Se presenta el libro número 300 de la editorial valenciana Olé Libros y es “Prenda de abrigo”, una antología poética de Francisca Aguirre

Crónica publicada en “Todo Literatura”:

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En la fotografía, de derecha a izquierda: Ricardo Bellveser, Guadalupe Grande, Jaime Siles y Rafael Soler. Fotografía de José Antonio Olmedo López-Amor

El pasado martes, 24 de septiembre, tuvo lugar en el salón de actos de Fnac, san Agustín (Valencia), la presentación oficial del libro número 300 editado por la editorial valenciana Olé Libros. Toni Alcolea, cabeza visible y responsable de este proyecto editorial, agradeció al público asistente su respuesta masiva, incluyendo en él a muchos de los escritores que forman parte de esa gran familia que es Olé Libros. También agradeció la colaboración de personas que no son publicadas en la editorial pero de algún modo colaborativo participan en ella.

    Alcolea reveló el título y la autora del paradigmático número 300 —si tenemos en cuenta que dicha editorial nació en 2012—, el cual no podía ser más atractivo y pertinente para los lectores de poesía valencianos: ni más ni menos que “Prenda de abrigo”, una antología poética de Francisca Aguirre. Como es sabido, Aguirre fue Premio Nacional de Poesía en 2011, Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018 y ha sido y es por derecho propio una de las voces líricas más importantes, no solo de Valencia, sino a nivel nacional.

     La pertinencia de esta publicación es clara, además de por su calidad artística, Aguirre falleció el pasado 13 de abril a los ochenta y ocho años de edad, por lo que la presentación, además de tener visos de homenaje, sirvió para reivindicar la valía de una poesía y una autora de las que todos destacan su sensibilidad y humildad.

Guadalupe Grande, hija de Francisca Aguirre y del también poeta Félix Grande, participa en la selección y prólogo de esta magnífica edición. Su presencia en el acto fue de lo más acertado, pues al ser testigo directo de la vida de Paca —tal como la llamaban sus amigos— pudo ilustrar a los presentes con la narración de muchas anécdotas que provocaron en el público asombro y emotividad.

   Una de esas vivencias fue la captura y asesinato de Lorenzo Aguirre, padre de Francisca, a su regreso a España tras el exilio provocado por la Guerra Civil. Como es natural, este episodio marcaría para siempre la vida de Francisca Aguirre, pues quedó huérfana a los doce años de edad. De Lorenzo se destacó su destreza como caricaturista y su vocación como pintor, arte que heredó Jesusa, otra de sus tres hijas.

    Guadalupe Grande prosiguió en su disertación y comento, entre otras cosas, que le sorprende un hecho, y es que en la calle de Madrid donde Francisca Aguirre vivió desde 1940, en lugar de haber una placa conmemorativa con su nombre, la hay a nombre de Félix Grande, su padre. Aunque poco después explicó que dada la efervescente actividad literaria de su padre: flamencólogo reputado que daba conferencias y escribía ensayos, poeta que frecuentaba tertulias, recitales y dirigía una revista y la casi nula vida social de Francisca podría explicar hechos como este. Guadalupe, en un simpático arranque de sinceridad comentó a este respecto: «todo ocurrirá a su debido destiempo».

     Grande aseguró que su madre se sentía muy a gusto al saber que la reconocían como poeta machadiana, la perspectiva del tiempo y su notoriedad como poeta la convirtieron en la representante de una generación silenciada por las duras circunstancias, primero, de la posguerra, y después del franquismo. Como poeta-isla, y no adscrita a ninguna promoción por decisión propia, Aguirre construyó en el tiempo una trayectoria literaria tan importante o más que la de su marido, concluyó Guadalupe.

    Llegó el turno de Ricardo Bellveser, poeta y periodista valenciano que fue amigo cercano de Francisca Aguirre. En su turno de palabra, Ricardo puso en valor la compleja sencillez de la poesía de Paca, su desnudez, sinceridad y hondura. Comentó que fue una poeta tardía a la que no le preocupaba figurar en el panorama literario sino escribir sus vivencias y reflexiones para dar fiel testimonio de su paso por el mundo. Añadió que su debut en la poesía fue con una reflexión sobre el concepto de mito clásico, pero después fue decantándose por una poesía reivindicativa y existencialista.

    Por su parte, Jaime Siles, catedrático, filólogo y profesor de Lenguas Clásicas, recordó que junto a Ricardo Bellveser viajó en su día en coche para asistir al entierro de Félix Grande. Comentó que Félix Grande le invitó a su casa y Paca le atendió con su generosa hospitalidad. Siles coincidió en alguna ocasión con Aguirre, ambos, como jurados literarios. Y sobre la poesía de Paca subrayó su capacidad testimonial, su vocación de entrega: «La poesía de Paca no deja fuera al lector, lo mete dentro y ese es uno de sus principales atractivos».

    El tercer y último invitado fue el novelista y poeta Rafael Soler, quien vino desde Madrid, donde gestiona el emblemático Café Comercial, para participar en el emotivo evento. Soler, tras escuchar los espléndidos discursos de sus compañeros consideró que todo estaba dicho y dio lectura a tres poemas de Francisca Aguirre, fueron: “Oficio de tinieblas”, “Nanas del desperdicio” y “Los trescientos escalones”. La voz de Soler se entrecortó en varios pasajes debido a la emoción contenida del momento.

    Como colofón al acto se proyectó en pantalla grande un vídeo realizado por Mar Gómiz de Serranos y Ángel Salguero —allí presentes— para su proyecto Poética 2.0, en el que Francisca Aguirre recita en persona su poema “Frontera”. Tras esto, y como respuesta a una pregunta formulada por un miembro del público, Guadalupe Grande afirmó que la obra pictórica de su abuelo, Lorenzo Aguirre, no descansa mayoritariamente en galerías de arte o museos, añadió que una parte importante se su obra se perdió tras su exilio, el grueso de la misma está en posesión de sus familiares y solo algunas obras concretas descansan en pinacotecas. Permitir que todas las obras de su abuelo terminen en un museo apuntó que es una de sus tareas pendientes.

    Grande sostuvo que la obra de su madre, además de un valor literario, ostenta un valor histórico indudable porque retrata a la perfección —sin ser poesía social— los problemas y preocupaciones que afectaban a la clase trabajadora española en la segunda mitad del siglo XX. Alcolea anticipó que uno de los próximos números de la colección será dedicado al novísimo José María Álvarez y sin más, agradeció a los invitados y al público asistente su presencia. El acto se cerró con una gran ovación y la firma de libros de Guadalupe Grande.

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“Un yo sin mí”: Jaime Siles presenta su nueva antología poética en Valencia.

Crónica publicada en “Todoliteratura.es”:

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Fotografía de Juan Luis Bedins

El pasado miércoles, 14 de noviembre, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, en Valencia, tuvo lugar la presentación oficial de “Un yo sin mí” (Olé Libros, 2018), la nueva antología poética de Jaime Siles (Valencia, 1951). Aclamado poeta y catedrático, además de ensayista, filólogo, traductor, crítico literario, políglota y profesor, Jaime Siles no necesita presentación entre los amantes de la poesía escrita en castellano, tanto en España, como fuera de ella.

    Siles había llegado a Valencia recientemente tras participar como jurado en el fallo del Premio Loewe de Poesía, en Madrid. El público ocupó todos los asientos del salón de actos e incluso había gente de pie. La expectación era máxima. Entre los asistentes, algunas de las plumas más destacadas de la Comunidad Valenciana, como: Blas Muñoz, María Teresa Espasa o Mar Busquets, se congregaban para disfrutar de lo que prometía ser una fiesta de la palabra.

    Acompañaron al poeta Toni Alcolea, editor de Olé Libros, los escritores Robert Archer, Rafael Soler, Bibiana Collado y Ricardo Bellveser. Alcolea fue el primero en intervenir y como era de rigor, agradeció al público su afectuosa acogida, así como al propio Jaime Siles que hubiese confiado en Olé Libros para publicar la que supone su novena antología poética. Alcolea, quien ha irrumpido en los círculos literarios valencianos con la energía de un gran proyecto editorial que abarca, novela, ensayo, poesía y certámenes literarios, ofreció algunas pinceladas de lo que engloba y representa la destacada actividad de Olé Libros.

    El anfitrión dio paso a Ricardo Bellveser, reconocido poeta, narrador y periodista valenciano, de quien hay que decir con toda justicia que fue el orador que encandiló al público, tanto por la elocuencia y pertinencia de su discurso, como por su consabida efusividad. Bellveser abordó en su intervención la original antítesis que da título a la antología: “Un yo sin mí”; y apuntó al respecto la preocupación de Jaime Siles por la identidad como tema de indagación poemática. Siguió descifrando la poética del autor de “Himnos tardíos” (1999) y lo etiquetó como «poeta del lenguaje», algo en lo que el propio Siles se reconoció más tarde, y terminó reconociéndolo como un auténtico poeta novísimo que por muchas razones debió haber figurado en la conocida antología de Castellet.

    Alcolea dio paso al hispanista Robert Archer, uno de los máximos especialistas en la obra del poeta Ausiàs March, quien desde la gran amistad que le une al poeta homenajeado habló de una anécdota muy singular que ambos vivieron con motivo de la erupción de un volcán en Islandia durante una visita de Siles por tierras británicas. Además, Archer destacó la pasión que siente y siempre ha sentido Siles por las Lenguas Clásicas, una dedicación que comparte con la Filología.

    Por su parte, la joven poeta Bibiana Collado, quien en la actualidad es profesora del Taller de Poesía de la Universidad de Valencia, tuvo palabras de agradecimiento a Jaime Siles por su generosidad con los poetas más jóvenes cuando estos se acercan a pedir su consejo. Subrayó la importancia de su magisterio como docente y reflexionó acertadamente acerca de ese yo del título de la antología que tantos comentarios suscitó.

    Por último, Rafael Soler, poeta y narrador afincado en Madrid, admiró la plena dedicación de Siles a la literatura desde que era un joven estudiante. Contó, entre otras cosas, que su precoz vocación por la poesía le llevó a compartir amistad y cartas con Vicente Aleixandre, quien se convirtió en un padre literario y referente. Añadió que su estética culturalista y esa particular revolución en el lenguaje le han permitido distinguirse y evolucionar como poeta pleno de variados matices.

    Llegó el turno de Jaime Siles y este dedicó su agradecimiento, uno por uno, a los intervinientes. Valoró muy positivamente el arrojo editorial de Toni Alcolea al apostar por la poesía valenciana; se confesó admirador de la poesía de Bibiana; alabó la precisión de los comentarios de Bellveser, quien gestionó la edición de una de sus anteriores antologías; agradeció a Archer su simpatía y sinceridad; y con referencia a Rafael Soler, además de los pertinentes agradecimientos, confesó una de las muchas cosas que ambos comparten y se puede contar: su amor por los gin tonic.

    Siles, quien se mostró distendido, agradecido y bromista, recitó algunos de sus conocidos poemas contenidos en la antología, como: “Propileo”, “Acis y Galatea” o  “Semáforos, semáforos”, pero fue al recitar un poema inspirado en la localidad de Jávea, cuando su voz se truncó por la emoción que pudo evocarle alguno de sus versos finales. Siles añadió que esta publicación representa algo especial en su trayectoria, ya que de todas las antologías editadas hasta ahora, esta es la única en la que él personalmente ha escogido los poemas; lo cual es un valor añadido al ya de por sí magnífico legado que compendia este libro.

    Debido a las muchas intervenciones de la mesa, el acto no dio para más, pero debido a la calidad de las mismas, el público se mostró conmocionado y satisfecho tras una velada espectacular que terminó con una interminable cola de lectores que esperaban una firma del autor.

María Teresa Espasa en «Poetas en el Ateneo».

Publicado en la página del Ateneo Mercantil de Valencia:

http://www.ateneovalencia.es/poetas-en-el-ateneo-xiv-maria-teresa-espasa-emocion-y-sentimiento-en-un-merecido-homenaje/

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Fotografía de José Luis Vila Castañer.

El pasado viernes, 27 de octubre, en la decimocuarta entrega del ciclo “Poetas en el Ateneo” que presenta Vicente Barberá y coordina Vicente Bosch, el Ateneo Mercantil de Valencia recibió a la poeta María Teresa Espasa.

A partir de las siete de la tarde, al emblemático Salón Sorolla de este centenario Ateneo, fue acudiendo un buen número de público a este ciclo literario, una ceremonia poética, llena de música, recital, entrevista, y en definitiva, una oportunidad única para conocer en profundidad, no solo la obra, sino la dimensión humana del autor invitado que no tiene parangón entre los eventos literarios que hoy se celebran en la Comunidad Valenciana.

Dada la situación convaleciente por problemas de salud de María Teresa Espasa y por su trayectoria literaria y humana, el acto se convirtió en un merecido y emotivo homenaje.

Vicente Bosch, directivo del Ateneo Mercantil, pronunció unas palabras de bienvenida y reconoció la relevante figura de la poeta convocada. Por su parte, Vicente Barberá agradeció a José Luis Vila, José Antonio Olmedo y Virgilio Fuero, sus labores como fotógrafo, cronista y realizador audiovisual, respectivamente.

Asimismo, Barberá, tras citar algunos de los logros acumulados a través de la extensa carrera literaria de Teresa Espasa, como por ejemplo: ser mecenas de varias generaciones de poetas valencianos, su labor como locutora radiofónica, su experiencia como fundadora de la revista Corondel, fundadora de la Tertulia la Buhardilla, su pertenencia al grupo El limonero de Homero o la innumerable organización de recitales y presentaciones; dio paso a Juan Manuel de Zaldúa, músico colombo británico, quien interpretó a la guitarra tres temas musicales.

Barberá dio paso a la sección fotográfica, un apartado donde María Teresa Espasa fue comentando instantes de su vida a través de doce fotografías. Así, pudimos verla en su época de estudiante, con las escritoras integrantes de la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo o recibiendo el galardón especial de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

A continuación, el poeta, narrador y periodista, Ricardo Bellveser, dio lectura al poema de María Teresa, titulado “Oscurece”, no sin antes dedicar unas agradecidas y cariñosas palabras a quien desde hace mucho tiempo es una buena amiga.

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María Teresa Espasa

Seguidamente, Barberá dio comienzo a su particular entrevista a la poeta. En esta ocasión, tras cada pregunta, dio paso a dos personas invitadas a leer poemas de la autora, así recitaron hasta un total de quince escritores, quienes agradecieron uno a uno su respeto y agradecimiento a una personalidad de las letras valencianas. Tras la pregunta: « ¿Qué te motivó para realizar aquel gran proyecto de Pliegos de Ítaca? » Juan Manuel de Zaldúa realizó su segunda intervención musical. Los escritores que intervinieron son los siguientes, por orden de intervención: Ricardo Bellveser, Ana Noguera, Blas Muñoz, Encarna Beltrán, Juan Luis Bedins, Mila Villanueva, Virgilio Fuero, Elga Reátegui, Marina Izquierdo, Elena Torres, José Antonio Olmedo, Ana Fernández de Córdova, Mar Busquets, Rosa María Rodríguez y Rafael Soler. También entre las preguntas y poemas recitados, llegó el turno del poema recitado por Virgilio Fuero, una proyección audiovisual en la que declamó el poema titulado “El Montgó”, perteneciente al libro En alguna parte es otoño. El propio Virgilio hizo entrega a Teresa Espasa del vídeo proyectado, como recuerdo del entrañable homenaje.

A través de las preguntas que Vicente Barberá formuló a Teresa Espasa, supimos que uno de los poetas que ha influido en su obra estaba presente en la sala, se trata de Ricardo Bellveser. Supimos también, que la autora de El Congreso recomienda leer mucho a los poetas que están empezando; que uno de sus últimos proyectos es un libro de relatos eróticos y que el premio que más ilusión le ha hecho ha sido el de la Crítica Valenciana.

Tras formularle una tanda de preguntas rápidas, en la que sus respuestas arrancaron risas entre el público, intervino de nuevo Juan Manuel de Zaldúa, pero esta vez acompañado por la voz de Maitechu, su hija, de diez años, quien encandiló al público por su espontaneidad y desparpajo.

Ya para despedir el acto, Vicente Bosch reconoció la emoción y el sentimiento vertidos en este encuentro, felicitó a Teresa Espasa en nombre del Ateneo Mercantil y Vicente Barberá pronunció palabras de agradecimiento a todos los presentes y colaboradores; anunció que el próximo poeta invitado al ciclo será Antonio Porpetta e invitó a María Teresa a recitar algunos poemas propios. Como colofón, la autora fue obsequiada con un espléndido ramo de flores y el acto terminó con la tradicional fotografía colectiva.