literario con el que han ofrecido más de cuarenta recitales, tanto en Valencia como por el resto de la geografía española. Siguiendo con las palabras de Barberá, admitió que de Blas admira muchas cosas, por ejemplo, su meticulosidad a la hora de trabajar los poemas. Blas es un arquitecto del verso, perfecto conocedor del metro clásico, en su poética abunda el verso medido y su escrupulosa y precisa armonía siempre ha dado que hablar en los corrillos literarios. Por este motivo, Barberá contó que expuso uno de sus poemas a Muñoz Pizarro, fue en el año 2007, y el poema en concreto “El triunfo del amor”. Este gesto es una costumbre cotidiana entre los miembros de El limonero, ya que su amistad y también la experiencia y magisterio de sus componentes hacen posible que de unos a otros opinen de sus obras con naturalidad, con la sana aspiración de aprender y perfeccionar sus textos. El laudo de Blas no dejó indiferente a Vicente, ya que le escribió dos folios de correcciones y recomendaciones demostrando lo que ya sabía: siempre se ha tomado la poesía muy en serio.

Barberá siguió comentando con vehemencia que admira a Muñoz Pizarro por su capacidad para interpretar el sentido de los poemas, su vocación docente unida a su habilidad para desentrañar esa historia subterránea de los versos lo convierten en un artista de lo formal, un excelente poeta, de mucho oficio, perfeccionista y con dominio de la técnica, en definitiva: un maestro con mayúsculas.

V.B: — ¿Para ser un buen poeta es necesario el dominio de la técnica?

B.M: —Sí. Es preciso practicarla hasta dominarla, como también es preciso el proceso de corrección. Hay que escribir métrica sin contar los versos. Antonio Machado decía: líbrate del verso cuando te esclavice. El poema no debe forzarse.

(Pascual Casañ recita el poema “De anaranjadas sombras” contenido en el poemario La mirada de Jano).

V.B: — ¿Por qué ahora no escribes poesía?

B.M: —Nunca me obligo a escribirla. Tampoco sé por qué lo hago cuando la escribo.

V.B: — ¿Es verdad que sufres mientras escribes?

B.M: —Sí, si el poema no es bueno. Si eres exigente con tu trabajo siempre hay una insatisfacción al no estar seguro de dar al poema lo que este te pide. Generalmente, el poema me revela su mensaje cuando lo termino.

V.B: — ¿Qué es la poesía para ti?

B.M: —Si hablara como profesor, diría que es una transgresión, la separación del significante y significado para crear esa grieta abierta en el signo (palabra, poema, obra) una nueva significación. Pero sería insuficiente. La poesía no se agota en ninguna definición, y menos aún si se pide brevedad. En el acto poético, de escritura o de lectura, la realidad se muestra como una revelación intensa por la que una inteligencia emocionada crece en conocimiento y en comunicación. En otras palabras, es la palabra justa en el momento preciso con una carga de emoción que no empañe el poema pero que actúe en el lector.

(Antonio Mayor recita el poema número diez de “El paso de la luz” contenido en el libro De la luz al olvido).

V.B: —De tus poetas preferidos cita tan solo cuatro, tres españoles y uno extranjero.

B.M: —Podría decirte el nombre de 34 poetas. Pero te diré: Garcilaso, Góngora, Claudio Rodríguez y Rilke.

(Recita Joaquín Riñón el poema titulado “Como otras veces” incluido en el libro La mano pensativa).

V.B: — ¿Por qué elegiste el poema titulado “Si de mí hablo” para que aparezca en el díptico?

B.M: —Porque podría decirse que ese poema es como mi propia poética. Nunca sé lo que voy a escribir, cuando escribo no sé a dónde voy. Es al final del poema, como he dicho antes, que el poema se revela, excepto en los poemas de ocasión, dedicados, o cosas así.

(Se proyecta el vídeo realizado por Virgilio Fuero, en el que él mismo recita el poema titulado “Im promptu” perteneciente al libro De la luz al olvido. Terminada la proyección, Fuero regala al poeta el CD con la grabación del mismo).

V.B: — ¿Después del Premio de la Crítica Literaria Valenciana qué otro premio de los que has conseguido consideras más importante?

B.M: —Quizás el Premio del Gobierno de Aragón que me fue entregado por el libro La herida de los días.

(Recita Juan Ramón Barat el poema titulado “Insomnio” incluido en los pecios de la antología De la luz al olvido).

V.B: — Si El limonero de Homero no fuera perfecto ¿cómo podría serlo?

B.M: —Con la interacción de todos ha mejorado con los años. Todos hemos mejorado. La amistad permite decirse con sinceridad las imperfecciones del poema para mejorar.

(Recita Mar Busquets el poema titulado “Nana de tu ausencia”, perteneciente al libro El Limonero de Homero III).

Vicente Barberá anuncia que El limonero de Homero ya prepara su cuarto libro conjunto y da comienzo la ronda de preguntas rápidas.

V.B: — ¿Qué admiras de un poeta?

B.M: —Autenticidad.

V.B: — ¿Qué te hubiese gustado ser además de poeta?

B.M: —Lo que soy.

V.B: —Algo que detestes.

B.M: —El orgullo.

V.B: — ¿Dónde te gustaría vivir, que no sea Valencia?

B.M: —En Cuenca.

V.B: —Nombra un poeta vivo al que admires.

B.M: —Francisco Brines.

V.B: — ¿Cerveza o vino?

B.M: —Vino.

V.B: — ¿Pintura o poesía?

B.M: —Poesía.

V.B: — ¿En qué te gustaría ser mejor?

B.M: —Me gustaría ser mejor como padre, esposo y abuelo.

V.B: —Cita un poema cuya lectura haya sido importante para ti.

B.M: —El primero de Don de la ebriedad de Claudio Rodríguez.

(Termina la ronda de preguntas rápidas y Blas Muñoz lee algunos de sus poemas).

En primer lugar, el poeta da lectura  al poema “Ella bajo la lluvia” de 1972, inspirado en la fotografía expuesta anteriormente de su esposa Merche, cuando era joven, tomada en la estación de tren de Aragón.

Seguidamente, Muñoz Pizarro comenta que su amigo José Luis Parra le dedicó el poema “Cortes de luz” en su último libro, un texto en el que se evocan los tiempos difíciles de la posguerra. Razón por la cual, Blas Muñoz lee el poema citado y además el poema “1950 (por ejemplo)”, perteneciente a su poemario La herida de los días y lo dedica y lee con tanto cariño hacia su amigo que no puede evitar emocionarse.

Para terminar sus lecturas, Blas recitó un soneto clásico titulado “La mano pensativa” contenido en su libro de mismo nombre.

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Escritores que leyeron poemas del autor invitado. (José Luis Vila Castañer)

Ronda de preguntas del público

Juan Ramón Barat: —Cuando te leo siento que se te entiende, pero con profundidad, eres claro y profundo a la vez. ¿Defiendes claridad y profundidad en la poesía?

B.M: —Pienso que a eso deberían responderte los lectores. Cambio de registro y es muy difícil etiquetarme. En mi libro En la desposesión hay algo de poesía hermética, pero la claridad o el hermetismo vienen dados al autor. Pertenezco a la generación novísima por edad y en mis inicios bebí de ellos, de su culturalismo.

Rafael Pla López: — ¿Una buena poesía debe sorprender o sonar?

B.M: —La sorpresa o la ruptura son relativas, a veces son mínimas, pero necesarias. Hay que prescindir de tópicos, huir de lo trillado. Si suena mucho un poema, malo. Hay que buscar siempre la voz propia.

Salvador Garay: —Me sorprenden tus poetas favoritos.  ¿Qué fue de aquel Blas amante de Rafael Alberti en sus comienzos?

B.M: —He admirado a muchos, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero, Manuel Álvarez Ortega, aunque he ido por etapas. He bebido de muchas fuentes y de Alberti bebí cuando fui adolescente.

Ricardo Bellveser: —En que puede haber poesía no escrita supongo que todos estaremos de acuerdo. Yo también abogo por la claridad en la poesía, las vanguardias espantaron a mucho público de la poesía, tanto experimentar hizo que la mayoría de personas no comprendiesen los poemas. Hay que recuperar la poesía-verdad.

B.M: —Sin dejar de estar de acuerdo, pienso sin embargo que la poesía debe tirar del lector, debe hacerlo crecer. En la ruptura, en la grieta está el poema. También es necesario un punto de extrañeza para desarbolar las convenciones y empujar al lector a terminar el poema.

(A petición de Vicente Barberá una persona del público se presta voluntaria para dar lectura al poema que figura en el díptico y con el que se clausurará el evento).

Antes de dar lectura al poema “Si de mí hablo”, el voluntario confiesa haberse emocionado con lo expuesto en el acto.

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Ronda de preguntas del público. (José Luis Vila Castañer)

Despedida

Vicente Barberá agradece la presencia de todos los asistentes y cede la palabra a Vicente Bosch, Directivo del Ateneo, que emplazó a los allí presentes a interesarse por la próxima entrega de los premios literarios que organiza y concede el Ateneo Mercantil de Valencia, una previsible fiesta de las letras que tendrá lugar los días 10 y 11 de mayo. Por último, despidió el evento no sin antes agradecer al público y a todos los participantes su presencia y colaboración.

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Foto general. (José Luis Vila Castañer)

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De derecha a izquierda: Rafael Soler, Sara Juárez, Ricardo Bellveser, Robert Archer y Sergio Arlandis.         Fotografía: Hasbia Ma

El pasado miércoles, 29 de marzo, en la Librería Ramón Llull de Valencia, y en un acto organizado por la asociación cultural Concilyarte, tuvo lugar la presentación del libro “Primavera de la noche”, el más reciente poemario del poeta, periodista, ensayista y narrador valenciano, Ricardo Bellveser. Como no podía ser de otra manera, el acto reunió a un numerosísimo público, un público en el que se encontraban algunas de las personalidades más destacadas de la cultura valenciana. No era para menos, “Primavera de la noche” corona cuatro décadas en la vida poética de Ricardo Bellveser, para ello, y presentados por Mila Villanueva, organizadora del evento, también escritora y presidenta de Concilyarte, tres grandes escritores arroparon al poeta y lo hicieron por este orden: Sergio Arlandis, Rafael Soler y Robert Archer.

Arlandis, destacado poeta y crítico literario, intervino como editor, ya que en la actualidad es el responsable editorial de tres colecciones de la editorial Calambur, sello bajo el que está publicado “Primavera de la noche”. Sus palabras fueron breves, pero concisas y en ellas se trasluce la admiración y el respeto que siente por Bellveser: «Los solitarios y sus amigos es una colección en la que hemos publicado poetas como Gamoneda o Antonio Colinas y sin duda, con la inclusión de Ricardo Bellveser, esta colección se enriquece».

Por su parte, Rafael Soler, poeta valenciano radicado en Madrid, habló de la importancia del título del libro, lo definió como una suerte de equilibrio antitético, entendiendo por «primavera» quizás el primero de los cuatro estadios temporales que anteceden a esa postrera «noche» o transfiguración de la muerte. También apuntó el momento de madurez e introspección del autor, obligado por sus propias reflexiones vitales, al recuerdo, a las ausencias, al amor y sus reconocibles huellas en el tiempo. Sus palabras compusieron un tributo de prosa poética, no solo por su belleza, sino por su solemnidad y hondura.

Robert Archer, escritor e hispanista londinense, residente en Valencia, con no menos vehemencia, sino con sorpresa y fascinación añadidas, reveló que la lectura de “Primavera de la noche” le había hecho reflexionar acerca de las cuestiones existenciales que en libro se tratan, y aún más, confesó que los versos de Bellveser lo subyugaron también en sueños. Este hecho —según palabras textuales del propio Archer— le hizo reconsiderar su postura ante la vida y el paso del tiempo, acercándose con ello a la actitud de un amigo al que por anteriores opiniones sobre temas de esta índole, creía diferente.

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Fotografía: Hasbia Ma

Ricardo Bellveser tomó la palabra y como es lógico, agradeció debidamente a sus compañeros de mesa todo su cariño y generosidad. Ya dirigiéndose al público, el poeta apuntó que la poesía debe recobrar la verdad, es decir, todo lo que los poetas románticos consiguieron —en lo que acercar la poesía a toda clase social se refiere—, fue destruido por los vanguardistas. Según Bellveser, la poesía demasiado intelectual, irracional, surrealista, experimental, llámese como se quiera, alejó al no erudito en literatura de la poesía. En su opinión, que alguien enfrente un poema y no lo comprenda es un fracaso para todos. De ahí su invitación a la poesía verité, rasgo representado en los poemas que componen “Primavera de la noche”, un fluido discurso que huye de tecnicismos y retórica, donde cada palabra está justificada y tanto el tono, léxico, ritmo y argumento demuestran libertad, pero también —y lo más importante— sinceridad.

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La actriz Sara Juárez recitando versos de Bellveser.                                       Fotografía: Hasbia Ma.

El acto fue culminado por la actriz Sara Juárez, quien intervino recitando poemas del libro, maravillando al público presente con su particular sensibilidad.

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Publicado en la web Todoliteratura.es:

http://www.todoliteratura.es/noticia/11181/poesa/ii-encuentro-internacional-de-poetas-ciudad-de-valencia.html

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Fotografía: José Carlos Llorens

El pasado domingo, 9 de octubre, se clausuró en el Hotel Abashiri de Valencia el II Encuentro Internacional de Poetas que organiza anualmente la asociación cultural La Platea.

Durante tres jornadas, José Romero, José Carlos Llorens y María José Gómez, organizadores y coordinadores del evento, condujeron unas actividades programadas en las que participaron cerca de cuarenta poetas de ocho nacionalidades diferentes.

En esta ocasión, los poetas congregados, además de compartir poemas a través de sendos recitales, contaron con la colaboración de Horacio, Vicente Marco y Ángela Moreno: músicos y cantante, respectivamente. A esto hay que sumar la lectura dramatizada de pasajes de El Quijote, en la que participaron, además de algunas de las personas citadas, Juan José y Elena, integrantes del grupo Anduxar.

Algunas asociaciones, literarias, culturales y valencianas, se vieron representadas en la figura de su presidente, tal es el caso de Isabel Oliver y el muy activo Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, o de Juan Benito Rodríguez y la asociación Mistium.

El poeta, periodista, ensayista y Vicepresidente del Consell de Cultura valenciano, Ricardo Bellveser, participó como uno más en este evento, y en su turno de palabra apuntó la necesidad de convocar un congreso anual en Valencia, que aglutinara a personalidades internacionales del panorama poético, no sólo para compartir el hecho literario, sino para analizar, a escala mundial, un fenómeno poético y plural, digno de estudio, del que es escenario en nuestros días —por ejemplo— la ciudad de Valencia.

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Ricardo Bellveser. Fotografía: María José Fernández

El actor y dramaturgo Marcel Marck, recientemente distinguido con la Llave de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) a sus más de cincuenta años de trayectoria dedicada al teatro, también participó en este encuentro, para alegría de los presentes que pudieron escucharle declamar.

Todos los poetas participantes tuvieron un denominador común en sus discursos, animaron a llevar la poesía fuera de nuestros círculos para que pueda expandirse. Los poetas latinoamericanos, por ejemplo,  explicaron  cómo se llevaba la poesía a los colegios en sus países, y de esa forma, facilitaban el contacto a edades muy tempranas, de los niños con el sentimiento poético.

Por su parte, los representantes españoles, resaltaron que el movimiento poético es multigeneracional y vigoroso por lo ancho y alto de la geografía española. No hay ciudad, pueblo o barrio, que no cuente con alguna asociación, grupo o letraherido a nivel particular, que trate de unir a un sector ninguneado por las administraciones, pero no por ello en pleno crecimiento.

El encuentro contó con el apoyo de la Caixa Rural de Quart de Poblet y la Fundación Juan Ramón Jiménez, esta última, patrocinando una antología poética en papel que ya está editada como concreción de tan enriquecedor intercambio de culturas.

 

 

Publicado en CaoCultura:

http://caocultura.com/las-gargolas-la-lonja-valencia/

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Fotografía: Fernando Rincón

Título: Las gárgolas de la Lonja de Valencia

Autor: Ricardo Bellveser

Editorial: Araña Editorial

Idioma: español / inglés

Género: narrativa (relatos)

Año de publicación: 2015

Número de páginas: 222

ISBN: 978-84-942573-0-8

El, aproximadamente, medio millón de visitantes al año, distingue a la Lonja de Valencia como uno de los espacios más visitados de la Comunidad Valenciana. Construida entre los siglos XV y XVI, siguiendo los diseños de Pere Compte —célebre arquitecto en esta comunidad—, la belleza de este monumento responde a los cánones de un gótico tardío que fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco, hace ahora veinte años. Algo en lo que muchos de sus visitantes no han podido reparar, puesto que —entre otras cosas— su ubicación hace imposible una visión panorámica, es en la extraña y grotesca belleza de sus gárgolas. Utilizadas como recurso arquitectónico para evacuar las aguas fluviales, estas veintiocho construcciones decoran los muros de este singular escenario, envolviéndolo en un misterio que no hace más que avivar su belleza.

Ricardo Bellveser (Valencia, 1948), destacada figura literaria, no sólo en la región levantina, sino a nivel nacional e internacional, se estrena en la publicación de un libro de relatos con Las gárgolas de la Lonja de Valencia, editado por Araña Editorial; veintidós historias ficticias, de carácter histórico, que recuperan lo satírico y picaresco de una Valencia que expiraba su era medieval.

Bellveser, consumado ensayista, crítico literario y poeta, fija su mirada en unas gárgolas centenarias que, a su parecer, ocultan una historia que posiblemente y por muchos motivos, no haya sido contada. El libro viene acompañado de sendas fotografías a todo color, realizadas por el propio autor, en las que puede apreciarse de manera gráfica todas esas singularidades que convierten —con toda justicia— a un secundario elemento arquitectónico, como es el vierteaguas, en protagonista absoluto de este libro.

Donde algunos ven humor y sátira, por ejemplo, en la gárgola número cinco, que da origen al cuento “El caracol y el soldado”, el autor encuentra la moraleja de su propia interpretación que, como previene la Navaja de Ockham: de entre todas las posibilidades, la verdadera tiende a ser la más sencilla. Tras una oleada de hurtos en Valencia, la gárgola protagonista advierte una conducta inusual en su mujer, a esto se añade el encontronazo, durante varios días consecutivos, con un caracol muy especial, así que el preocupado marido busca consejo en todo tipo de personajes: primero, el heraldo (gárgola narradora), después: adivinas, agricultores, religiosos; todos tenían una interpretación diferente para la visión de aquel caracol. Así que, atribulado por la incertidumbre, y resuelto a responder a esa llamada del necio, que subtitula la historia, se descubre cornudo al tiempo que explica su poca semejanza con su último vástago.

A medio camino entre la ucronía, la historia contrafactual y el engaño, con más propósito didáctico que estético, las breves historias de Bellveser poseen un ritmo, una extensión y un lenguaje asequibles que favorecen una amable lectura. La imagen antropomórfica y quimérica de estos seres tallados en la piedra, junto a sus actitudes libidinosas y ofensivas, elevan a estos cuentos grotescos a la categoría de posible crónica extramoral. Monjes que llevan a hombros a niños, en actitud poco cuidadosa, como con prisa, empujan a pensar en una interpretación poco cristiana de la imagen. Muchos son los que piensan, entre ellos el autor, que estas pequeñas piezas de orfebre sirvieron para denunciar actos —todos delictivos y casi todos sexuales— que eran llevados a cabo, puertas adentro, por todo tipo de personajes y de alcurnias, desde la total impunidad.

El cuento número trece lleva por título “Nuestras primeras madres” y la gárgola que lo suscita es una mujer sedente en posición de amamantar a un pequeño simio. De las múltiples interpretaciones de esta imagen, el autor intuye una alusión a la teoría de la evolución de las especies, formulada por Charles Darwin, pero siglos antes de que el famoso naturalista inglés se pronunciara. Esta perturbadora escena, sirve a Bellveser para teorizar acerca de la univocidad de Lilith (figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico, considerada la primera esposa de Adán) y Eva (primera mujer según las Sagradas Escrituras). En su narración, el poeta describe casi como una violación el primer acto entre Lilih y Adán, el fruto de ambos sería un  mono de aspecto humano. Tras esto, la mujer es expulsada del Edén y en su lugar Dios crea a Eva, para que sea sumisa al hombre y lo sirva y le otorgue hijos. Bella e inquietante es esta especie de fábula que, sin ánimo de ofender, da protagonismo también a los demonios.

Una mujer palpándose de forma indecorosa sus partes íntimas, orientada —además— al que era el burdel más grande de la ciudad; ángeles con atributos sexuales desmesurados o seres que emergen del interior de un pez. Muchos son los pecados y vicios en las gárgolas representados, sea una estrategia de la comunidad religiosa para —según ellos— ahuyentar a los demonios representando la vulnerabilidad de la carne; sea para prevenir a los turistas de los excesos que allí se producían; lo cierto es que el obsceno predicamento de estas alegorías en las fachadas de la Lonja sigue y seguirá suscitando diversas interpretaciones.

La iconografía de la Lonja ha sido estudiada, entre otros, por el académico valenciano Salvador Aldana, pero fue la historiadora valenciana Mercedes Gómez-Ferrer, autora entre otras muchas obras de una monografía imprescindible sobre Compte, escrita a medias con Arturo Zaragozá, quien afirmó que las gárgolas de la Lonja no son atribuibles al arquitecto que diseñó el edificio. En sus numerosas investigaciones no halló documento alguno que acreditase ni su proyecto ni autoría, por lo que, cinco siglos después, estas representaciones escultóricas siguen siendo huérfanas y extrañas; atemporales y estremecedoras, y como ninguna otra escultura valenciana  han conseguido conservar intacto todo su misterio.

Publicado en la revista Todoliteratura.es:

http://www.todoliteratura.es/noticia/9897/literatura/se-pone-a-la-venta-el-volumen-xxviii-de-algo-que-decir.html

También en El Cotidiano:

http://www.elcotidiano.es/ya-esta-a-la-venta-algo-que-decir-volumen-xxviii/

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FRONTAL ALGO Q DECIR XXVIII

En pleno estallido de la llamada «crisis económica» la institución valenciana Ateneo Blasco Ibáñez, proyectó editar una colección de poesía, narrativa y ensayo, con la finalidad principal de dar voz a aquellos autores que, por mecanismos del selectivo engranaje editorial, sistemáticamente quedan fuera de los grandes circuitos literarios. Con una empresa así de solidaria, allá por el año 2008, la colección “Algo que decir” comenzó a andar en un panorama social poco esperanzador. Hoy, ocho años después, no sólo es de celebrar que este proyecto continúe, sino que el denodado esfuerzo de su máxima impulsora, Isabel Oliver (presidente del Ateneo), así como la dispar y rica variedad de autores participantes, lo han convertido en un referente cultural, no sólo a nivel local, sino nacional.

Y es que cuando las cosas se llevan a cabo con voluntad y razón de ser, el objeto resultante va más allá de lo testimonial. Ocho años de andadura, a una media que supera los tres libros por año, dan para mucho. En esta colección tienen cabida, tanto los libros particulares de los escritores socios del Ateneo, como antologías artísticas que aglutinan diversas disciplinas, hasta analectas o compilaciones de manifiestos a favor de causas solidarias, como pueden ser los volúmenes XIV, Latidos contra la violencia de género y XXIV, Antología pro Derechos Humanos. 

La nobleza de esta causa ha propiciado que grandes plumas de la literatura valenciana se sumen a este proyecto sin poner trabas, a la hora de compartir encuadre, con autores de toda alcurnia e índole. Tal es el caso del poeta Ricardo Bellveser, quien además de ser Socio de Honor de esta entidad, ha sido y es un prologuista de lujo, prestando toda su sabiduría y generosidad, de forma desinteresada, como padrino y presentador de las voces literarias que “Algo que decir” recoge.

Así, en Algo que decir XXVIII, una pléyade de 77 autores componen una excelsa antología de poesía, narrativa y ensayo, entre la que destacan voces consagradas como: Francisco Brines, Jaime Siles, Jesús Huguet y hasta el propio Ricardo Bellveser. 328 páginas, con fotografías de sus autores en color y breves biografías. A continuación, la lista de autores participantes:

Isabel Oliver (prólogo)

Alberto Requena, Amparo Bonet, Amparo Carbonell, Amparo Gómez, Ana Fdez. de Córdova, Ana María Lorenzo, Ángela María Valdés, Antonia Sajardo, Antonio Capilla, Antonio Manuel Lucena, Antonio Molina, Antonio Montero, Antonio Prima, Antonio Quero, Antonio Vaqué, Begoña Soler, Carlos Gil, Carmen Sánchez, Celestino Álvarez-Cienfuegos, Conchita Bonell, Consuelo Ciscar, Cristina Cordón, David Acebes, Elia Cristi, Encarna Beltrán-Huertas, Encarnación Gómez, Encarnación Sánchez, Fernando Martín, Fernando Robles, Florencio Alejandre, Francisca Martínez, Francisca Llosá, Francisco Brines, Francisco de P. Blasco, Francisco Guillermo Domingo, Francisco Ponce, Gregorio F. Jiménez, Hasbia Mohamed, Heberto de Sysmo, Isabel Oliver, Isabel Rezmo, Jaime Siles, Javier Tallón, Jesús Huguet, Jesús Moreda, Joaquín Castillo, José Carlos Lloréns, José Francisco Juste, José Llorca, Josefina Alonso, Juan Emilio Ríos, Laura Font, Leonor Villaseñor, Luis Auñón, Manuel Giménez, Manuel Juan Ibáñez, Manuel Salvador, Manuel Vélez, María Antonia Diego, María José Martí, María Roca, Marta Abella, Maruxa Duart, Mercedes Huertas, Miguel Ángel Martínez, Pascual Huedo, Ricardo Bellveser, Rocío Biedma, Rosa García, Rosa María Lorenzo, Rosa Sellés, Rosa María Vilarroig, Toñi Chávez, Victoria Godoy, Víctor José Maicas, Verónica Victoria Romero y Víctor Vázquez.

El denominador común de todas estas personas, profesionales de la escritura, amateur o aficionados, es que tienen algo que decir, y es ahí donde radica una de las grandezas de este proyecto, que lo es a su vez de la literatura.

Sin pretenderlo, el Ateneo Blasco Ibáñez (Valencia) está siendo un ejemplo social y cultural para el mundo, sus principios de igualdad, de unión y creatividad, ofrecidos, no sólo como expresión artística del individuo, sino también como armónico pensamiento colectivo, trascienden la barrera del arte como entretenimiento o ejercicio estético, y su hondo mensaje, rutilante, imperativo, se inocula cada vez más profundamente en el subconsciente de nuestra sociedad.

Para comprar el libro desde cualquier parte contactar con:

Isabel Oliver. Tlfn: 679190051

PVP: 10 euros

Para obtener más información del Ateneo Blasco Ibáñez:

http://ateneoblascoibanez.com/

(El Ateneo también tiene un sello editorial propio: Ediciones Ateneo Blasco Ibáñez)

 

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Título de la obra: El Congreso

Autora: María Teresa Espasa Moltó

Género: Poesía

Editorial: Ayuntamiento de Córdoba & Asociación cultural Andrómina

Año de publicación: 2012

Número de páginas: 53

Que para María Teresa Espasa la vida es inconcebible sin la escritura, y más concretamente sin la poesía, es algo que sus poemas transmiten y algo que las personas que tienen el privilegio de conocerle, saben ciertamente. Lo que ocurre, es que más allá del deleite que pueda producirnos una combinación de palabras dulces o de imágenes originales, la poética de Espasa tiene una cualidad más que la poética de aquel que escribe seudopoesía y dice ser poeta, y es que entretiene, ilustra, arrebata, hace reflexionar, azota y expone con esa elegancia de quien tiene de su parte a un gran ejército de musas, toda la fragilidad y emoción de un mundo interior tan metafísico como humano y sensorial.

La autora de A través del silencio (1978 Ed. Adelapos), utiliza como motivo de El Congreso la celebración en Valencia en el año 2011 de un Congreso Internacional llamado “Any Isabel de Villena” sobre Mujeres y Literatura entre la Edad Media y el Renacimiento. Dicho evento fue promovido por la Diputación de Valencia y la institución Alfonso el Magnánimo, el coordinador fue el director de dicha institución, Ricardo Bellveser, poeta que tiene un especial protagonismo en este libro, tanto en la primera dedicatoria como en las alusiones de algunos poemas: Al regresar de aquel lugar que nadie nombra, / y porque sabes que codicio esa mirada, / pasas ante mí sin detenerte.

En aquel congreso celebrado durante tres días de septiembre se reunieron un buen número de escritores, tanto españoles como extranjeros, y fueron tales las sensaciones de María Teresa, que aquel cenáculo, entre artistas, se hizo atemporal para la poeta valenciana y lo creyó suficiente motivo para soplar sobre la palma de sus manos y comenzar a escribir.

Por tanto, y después de leer el libro, puedo decir que El Congreso además de ser un poemario, con todas las condiciones que eso conlleva, es también una crónica de dicho evento. Una crónica no exenta de la carga personal que habita en un diario, tanto reflexiones, como sensaciones y recuerdos unidos artística y didácticamente en este elaborado manual de miradas.

Como buena crónica, el poemario está ordenado cronológicamente desde antes de llegar al congreso hasta el momento en que finaliza. La poeta es la protagonista declarada de los versos y elige temas propios de introspección al comienzo y al final del libro, además de desarrollar el grueso de su obra abordando los temas expuestos por los ponentes en mezcolanza con el fluctuar de su sentir. María Teresa hace uso de un verso blanco, sin medida, aderezado con un lenguaje sencillo pero preciso, a la vez que hace gala de una técnica exquisita a la hora de rematar los poemas, abrochando con destreza la clausura de sus versos y es capaz, con treinta y dos poemas de corta extensión, de propagarnos toda una gama de sensaciones y pensamientos al mismo tiempo que nos cuenta una historia.

Es evidente la importancia del Tiempo como lontananza, personaje secundario y personaje principal, en los versos de Teresa Espasa, unos versos que no esconden nunca sus intenciones, ya sea para elogiar la figura de un amigo o para adolecer por la agonía de una herida, una herida que en la mayoría de ocasiones está estigmatizada por ese dios inexorable: No hay temas prohibidos, / sólo un paréntesis cifrado que perturba / la corriente de lo eterno.

He leído en varios artículos, cómo otros colegas estriban este poemario como un homenaje a la Poesía, sin embargo yo disiento de esa apreciación y creo que acierto al afirmar que se trata de un elogio de la contemplación, pero no una contemplación gratuita, sino motivada por una necesidad de automotivación, una especie de juego o ejercicio nacido de una necesidad de reciclarse y no estancarse para así convertirse en un espectador del Tiempo. Teresa Espasa ha ofrecido su vida a la Poesía y creo que la Poesía le ha devuelto mucho, sin embargo la poeta de Denia se sienta en la tribuna de un simposio y observa a sus coetáneos oradores como una ignorante colegiala y abstraída todavía más en su propósito aventurero, se deja llevar por esa inercia narrativa de los hechos y convierte esa diacrónica cotidianeidad en un maravilloso poemario lleno de aseveración y agradecimiento.

Tiempos lejanos que a menudo palidecen / a causa del olvido y su liturgia, dice la poeta, ensimismada en rémoras melancólicas, una pesadumbre que reza para convertirse en memoria y poder seguir combatiendo  el Tiempo. En muchos de los poemas del libro habitan reminiscencias argumentales y características personales de los asistentes a ese congreso, unas veces más sutiles y otras más evidentes, como por ejemplo las dirigidas a: Gregorio Morales, José Luis Martínez Rodríguez o José Lupiañez.

Teresa Espasa se introduce en una burbuja llena de soledad y silencio que ella misma ha fabricado, quizá por una necesidad de recogimiento, y desde allí observa apacible todo cuanto le rodea, en ella su mirada es un análisis profundo, una necesidad tan antigua como la vida, una vida que la empuja a preguntarse y saborear el valor secreto de las cosas. Su escritura está plagada de pequeños detalles que pasarían inadvertidos para aquel que no ha aprendido el mensaje de los años, aquí el vino es viejo, el humanismo es viejo y los días, amarillos.

Al final del poemario y para contrarrestar el posible fatalismo por su persistencia y agonía de lo efímero, María Teresa termina su sinfonía con unos versos de enfática esperanza: […] pienso que si miro la vida / de otro modo / aún queda un mundo por descubrir.

Desde la publicación de: De la ilusión del Amor a la pérdida del Tiempo y El Tiempo se acaba, ambas publicaciones en el año 98 y editadas por Página Cero, la autora alicantina ha confesado una gran preocupación por el paso del Tiempo, al que ha convertido en multitud de ocasiones en el eje central de sus composiciones, y quizá por ello enfrenta su angustia de sentirse efímera con aquello que encuentra más eterno del ser humano, el amor, el pensamiento, la memoria, por eso cada libro suyo es una celebración de la vida.

La Comunidad Valenciana tiene mucho que agradecer a María Teresa Espasa, ya que además de ser una de las voces femeninas con mayor prestigio poético incluso a nivel nacional, ha sido una forjadora de poetas y una difusora cultural sin parangón e incombustible, un catalizador de la poesía que ha sembrado en varias generaciones mecanismos literarios que todavía hoy siguen en funcionamiento.