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Publicado en la página del Ateneo Mercantil de Valencia:

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Fotografía de José Luis Vila Castañer.

El pasado viernes, 27 de octubre, en la decimocuarta entrega del ciclo “Poetas en el Ateneo” que presenta Vicente Barberá y coordina Vicente Bosch, el Ateneo Mercantil de Valencia recibió a la poeta María Teresa Espasa.

A partir de las siete de la tarde, al emblemático Salón Sorolla de este centenario Ateneo, fue acudiendo un buen número de público a este ciclo literario, una ceremonia poética, llena de música, recital, entrevista, y en definitiva, una oportunidad única para conocer en profundidad, no solo la obra, sino la dimensión humana del autor invitado que no tiene parangón entre los eventos literarios que hoy se celebran en la Comunidad Valenciana.

Dada la situación convaleciente por problemas de salud de María Teresa Espasa y por su trayectoria literaria y humana, el acto se convirtió en un merecido y emotivo homenaje.

Vicente Bosch, directivo del Ateneo Mercantil, pronunció unas palabras de bienvenida y reconoció la relevante figura de la poeta convocada. Por su parte, Vicente Barberá agradeció a José Luis Vila, José Antonio Olmedo y Virgilio Fuero, sus labores como fotógrafo, cronista y realizador audiovisual, respectivamente.

Asimismo, Barberá, tras citar algunos de los logros acumulados a través de la extensa carrera literaria de Teresa Espasa, como por ejemplo: ser mecenas de varias generaciones de poetas valencianos, su labor como locutora radiofónica, su experiencia como fundadora de la revista Corondel, fundadora de la Tertulia la Buhardilla, su pertenencia al grupo El limonero de Homero o la innumerable organización de recitales y presentaciones; dio paso a Juan Manuel de Zaldúa, músico colombo británico, quien interpretó a la guitarra tres temas musicales.

Barberá dio paso a la sección fotográfica, un apartado donde María Teresa Espasa fue comentando instantes de su vida a través de doce fotografías. Así, pudimos verla en su época de estudiante, con las escritoras integrantes de la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo o recibiendo el galardón especial de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

A continuación, el poeta, narrador y periodista, Ricardo Bellveser, dio lectura al poema de María Teresa, titulado “Oscurece”, no sin antes dedicar unas agradecidas y cariñosas palabras a quien desde hace mucho tiempo es una buena amiga.

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María Teresa Espasa

Seguidamente, Barberá dio comienzo a su particular entrevista a la poeta. En esta ocasión, tras cada pregunta, dio paso a dos personas invitadas a leer poemas de la autora, así recitaron hasta un total de quince escritores, quienes agradecieron uno a uno su respeto y agradecimiento a una personalidad de las letras valencianas. Tras la pregunta: « ¿Qué te motivó para realizar aquel gran proyecto de Pliegos de Ítaca? » Juan Manuel de Zaldúa realizó su segunda intervención musical. Los escritores que intervinieron son los siguientes, por orden de intervención: Ricardo Bellveser, Ana Noguera, Blas Muñoz, Encarna Beltrán, Juan Luis Bedins, Mila Villanueva, Virgilio Fuero, Elga Reátegui, Marina Izquierdo, Elena Torres, José Antonio Olmedo, Ana Fernández de Córdova, Mar Busquets, Rosa María Rodríguez y Rafael Soler. También entre las preguntas y poemas recitados, llegó el turno del poema recitado por Virgilio Fuero, una proyección audiovisual en la que declamó el poema titulado “El Montgó”, perteneciente al libro En alguna parte es otoño. El propio Virgilio hizo entrega a Teresa Espasa del vídeo proyectado, como recuerdo del entrañable homenaje.

A través de las preguntas que Vicente Barberá formuló a Teresa Espasa, supimos que uno de los poetas que ha influido en su obra estaba presente en la sala, se trata de Ricardo Bellveser. Supimos también, que la autora de El Congreso recomienda leer mucho a los poetas que están empezando; que uno de sus últimos proyectos es un libro de relatos eróticos y que el premio que más ilusión le ha hecho ha sido el de la Crítica Valenciana.

Tras formularle una tanda de preguntas rápidas, en la que sus respuestas arrancaron risas entre el público, intervino de nuevo Juan Manuel de Zaldúa, pero esta vez acompañado por la voz de Maitechu, su hija, de diez años, quien encandiló al público por su espontaneidad y desparpajo.

Ya para despedir el acto, Vicente Bosch reconoció la emoción y el sentimiento vertidos en este encuentro, felicitó a Teresa Espasa en nombre del Ateneo Mercantil y Vicente Barberá pronunció palabras de agradecimiento a todos los presentes y colaboradores; anunció que el próximo poeta invitado al ciclo será Antonio Porpetta e invitó a María Teresa a recitar algunos poemas propios. Como colofón, la autora fue obsequiada con un espléndido ramo de flores y el acto terminó con la tradicional fotografía colectiva.

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Título: Peces transparentes

Autor: Julia Conejo Alonso

Género: Poesía

Editorial: Hiperión

Número de páginas: 76

Año de publicación: 2012

La colección de poesía Hiperión dirigida por Jesús Munárriz en su número 639 publica Peces transparentes, el premiado poemario de Conejo Alonso ilustrado en su portada por Fernando Ferrara.

Munárriz, además de editor, formó parte del jurado del premio “Alfóns el Magnánim” de Valencia, quien acompañado de: Ignacio Elguero, Antonio Hernández, Antonio Porpetta y Gonzalo Santonja, decidió premiar esta propuesta lírica —entre 231 candidatos presentados— un 17 de Octubre de 2012.

Julia Conejo Alonso, nacida en Tarrasa y afincada en León, además de practicar la docencia en la rama de Lengua y Literatura ya demostró ser una excelente poeta cuando en octubre de 2010 recibió el premio de poesía “Joaquín Benito de Lucas” por su poemario Muñecas recortables.

Peces transparentes comienza con un poema titulado “Pez cristal”. Verso libre, poema de corta extensión de rima ausente; y estas tres premisas se repiten durante todo el poemario, un poemario que no necesita de una estructura que se escinde temáticamente por bloques, ni necesita prólogo o consejo, el conjunto destila una sinceridad, tanto general, como particular, una sencillez que desdeña el artificio y dota al conjunto de una elocuente frescura que se asienta en el lector como de improviso.

Julia consigue introducir sus mensajes a través de una dulzura cotidiana, a través de una aparente claridad y desnudez que se adentra sin permiso, pero es al llegar a los últimos versos de cada poema, cuando encontramos, o debería decir, sentimos, esa pincelada tan característica de agridulce melancolía, ironía y realidad.

De esa manera, Alonso, irrumpe con descarnada emoción entre unos versos aparentemente ingenuos que gozan de una carga silenciosa, carga que no es más que un móvil, un macguffin de: inteligencia, filosofía y nostalgia; de una elegancia tal, que hace peligrar el verdadero protagonismo de esas pinceladas finales.

“Pez cristal”, ironiza acerca de lo inútil de la sinceridad. La sinceridad es un valor que cotiza al alza en las inversiones burlátiles de esta adocenada sociedad, en privado, pocas cosas se han devaluado tanto.

“Paquita” es una apología del anonimato, de la sencillez, una visión nostálgica y melancólica que critica lo pueril de la popularidad.

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Julia Conejo Alonso

En “Insomnio” hay grafismo, hay dureza, dureza que contrasta con el ocre atemporal y pictórico de “Paisaje con niñas”.

En el poema titulado “Artemisia” somos testigos de tres revelaciones: que la autora venera la obra y figura de esta pintora caravaggista italiana, hija del pintor toscano Orazio Gentileschi; confiesa tener la misma vocación que la firmante de “Susana y los viejos”; y reconoce, en un valiente ejercicio de autocrítica, haber carecido del valor necesario para entregarse a la pintura: “No te he visto, Artemisia, al mirarme en el espejo”. “Soy agua empantanada / por pura cobardía”.

El poema de epígrafe “Anciana” adolece la crueldad del reflejo en el espejo: “No son nuevas las calles  / ni es más lento el invierno”.  Eres tú quien no acierta / —extranjera en tu cuerpo—…”. El poema nominado “Esperanza” es todo un canto de desesperanza, un terrible asentamiento de experiencia en tierra ingenuas: “La esperanza / es un sobre cerrado de cromos repetidos”.

En líneas generales, la lectura de Peces transparentes ha significado, para mí, un grato descubrimiento. Julia Conejo Alonso ha merecido su consagración poética por su arriesgada propuesta lírica, un talante que huye de la retórica compleja. El triunvirato formado por: claridad, brevedad y sencillez, avala a esta singular creadora de versos frescos y visuales; cronista de su tiempo y andante de prometedoras huellas.

La belleza en la poesía es inútil

cuando viene importada de lugares

que nos son desconocidos.

“Temas transversales” (Peces transparentes, Julia Conejo Alonso).