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Ignacio Caparrós Valderrama (Málaga, 1955), nació un 1 de febrero y falleció el pasado lunes 12 de enero a los 59 años. Con todavía mucha vida por delante, este inquieto poeta, autor —entre otros poemarios— de Heredero del aire (Alhulia, 2001), veía truncada una de las carreras poéticas más versátil, rotunda y meteórica de los últimos tiempos.

En sólo 21 años de carrera oficial Caparrós consiguió publicar más de 30 libros, entre los que se incluyen: poesía, ensayo, traducción y narrativa. En 1993, con La sombra de la sombra que soy —recopilación antológica de su poesía de juventud— el poeta malagueño inauguró una hoja de servicios en pos de la literatura, que había comenzado mucho antes pero que eclosionó públicamente a sus 38 años. Ese mismo año publicó Scherzo auspiciado por el Ateneo de Málaga. La prueba más fehaciente de que la poesía bullía como río subterráneo desde la juventud en Ignacio fue el primer premio que recibió, Premio Ciudad de Sueca (Valencia, 1977), un galardón obtenido a la edad de 22 años.

El poeta Ignacio Caparrós

El poeta Ignacio Caparrós

El poeta malagueño se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, y años después consiguió por oposición ser profesor de Enseñanzas Medias, labor que desempeñó desde 1981 en diversas ciudades, como: La Laguna, Jerez de la Frontera, San Pedro de Alcántara o Rincón de la Victoria, hasta que en octubre de 1996 y por concurso de méritos, ocupó el puesto de director en el Centro Cultural Generación del 27 (dependiente del Área de Cultura de la Excma. Diputación de Málaga). Tal logro supuso un punto de inflexión en la vida del poeta, tanto para bien como para mal; debido a su brillante gestión del Centro Cultural, Caparrós se convirtió en un importante catalizador de la cultura literaria, no sólo a nivel nacional, sino internacional. Entre algunos de sus innumerables aciertos al frente de dicha institución se encuentran la creación de los premios: “Internacional Generación del 27”, “Nacional Emilio Prados” y “Provincial Ibn Gabirol”, este último ya extinguido. Así mismo, Caparrós fundó las colecciones: Ibn Gabirol de poesía, El Paraíso Desdeñado de ensayo, 27 de cuentos y Facsímil. También bajo su dirección nació la Revista Calas, por cuya publicación fue nombrado «Malagueño del Año» en enero del 2000, distinción que le fue nuevamente concedida en mayo del 2003 por su trayectoria literaria. En su afán divulgativo y creador, también fue responsable de la organización de congresos como: I centenario del nacimiento de Vicente Aleixandre, I centenario del nacimiento de Emilio Prados; la celebración de ciclos de poesía europea, en los que participaron poetas rusos, georgianos, búlgaros, portugueses e italianos; mesas redondas, encuentros literarios, lecturas poéticas, toda una gama de efervescencia cultural que sin duda consagró la vida del poeta a la literatura en todas sus facetas.

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Toda esa vertiginosa agenda plagada de éxitos y reconocimiento, no tardó mucho tiempo en florecer envidias en personalidades y sectores que de alguna manera vieron eclipsados sus intereses por su eficiente gestión, y aunque parezca mentira, comenzaron a lloverle críticas y zancadillas. La negativa influencia —de, al parecer, sus numerosos detractores— generó sobre Caparrós una presión insoportable, algo que le obligó a renunciar al cargo de director del Centro Cultural Generación del 27 en el año 1999 debido a las decisiones tomadas por el nuevo partido político entrante. Aquella traumática experiencia marcó al poeta de por vida, descubrió de bruces el lado amargo del mundo literario, y su personalidad creativa, afable e inquieta, ya no podía ocultar una honda preocupación, melancolía y angustia. Todo ese caudal de emociones contradictorias fue liberado en su poemario Del desencanto y otras pesadumbres (Algar, 2001), que fue merecedor del prestigioso premio “Ciudad de Valencia, Vicente Gaos de poesía”. Tuve el privilegio de leer y reseñar dicho poemario, y gracias a eso Ignacio se puso en contacto conmigo, me transmitió su agradecimiento y comenzamos una amistad epistolar relativamente fluida. Después de aquello me interesé mucho más por el resto de su obra, así descubrí que su talento lo llevó a  traducir a poetas franceses como Valéry o Hart, e incluso descubrí su fabulosa traducción analógica de Las flores del mal de Baudelaire, un trabajo en el que invirtió dos décadas de su vida.

Mi admiración por su obra y su figura fue creciendo exponencialmente con relación a mis descubrimientos. Ignacio convertía la culminación de cada libro en un desafío; tanto en sus poemarios como en su única incursión en la prosa literaria Cuentos de la impotencia (AMC Editores, 1997), su ingenio transita terrenos de búsqueda estructural y lingüística, constatando con ello que no se limita como creador a contar una historia, sino que reside en su vocación como escritor una aspiración renovadora,  creacionista, que lo empuja a hacer uso de estilemas casi experimentales.

Por ejemplo, su libro Aguas sin cauces (Fundación Unicaja, 2006), es en palabras del propio autor: “…un desafío a la lógica racional, tanto de la sintaxis, el lenguaje poético, como de la pulsión que lo sustenta. Aquí el verbo, músculo de la idea, no existe, como la esperanza del amor ante la experiencia que lo estimula y anima”.   Ochocientos versos sin un sólo verbo en una brillante traslación de la agonía expresada en sus poemas maniatada deliberadamente en el lenguaje.

Otro ejemplo de su inquietud indagadora como poeta, fue la publicación del poemario Titúlame (Alhulia, 2010), cien poemas carentes de título en un proyecto atípico con el que incitaba al lector a adivinar ese nombre de los poemas oculto en su argumento. Lo anecdótico de este libro es que Caparrós ofrecía 5.000 euros ante notario a la persona que le enviase los cien títulos correctos antes de una fecha determinada, algo que se convirtió sin duda en un reclamo para su venta, ya que el libro, que se editó inicialmente con una tirada de 1.000 ejemplares, llegó a su segunda edición. Por este y muchos más ejemplos que se encuentran en su bibliografía, podemos decir que su actitud como autor se basaba en una pregunta retórica: “Por más nimio e intrascendente que sea algo, es susceptible de ser poetizado… ¿Por qué no hacerle un poema a un tapón o a un mojito?”.

Caparrós colaboró en diversas revistas y diarios y fue solicitado en varias ocasiones para dar pregones en fiestas populares; ha impartido conferencias y organizado recitales en instituciones y colectivos del ámbito español y europeo. Participó asiduamente en el “Circuito literario” del Centro Andaluz de las Letras (CAL) de la Junta de Andalucía y en el programa “Encuentros literarios” del Ministerio de Cultura. Colaboró en catálogos de pintores como: Celia Berrocal, Pepe Aguilera, Manolo Fuertes, José Arjonilla, Pepe Bornoy, Ana Roldán, Concha Cuevas, Antonio Carmona, etc.

También fue admitido como miembro de la Academia Malagueña de Ciencias y Humanidades “Santo Tomás”.

A continuación expongo una lista con algunos de los premios literarios con los que fue galardonado:

Tercer Premio de Poesía, “Bujalance”, (Córdoba, 1992); Tercer Premio de Poesía “Ciudad de Archidona”, en 1994; Primer Premio de Poesía “Ciudad de Archidona”, año 2000; Premio de Poesía Bilaketa “Villa de Aoíz” en 2001; Premio “Acordes” (Espiel, Córdoba), Premio “Conrado Blanco” (La Bañeza, León); Premio “Villa de Galisteo” (Cáceres, 2002); Premio Internacional “El Olivo” (Jaén, 2003); Segundo Premio de Poesía Amorosa “Noctiluca”, Rincón de la Victoria (Málaga, 2004); Primer Premio del Certamen de cuentos “Vigía de la Costa”, Benalmádena (Málaga, 2005); Segundo Premio “La pluma en verde”, 2009; Premio de Poesía Provincia de Guadalajara, 2009; Segundo Premio de Poesía “Ateneo de Alicante”, 2013.

Además fue incluido en las antologías:

Veinte poemas de amor. (Cuadernos de Sándua, nº 27. Córdoba, 1998).

25 poetas en la Casa del Inca. (Montilla. Córdoba, 2001).

Bilaketa. Poesía. (Aoiz. Navarra, 2003).

De punta a cabo. (Cuadernos de Caridemo, nº 11. Málaga, 2003).

Después de todo. (Homenaje de Bilaketa a José Hierro. Aoiz. Navarra, 2004).

Poesía andaluza viva. (Guadalajara. México, 2007).

Su poesía se encuentra premiada por toda la geografía española y diseminada en algunas de las mejores editoriales:

Máscaras del Silencio, (Huerga y Fierro Editores, Colección Fenice, nº 51, Madrid, 1998). Libro finalista del Premio de la Crítica Andaluza y del Premio Nacional de la Crítica de 1999.

Templos vacíos  “Premio Salvador rueda, 2007”. Ayuntamiento del Rincón de la Victoria. Málaga. (Editorial Renacimiento. Sevilla, 2007).

Traducción de la Oda a Príapo de Alexis Piron, de Las siete bienaventuranzas de autor anónimo y de la Oda a la vagina de Clovis Hugues. (Editorial Visor. Colección “Amaranta”, nº 1. Madrid, 2006).

Uno de los rasgos característicos de Ignacio Caparrós a la hora de componer sus poemas, fue la costumbre que durante casi cuarenta años llevó a cabo asistiendo religiosamente a la mesa número 1 del bar Flor, ubicado frente a la plaza de toros  La Malagueta, donde el literato y docente acudía cada mañana a observar y escribir; algo que sin duda lo emparentaba con otro gran poeta de misma costumbre, José Hierro.

En el año 2013 me confesó tristemente que desde que aceptó la responsabilidad de gestionar el Centro Cultural Generación del 27 se sentía perseguido y censurado, además, se encontraba gravemente enfermo y aun así, volcaba sus fuerzas en el que él mismo pensaba, sería su último poemario.

El pasado año obtuvo los premios Rafael Morales por El susurro de las piedras y el Premio Juan Bernier de Poesía del Ateneo de Córdoba, por Contrastes.

En una entrevista concedida al diario «Sur.es» en 2013, Caparrós afirmó que tenía 32 poemarios inéditos.

El último poemario del que Ignacio me habló resultó ser Droga dura (Diputación de Málaga, 2014), 166 páginas de testamento lírico, ya que falleció poco después de presentarlo. Sin duda, su legado literario y social es hoy de un valor incalculable, su trayectoria ha demostrado que con voluntad, la literatura puede generar riqueza económica y por supuesto espiritual; su obra es y será digna de estudio, además de un referente poético con el que sus admiradores siempre estaremos en deuda.

Mas la verdad ignora su simiente,

como la mano el fruto de su angustia.

Y así, en este ara abyecta

para el ruin sacrificio de deseos y afanes,

me inmolé en la palabra, relegado,

como ladrón de nubes que atesoran tormentas.

Y supe que vivir consiste en aprender

 

a morirse sin otro empeño

que entregar en sazón los frutos del espíritu.

(Fragmento del poema que clausura el libro La fruta, la mano (Alhulia, 2003)

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Genealogía de la soberbia intelectual

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Enrique Serna

Ficha técnica:

Título: Genealogía de la soberbia intelectual

Autor: Enrique Serna

Editorial: Taurus

Género: Ensayo

Año de publicación: 2014

Número de páginas: 402

ISBN: 978-84-306-1678-7

Enrique Serna (Ciudad de México, 1959), es el reconocido autor de la novela histórica El seductor de la patria (Seix Barral, 1999), que fue merecedora del Premio Mazatlán de Literatura, fue adaptada a una versión radiofónica de éxito y además obtuvo el elogio de prestigiosos historiadores literarios como Seymour Menton, quien calificó la obra como «una de las grandes novelas latinoamericanas de las últimas décadas».

Serna también escribió una serie de cuentos que fueron reunidos en tres libros: El orgasmógrafo (Plaza & Janés, 2001), Amores de segunda mano (Cal y Arena, 1994) y La ternura caníbal (Páginas de espuma, 2013) razón por la cual Gabriel García Márquez lo incluyó en su antología acerca de los mejores cuentistas mexicanos publicada en la revista Cambio. Su ácida mirada existencial vertida en historias mundanas no exenta de sarcasmo, incredulidad y una forma muy personal de revisitar escenarios y convenciones aportando siempre algo nuevo, hizo que Enrique Serna triunfase también como cuentista.

Pero es su faceta de ensayista, y más concretamente sobre su libro Genealogía de la soberbia intelectual publicado impecablemente por Taurus, quizá donde el talento del narrador mexicano campa a sus anchas por los anales de una historia no contada, repleta de sátira, ironía, humor, crítica, pero siempre como lentes de aumento de un profundo e ilustrado pensamiento.

La solvencia como investigador de Serna quedó muy patente en su sumario existencial sobre la personalidad de Antonio López de Santa Anna, el caudillo mexicano más controvertido del siglo XIX. Así, el novelista aborda de forma didáctica y muy entretenida lo que ha supuesto para la humanidad la utilización —por parte de diferentes élites intelectuales— de la cultura como elemento de poder. Pero ¿qué sentido tiene que un intelectual critique a otros intelectuales cuando todos ellos se dedican a lo mismo? He ahí una de las razones fundamentales que convierten a este libro en un baluarte necesario, ya que su autor se esfuerza por diferenciar la labor de los verdaderos intelectuales, generosos y comunicantes, de los supuestos eruditos de fines bien distintos. Serna hace un elegante ejercicio de honestidad al tratar un tema tan delicado como el de la manipulación del arte literario sin caer en la pedantería, el hermetismo o la inteligencia iletrada —cosas que el propio autor critica en el libro—,  y para ello hace uso de una de sus principales valías como escribiente, el lenguaje. El autor, emprende su tarea de abogado del diablo partiendo de una naturalidad discursiva que mantiene el interés del lector tanto por su riqueza informativa como por su mordaz carga crítica.

Otro de los factores que estimulan su lectura, es la precisión descriptiva de su léxico; tanto los adjetivos como los sustantivos dibujan a la perfección la reflexión o el suceso narrado y proyectan una imagen muy clara en la mente del lector, algo que es sin duda clave para facilitar su comprensión. Las notas a pie de página, tan comunes en este tipo de ensayos, no interrumpen el natural curso de su lectura puesto que están inteligentemente agrupadas al final del libro; aunque debido a sus acotaciones numéricas pueden ser consultadas intertextualmente a voluntad durante la lectura.

Ya en su introducción al libro, el propio autor confiesa la influencia de Nietzsche, a quien leyó en su juventud, tanto en el título —ya que alude su Genealogía de la moral— como en la senda que este trazó para rastrear los orígenes de la moral; aunque Serna también reconoce que Nietzsche contribuyó como pocos a distanciar al hombre docto del inculto, y afirma que siempre detestó su particular tentativa por aunar en un sólo concepto la voluntad de poder y la voluntad de crear; a pesar de ello, sus aciertos pesan más en la balanza y durante el libro referencia en varias ocasiones la obra del genio alemán.

El libro está estructurado en diez bloques que, si bien centran su atención en el acontecer moderno de la historia, en ocasiones su hilo argumental viaja al pasado más remoto para justificar o refutar analogías que se descubren seculares. Los planteamientos de Serna, muchas veces ramificados en las artes plásticas, la filosofía, la ciencia, la política o la antropología, consiguen formar un paisaje de fondo con todas estás —y muchas otras— disciplinas que en ocasiones abandonan su estatus de lontananza para alcanzar el primer plano.

La escritura siempre ha sido una de las llaves maestras del conocimiento, algo que según el autor conocían muy bien los sacerdotes de las civilizaciones antiguas, por lo que decidieron privatizarla, «que los sabios instruyan a los sabios, porque los ignorantes no saben ver» reflejaban algunos escritos mesopotámicos. Pero esa argumentación no fue fundada para evitar a los ciegos de espíritu su sufrimiento particular al vivir en una ignorancia perpetua, sino que se convirtió en una herramienta milenaria para desarmarlos, manipularlos y someterlos. Toda maquinaria construida para propiciar y proteger ese coto privado de la cultura atiende únicamente las ansias de poder.

Dentro de ese cruel juego de dominio, cualquier artimaña que salvaguardara la integridad y privacidad de la alta cultura estaba justificada. Restringir el acceso a la cámara del conocimiento acaparado, controlar las traducciones, oscurecer el lenguaje o hasta inventar un lenguaje nuevo que —por supuesto— fuese críptico y fangoso para el iletrado, era un rol que debía pasar de generación en generación para asegurar la perpetuidad del ignorante.

Un buen ejemplo de ello fueron los brahmanes, quienes carecieron del lenguaje escrito durante siglos y transmitieron su corpus doctrinal de forma oral durante generaciones por temor a compartir sus tesoros intelectuales con las castas inferiores, poniendo en peligro con ello su supremacía espiritual.

El famoso faraón egipcio Akenatón trató de sustituir el idioma jeroglífico imperante por una escritura demótica mucho más accesible a la población, algo que desató las iras de los sacerdotes de Amón-Ra que custodiaban la escritura como sagrado elemento de poder, aquello provocó una revuelta militar que terminó con la destitución del faraón.

Enrique Serna visita la Grecia de Sócrates, el erudito; las primeras colonias españolas en México; la Roma de Horacio, distintos tiempos y latitudes del mundo, y reconoce y demuestra con hechos históricos, cómo un generalizado odio de las élites intelectuales hacia el vulgo profano tenía como consecuencia tentativas de analfabetismo inducido.

En la literatura francesa del siglo XIX, uno de los máximos opositores a compartir su cultura con la masa incultivada fue Stéphane Mallarmé. Mallarmé siempre consideró una ofensa para el genio poético las enormes tiradas de edición que se hicieron de Las flores del mal de Baudelaire; nostálgico de viejos misales con cerrojo y jeroglíficos indescifrables, cuentan que su literatura era hermética en su poesía y en sus ensayos, pero sin embargo cuando se encontraba entre amigos su lenguaje era diáfano. Una de las anécdotas que cuenta Serna sobre Mallarmé es la siguiente:

[Tras haber pronunciado un discurso en el entierro de Verlaine, un periodista que se lo encontró en un restaurante le pidió el texto. «Espere un momento, necesito corregirlo» dijo, y susurró al amigo que lo acompañaba: «Agregaré algunas sombras»].

Un émulo alemán de Mallarmé, el poeta Stefan George, llevó al extremo más radical las ínfulas de estos sociópatas de la palabra e hizo este aserto: «cualquiera que se vea dominado por el anhelo de decir algo ni siquiera es digno de acceder al vocabulario del arte». Pero por si fuera poco, George fue el protagonista de un desdichado lance de paroxismo; inventó una lengua que sólo él podía comprender, algo que podría haberse ahorrado manteniendo un profundo silencio. Según George Steiner, «es fama que tradujo el libro I de la Odisea a esa neolengua. De creer a sus discípulos, destruyó la traducción antes de su muerte, temeroso de que los eruditos y académicos de baja estofa saquearan sus secretos».

Intelectuales como Schopenhauer contribuyeron a cimentar ese elitismo intelectual, por fortuna, autores como Ortega y Gasset o Henry Miller contribuyeron a lo contrario. ¿Por qué razón jamás llegarán a nuestras manos ciertos libros? ¿Cuál es la forma de romper esa ilícita cadena de intelectuales custodios?

Resulta apasionante la historia propuesta por Enrique Serna en este viaje temporal, una genealogía necesaria, como bien dice el propio autor en la introducción, para discernir hasta qué punto es culpable el ciudadano de a pie de su ignorancia. No es ningún descubrimiento que ciertos ideales políticos abogan por privatizar la enseñanza, parece que está bastante claro que cuantas más oportunidades de aprender facilites a tus subordinados, antes advertirán que su sometimiento no es justo o hasta aprenderán la forma de someterte a ti.

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El poeta Jesús Cárdenas

El poeta Jesús Cárdenas

Título: Sucesión de lunas

Autor: Jesús Cárdenas

Género: Poesía

Editorial: Anantes Gestoría Cultural

Número de páginas: 105

Año de publicación: 2015

 ISBN: 978-84-943633-5-1

Jesús Cárdenas (Sevilla, 1973) es uno de los poetas de esa más que probable «Generación de principios de siglo», ya que desde que comenzara su andadura poética en el año 2006 con su poemario Algunos arraigos me vienen (Diputación de Sevilla), hasta el presente, ha forjado una trayectoria vital y literaria que ha ido aquilatándose en lirismo y madurez, pero también se ha constituido como un valor seguro en la poética humanista de nuestro tiempo.

Y debo subrayar esa acomodación temporal o actualización de modo que tiene lugar en la poesía de Cárdenas, ya que después de haber reseñado sus dos anteriores poemarios, encuentro en su estilema una evolución plausible en la morfología de sus versos. A decir verdad, Jesús Cárdenas nunca ha sido de esos poetas postmodernistas entregados a ese versolibrismo tan de moda del «todo vale», para el poeta de Alcalá de Guadaira, es tan importante el fondo como la forma del poema; por ello, aunque renuncie a la musicalidad de la rima, conserva esa armonía interior mediante la alternancia de metros.

Así, eneasílabos, alejandrinos y octosílabos, se funden en un axis heteropolar que equilibra sus fuerzas también en la alternancia de acentos: trocaico, yámbico, extrarrítmico, conformando un discurso poético de métrica atractiva con primacía endecasílaba.

El escritor y crítico literario Manuel Rico, subraya en el prólogo que antecede a los poemas, el cariz profético de las tres citas que encabezan la obra: Pizarnik, Cernuda y Valente son los tres —únicos— autores escogidos por Jesús Cárdenas para estigmatizar al lector en su antesala, a través de citas sobre la luna, la lluvia y lo efímero, respectivamente; autores que vivieron la misma obsesión del poeta sevillano por ahondar en las profundidades del amor y su fenomenología en nuestra conciencia. Así mismo, el crítico madrileño se pronuncia ante la variedad de registros del poeta inmerso en lo que él denomina, poesía amorosa.

El libro está dividido en dos bloques titulados Un prodigio en la palabra y Promesas de espejo,  ambos tienen en común gráficamente la ausencia de títulos, los poemas son enunciados en cada página con números romanos y en el índice, con sus primeros versos.

El libro comienza con poemas narrativos en los que el yo lírico describe paisajes naturales que se entrelazan con la memoria y melancolía de un ser inmerso en reflexión y pesar: en el tejido amargo de la tarde / las hebras anodinas de la melancolía, / trazadas sobre el lienzo a carboncillo, / morían bajo el prisma de los ojos. El poeta mezcla su mensaje emocional al lector en primera o tercera persona, con estrofas dialogísticas dirigidas a la persona amada, de esta forma, la gramática, también aspira a esa dinámica de alternancia utilizada en el metro: “dime, por qué con tanto ahínco / volvías a llamar con otros nombres / su fuente transparente, / si venías de aquí, / si era la tierra de la que un buen día partiste”. En esa prospección de la memoria que un día la melancolía nos brinda, el tiempo es algo fluctuante, adaptativo, por eso el tiempo, en los poemas de Jesús Cárdenas, también se dinamiza y alterna entre los versos.

Ningún poema sobrepasa la página de extensión,  y como buen hijo de su tiempo, el poeta utiliza dos recursos o formatos que están muy de moda en la producción poética contemporánea: el verso roto y la prosa poética. Entre los versos rotos, encontramos eneasílabos, heptasílabos, pero mayoritariamente endecasílabos, cuyo segundo hemistiquio suele escribirse alineado a la derecha, de forma que rompe un poco la estructura visual del poema. Y en cuanto a la prosa poética, decir que este formato inventado por Aloysius Bertrand y popularizado por Baudelaire, está presente en el primer bloque del libro pero en desventaja numérica frente al poema clásico. Justo lo contrario que ocurre en el segundo bloque, donde la prosa poética es predominante y el «poema lírico» por así llamarlo, reduce su presencia a ocho piezas entre treinta y seis.

Este eclecticismo de formas, modos y densidades, no es más que la traslación lingüística de una subyugante emoción, una vivencia que todavía consterna y preocupa al autor y de alguna manera lo obliga  a compartirla —al tiempo que a intentar explicarla— para tratar así de sobrellevar con mayor entereza su dolor.

En la primera parte del libro existe una aspiración metalingüística que vincula lo emocional y vivido con el lenguaje: “la imponente retórica de tus cálidos muslos”, “quise buscarte en cada palabra”, “es posible que las palabras / fertilicen y, más tarde se engarcen / en terrenos en blanco / con la lluvia en tus versos, / al compás de su abrazo desplegado”.

Pero es esta lluvia en los versos citada, la total protagonista del segundo bloque, una lluvia significada en todas sus acepciones o interpretaciones que es personaje, lontananza, caudal y cauce de un espíritu en lances de melancolía. Pero si el valor polisémico de la lluvia potencia lo sensorial y lírico de los versos, no los condena a ser —únicamente— tristes, sino que les confiere una elegante pátina de celebración. La desambiguación de la lluvia en manos de Jesús Cárdenas no refiere a acepciones, sino a contextos, y las texturas que sugiere evocan a una amada idealizada, carnal u onírica.

Ir hasta ti y decirte lo que sabes, lo que tendría que haberte dicho, acercarte los labios y decírtelo al oído (como quien fondea en el paraíso, porque sabes que no hay miedos sin dudas). El temor, la inseguridad, la duda, están muy presentes en los versos, su factor desequilibrante hace más humano este discurso, hipotiposis de un mundo interior donde el amor es la viga maestra, causa y efecto de estas deflagraciones líricas: todo termina cayendo. La calma no tiene nada que decir. Muere la flor muda en el jardín.

Como ya ocurriera en su anterior poemario, encuentro interesante recomendar a los lectores la lectura del índice de primeros versos que contiene el poemario, pero darle lectura como si se tratara de un poema más; el arte literario tiene estas cosas, al igual que en la vida podemos ser responsables de cosas que ni sospechamos —por la relación efecto-causa de nuestros actos—, Jesús Cárdenas es autor de un poema, también sin título, del que desconocía su autoría, un poema al que podríamos calificar de «poesía abstracta» con momentos como este: en su hendidura el ritmo de la luz, / en el tejido amargo de la tarde, / por las ranuras de estos ventanales / hojas, bolsas y arena revolcándose.

Jesús Cárdenas nos enseña que lo importante es la medida del ser, somos seres primarios, nuestras carencias de primera necesidad son pocas y muy básicas, y el amor es el eje principal en la vida de cualquier persona.

Para el dibujante, la preocupación de amar es una serie de trazos o esbozos; para el músico, un encadenamiento de notas; para el poeta, una sucesión de lunas.

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El “Festival Palabra en el Mundo” surge como una iniciativa de algunos poetas que conformaban el comité de apoyo del “Festival Internacional de Poesía de la Habana”, en el año 2007. La pretensión era lograr una propuesta solidaria y paralela al festival que permitiera lograr lecturas simultáneas en diversos puntos alrededor del mundo. Hoy en día el Festival “Palabra en el Mundo” se presenta como una propuesta del Proyecto Cultural SUR Internacional, la Revista Isla Negra y el Festival Internacional de Poesía de la Habana (Cuba).

El pasado jueves 14 de mayo y en el emblemático Palacio de Pineda (Valencia) tuvo lugar un acto en el que artistas de diferentes disciplinas aunaron su talento a favor de la paz. El Palacio de Pineda, un edificio con casi tres siglos de historia que en la actualidad es sede de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, vistió de gala su patio interior —que antaño fue jardín— para acoger una destacable exposición multidisciplinar de arte moderno.

El programa incluía, además de la citada exposición de artistas plásticos, lectura de haikus, narraciones y poemas sobre el tema del festival, música en directo a cargo del violinista Alejandro de Sousa (perteneciente al Grup de Cambra Marxant) y la intervención de Ricardo Bellveser, Ana Noguera, César Gavela y Mila Villanueva, quienes —en calidad de presentadores— ilustraron a los presentes con sendos discursos. (Fotografías realizadas por Inmaculada Más y Vicente Aparicio).

Alejandro de Sousa (violinista).

Alejandro de Sousa (violinista).

Ricardo Bellveser hizo hincapié en la diferencia existente entre considerar la paz como la ausencia de guerra, o significar además una conducta, actitud o filosofía ante la vida que requiere de templanza y armonía del individuo.

Ricardo Bellveser.

Ricardo Bellveser.

César Gavela lamentó que en la cuna de la civilización, la tierra de Mesopotamia, hoy Oriente Medio, enclave donde no sólo se originó la vida, sino la escritura como lenguaje, sea escenario en nuestros días de cruentas guerras e injusticias que atentan gravemente contra los Derechos Humanos.

César Gavela.

César Gavela.

Ana Noguera, compartió un discurso pleno de coherencia, sensibilidad y denuncia, donde citó a grandes figuras de la historia, como: Blas de Otero, Kant o Martin Luther King, personas que defendieron la justicia e integridad del ser humano. Cito a continuación un pasaje del discurso de Ana Noguera que pueden leer completo en este enlace (http://conciliadosmila.blogspot.com.es/):

«Quiero que tengamos la misma convicción en la naturaleza humana como Nelson Mandela, quien dijo con firmeza, que “nadie nace odiando a otra persona a causa del color de su piel, origen o religión. La gente aprende a odiar, y puesto que eso es posible, también lo es que aprendan a amar, algo que es mucho más natural para el corazón humano». (Ana Noguera).

Ana Noguera.

Ana Noguera.

La presidente de Concilyarte, poeta, escritora y gestora cultural Mila Villanueva, fue una magistral maestra de ceremonias dando paso a cada intervención, subrayando los aspectos más importantes de cada momento, así como de alternar las lecturas con piezas musicales.

Mila Villanueva.

Mila Villanueva.

Los haijines (poetas de haikus) que recitaron fueron: Raúl Fortes, Isabel Rodríguez y Elena Torres. Por su parte, la nómina de narradores que dieron lectura a sus textos fueron: Ana Añón, Dolores García, Gloria de Frutos, Isabel Barceló, Marina López, Susi Bonilla, Vicenta Porcar y Vicente Marco.

Que buena parte de los mejores poetas de Valencia pertenecen a la asociación cultural Concilyarte, quedó de manifiesto en el espléndido recital que ofrecieron voces como: Abel Dávila, Carmela Rey, Ana Pérez, Conxa Gauxí, Elena Torres, Elga Reátegui, José Morán, Josep Micó, Juan Ramón Barat, Marian Lledó, Maruxa Duart y Rosa María Vilarroig.

La actriz Luisa Gavasa, quien también tuvo su momento de lectura, fue nombrada Socia de Honor de Concilyarte.

Luisa Gavasa.

Luisa Gavasa.

Para vehicular esta crónica de la exposición artística, a continuación transcribo literalmente el discurso que el artista José Lapasió, uno de los Socios de Honor de Concilarte, tuvo a bien redactar para presentar la exposición y sus autores, dicho discurso se alternará con fotografías realizadas por Inmaculada Más y Vicente Aparicio  para la ocasión:

José Lapasió

José Lapasió

«Buenas tardes a todos, hoy me ha tocado a mí una tarea francamente difícil, saber interpretar mediante sus obras los pensamientos evocadores de cada uno de los artistas que nos acompañan con su obra, en un escenario tan extraordinario como es este maravilloso jardín donde nos encontramos. Siendo un tanto presuntuoso voy a intentar descifrar con unas pocas frases aquellos sentimientos que nos muestran estos artistas. Antes de nada quiero comentar que hemos intentado integrar la diversidad plástica de cada uno de ellos, entremezclando las diferentes disciplinas que podemos observar, pero todas ellas con un nexo común, que es el tema de la Paz en su sentido más amplio y cada uno de ellos ha utilizado la técnica y los medios que ha considerado oportunos a la hora de realizar su trabajo. Este es también el espíritu de Concilyarte, la búsqueda de la armonía y la unidad dentro de la diversidad.

“Nube” de Abel Dávila.

Sin más preámbulos voy a empezar por la instalación de Abel Dávila, titulada la “Nube”, basada en un poema de Josep Micó, (que también está con nosotros) que refleja y pone de manifiesto un tema tan actual como es la emigración al igual que lo hace la obra de Loles Gómez pero ella con la técnica del esmalte y con un título tan esclarecedor como es “Emigrando”.

“Emigrando” de Loles Gómez.

Por otro lado tenemos la obra de Ana Gómez Pavón, artista multifacética  que nos presenta su obra titulada “Descansaba” un lienzo que  representa la imagen de ella misma dormida en un prado, interpretando así un instante en el tiempo de la paz interior.

“Descansaba” de Ana Gómez Pavón.

Continuamos el recorrido con la obra de Carmen Sanz “Mandalas” haciendo claramente un guiño al pensamiento positivo que su trabajo quiere expresar.

“Mandalas” de Carmen Sanz.

Al igual que ocurre con la obra “Vidas cruzadas” de Marisol Quiñones, donde su objetivo principal es cruzar nuestras propias vidas entre sí con un único fin, la búsqueda de la paz en mayúsculas.

“Vidas cruzadas” de Marisol Quiñones.

La obra de Josep M. Escuín profundiza en el tema de los refugiados del Sáhara con “¿On esteu?” Nos hace meditar mediante sus imágenes fotográficas sobre un tema, que parece tengamos muchas veces olvidado, pero que por desgracia aún hoy en día es una problemática que sufren miles de personas. Dentro de su trabajo podemos observar pequeñas frases que nos sirven para clarificar y reflexionar sobre el tema en concreto.

“¿On esteu? de Josep M. Escuín.

No menos atractiva es la propuesta de Enriqueta Hueso, “Imagine” título que ha puesto a su trabajo y como todos sabemos es el nombre de la conocida canción compuesta por John Lennon que ha sido para todos nosotros un referente desde que la compuso y sobre todo un himno a la paz y a la esperanza.

“Imagine” de Enriqueta Hueso.

José Antonio Olmedo, nos presenta una serie de trabajos en diferentes técnicas con carboncillo que él denomina “Historia y sueño de la paz “con títulos tan sugerentes como “Ruego de las palomas” o “Desalojo del gueto judío en Cracovia” y por último “Caída del gran bastión de Alepo (Siria)”.  Su grabado basado en el fotograma de la niña de rojo en la película La Lista de Schindler de Steven Spielberg es verdaderamente estremecedor.

Colección de carboncillos:

Colección de carboncillos: “Historia y Sueño de la Paz” de José Antonio Olmedo.

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Continuamos con la mirada personal de Victoria Cano, una extraordinaria instalación titulada “Libros mensajeros” en el que hace referencia a la no violencia y sobre todo nos dice «no al terrorismo». Sus libros suspendidos con tanta delicadeza nos hacen profundizar y reflexionar sobre un tema aún hoy en día es de tanta actualidad.

“Libros mensajeros” de Victoria Cano.

“No al terrorismo” de Victoria Cano.

La obra de Enric Segarra, titulada “Móvil” es el nombre con el que se denomina en los templos budistas a un artilugio que cuelgan para hacerlo sonar con el viento y así atraiga la paz a ese lugar, deseamos que con el trabajo que hoy nos ha presentado Enric, sirva para inundarnos con un pequeño soplo de paz a cada uno de nosotros.

“Móvil” de Enric Segarra.

En cuanto a las fotografías que presenta Vicente Aparicio, su simbología, (paloma o atardecer) es explícita del tema que nos ocupa, tratado por Aparicio con gran sensibilidad.

“Paloma o atardecer” de Vicente Aparicio.

Quiero ir acabando con la obra de Joan Machirant, gran artista que nos presenta una obra titulada “Fuentes del vino” lo presentamos en este evento porque nos ha parecido muy interesante ya que fue pintado en este mismo lugar, tiempo atrás, en la presentación que se realizó  de un libro de la poeta Elena Torres, titulado “El silencio de la bodega”.

“Fuentes del vino” de Joan Machirant.

Voy a finalizar con la alegría del color que desprende la obra de Luis Cebaqueva, un universo mágico que nos hace respirar paz y armonía interior en cada una de sus obras, hoy nos ha sorprendido con una especie de instalación pictórica, donde nos muestra unos pequeños guiños que el cariñosamente ha titulado “Pinceladas” donde nos hace sumergirnos en un mundo maravilloso de esperanza y alegría, Es una obra desde mi punto de vista muy positiva y espero les sirva a cada uno de ustedes, a encontrar un poquito de paz, cada vez que la contemplen.

“Pinceladas” de Luis Cebaqueva.

Me comentan que es preciso para finalizar, hacer mención a la obra de José Lapasió, es el trabajo de un servidor, que es quien ha escrito estas palabras, que espero no hayan sido muy aburridas, mi obra se titula “Esperanzas atrapadas” es un claro ejemplo de las barreras, que por desgracia, muchas veces debemos superar para alcanzar ese estado tan deseado por la mayoría de la humanidad llamado Paz, pero que cada uno, a lo largo de nuestra vida, interpretamos de manera diferente; creo que eso es la grandiosidad del ser humano, ser capaces de encontrar nuestro propio camino y superar todos aquellos obstáculos con los que nos cruzamos, para encontrar nuestro propio estado de paz, que nos haga más felices y más libres a la vez. Muchas gracias en nombre de todos y espero de todo corazón que esta pequeña muestra sea de su agrado».  (José Lapasió).

“Esperanzas atrapadas” de José Lapasió.

De izquierda a derecha el violinista Alex de Sousa, Vicente Aparicio, Joan Machitant, José Lapasió, Victoria Cano, Mila Villanueva, José Antonio Olmedo, Abel Dávila, Loles Gómez y Carmen Sanz.

De izquierda a derecha el violinista Alex de Sousa, Vicente Aparicio, Joan Machitant, José Lapasió, Victoria Cano, Mila Villanueva, José Antonio Olmedo, Abel Dávila, Loles Gómez y Carmen Sanz.

Sin duda alguna, los poetas y periodistas Gabriel Impaglione y Giovanna Mulas (fundadores del festival) se hubiesen sentido muy orgullosos de haber estado presentes en este evento organizado por Concilyarte. Centenares de ciudades, decenas de países como Cuba, Colombia o Costa Rica, han trasladado a sus círculos artísticos esta propuesta solidaria que pretende ser el germen de algo mucho más grande y expansivo.

Hay algo tan necesario como el pan de cada día,

y es la paz de cada día.

La paz sin la cual el pan es amargo”.

Amado Nervo

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Ensayo de los escritores:

David Acebes Sampedro.

José Antonio Olmedo López-Amor.

David Acebes Sampedro

David Acebes Sampedro

José Antonio Olmedo López-Amor

José Antonio Olmedo López-Amor

Que sirvió de ponencia en el I Congreso de Escritores pro Derechos Humanos celebrado el 19 de Octubre de 2013 en Valencia y fue publicado en: Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos. Conferencias 2008/2013. Valencia, VVAA. Ateneo Blasco Ibáñez (2014).

Entidad organizadora: Ateneo Blasco Ibáñez en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia.

SUMARIO:

  1. INTRODUCCIÓN.
  2. LA NUEVA POESÍA SOCIAL: HACIA UN POSTMODERNISMO VISCERAL.
  • UN ÚLTIMO GRITO DE GUERRA.

 

 

  1. INTRODUCCIÓN

  Paulatinamente, el ser humano ha pasado del más recio oscurantismo a la sobreinformación. En la actualidad, con los medios que disponemos, no sólo la información llega a cualquier rincón del mundo, a cualquiera hora y en cualquier idioma, sino que lo hace de forma inmediata. La televisión, la radio, el cine, la prensa o Internet son mecanismos que bombardean constantemente nuestras mentes, convirtiéndose –como ya predijera Lauro Olmo en su archiconocido teatro de agitación- en el verdadero Cuarto Poder. Este autor, para un montaje de su obra a realizar en 1.977, escribió un Pasodoble-Prólogo, que decía así: Hay fechas, hay lugares, hay sucesos; hay, señores, mucha tela que cortar. Tela histórica, retórica y pletórica de signos de valor descomunal. Si se encuentra con páginas en blanco o «entre líneas» la historia ha de leer, no le extrañe: son gajes de un oficio que a veces es difícil de ejercer. Nosotros, los escritores, comprendemos que el oficio de periodista es un oficio “difícil de ejercer”, pero sabemos también que hay “mucha tela que cortar”. Por ello, no podemos ni queremos olvidar nuestra obligación moral de rebelarnos contra la tiranía de las tendencias modernas, la globalización, el totalitarismo de los mercados o, simplemente, contra el monopolio de las clases pudientes. Debemos gritar nuestra verdad desde el enclave marginal en que la misma realidad nos coloca y no sentirnos representados por medios de comunicación que -manipulados o no- focalizan su atención en el morbo o la opulencia. Por este motivo, los que suscribimos la presente ponencia pensamos que es un deber del Movimiento de Escritores Pro Derechos Humanos avanzar en su labor de concienciación y ello, dado que confiamos plenamente en la integridad del artista, en el poder de la palabra que hará, pasada esta crisis de valores en la que estamos inmersos, que se recupere la figura histórica del escritor como «educador», convirtiendo de paso esta democracia en la que vivimos en más participativa y no en una mera dictadura disfrazada. Con este objetivo, a lo largo de los últimos meses, hemos sondeado los distintos medios de comunicación social para tratar de averiguar cuál es la actitud de los escritores actuales en cuanto al tratamiento que tienen los derechos humanos en aquellos. En concreto, y dado el auge que tiene Internet en nuestros días, nos hemos dedicado principalmente a estudiar los periódicos digitales. Éste es el resultado de nuestra investigación:

  1. LA NUEVA POESÍA SOCIAL: HACIA UN POSTMODERNISMO VISCERAL

»El 17 de agosto de 2.013, en el periódico digital La razón.es, apareció un artículo titulado La violencia arrasa las calles en el “día de la ira”. Como es sabido, en los periódicos digitales, tras la noticia o el artículo en cuestión, se puede añadir un comentario. Lo habitual es que los lectores suban comentarios absurdos, irracionales o faltos de interés. Cuál fue nuestra sorpresa, cuando en una ocasión, nos encontramos con el siguiente comentario[1]:

                                 Dies irae, dies illa,

                                   Solvet saeclum in favilla,                                    Teste David cum Sibylla!                                                  Tomás de Celano.

    555 camaradas islámicos, armatostes simétricos desfilan por Egipto como el hombre fausto, puzzle [militarizado de un general con un triángulo rojo, disparando contra [orfanatos claustrofóbicos luz sin esperanza, mostrando la tez impasible a proletarios centrobáricos o manifestantes enérgicos con armaduras en su derecho ante la puerta [de un ejército ineludible… En lugar del típico comentario fuera de lugar, propio de este tipo de apartados, alguien -usando como pseudónimo el de Sebastièn Théus-, había subido al periódico un comentario “poético”. Tal comentario se ajustaba a los modelos de comentarios que la gente habitualmente sube a Internet, pero parecía un poema. Un poema, eso sí, típicamente surrealista, casi escritura automática, sin principio ni final. Como averiguamos más tarde, para dar mayor énfasis a sus palabras, el escritor virtual había añadido una cita apropiadísima del Dies irae, un famoso himno latino del siglo XIII, atribuido al franciscano Tomás de Celano. Su traducción sería: “El día de la ira, aquel día / en que los siglos se volvieron ceniza, / siendo testigos David y la Sibila”. Así, pues, el autor nos sugería que ya el rey David fue testigo de la decadencia de su civilización… En seguida, concluimos que más que un poema, este “aborto de poema” parecía un esputo contra la sociedad y así es, desde nuestro punto de vista, como tenía que ser. Pues, ¿qué puede hacer un poeta –virtual o no- cuando lee una noticia como ésta? Cualquier cosa, suponemos, menos quedar impasible… Tras este descubrimiento en la red, buscamos más comentarios de este tipo, y el día 27 de agosto de 2.012, en El País digital, encontramos otro comentario parecido en un artículo, cuyo título era “Hace quince años en Malicounda…”, donde se rememoraba a un grupo de mujeres que se reunieron para anunciar al mundo una decisión histórica; abandonar la práctica de la mutilación genital femenina. En http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2012/08/hace-quince-anos-en-malicounda.html, se puede leer: Aquel día, tu oído contorsionado no escuchó los aullidos de la ablación, no contempló la ansiedad de la curandera las facciones desencajadas de aquella niña aquel día, la noche decayó temblorosa para el hombre cadavérico, aquel hombre que sajó la membrana de la ingenuidad para apostar con la placenta de su futura [madre… En esta ocasión, junto a este comentario firmado nuevamente por Sebastièn Thèus, encontramos otro publicado por un tal Rubén Guzmán, que exponía:

En cada encrucijada del sendero que lleva al futuro,  la tradición ha colocado diez mil hombres                               para custodiar el pasado.   Maurice Maeterlinck.

«No figura en las escrituras del Corán. Un grupo de senegalesas rompen una costumbre arraigada. Mutilar el órgano sexual femenino es una tradición macabra. Malicounda Bambara es imparable. El socialista Abdou Diouf dice: “el tiempo de cambiar estas antiguas prácticas ha llegado”. Las mujeres que no son “cortadas” son repudiadas. Amputan dignidad para conservar su tradicionalismo. ¡Bárbaros! ¡Genocidas! La cultura, la educación, deben cauterizar las heridas del alma. Secularización de las costumbres que atentan. Las niñas sangran mientras los cobardes callan. África no es un país. Es un continente formado por 55 pobrezas y catástrofes. Forjemos la ablación de la incultura. Nadie teme las leyes que no se aplican. Absurdo maniqueísmo de la aberración a ultranza. Muchas ONG luchan, comunidades, diez mil hombres en cada encrucijada. Más de 2 millones de niñas siguen siendo mutiladas.» Este nuevo comentario nos recordó al primer Leopoldo María Panero, al autor de Así se fundó Carnaby Street. La frase corta y el verso telegráfico. Amputan dignidad para conservar su tradicionalismo. Forjemos la ablación de la incultura. Recuerdo haber escuchado una entrevista del recientemente fallecido Juan Luis Panero, en la que comentaba que su hermano escribió el antedicho libro a partir de retazos de noticias de periódicos y revistas de la época, por lo que, de alguna forma, vimos en este libro de Panero un antecedente de esta singular propuesta virtual que los autores de hoy hacen circular por Internet. Veamos, verbigracia, un poema de ese libro titulado HOMENAJE A CARYL CHESSMAN. Dice así: «Las cámaras de gas que se utilizan en los Estados Unidos para ejecutar las sentencias de pena capital funcionan, en líneas generales, de la siguiente forma: mediante la acción de una palanca caen cuatro bolas de cianuro a un depósito de ácido, generando el gas. La muerte es instantánea.» ¿Qué es lo que hizo Leopoldo María Panero en este poema? Simplemente, coger un segmento del artículo que trató el tema de la pena de muerte de Caryl Chessman y plasmarlo tal cual. Es decir, el escritor –habiéndose sentido conmovido por la noticia- decide servirse de un medio de comunicación (en este caso, un periódico clásico) y transformarlo en poesía. Es, además, poesía social, aunque sugestivamente extraña. Por otro lado, el poema no puede ser más directo. La descripción puramente objetiva del mecanismo que producirá la muerte instantánea del ajusticiado… A mayor abundamiento, nos llamó la atención que Panero se sirviera para la construcción de su poema de un personaje controvertido; Caryl Chessman. Éste fue condenado por robo, secuestro y perversión sexual. Sin embargo, en prisión, estudió Derecho y se convirtió en una activista contra la pena de muerte, llegando a ser capaz de retrasar con artimañas jurídicas su ejecución en ocho ocasiones. Lo que nos propone Panero es la siguiente cuestión: ¿Debemos, por tanto, forzar nuestra empatía y considerarlo un héroe que luchó contra la pena de muerte? La misma objetividad del poema de Panero la percibimos en el segundo comentario seleccionado: Su autor ha tomado un tema duro, áspero y directo y nos lo escupe a la cara. Sin duda, un poeta no puede sentirse impasible ante un tema tan duro como la ablación… Contra él podemos y debemos reaccionar. Desde nuestro punto de vista, el verso clave es “Forjemos la ablación de la incultura”, aunque lo matizaríamos un poco. Nosotros diríamos; “Forjamos la ablación de la incultura”, pues entendemos que así nos consideramos también copartícipes de este desastre… Curiosa es la cita que el autor ha elegido. De Maurice Maeterlinck (En cada encrucijada del sendero que lleva al futuro, / la tradición ha colocado diez mil hombres / para custodiar el pasado). Uno de los grandes problemas de la humanidad es nuestra incultura representada por una casta de edad madura que supone un freno contra el progreso, tanto en los países subdesarrollados como en los supuestamente desarrollados. Siempre hay 10.000 hombres que custodian el pasado, hombres que mantienen actitudes dogmáticas y que rechazan el talante de un grupo de mujeres que, valientemente, deciden un buen día acabar con la práctica de la ablación en su pueblo. Nosotros, como miembros del Movimiento Pro Derechos Humanos, las apoyamos y como hizo el artículo periodístico conmemoramos la fecha, aunque solamente sea por puro egoísmo. Pues, como dice el poeta, ¿quién es tan idiota de apostar con la placenta de su futura madre? Este comentario nos llevó a plantearnos una nueva pregunta. ¿Es posible que el escritor actual, un escritor moderno, asiduo a la tecnología audiovisual, se sirva de estos medios virtuales para crear un nuevo tipo de, digámoslo sin ambages, poesía social? Hasta ahora hemos visto que sí. Los autores virtuales leen una noticia y escriben un comentario poético sobre ella. Pero, ¿existen más formas? ¿Otros medios? Suponíamos que sí, así que probamos un novedoso experimento. En nuestra búsqueda por Internet, tomamos –a modo de ejemplo- la siguiente noticia, aparecida en El Norte de Castilla digital el día 9 de octubre de 2.013. Citamos textualmente: «Según los primeros datos que se han dado a conocer, la mujer se quedó a cargo de la niña, de seis meses, mientras su padre se iba a trabajar. Tan pronto como el padre salió de la casa, Alfreda Giedroj dejó a su nieta en el suelo y a continuación la habría golpeado con un martillo. Como la niña seguía moviéndose y llorando, siempre según el testimonio de Michael Deno, abogado auxiliar del Condado de Cook, la mujer “sacó un cuchillo de cocina y la degolló”. La policía recibió una llamada de urgencia en la que alertaban a los agentes de la presencia de una persona armada con un bebé herido en sus brazos. De momento se desconocen los motivos que han podido llevar a la mujer a cometer este crimen.» Y pensamos: -¿No es, acaso, un microrrelato? Tal circunstancia, hizo que le propusiera a mi compañero de ponencia que escribiera un microrrelato similar, pero a partir de una noticia, y así hizo, basándose en un titular, El País Digital, día 16 de diciembre de 2.012, en el que se hablaba de niños de Burkina Faso que cosechaban algodón para Victoria’s Secret… Su propuesta fue: «Trece años después de nacer en orfandad, capataces –tan abantos e inores como ella- recompensan su titánico esfuerzo a golpe de fusta. Su calvario es claudicación de un sistema económico, venden la inocencia para alquilar moda, mercadean con vidas sesgadas, felicidades improbables, nadie vela por el sufrimiento infante. Lágrimas de sangre humedecen flores púrpuras. Una bandera verde, de identificación, clavada en el lateral del campo indica que es legal. Clarisse, temblorosa, ayuda a cavar 500 surcos sólo con sus brazos y una vieja azada. Al día siguiente vuelve a salir el Sol. Muy lejos de allí, en el centro de Manhattan, alguien presume de lencería y brinda por ello.» Como se puede comprobar, es un microrrelato ad usum. Menos de 200 palabras, Times New Roman, 12, etc. Es directo e ingenioso, pero mi compañero añadió un matiz. Trata sobre los derechos humanos, con lo que, como habíamos visto que hicieron otros autores, lo subimos a Internet… Y volvimos a pensar: Como poetas que somos, ¿por qué no indagar en esta forma nueva de creación y crear nuestros propios add comments? De esta forma, aportaríamos nuestro pequeñito granito de arena en la lucha a favor de los Derechos Humanos. Dicho y hecho. Mi compañero escribió: Asunto: “La niña lapidada tenía 13 años”               “Que un ser humano debe ser totalmente suprimido de la sociedad porque es absolutamente malo, equivale a decir que la sociedad es absolutamente buena, lo cual ninguna persona sensata puede creer en la actualidad”.   Albert Camus   Add comment: Sátiros periodistas afirmaron que la víctima tenía 23 años. La acusación, adulterio. Su padre reveló que tenía 13 otoños en sus ojos. Los verdugos, en sus ojos, tenían 50 hombres. El público, un millar de personas. Aisha llevaba tan sólo 3 meses en Kismayo, provenía de un campo de refugiados de Kenia, fue atacada y violada por tres milicianos y al pretender denunciar los hechos fue detenida y acusada de adulterio. La ley del más fuerte aplica su talión a los más vulnerables. Un camión lleno de piedras irrumpe en el estadio. La furia posee a los engañados presentes y desatan contra la niña toda su violencia. Ya sepultada, es desenterrada y al comprobar que seguía viva, la sacaron y prosiguieron lapidándola. La piedad nació en algunos presentes que quisieron salvarla y fueron tiroteados, un niño murió. Mucha gente huye de Kismayo por temor a que le ocurra lo mismo. [Amnistía internacional. 31 de Octubre de 2008]. Asunto: Lampedusa, una tragedia evitable “Frente a las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio sucedido hoy en Lampedusa… se me ocurre la palabra ‘vergüenza’… ¡Es una vergüenza!”   Papa Francisco. Add comment: Centenares de somalíes y eritreos huyeron del hambre y la guerra y encontraron la muerte. Si el sur de Italia está olvidado, Lampedusa es el sur del sur. La matemática es precisa: ley italiana sobre inmigración –xenofobia-, más la incapacidad de la Unión Europea para afrontar la inmigración ilegal –claudicación-, es igual a tragedia. Tres pesqueros pudieron ayudar a la embarcación pero los ignoraron, porque ya hay precedentes de pescadores solidarios que fueron procesados por contribuir a la inmigración clandestina. La película Terraferma ya denunció este hecho en 2011. Globalización de la indiferencia. Lampedusa, a 100 kilómetros de las costas de África es una puerta de entrada a Europa. Una entrada al desencuentro de los principios, no hay asilo extraterritorial para nadie, sin embargo sí hay vergüenza suficiente para todos. Brasil es un ejemplo a seguir. ¡Maldita condición humana! [El Confidencial. 4 de Octubre de 2013] Por mi parte, yo escribí: Asunto:           Die juden sind unser unglück!1

   Y era tan sencillo todo. Con haber leído Mi Lucha, de Hitler, hubiera bastado…                                                                                              Juan Ramón Jiménez

    Add comment:           Sentirse hacer de una silueta homosexual una cascada pelirroja aquella era la ley y a veces los hijos tocados gritaban: DIE JUDEN SIND UNSER UNGLÜCK! y resucitaba el genocidio y el cuerpo se sabía muerto asesinado por una juventud súbita y marginada… 1 Eslogan de Heinrich von Treitschke, utilizado por el periódico nazi Der Stürmer.

Asunto:           La fuga radiactiva de Fukushima es más grave de lo que se creía1.

eradicate voice in the green limit.                                                                                                                                  Harold Pinter.

    Add comment:           Grito exhausto; mar atormentado, sálvame del suicidio colectivo, porque el agua prescribirá a corto plazo los riesgos de vida serán escasos, la protección de la naturaleza eugenésica una utopía verde, porque el agua prescribirá a corto plazo, una depuradora de animales informáticos fabricará excrementos humanos y robots televisivos, los riesgos de vida serán escasos seremos reutilizados por nuestro carácter básico pero impregnados de aire metálico, seremos reutilizados y cianuro al mar ya negro daremos… 1 El país.com, 21 de agosto de 2.013. Estos poemas merecen una explicación. Como poetas que somos, como portavoces que pretendemos ser de una generación de escritores postmodernos, nos identificamos con el ser humano en su colectividad, pero lo que no queremos –como, por otro lado, hacía nuestra histórica poesía social- es repetir el típico lamento de “mirad que malos son los otros y qué bueno soy yo”. No, esa no es la idea. Si miramos lo negativo que nos rodea, ya sea desde un punto de vista histórico (léase, el holocausto) o actual (léase, la tragedia de Lampedusa), lo hacemos porque es lo que vemos o leemos en Internet y, desde ese mismo instante, se nos atasca dentro y, siguiendo el ejemplo de lo que hemos aprendido, lo expelemos a la prensa. Lógicamente, no pensamos en métrica ni en figuras retóricas si pretendemos llegar al fondo del asunto y creemos (al menos, esta es nuestra propuesta) que es nuestra obligación escribir directamente, desde una óptica inconsciente, lo que nos lleva a que aparezcan de pronto imágenes “extrañas”, pero a la vez “sugerentes” como (y escojo al azar) “hijos tocados” o “robots televisivos”. No es spleen, afectación o hiperestesia. Nosotros somos uno más de esos “excrementos humanos”, uno de esos “robots televisivos”, a los que aludimos. Por otro lado, no nos ponemos –desde el punto de vista de la empatía- del lado fácil, del lado de los niños que fallecieron en los campos de concentración, sino que (y esto supone un riesgo) nos ponemos también del lado del soldado que mataba… Aumentamos, con nuestro posicionamiento, el nivel de empatía. ¿Quién se preocupa –nos referimos desde el punto de vista histórico/moral- del soldado que, al cabo, apretaba el gatillo? ¿Era un fanático o se vio obligado a transigir? Eso es lo que nosotros nos preguntamos… En otro orden de cosas, en Die juden sind unser unglück (Los judíos son nuestra desgracia), utilizamos una cita de Juan Ramón Jiménez… Este poeta forma parte de nuestra mitología personal y, desde nuestro punto de vista, supone toda una declaración de principios atreverse a colocar una cita del poeta andaluz al frente de un poema en el que se trata el tema del holocausto judío… Pero, ¿qué razón tenía Juan Ramón? Si tan sólo lo hubieran leído (he ahí la crítica, no lo hicieron o no lo quisieron entender…), no habrían llegado a los extremos que llegaron. Trasladándolo a estos momentos, diríamos lo mismo acerca de lo que está ocurriendo en Siria. Leemos en otro titular que los EEUU va a atacar Siria por el uso de armas químicas… Y lo que nos preocupa no es tan sólo que Siria utilice armas químicas (eso ya habla por sí sólo), sino que no hayamos aprendido nada y EEUU tenga una excusa, de cara a la opinión pública,para atacar un nuevo país y así creerse salvaguarda de la paz mundial… Hace mucho tiempo que dejamos de creer en buenos y en malos, en víctimas y verdugos… Para terminar, un apunte más de carácter formal. En “Las mil y una mejores poesías de la lengua castellana”, el profesor Juan B. Bergua apunta que “la poesía es, de entre lo más hermoso del Mundo, quizá, la manifestación y forma más alta y noble de la estética y la espiritualidad. Ella, deleitándonos, llena los fines más preciados y útiles: nos enseña, nos conmueve, nos hace pensar y sentir, nos dignifica y nos vuelve mejores. Todo esto, claro, si su bondad y hermosura la hace digna del nombre de poesía. Pues sabido es que no todo lo que se pretende hace pasar por poesía lo es y, desgraciadamente, las medianías en arte son insoportables”. Pero, nosotros preguntamos: ¿Qué es “lo bueno”? ¿Qué es “lo malo”? Estas preguntas no tienen respuesta, pero merecen —desde el punto de vista de un Congreso literario a favor de los Derechos Humanos— un posicionamiento. Por nuestra parte, nos quedamos con nuestras “medianías”, con estos poemas que hemos descubierto en la red y que son, ya, una realidad. Sin duda, no se encuentran “entre lo más hermoso del Mundo”, más bien parecen sacados del fondo bilioso de nuestro hígado. Y así tienen que ser… En toda su extensión, “insoportables”. Hasta aquí nuestro estudio particular. Para concluir, formularemos una propuesta final: -¿Y por qué no transformamos esta idea del «add comment poético» que hemos descubierto rastreando la red en una actividad masiva y sincronizada? Nuestra propuesta consiste en: 1) Señalar una fecha y una hora determinadas; 2) Preparar un grupo de personas (léase, escritores o simples copartícipes) y, a partir de la orden de salida; 3) Bombardear los principales periódicos del país con nuestros “comentarios poéticos”… En un lapso singular de tiempo, quien accediera a estos comentarios se encontraría –en vez de los típicos comentarios habituales- con nuestras propuestas poéticas. En este sentido, consecuentemente, invitamos a todos los miembros del Movimiento, a todos los partícipes de este Congreso, al público en general, a participar en esta novedosa performance literaria, en este ataque ciberpoético… III. UN ÚLTIMO GRITO DE GUERRA. Terminada nuestra ponencia, descubrimos otra posibilidad que nos brindaban los medios de comunicación (en concreto, la publicidad y, principalmente, los eslóganes publicitarios), en relación con nuestro quehacer poético y nuestro deber con los derechos humanos. Leamos el último add comment:

Asunto:           Piensa en verde1.

parlo in rime aspre, e di dolceza ignude,                                                                                                                                  Petrarca.

    Add comment:           Propongo el empleo de fertilizantes para la higiene [diaria empaparnos con el aroma del estiércol plastificado (es el complemento ideal a una vida acicalada) propongo ducharnos con polución acústica y sentir en definitiva el contagio de los automóviles la temible infección del nuevo mundo moderno… 1 Heineken (eslogan publicitario). Caminando por Valladolid, me fijé en un eslogan que lucen con orgullo los camiones de basura de mi ciudad. Tu papel no tiene desperdicio. Es una perfecta greguería. Efectivamente, vemos que este eslogan cumple a rajatabla con las dos premisas que, según Ramón Gómez de la Serna, ha de tener toda greguería; humor y metáfora. En este caso, el lema va más allá del mero juego de ideas (papel-desperdicio) y esconde un mensaje subliminal. Tu papel (léase, si se quiere, protagonista) en la lucha contra el cambio climático (que es el fin último del reciclaje) no tiene desperdicio… Por la misma razón, pensamos que podíamos coger un famoso eslogan publicitario (en este caso, “Piensa en verde”) y colocarlo como título de nuestro poema. En el fondo, lo que estamos haciendo es dar la vuelta a la tortilla. Me explico. La palabra eslogan proviene del inglés slogan y éste a su vez del gaélico sluag-ghairm, que significa “grito de guerra”. Nada más propio, por tanto, para designar a estos poemas de los que os hemos estado hablando, que son pequeños gritos de guerra, pequeños cantos a la beligerancia. De hecho, se suele considerar al famoso póster de reclutamiento, diseñado por Alfred Leete en 1.914, como el primer eslogan de la historia. En él se veía a un soldado británico señalando con el dedo a los jóvenes británicos y, aleccionándolos con un severo “Tu país te necesita”, de cara a su reclutamiento voluntario. Como también sabemos, más tarde, este póster sería reutilizado por los EEUU con la variante del Tío Sam y el texto “El ejercito te necesita”… Pues bien, si tomamos el eslogan publicitario de Heineken (“Piensa en verde”) y lo descontextualizamos –es decir, lo sacamos del ámbito de la publicidad y lo trasladamos al ámbito de la poesía social-, obtenemos en consecuencia un eslogan diferente, un grito de guerra que lanzamos directamente a la mente de nuestro lector. Piensa en verde. Es, claro está, una declaración concisa y tajante que pretende aleccionar al que lo escucha y reclutarlo para nuestros fines. En este caso, la utopía verde de la que ya hemos hablado…. [1] http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/3306570/la-violencia-arrasa-las-calles-en-el-dia-de-#.Uljwk1McOIQ