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   Crónica publicada en “Todoliteratura.es”:

http://www.todoliteratura.es/articulo/presentaciones/poeta-granadino-antonio-praena-presenta-valencia-historia-alma/20180128081323046201.html

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 La obra (poética) y figura (humana) de Antonio Praena (Purullena, 1973) ha crecido enormemente en los últimos años. Desde que recibió el Accésit del Premio Adonáis por Poemas para mi hermana (2006), sus libros se cuentan por premios: algunos de ellos, los más importantes del panorama lírico español. Historia de un alma (Visor, 2017) fue merecedor del XXVII Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, y es precisamente con el autor de “Pandémica y celeste” con quien Praena consuena de manera muy particular en este libro.

   El pasado sábado, 27 de enero, en la Librería Ramón Llull —corazón cultural valenciano, gestionado magníficamente por Almudena— se dieron cita algunas de las plumas más destacadas de la región. El evento no era para menos; la asociación cultural Concilyarte organizaba el acto de presentación de Historia de un alma, Mila Villanueva, su presidenta, fue la encargada de presentar a Antonio Praena y Bibiana Collado. De Bibiana, no podemos decir menos: reciente ganadora del Accésit del Premio Adonáis por El recelo del agua, ha sido merecedora del premio Arcipreste de Hita, 2012, por Como si nunca antes y del Premio Complutense de Literatura por Certeza del colapso; por lo que la velada prometía ser de altura poética.

   Ni Antonio Praena, ni Bibiana Collado defraudaron al público asistente. Tras la introducción de Bibiana, en primera instancia, y varias preguntas que la poeta realizó al autor de Historia de un alma, en turnos alternados con la lectura de algunos poemas, pudimos conocer los entresijos de este libro, el cual supone un giro —digamos, lingüístico— en la dicción poética del autor de Yo he querido ser grúa muchas veces.

     De entrada, sorprende la naturalidad, rozando la irreverencia, y el descaro, lindando con la provocación, de un argumento lírico, con destellos místicos, pero a la vez hundido en sus raíces en un hiperrealismo urbano y plagado de personajes tan marginales como pintorescos: consumidores de cocaína, adictos a anabolizantes y tatuajes; quienes, sin embargo, no hacen más que constatar que ante los procesos, etapas y emociones de la vida, como seres humanos, no somos tan diferentes como nos creemos.

     Nada, más cerca de la realidad, son los versos contenidos en un poemario cuyo autor reivindica un regreso a los valores de la moral ante una profunda y expansiva deshumanización global. El autor, manifestó haber encontrado su lugar en el mundo y quizá ello justifique el momento de plenitud creativa en el que se halla desde hace algún tiempo. «Quiero verdad»: afirmó Antonio Praena, y subrayó que uno de los privilegios de una obra artística es que no está obligada a explicarse o justificarse. El arte debe ser y revelarse con naturalidad, favoreciendo con ello el discurrir de las cosas.

   Por mediación de las preguntas formuladas por Bibiana Collado, descubrimos pinceladas biográficas tras la fachada de algunos versos: “Salmo 104” resulta ser la transcripción de una costumbre de monjas contemplativas que el poeta compartió en uno de sus viajes transoceánicos; “Comebolsas” deviene de su experiencia como voluntario en la reinserción de presos a la sociedad; y así, en cada puesta en escena de cada poema se traslucía un embargo interior de inconformismo, una denodada búsqueda de la belleza que no descarta en su empeño visitar —si es preciso— el rincón más insalubre o más oscuro del mundo.

     En Historia de un alma, la pasión y sorpresa del hablante lírico se focalizan bajo una perspectiva burguesa que no duda en mezclar a santo Tomás de Aquino con Dido, sobre todo, si a través de dichos referentes se clarifica un paso a la verdad. Por lo tanto, este libro es una suerte de vínculo entre lo clásico y lo moderno, un homenaje a poéticas y poetas como Jaime Gil de Biedma o Luis Antonio de Villena, donde la palabra acaricia o golpea con la misma contundencia en cada uno de los pasajes que conforman esta actualizada crónica de la decadencia.

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De izquierda a derecha: Mila Villanueva, Antonio Praena y Bibiana Collado.

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Ricardo Bellveser, periodista, poeta, narrador y crítico literario, ha escrito un artículo sobre la revista Crátera en su sección del diario El Mundo (Comunidad Valenciana, 10-7-2017).

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Artículo de Ricardo Bellveser:

«La revista “Crátera”
Me tropiezo de pronto con una nueva revista cultural. Poética y literaria. Impresa y digital en un equilibrio calculado, y mi corazón palpita de asombro. Además hay algo que empieza a ser nuevo, y es que algunas de las nuevas revistas culturales, no sé si más interesantes que atractivas o viceversa, la voz de nuevas generaciones de artistas jóvenes, ––no digo adolescentes o púberes, sino jóvenes–– están siendo concebidas y producidas en pueblos de la periferia, lo que indica que las nuevas tecnologías de la comunicación, han provocado un relevante cambio de paradigma.
Desde Catarroja (Valencia) municipio de algo menos de 28.000 habitantes ha comenzado a editarse, con fecha “Primavera 2017” y ayuda municipal, una revista de Crítica y Poesía, principalmente de poesía contemporánea, titulada Crátera, que codirigen los poetas Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor (ambos nacidos en 1977) y Jorge Ortiz Robla. Para empezar mi felicitación al ayuntamiento que, al patrocinar el número cero, manifiesta su deseo de situarse en un lugar destacado del impulso cultural real, con resultados tangibles quiero decir.
El título de la publicación ya es revelador. La crátera es la vasija griega, vasija de cierta capacidad, que se utilizaba para mezclar el vino con agua, y aguardar allí el vino aligerado hasta ser servido. El vino en la antigüedad helénica, se trataba de una bebida densa, espesa incluso, y muy alcohólica, por lo que convenía rebajarla un poco para hacerla más agradable, mas refrescante, de modo que se necesitara una mayor cantidad de ingesta para que los contertulios empezaran a ponerse calamocanos.
La revista está ordenada en torno a una decena de ejes. Comienza con poemas que han de cumplir la condición de ser “Inéditos”, y le sigue “La mirada de Basho”, título bien elocuente pues alude a Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII, considerado uno de los Cuatro Maestros de la lírica oriental, quien con Buson o Shiki elevaron el arte del haiku a su excelencia. El haiku es una composición poética muy breve, de tan solo tres versos y un carácter que recordaría a nuestros epigramas, aforismos o paremias. La sección acoge a seguidores de este modelo estrófico, entre los que se cuentan dos de los directores de la revista, Muelas y Olmedo (este último bajo el pesudónimo de Heberto de Sysmo), que están acreditados como refinados autores de haikus.
Las otras secciones se dedican a las “Traducciones”, importantísimo para estar al corriente de algunas de las cosas que se publican fuera del ámbito del castellano, “Experimental”, “Investigación” y una entrevista que en esta ocasión la lleva a cabo Ortiz, quien conversa con el joven poeta madrileño, de no llega a cuarenta años, Marcus Versus, el que fue director del festival Inverso, que opina de su mundo.
Completa la publicación las inesquivables secciones de “Reseñas” bibliográficas, otra de reseñas con el original enfoque de “Leído por…” en la que el reseñador se compromete tanto o más como el autor del libro escogido y una “Bibliografía” selecta que cierra la oferta de curiosidad y entretenimiento.
Tiene muy buena pinta, es así, tanto por la variedad de contenidos como porque no es una revista digital, sino en papel y los hijos de Guttemberg aún sentimos la inevitable pasión por lo impreso, que en mi caso ––y, como viajero de trenes y aviones, soy lector diario y meticuloso en ipad y ebooks, por lo que tiene de economía de bulto y peso en los traslados–– llega hasta el mismo olor de la tinta, el papel, la cola y el barniz.
¿Qué le falta?, para mi, una orientación más definida en el sentido de que tomara partido por cosas en concreto, aparte de los haikus, lo que no sé si sería mejor o peor, pero a mi me gustaría más, y ¿qué le sobra? Nada. Es una edición atractiva, de cómoda lectura y variada. Estas revistas suelen durar poco, si bien eso es cosa nuestra, porque depende de la fidelidad de los lectores, pero mientras vivan, sean bienvenidas.
La periferia
Desde la periferia se están editando algunas de las revistas más interesantes del panorama cultural, probablemente porque con las actuales tecnologías, no importa desde donde se producen los productos culturales, sino que importa la calidad de esos productos. Otro ejemplo bien elocuente: desde Ibi (Alicante), una ciudad de 25.000 habitantes, se edita “Optiks Magazine”, una de las mejores revistas digitales dedicada a la imagen y la creación, una joya, y ahora desde Catarroja, como hemos visto, “Crátera”. El mundo ha cambiado».

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Ilustración de cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre.

DATOS DE LA REVISTA

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:
Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

 

Comité asesor:
David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

 

Para el número 1, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés Gacía Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

 

SUSCRIPCIÓN A LA REVISTA

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Ilustración de Juan Carlos Mestre

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:

Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

Comité asesor:

David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

Para el número 0, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés García Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

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Cubierta y contraportada diseño de Juan Carlos Mestre

Próximas presentaciones en Valencia y Madrid:

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Publicado en:

http://www.lagallaciencia.com/2016/05/licencia-para-bailar-de-katy-parra.html

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Título: Licencia para bailar

Autora: Katy Parra

Editorial: Valparaíso

Género: Poesía

Número de páginas: 66

Año de publicación: 2016

ISBN: 978-84-16560-40-0

 

Katy Parra (Totana, Murcia, 1964), lleva ya algunos años dignificando el oficio de poeta. Entre sus libros se encuentran Por si los pájaros y Coma idílico, editados por Visor e Hiperión, respectivamente, trabajos por los que obtuvo los premios de poesía Viaje al Parnaso e Internacional Miguel Hernández. El año 2008 fue sin duda el año del reconocimiento a su poesía. Desde Acordes de soledad (Murcia, 1997), libro que supuso su bautismo poético, hasta Licencia para bailar, han transcurrido casi dos décadas en donde títulos como Síntomas de olvido o Espejos para huir hacia otra orilla, no han hecho más que constatar que la poeta murciana es una de las plumas más distinguidas de su generación.

Licencia para bailar es un apropiado título para este libro, por un lado, la poeta rompe el cliché —en este caso, lo dulcifica— y nos invita a un baile, a la danza de la vida, a su mutabilidad; y por otro, la polisemia de la palabra «licencia» nos previene en cuanto a  cronopios y libertades. Los cuarenta y siete poemas que contiene están agrupados en dos bloques: “Canciones para un lunes sin recreo” y “La danza de las cosas”.

“Solus vita” es el poema que inaugura este pasaje musical; sólo la vida será el eje de gravedad de esta coreografía; sólo la verdadera poesía, ática y vírica, será el conductor de esta electricidad contada: La música te arrastra y es tu cuerpo / un trapo a la deriva, / la causa y el efecto del placer, / sinestesia que alumbra / la oscuridad sonora del instante. Desnuda sencillez que transparenta en su armonía esa infraestructura invisible: la métrica; vértebra compleja —aquí natural— que al relojero exige, no sólo precisión, sino verdad.

Así es la poesía de Katy Parra, precisa y verdadera. Pocas presentaciones requiere lo diáfano y cierto. Limpia de añadiduras, sin altas ínfulas, elocuente. Su magna destreza a la hora de doblegar el discurso poético al corsé del canon supone un recurso poderoso en manos de la poeta. Argumento, léxico, ritmo, perspectiva; cada rasgo de su poética potencia a los demás en el impecable equilibrio de la madurez.

El poema titulado “El último tango” resulta desgarrador por su crudeza, en él, sus versos desvelan el drama biográfico sobre el que su autora ironiza con desencantada sangre fría; la poeta parafrasea a Claudio Rodríguez convirtiendo su optimismo de amor en preocupación y confesada herida: …Yo sólo puedo hablarte / de los escorpiones o de las garrapatas, […] y ahora estoy aquí como un intruso, / escribiéndote a ti que estás leyendo / y mirando el reloj para escaparte de toda esta indigencia.

La resolución estética de Katy Parra se compone en su mayoría de versos clásicos combinados libremente: alejandrinos, heptasílabos, eneasílabos o endecasílabos se alternan en la blanca sonoridad de su monólogo lírico. Su discurso, en parte, confesional, con vocación dialogística, encuentra en lo cotidiano el pretexto para manifestar su sentimiento íntimo, su reflexión, rémora o en definitiva, su subjetividad.

“Si no fuera por ella” es un poema inquietante. Alocución a la madre, al hijo no sido, a esas manos desnudas de verdades a las que alude la cita de Cernuda: Sé que ella existió antes de conocerme, / con todas sus orquídeas y todos sus laureles, / con todos sus parásitos. […] Ahora vivimos juntas, / descontando los hijos que no he sido.

El objeto mundano más mínimo desencadena el baile de palabras, un baile que es letra, coreografía y música de un tiempo ya ocurrido; así los alfileres, las ventanas, un espantapájaros o un ojo de cristal son motivo suficiente para orquestar elucidaciones de soplo metafísico: […] Confieso que a menudo / me inundan con sus cánticos, / con su danza improbable; / que sus senos roídos, / violados por la fe de las polillas, / no lograron salvar su abismo ni su dogma, / su palabra de honor rota a balazos.

Los versos de Katy Parra gozan de una profundidad psicológica que evidencia esa doble lectura que podemos hacer de ellos; por un lado, la parte lingüística superficial o estructura exterior del poema, la cual debido a sus connotaciones supone un fenotexto cuya genología se complejiza al transitar senderos de realismo sucio, feistas o existencialistas; y por otro, la determinante estructura interior o genotexto, rico, evocador, donde la artista, inconscientemente influye decisivamente, no sólo en los signos que se manifiestan en el poema, sino también en los que se ocultan.

En palabras del poeta Antonio Praena, quien firma el comentario de contraportada del libro: « […] la macabra y hermosísima danza de la muerte transformada en exploración de la recóndita belleza de las cosas que se acaban». Y acierta —como era de esperar— en perspectiva y términos el poeta granadino, puesto que la poética de Parra Carrillo posee esa ambivalencia entre lo grotesco y hermoso; explora la belleza, sí, pero también prospecciona en sus propias simas; amplía su mirada en lo que acaba y encuentra, en el lenguaje universal de la música —que nunca dejó de ser poesía—, la herramienta para no rendirse y revelar la mudanza de la vida.

En el penúltimo poema del libro, titulado “Coreografía del ego” la poeta afirma que debemos aprender a danzar al ritmo de las cosas, adaptarnos para sobrevivir; pero también critica ferozmente al sentimentalismo: El corazón no entiende de numerología. / Sólo sabe ser víscera: / discípulo de un dios completamente sordo.

Licencia para bailar es un libro para leer una y otra vez y encontrar nuevos matices, su lectura ahonda en las preocupaciones humanas y se constituye como un pequeño tratado de filosofía; la poeta solista deleita al gran público con un solo de palabra en el que la música nos invita a escuchar la letra y la palabra es música.

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De izquierda a derecha: Antonio Praena, Katy Parra y Juan Ramón Barat. Fotografía: Elga Reátegui

 

El pasado martes 19 de abril y a partir de las 19 horas de la tarde, tuvo lugar en el salón de actos de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) de Valencia, la presentación del libro “Licencia para bailar” (Valparaíso Ediciones, 2016) de la poeta Katy Parra Carrillo (Totana, Murcia, 1964).

La asociación cultural Concilyarte organizó el evento para presentar el poemario de una de las poetas españolas más importantes y reconocidas de su generación. Para ello, los —también ilustres— poetas Juan Ramón Barat y Antonio Praena —en el mismo orden—, tuvieron a bien disertar sobre el libro, así como también referirse a la trayectoria y figura de Katy Parra en el mundo de la poesía. Ambos coincidieron al reconocer —por ejemplo— que la voz poética de la autora es original y peculiar; una voz que estructura sus versos sobre un andamio métrico de natural precisión.

La propia autora leyó algunos poemas, propiciando al hacerlo, la ovación del público.

“Licencia para bailar” ha sido publicado en el número 79 de la colección “Valparaíso de poesía” que dirige Javier Bozalongo.

La velada estuvo amenizada por Ángel Castelló, quien interpretó al violín, y cerró el acto Ana Añón con una coreografía alusiva a la libertad.

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Ana Añón y Ángel Castelló. Fotografía: Elga Reátegui

A continuación “Espantapájaros” uno de los poemas del libro:

 

«Cuántas veces soñé ser como ellos,

y abrigar en mi traje de trigales baldíos

un pedazo de pan

o la insólita danza de la lluvia,

para zanjar mi duelo con los pájaros».

 

Más información sobre Katy Parra en:

http://poetassigloveintiuno.blogspot.com.es/2011/03/3474-katy-parra-carrillo.html

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