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Próxima presentación del número 2 de la revista “Crátera”, el próximo jueves,  9 de noviembre, a partir de las 19:30 h, en la Sala Multiusos de la Casa Palacio de Vivanco (Camino Real, 22), en Catarroja (Valencia).

Introducirá al acto el Excmo. alcalde de Catarroja D. Jesús Monzó.

Intervendrán José Antonio Olmedo, Gregorio Muelas y Jorge Ortiz, editores y directores de la revista, acompañados por Bibiana Collado, poeta, profesora y miembro del comité asesor.

Organizan:

Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea, Ayuntamiento de Catarroja y Asociación Literaria Crátarroja.

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Contenidos y colaboradores del n.º 2:

Ilustraciones:

Cubierta: Juan Carlos Mestre

Portadillas: Enriqueta Hueso, Ricardo Ranz, Marcelo Díaz, Sara García Lafont.

Inéditos:

Luis Antonio de Villena, Nuno Júdice, Jorge Riechmann, Enrique Falcón, Alejandro López Andrada, Juan Ramón Barat, Guadalupe Grande, Marta López Vilar, Vanesa Pérez-Sauquillo, Verónica Aranda, José Cabrera Martos, Rafael Correcher, Sergio Navarro, David Trashumante, Ramon Ramon, Teresa Ramos.

La mirada de Basho (haikus):

Félix Arce Araiz, Mila Villanueva, Xaro Ortolá.

Experimental:

Juan López de Ael, Fran Soto (selección de David Acebes Sampedro).

Traducción:

Robert Serban por Elisabeta BotanStela Sourafí y Ceofanis Panagiotópoulos por Natasa Lambrou.

La entrevista:

Nacho Escuín por Jorge Ortiz Robla

Investigación:

“Hilde Domin y el despertar de la conciencia poética” por Gema Estudillo.

Reseñas:

“Entre dos nadas. Antología consultada” de Francisco Brines por José Luis Morante;
“Cantó un pájaro. Antología esencial” de Vicente Gallego por Santos Domínguez;
“Sin ir más lejos” de Fermín Herrero por David Acebes Sampedro;
“Poesía Completa” de Mário de Sá-Carneiro por José Ángel García Caballero;
“De exilios y moradas” de José Luis Zerón Huguet por Gregorio Muelas Bermúdez;
“El primer día” de Julio César Galán por Gregorio Muelas Bermúdez; 
“Tú me mueves” de Agustín Pérez Leal por José Antonio Olmedo López-Amor; 
“Sangre seca” de Josep M. Rodríguez por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:

“La noche de Europa” de Dionisio Cañas por Ramón Campos;
“Geometría del Abismo” de David Sarrión Galdón por Jorge Ortiz Robla;
“Cada noche un poema. Antología” de Montserrat Abelló por Antonio Praena;
“Acadèmia d´idiomes invisibles” de Anna Bou Jorba por Eduard Xavier Montesinos.

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Blog de “Crátera”:

http://revistacratera.blogspot.com.es/?m=1

Pide tu ejemplar al correo de la revista:

revistacratera@gmail.com

 

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Prólogo a III Encuentro Internacional de Poetas “Ciudad de Valencia” (Asociación Rincón Poético Valle del Vinalopó, 2017).

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Un encuentro internacional de poetas siempre es motivo de celebración y un síntoma de la buena salud, o por lo menos, vitalidad, con la que los amantes de ese bien inmaterial, llamado poesía, afrontan su responsabilidad como activos valores culturales.

La actividad cultural valenciana, en la actualidad, es intensa y variada, más todavía, si centramos la atención en el gremio literario, y dentro de este, si auscultamos el torrente sanguíneo de lo lírico. Intensa, por la cantidad de grupos, asociaciones e instituciones que organizan recitales, presentaciones o premios; y variada, porque prácticamente todas las formas de expresión del hecho poético —y precisamente esa heterogeneidad es uno de sus rasgos de identidad— se encuentran en ella representadas.

José Romero, Presidente  de la Asociación Cultural la Platea y coordinador del grupo literario junto a  José Carlos, relaciones públicas, un colectivo de amantes de la poesía con núcleo en la localidad de Quart de Poblet, en Valencia. Muchas y muy variadas son las propuestas culturales que ambos vienen llevando a cabo en el tiempo, este III Encuentro Internacional de Poetas “Ciudad de Valencia”, encuentro celebrado durante varias jornadas, es una de sus actividades más exigente y compleja, debido a la labor logística que todo evento de esta índole exige.

Este encuentro no se reduce a una reunión de amigos que intercambian poemas con la única finalidad de pasar un rato agradable. Su mayor valor radica en la pluralidad geográfica —y por tanto, lingüística— de sus participantes, así como en la trascendencia literaria de sus poéticas, ya que además de la experiencia vital de los poetas que en él participan, una selección de poemas de cada autor se inmortaliza en el libro que usted tiene ahora entre las manos, esto con el valor añadido de homenajear, además, la obra y figura de Federico García Lorca, el Andaluz Universal al que han precedido en estos encuentros, autores —no menos universales— como Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández.

Dicho esto, me es obligado agradecer a los citados José Romero y José Carlos Llorens, su confianza y generosidad depositadas en mí, ya que al confiarme la redacción de estas palabras introductorias a su citada antología, no hacen más que afianzar entre nosotros un vínculo cultural y temporal que hace tiempo cristalizó en una sana amistad.

Proyectos como este son más necesarios que nunca. Como ciudadanos del siglo XXI, somos testigos de una decadencia socio-política sin precedentes. Por un lado, el capitalismo sigue su curso como flautista de Hamelín y guía a la humanidad a una sociedad tecnócrata, consumista, deshumanizada y controlada por una minoría de élites; y por otro, la violencia, la intolerancia y el odio brotan en el ser humano como síntomas de ese envenenamiento endémico.

Como bibliófilo, aplaudo la iniciativa de convertir en libro el germen de este encuentro. Como bien se sabe, de la oralidad solo quedan rumores, no siempre acertados; el negro sobre blanco que ofrece la escritura, sin duda, favorece que cualquier legado haga más oposición al tiempo. Como persona, entiendo que toda poesía emerge de la experiencia, y no pocas experiencias conlleva viajar, conocer a otros poetas e intercambiar con ellos vivencias y pensamientos. Esta sociedad se ocupa de tener, mientras que los artistas deben poner el foco de atención en ser. Compartir es darse a los demás, pero también, conocer al otro. En la diversidad se halla la riqueza, y este tipo de concentraciones favorece en algunos casos la convergencia de pensamiento de autores de poéticas, en apariencia, divergentes. Ahí radica una de las muchas grandezas de la poesía; como dice el poeta Francisco Brines: la poesía nos educa en la tolerancia.

La cultura, algo que los medios de comunicación de masas confunden y emparentan en sus últimas páginas al ocio, jamás ha sido reducida al entretenimiento, a la celebración popular. La cultura es mucho más. Quienes creemos que en ella se encuentran los principales valores que dignifican al ser humano, entendemos que hay que apoyar iniciativas como las que promueven los amigos de La Platea. En ocasiones, el pueblo se organiza y respondiendo a un estímulo, habla y ofrece sabiamente una solución que debe ser escuchada.

Mi admiración y respeto a José Romero y José Carlos Llorens, defensores de la cultura en Valencia, ciudad en la que su silenciosa y valiosa labor va edificando áreas de abrazo y divulgación de la poesía, así como de otras artes. Y mi felicitación a todos y cada uno de los autores, aquí compendiados, pues en todos ellos, por separado, anida una ilusión inquebrantable, una esperanza que a través del arte va alejándose de lo irreal y materializándose; y en su conjunto, representan una de las más constructivas versiones del ser humano. Espero que estos versos, cada uno a su forma y por más diferentes que parezcan, encuentren acomodo en la mente y el corazón de sus lectores.

José Antonio Olmedo López-Amor

Valencia, 24 de agosto de 2017

Ricardo Bellveser, periodista, poeta, narrador y crítico literario, ha escrito un artículo sobre la revista Crátera en su sección del diario El Mundo (Comunidad Valenciana, 10-7-2017).

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Artículo de Ricardo Bellveser:

«La revista “Crátera”
Me tropiezo de pronto con una nueva revista cultural. Poética y literaria. Impresa y digital en un equilibrio calculado, y mi corazón palpita de asombro. Además hay algo que empieza a ser nuevo, y es que algunas de las nuevas revistas culturales, no sé si más interesantes que atractivas o viceversa, la voz de nuevas generaciones de artistas jóvenes, ––no digo adolescentes o púberes, sino jóvenes–– están siendo concebidas y producidas en pueblos de la periferia, lo que indica que las nuevas tecnologías de la comunicación, han provocado un relevante cambio de paradigma.
Desde Catarroja (Valencia) municipio de algo menos de 28.000 habitantes ha comenzado a editarse, con fecha “Primavera 2017” y ayuda municipal, una revista de Crítica y Poesía, principalmente de poesía contemporánea, titulada Crátera, que codirigen los poetas Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor (ambos nacidos en 1977) y Jorge Ortiz Robla. Para empezar mi felicitación al ayuntamiento que, al patrocinar el número cero, manifiesta su deseo de situarse en un lugar destacado del impulso cultural real, con resultados tangibles quiero decir.
El título de la publicación ya es revelador. La crátera es la vasija griega, vasija de cierta capacidad, que se utilizaba para mezclar el vino con agua, y aguardar allí el vino aligerado hasta ser servido. El vino en la antigüedad helénica, se trataba de una bebida densa, espesa incluso, y muy alcohólica, por lo que convenía rebajarla un poco para hacerla más agradable, mas refrescante, de modo que se necesitara una mayor cantidad de ingesta para que los contertulios empezaran a ponerse calamocanos.
La revista está ordenada en torno a una decena de ejes. Comienza con poemas que han de cumplir la condición de ser “Inéditos”, y le sigue “La mirada de Basho”, título bien elocuente pues alude a Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII, considerado uno de los Cuatro Maestros de la lírica oriental, quien con Buson o Shiki elevaron el arte del haiku a su excelencia. El haiku es una composición poética muy breve, de tan solo tres versos y un carácter que recordaría a nuestros epigramas, aforismos o paremias. La sección acoge a seguidores de este modelo estrófico, entre los que se cuentan dos de los directores de la revista, Muelas y Olmedo (este último bajo el pesudónimo de Heberto de Sysmo), que están acreditados como refinados autores de haikus.
Las otras secciones se dedican a las “Traducciones”, importantísimo para estar al corriente de algunas de las cosas que se publican fuera del ámbito del castellano, “Experimental”, “Investigación” y una entrevista que en esta ocasión la lleva a cabo Ortiz, quien conversa con el joven poeta madrileño, de no llega a cuarenta años, Marcus Versus, el que fue director del festival Inverso, que opina de su mundo.
Completa la publicación las inesquivables secciones de “Reseñas” bibliográficas, otra de reseñas con el original enfoque de “Leído por…” en la que el reseñador se compromete tanto o más como el autor del libro escogido y una “Bibliografía” selecta que cierra la oferta de curiosidad y entretenimiento.
Tiene muy buena pinta, es así, tanto por la variedad de contenidos como porque no es una revista digital, sino en papel y los hijos de Guttemberg aún sentimos la inevitable pasión por lo impreso, que en mi caso ––y, como viajero de trenes y aviones, soy lector diario y meticuloso en ipad y ebooks, por lo que tiene de economía de bulto y peso en los traslados–– llega hasta el mismo olor de la tinta, el papel, la cola y el barniz.
¿Qué le falta?, para mi, una orientación más definida en el sentido de que tomara partido por cosas en concreto, aparte de los haikus, lo que no sé si sería mejor o peor, pero a mi me gustaría más, y ¿qué le sobra? Nada. Es una edición atractiva, de cómoda lectura y variada. Estas revistas suelen durar poco, si bien eso es cosa nuestra, porque depende de la fidelidad de los lectores, pero mientras vivan, sean bienvenidas.
La periferia
Desde la periferia se están editando algunas de las revistas más interesantes del panorama cultural, probablemente porque con las actuales tecnologías, no importa desde donde se producen los productos culturales, sino que importa la calidad de esos productos. Otro ejemplo bien elocuente: desde Ibi (Alicante), una ciudad de 25.000 habitantes, se edita “Optiks Magazine”, una de las mejores revistas digitales dedicada a la imagen y la creación, una joya, y ahora desde Catarroja, como hemos visto, “Crátera”. El mundo ha cambiado».

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Ilustración de cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre.

DATOS DE LA REVISTA

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:
Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

 

Comité asesor:
David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

 

Para el número 1, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés Gacía Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

 

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Ilustración de Juan Carlos Mestre

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:

Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

Comité asesor:

David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

Para el número 0, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés García Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

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Cubierta y contraportada diseño de Juan Carlos Mestre

Próximas presentaciones en Valencia y Madrid:

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Diseño de cubierta y contraportada: Pablo Uría

https://kokapeli.com/catalogo/herederos-de-cthulhu/

Antología de varios autores. 276 páginas. (Puede comprarse en papel y digital).

Antólogo y prologuista: Javier Arnau

Sinopsis:  Podríamos decir que, además del padre, Howard Phillips fue ideólogo de los Mitos de Cthulhu. Cuando comenzó a producir los cuentos, no tenía en mente otra cosa que explorar el terror primigenio —ese que enfrenta al alma humana con los terrores de un cosmos desconocido— como eje de sus historias. Pero, pronto comenzó una relación epistolar con otros autores, el Círculo de Lovecraft, del que surgieron una serie de narraciones que compartían una serie de elementos y que engrosaron el corpus de los llamados Mitos de Cthulhu.

«En esta antología, muchas décadas después, un grupo de autores españoles nos ofrecen sus propias exploraciones de los Mitos de Cthulhu. Aquí, encontraremos a autores que han frecuentado de manera asidua los Mitos junto a otros que los abordan por primera vez. Leeremos relatos ajustados al canon de los Mitos, otros más fronterizos y algunos experimentales. Los hay de terror puro, homenajes, humor y hasta alguna parodia. Los autores noveles se mezclan con otros muy veteranos, y los cuentos de manera expresa para la antología lo hacen con otros que ya fueron publicados hace años.Todos juntos, nos dan una panorámica bastante ajustada —aunque, como siempre, incompleta— del influjo que los Mitos de Cthulhu han tenido y tienen en los escritores de fantástico español».

J. Arnau

Los autores y los cuentos:

-Prólogo por J. Javier Arnau

-Beatriz T. Sánchez con «Los ojos de Yog-sothot»

-Javier Redal con «El horror sin nombre»

– Nieves Delgado con «El color que salió del agua»

– Laura López Alfranca con «Arrastra las palabras»

– Heberto de Sysmo con «El cuadro negro»

– Juan José Tena con «El heredero»

– Marta Martínez Velasco con «La invocación»

– Pablo García Naranjo con «Advenimiento»

– Aída Albiar con «La Hermandad del umbral de la vida»

– León Arsenal con «Whateley terminal»

– Sergio Mars con «Yamata-no-orochi»

– Javier Arnau con «En el inframundo»

– Sonia Córdoba y Alberto Valverde con «Origen»

– J.E. Álamo con «Abdel Muta’al»

– Ramón San Miguel con «Infiltrada»

– Gabriel Romero de Ávila con «El demonio está aquí»

– Ramón Muñoz con «Final de trayecto»

Aportación de Heberto de Sysmo a la antología: relato titulado “El cuadro negro”

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(Pequeño extracto de las 24 páginas que componen el relato: páginas 77/81 del libro)

Vi el cuadro por primera vez, como uno más, en el siguiente grupo de trabajadores y directivos que fueron a presenciarlo. Nunca olvidaré aquel momento. Siempre me había considerado a mí mismo como una persona gnóstica y difícil de convencer, una persona racional, sin temores infundados, pero cuando me puse por primera vez ante aquel cuadro, sentí la extraña sensación de ser muy diferente al resto. Confieso que me inquietó como nada antes lo había hecho, ninguno de quienes lo presenciaron aquella tarde conmigo parecía demostrar su sorpresa, ni advertir la mía.

Entramos a la cripta por su única puerta, había demasiado silencio para la hora del día que era, desde allí no se vislumbraba el cuadro, puesto que la sala tenía forma de ángulo recto, era preciso doblar la esquina hacia la izquierda para encontrarse frente a él. La incredulidad de mis compañeros era tal, que completamos aquel recorrido haciendo comentarios banales. Los tacones de una de las supervisoras marcaron el ritmo frenético de aquel corto trayecto, un toc, toc que pronto se detuvo sobre aquel suelo de mármol ajedrezado en blanco y negro.

Aquella imagen golpeó mi conciencia, visualmente, el tono de color madera de la pared contrastaba abruptamente con la negrura de aquel cuadro, también sus dimensiones sobrecogían, pero el imponente marco que circundaba a aquel lienzo “vacío” era de una belleza y extrañeza casi sobrenaturales. A los demás les sorprendió más el hecho de que algo tan grande hubiese ido a parar allí sin que nadie supiese nada, que la propia composición y morfología del cuadro.

El techo de la sala se encontraba a gran altura, por lo que no había problema para albergar los cuatro metros y medio de alto que medía aquel armatoste, la amplitud de la pared, también acogía sobradamente los siete metros de ancho de aquella obra singular. No había visto nada igual, aquel marco, de ser macizo, debía pesar por lo menos trescientos kilos. Su morfología era igual de extraña que voluptuosa. Su grosor, en su parte más ancha, era cerca de un palmo, y no había en él ni un centímetro libre de talladura o relieve. El conjunto de hendiduras y volúmenes provocaba, al ser iluminado por los focos, un efecto de luces y sombras que alargaba algunas formas y ocultaba otras. Aún hoy me es difícil describir su ornamentación: vegetales, huesos, formas indefinidas, parecía como si alguna especie de extraña ideología estuviese representada entre sus anquilosados grabados. No se trataba de la típica iconografía estética que se encuentra normalmente en objetos antiguos. Había algo latente en aquella urdimbre, algo que me atrevería a calificar de peligroso.

No di crédito a lo que mis ojos presenciaron, mi cabeza y mi corazón pugnaron por asimilar —cada uno a su manera— este descubrimiento. Jamás dudé de la autenticidad de su aparición y no sé por qué, ya que aquello, de ser cierto, era algo improbable.

El director ordenó revisar las filmaciones de las cámaras de seguridad para tratar de encontrar al responsable de esta “donación”. Pero como su aparición tuvo lugar en un periodo de reformas e inventario a puerta cerrada, y en la pared donde fue hallado el cuadro no había ninguna reliquia, no fue encontrada imagen alguna al respecto. Quien quiera que fuese el que había traído semejante pieza al museo, debió necesitar ayuda dada la envergadura del cuadro; debió recorrer pasillos y varias salas antes de llegar hasta la cripta, por lo que cada vez más, la opción de su “aparición” era más inverosímil.

Los máximos responsables del museo se reunieron de urgencia para tratar este problema, estábamos a dos días de la apertura al público y aquel cuadro, aunque aparentemente no tuviese nada que ver con la Historia Natural propiamente dicha, daba la impresión de ser algo muy valioso, por lo que para mí, tenía muchas posibilidades de permanecer allí tal y como estaba.

En efecto, así fue, el director dio la orden de no tocar el cuadro, por lo que dentro de muy poco sería expuesto al público, eso sí, sin placa explicativa alguna ni circular a los guías internos, es decir, los visitantes se enfrentarían tal cual a la misteriosa obra.

Confieso que aquel primer contacto con el cuadro no había sido suficiente para mí, así que decidí visitarlo a solas a la hora de la comida; algo en mi interior decía que debía tratar de “comprender” a aquel extraño objeto.

Si en la primera visión llamó mi atención su envergadura y la excesiva ornamentación de su bastidor, en esta ocasión quedé abstraído, hipnotizado por su lienzo. Todos los comentarios que había escuchado a él referidos decían lo absurdo de un cuadro vacío, aquel color negro, extendido por igual sobre la tela, era poco más que nada para los amantes del arte; sin embargo, si quedabas por un tiempo observando detenidamente esa negrura, ese vacío o esa nada parecían contener algo. Me coloqué a dos pasos de distancia, puse cada uno de mis pies en la cuadrícula negra del pavimento y respiré profundamente varias veces antes de permanecer estático por un corto periodo de tiempo. Mi campo de visión no alcanzaba a ver fuera del cuadro, así que rápidamente, como cuando entramos a un cuarto oscuro y nuestra pupila se dilata para tratar de adaptarse a las condiciones de luz, empecé a dejarme llevar por la morfología de esa pátina de niebla: solo escuchaba mi respiración, primero jadeante, después más sosegada, mis ojos recorrieron levemente aquel tapiz de un lado a otro, me propuse no mover la cabeza para no romper ese periodo de adaptación a su oscuridad. Pasados unos segundos me tranquilicé por completo. Mi mirada pareció fijarse en un punto concreto, no parecía destacar del resto, pero por alguna razón que desconozco quedé observando impávido aquel punto. Entonces vinieron a mi mente recuerdos de desasosiego, fragmentos de un pasado envuelto en sombras que la cordura siempre trató de solapar. Mi respiración volvió a agitarse, cuando de repente, en zonas adyacentes al punto donde fijé mi mirada, comencé a notar una diferencia de tonos en la negrura, aquel telón de oscuridad comenzó a no ser tan homogéneo. No era capaz de distinguir si aquello que estaba presenciando era un efecto óptico u obra de mi imaginación. La persuasión de esos trágicos recuerdos fue deshojando mi entereza. De esas diferencias de densidad en el fondo negro, pasé a vislumbrar difusas claridades, escalas de grises, como vaporosas, y pronto advertí que aquellas diferencias en el tejido eran coordenadas espaciales; aquella pintura parecía tener profundidad, vida, así que sin pestañear extendí mi brazo para palpar con mi mano aquel lienzo y constatar que aquella pintura era un soporte físico y no un espacio vacío o una puerta. Cuando mis dedos estuvieron a tan solo unos centímetros del lienzo, Darius Witten apareció detrás de mí cargado con libros.

— ¡No! —me previno el registrador. Así que aparté mi vista del cuadro y desistí de tocarlo.

—Le sugiero que no entorpezca la labor de los especialistas que vendrán a analizarlo —añadió.

— ¿Especialistas? —pregunté con sorpresa.

—Sí. Quieren datar la obra, buscar referencias autorales, hacer una lista de los materiales empleados para su elaboración, procedencia y esas cosas, ya sabe. Incluso pueden obtener las huellas de quienes lo trajeron.

Permanecí extrañado unos segundos, a lo anómalo de mi experiencia con el cuadro tuve que añadir la aparición de este muchacho, ¿qué hacía aquí si era la hora de comer? ¿Y por qué andaba cargado con tantos libros?

—Pero ha dicho el jefe que tardarán en venir, porque están analizando objetos de una excavación en Siberia, —añadió aquel joven.

Entonces me cercioré de que Witten estaba preparando una oficina improvisada en aquella sala, había una mesa y una silla plegables apoyadas en una de las paredes, cuadernos y bolígrafos depositados en un saliente de la pared y por si fuera poco, venía cargado con tantos libros que apenas podía levantarlos.

— ¿Qué vas a hacer con esos libros y libretas? —pregunté temiendo recibir una evasiva por respuesta.

— ¡Oh! Tengo mucha faena atrasada y quiero ponerme al día —contestó ligeramente violentado por mi pregunta.

— ¿Pero por qué aquí? Si mañana esto estará cerrado, será el día previo a la apertura al público, —insistí.

—Sí, sí, ya lo sé, por eso precisamente quiero tener todo listo, además, nadie me espera en casa.

Noté que aquel tipo prefería que me marchase. Sonrió falsamente y se dedicó a su cometido. Debo confesar que en aquel momento tuve sensaciones encontradas. Pensé que no me vendría nada mal descansar al día siguiente.

Heberto de Sysmo

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Luces de Antimonio es una antología poética escrita a cuatro manos por dos autores emergentes de la nueva poesía valenciana, Heberto de Sysmo y Okoriades Varacri, pseudónimos literarios de José Antonio Olmedo López-Amor y Juan Antonio López-Amor Martínez respectivamente, sobrino y tío. Este nexo familiar ofrece a esta primera obra de los autores una armoniosa unidad dadas las muchas complicidades que se establecen entre ambos y la influencia mutua que se aprecia en ciertas composiciones, así como el gusto compartido por lo esotérico como instrumento válido para trascender lo mundano.

Más allá de las ideas y sentimientos propios de cada autor, ambos obran el milagro alquímico, el mismo título da cuenta de ese interés común por la magia y el misterio que dimana de la palabra como fuente inagotable de saber, de transmitir con pasión contenida, si por tal podemos entender el continente que ofrece el infinito marco de las palabras, los hechos y deshechos que anidan en el corazón y el alma humana.

De poesía lenitiva podríamos calificar el enciclopédico esfuerzo de los autores por transcribir su universo creativo, pues el hecho de expresar con rabia o con dolor las experiencias sirve de consuelo. Como si de un acto de exorcismo se tratara se acusan las injusticias de un mundo que se deshumaniza a pasos agigantados, qué mejor forma de frenar esa creciente deshumanización que levantar diques merced a la cultura contra el furioso mar/ mal de la ignorancia. El mundo duele y es un dolor ambiguo por cuanto a veces nos regocijamos en él y otras lo conjuramos con alivio.

Heberto de Sysmo inicia su antología con un beso huracanado como “maravilloso gesto para decir te quiero”, bello proemio de una poética que es un canto de amor a la Poesía y que culmina en otro beso, en esta ocasión más casto pero igualmente divino, al decir de ella que “es el beso de Dios a los hombres”.

Heberto es consciente de la condición efímera del ser humano y de la utilidad de la palabra como eficaz instrumento para trascender su telúrica inmanencia, pues sólo aspiramos a una inmortalidad de carácter nominal. Así en él la eterna duda se plantea de forma diferente, ya no es la levedad del ser y su insoportable hermetismo la que aparece en primer término, sino una cuestión más humana, un principio sin el cual seríamos simples autómatas: sentir o no sentir, esa es la cuestión.

Heberto traza un amplio mapa temático, desde lo puramente humano, como el amor o el desamor, paradigma de ello serían los bellos y barrocos sonetos “Lance de amor” y “Retrato de oleaje” en el primer caso, y “Desengaño” y “Tempestad de lágrimas” en el segundo; hasta  lo más sacro, como en “Por si hay algún dios” donde en la duda se revela la existencia o “Padre nuestro”, un canto de sumisión, de humildad y despojo de todo aquello que nos hace pecaminosos. También podemos apreciar una interesante vertiente meta-poética por cuanto hace alusión a la génesis del poema o plantea un amplio mosaico de ideas acerca de la propia poesía, como sucede en poemas como “Carlitos” o “Las palabras”, donde como diestro orfebre declara que se decanta por lo clásico, con un claro dominio de las formas fijas, sin desdeñar  por ello el verso blanco y hasta el verso libre en otras composiciones de amplia resonancia y hondo calado. Amante de los juegos de palabras, sabe aunar conceptismo y barroquismo en iguales dosis, y nos seduce con acrósticos y hasta un poema reversible dando buena muestra de su abundante ingenio.

Por su parte, Okoriades Varacri comienza con una antipoética en la que declara sin rubor que no es poeta, pero cómo podría no ser poeta aquel que dice tanto, aquel que ama la palabra y reconoce su poder terapéutico, su indubitable valor como ingenio de denuncia. Anti-poeta tal vez, pero poeta al fin y al cabo, poeta si se quiere de lo oculto, crítico mordaz de la pantomima, de lo políticamente correcto, que habla desde la tramoya del gran teatro del mundo, que detesta la opulencia y la hipocresía y apuesta por la esencia del ser humano acusando con denuedo a todos aquellos que perpetúan la comedia de la vida. Su poesía es una decidida apuesta por una sabia vuelta a la humildad más pura, desprovista de servidumbres y egolatrías.

Okoriades es un poeta que canta, ebrio de amor, a lo que permanece oculto en la sombra o detrás de las apariencias, y que deliberadamente renuncia a la rima haciendo alarde de un dominio del lenguaje poético que le sirve para expandir su voz hacia regiones convulsas, y de un lirismo evocador, con versos sencillos e incisivos: “todo Amor, vivirá/ más allá de esta muerte/ porque de Amor/ está formado el Universo”. Imágenes cósmicas, versos satíricos y ritmos apasionados se suceden a través de unos poemas que ponen en tela de juicio el mundo en el que vivimos.

Un libro complejo que habla desde un yo poemático que trata de hallar certezas a través de sus versos y lo hace con un lenguaje elegante y barroco pero nada hermético en el caso de Heberto, y desprendido y airado en el caso de Okoriades, en suma hondo y descriptivo, que se interroga constantemente sobre el valor de la poesía, la posición del poeta en el mundo y su facultad para poder cambiarlo.

Un título sugerente que trata de arrojar  luz sobre las oscuridades del alma poniendo en solfa la grandeza y miseria del ser humano, dos formas de entenderlo y de expresarlo y no obstante afines. Una lectura muy recomendable en este principio de siglo que nos augura un futuro incierto.

                                                                                                      Gregorio Muelas 

Reseña publicada en la revista Culturamas:

http://www.culturamas.es/blog/2013/05/06/luces-de-antimonio/

Vídeo de las ilustraciones del libro realizadas por sus autores:

https://www.youtube.com/watch?v=fq8SXxCvrAo

Selección de poemas:

POBRE NUESTRO

¡Contémplanos!
Oh pobre nuestro
que estás en el hielo
alquilado será tu Nombre
venderemos nosotros tu Reino
sin tu voluntad
aquí en la tierra y sin ningún miedo
pondremos precio a nuestro pan
de cada día
sobornaremos nuestras ofensas
como jamás nosotros, aunque lo maquillamos
perdonamos a los que nos ofenden
e invitamos a beber
de la tentación a los gentiles
sin librarles de nuestro mal
Amén.

Okoriades Varacri

NOSOTROS, LOS DORMIDOS (I)

Nosotros, los dormidos;
los que decimos que estamos despiertos
los que a cualquiera llamamos amigos,
los que no sabemos si estamos en lo cierto
y vistiéndonos de vanidad
nos desvestimos.
Nosotros, los dormidos;
que alardeamos de una vida interesante
y somos la función andante
de nosotros mismos,
una comedia llena de fatalidad
el pasto de los vicios y mentiras,
el muérdago que anida en el portal
de la celestina ruina…
Nosotros, los dormidos;
somos pastores de rebaños muertos
capitanes de hundidos navíos,
mecenas de gloria en mármol
y atardeceres consumidos…

Heberto De Sysmo

UNA VEZ DESNUDOS

Una vez desnudos
ante la anarquía respirable
de la vida iluminada por el arte
ante el indomable reino de la libertad creadora
y de la armonía mística de los amantes impolutos
cuando la lengua arda en Amor
aderezada en miel y mijo
habitada por corpúsculos de filantropía
y bebamos de los afluentes escapados
del cielo de los libros cismáticos
cuando seamos embriones inmortales
simientes manifiestas
liberados espíritus y libertadores ideales
será entonces
cuando se nos aparecerá ardiente y puro
el Dios suspirado
infinitud en constante elevación
que habitará en nosotros
virtuoso
sin tiempo, sin latido y sin forma.

Okoriades Varacri

NO PERMITAS

…No permitas a mi corazón ambicioso
llenarse de tu amor proscrito,
por más que te pida y suplique
por más que me veas en dolor monstruoso,
o jamás tendrá sentido lo que he escrito.

No permitas el ocaso de la aurora
sin palabra de consuelo a quien te ame,
entrega rama de laurel a quien te adora
a quien extrañe disfrutarte a todas horas
no hagas caso a lo que diga nadie.

No permitas el azul del prado en mis infiernos
ni intentes apagar sus vivas llamas,
yo merezco arder entre los leños
llorando la muerte de cada sueño
ya esculpí mi letra en las mastabas.

No permitas un dolor sin su caricia
una herida sin su beso
un lamento sin sonrisa,
y destierra de tu corazón esa avaricia
sólo somos hueso y fugitiva brisa.

No permitas el álgebra de mi fracaso
interrumpe sus mil ecuaciones,
pues si llegara al final y fuera el caso
sentirías amor por mí
y yo amaría sin contemplaciones.

Permite el divino canto del ruiseñor
el hermoso abrazo de los amantes
la tupida flora y su bella eclosión,
permite a todo aquello que enamora
amapolas, ángeles…sin excepción.

No permitas el silencio a quien pueda rugir
ni a la cobardía acechar a los valientes,
no permitas que haga aquello para lo que nací
yo no sé amar sin sufrir
ni vivir sin hacer frente.

Quiero la rosa en mis manos
de tu gracia inmaculada,
esa que convierte a eruditos en profanos
quiero dejar de combatir y por fin mis palabras
regalarte en versos como ramos.

No permitas a mis lágrimas la alteza
de tener a tus ojos por motivo,
si algún día me derrumbo que sea por flaqueza
no quiero perder la entereza
ni por amor ni su néctar baldío.

No permitas que odie de mí lo más hermoso
aquello que nos hermana
mi sentimiento, mi alegría,
quiero ser el núcleo por el que gira tu energía
rama de árbol que te enrosca presuroso.

No permitas nunca que te quiera
pues tal vez muera
al terminar mi cometido,
yo soy invierno, tú la primavera
seguiré amándote desde el olvido.

Heberto De Sysmo

SI NO HAY

Si no hay ebria luz
no hay canto
ni oda
ni liturgia.

Sin ebria luz de Amor
no hay gloria
ni amanecer
ni verbo.

Si no hay perdón
nada amaremos
nada engendraremos
nada…
sólo poetas.

Okoriades Varacri

Autor del video: Heberto de Sysmo

Música: Arvo Pärt (Spiegel im spiegel)

El Teaser de La soledad encendida puede verse en este enlace:https://www.youtube.com/watch?v=UGkpSBsEVhI

“La soledad encendida es un libro compuesto de 140 haikus que, como los propios autores manifestaron, basa su concepción del haiku en la preceptiva impartida por su maestro Vicente Haya.
Así los poetas tuvieron ocasión de referirse a matices de este formato poético tan particular, matices que determinan cuándo un breve poema puede llamarse haiku y cuándo no, algo que no queda muy claro tras la occidentalización de la poesía japonesa, menos aún, si observamos los libros de haiku en español que se editan actualmente.

Iván Vergara puso en valor la disparidad de géneros dentro del haiku que en el libro se ven representados, además de valorar positivamente el lenguaje sencillo con que se escriben, ya que ello hace posible dirigirse a público de todas las edades.
Gregorio Muelas explicó que esta primera edición del libro es numerada y un preciado objeto de coleccionista debido al trabajo artesanal de Sara García, responsable de un trabajo artístico exclusivo en cubierta y contraportada, además de las ilustraciones interiores.

El libro cuenta con colaboradores ilustres en el mundo del haiku, como Raúl Fortes, quien escribe un escueto pero denso epílogo para la obra, Mila Villanueva, encargada de introducir al lector con un interesante prólogo y Susana Benet, quien abre esta composición con una de sus magníficas acuarelas.”

Artículo de: Todoliteratura.es http://www.todoliteratura.es/…/los-poetas-valencianos-heber…

Vídeo de la presentación de La soledad encendida. Gregorio Muelas y Heberto de Sysmo. en la Librería Bartleby.

https://www.youtube.com/watch?v=sCb56e9EU5E

Reseña sobre el libro por Carlos Alcorta:

https://carlosalcorta.wordpress.com/2015/11/30/gregorio-muelas-bermudez-heberto-de-sysmo-la-soledad-encendida/

El testamento de la rosa

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Ficha técnica:

Título: El Testamento de la Rosa

Autor: Heberto de Sysmo

Editorial: Ediciones Cardeñoso

Género: Poesía

Número de páginas: 59

Prólogo: Blas Muñoz

Epílogo: Gregorio Muelas

Diseño de cubierta: Julio Viadel

ISBN: 978-84-8190-783-4

Año de publicación: 2014

«Heberto de Sysmo, seudónimo literario del escritor valenciano José Antonio Olmedo López-Amor, es un autor con una proyección meteórica, que en apenas dos años ha pasado de ser una promesa a un valor firme y seguro, los numerosos premios y menciones que ha cosechado durante este período avalan su ascendente trayectoria, que permite vaticinar una carrera tan perdurable como exitosa.

Su nuevo poemario, El Testamento de la Rosa, publicado por ediciones Cardeñoso y finalista en el VI Certamen de Poesía “Poeta Juan Calderón Matador” 2014, se trata de su segundo poemario publicado y el primero en solitario, pues el anterior, Luces de Antimonio, volumen XI de la Colección “Algo que Decir” del Ateneo Blasco Ibáñez, lo publicó en noviembre de 2011 en coautoría con Okoriades Varacri. En ese primer poemario Heberto de Sysmo reunió en 250 páginas composiciones de las más diversa índole, desde poemas de juventud a otros experimentales, donde ya se advierte la inquietud y afán de superación y riesgo de un autor conocedor de la obligación del poeta de crear lenguaje, de innovar e incorporar nuevos registros, en este sentido Heberto es un sagaz investigador del lenguaje y notable creador de neologismos, que además gusta de rescatar arcaísmos y cultismos para enriquecer y embellecer su discurso, siempre desde el respeto a la tradición clásica, siendo un gran cultivador de su forma más perfecta, el soneto, el cual practica tanto en rima consonante como en verso blanco.

Sin embargo aquí, en El Testamento de la Rosa, Heberto no se deja llevar por los cantos de sirena de la poesía clásica y decide apostar por una forma y un lenguaje más contemporáneo, acorde con los tiempos de crisis que nos toca vivir, así el poeta adapta su lenguaje a la realidad para cantar sin desencanto las muchas virtudes que aún nos quedan y denunciar algunos, si no todos, de los grandes defectos que nos acucian, pues Heberto es consciente, como intelectual activo y comprometido, que sólo por el lenguaje se puede dar el cambio, un cambio de rumbo que nos encauce en la dirección correcta.

Heberto tiene la virtud y la osadía de adoptar un símbolo en apariencia tan manido como la rosa para darle una magistral vuelta de tuerca y mostrarnos un rostro nada amable de las circunstancias y las cosas que conforman nuestro mundo. Así la rosa se muestra frágil en la intemperie de los hombres, pero también incólume frente a las adversidades y es su obstinada resistencia la que permite invocar a la esperanza como una mota de luz esplendente en la oscuridad.

Con un lenguaje altamente expresivo, rico en matices y sugerente en extremo, Heberto se hace eco de los problemas sociales con un aguda crítica que denuncia la inacción y el conformismo que devienen en una general ausencia de compromiso, que se manifiesta en un gran silencio colectivo que no hace más que otorgar legitimidad a una injusticia cada vez más institucionalizada.

Los versos de Heberto de Sysmo nos sumergen en un viaje iniciático por espacios urbanos e infectos, entre tinieblas. Callejuelas, suburbios, infaustas avenidas, son el escenario de una cruenta lucha entre el bien y el mal, entre la virtud y el pecado, pero donde aún es posible el milagro, pues el espíritu, aunque moribundo, aún late como un corazón delator, como posible y necesario recinto de subversión frente al desigual orden establecido.

El volumen, que Heberto dedica a su madre (rosa entre las rosas), se abre con un extenso y apasionado prólogo del poeta valenciano Blas Muñoz Pizarro, que con acierto titula Atrio y donde dialoga con el autor al hilo de las reflexiones que con agudeza e ingenio va trazando sobre los diferentes aspectos que integran el libro, desgranando el contenido de las diversas partes y culminando con una sentida coda personal donde da cuenta de su fraternal amistad con los mejores deseos para un poeta y un poemario que desde el mismo título, tan hermoso y sugerente como el dibujo de la portada, obra del joven pintor surrealista valenciano Julio Viadel, son el bello prolegómeno de un libro que se articula en torno a tres grandes apartados: Imperfección, Transformación y Revelación, a través de los cuales asistimos a un trepidante proceso metamórfico, donde la rosa, alter ego del autor, es testigo, entre frescas fragancias y pestilentes efluvios, de la erosión de los valores, de la caída en un tiempo de abulia y desazón. No obstante, el testamento que erigen estos versos lejos de ser la última voluntad de una esperanza ninguneada por múltiples intereses, acaba siendo un eficaz revulsivo contra la falta de fe y bondad en el mundo. En consonancia resulta muy efectiva la manera sutil de intercalar breves poemas en cursiva a modo de contrapunto, como necesario asidero para el lector activo, como si la voz de la esperanza articulara un discurso paralelo.

En la primera parte, Imperfección, advertimos un tono oscuro y expresionista, así los dos primeros poemas, “Espectros en la niebla” y “No hay Dios en los suburbios” dan cuenta de una realidad tan cruda como fantasmagórica merced a un empleo febril de la metáfora y un vocabulario tan coloquial como erudito. En el tercer poema, “Una obra maestra”, sin embargo, el autor introduce un tono sentimental y melancólico, se trata de una elegía anticipada, donde el autor reflexiona sobre ese fin ineluctable al que nos condena la vida. En “Darte de mí” y “Muda de prejuicios” Heberto realiza un malabarista ejercicio de autocrítica que parte de la imperfección congénita del ser humano: yo sólo alcanzo a ser el molde/ de un medio hombre, imperfecto:/ un medio acantilado/ buscando esa mitad del vértigo/ que lo devuelva a ser montaña, y no abismo; para alcanzar el ejemplo de perfección de la rosa que aunque maculada nos sigue mostrando su belleza exultante, primorosa, limpia de prejuicios. “Los lenguajes imperfectos” es un poema ecléctico, donde Heberto se sirve con destreza del paralelismo para trazar un puente entre la palabra y el silencio, entre la insuficiencia del lenguaje y la locuacidad del deseo. Loable lección la de la rosa que clama a la gallardía del ser humano como mejor aval para aletargar el paso de una esperanza que aunque efímera se hace necesaria para provocar el cambio.

En la segunda parte, “Transformación”, asistimos a la irrupción de la luz de una conciencia que invoca a la esperanza, que a pesar de los numerosos infortunios aún sigue creyendo en ella, que es capaz de respirar el flagrante perfume que emana de la rosa pisoteada, sangrante, y donde sólo el amor, verdadero mensaje de la rosa, puede redimirnos de la mentira, de la maldad, del odio. En esta parte los poemas son más breves y los versos más densos, donde Heberto hace gala de un lenguaje tan elocuente como excelso pues nos seduce su belleza y nos conciencia su sentido.

La tercera parte, “Revelación”, está integrada por dos poemas de ritmo endecasílabo y un tercero parisílabo, donde el autor nos revela quién somos: cuerpo destinado a arder en la venida del invierno; el enemigo íntimo que anida en nuestro interior y que muestra su rostro cada vez que nos asomamos al espejo; aquel que lucha con denuedo, hasta la extenuación, en la linde del sueño, para alcanzar el mensaje divino.

La obra se cierra con un epílogo del que firma estas palabras, donde pretendo resaltar la vigencia y trascendencia de la rosa, con todo su simbolismo, frente a la inmanencia de la oscuridad, que la cerca y lacera, y sobre todo demostrar que el empleo de un lenguaje lúcido y simbólico también sirve para denunciar los grandes males de nuestro tiempo.

En conclusión, Heberto de Sysmo nos ofrece una poética que incide en aspectos tan actuales como eternos, que a pesar de su enfoque testamentario pretende ser todo lo contrario, principio y no fin, a través de un mensaje tan delicado y sugestivo como ese personaje principal que recorre las páginas de un libro muy recomendable para este tiempo de crisis de conciencia y de concienciación».

Gregorio Muelas Bermúdez, publicado en Todoliteratura.es

Poemas del libro recitados por Miguel García Casas:

https://www.youtube.com/watch?v=L85y47IAC5w

https://www.youtube.com/watch?v=LMBE4oPUYw4

Arte-Grafía II

Publicado: 4 septiembre, 2015 en publicaciones
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Portada-Artegrafia-II

Órbita Literaria

Arte-Grafía II pretende conseguir, como el proyecto que le precede, aunar dos formas de arte: la gráfica –obras pictóricas y fotográficas–, y la literaria formada por relatos y poemas.
En este libro se encuentran catorce elegidas imágenes de autor a todo color, acompañadas de una breve nota biográfica de su realizador, así como lo que le incentivó o inspiró  para crearla. Las imágenes fueron presentadas de forma anónima a escritores y poetas de la red “Órbita Literaria” y amigos de la misma, para que una vez debidamente visionadas, escogieran y  formularan una creación libre y literaria, que emanara de sus percepciones.
Del resultado de la participación generosa de sus creadores, nace este admirable libro.

(Poemas de Heberto de Sysmo)

Cuando todo está dicho

I

La música en tu présbita mirada

barrunta sinfonías de silencio,

palabras que jamás serán dictado

sarmiento de tus lágrimas marchitas.

Tu pelo blanquecino en un tocado

esconde una belleza trasvenada,

tu cuerpo en consunción y resiliente

elonga en un sudario su misterio.

El tiempo se detiene en tu sonrisa

sonrisa con tus ojos en disenso

pupilas esperando un imposible.

Tu rezo es invisible y silencioso

¡Oh, sombra atemporal, desmemoriada!

Acrílico y seráfico fantasma.

II

 

Recuerdas el amor de quien te quiso

extrañas la pasión de aquellos años,

y sigues esperando en la frontera

que linda con el sueño y la locura.

Anclada en un otoño ya olvidado

suspiras por un tiempo ya perdido,

y a toda tu sapiencia renunciaras

tan sólo por un diezmo de alegría.

Desandas la hermosura de una vida

sintiendo los escarnios del engaño

y ya nada te explicas, ni lo quieres.

Consultas tu reloj con impaciencia

y en ese eterno instante solo escuchas

tu voz, la ingravidez, el extravío.

(Publicado en Arte-Grafía II [Pasiónporloslibros, 2013] como ejercicio de écfrasis sobre un cuadro de Carme Martí)

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Cartografías de Orfeo es una antología de la joven poesía escrita en Valencia, en lengua castellana, que abarca principalmente autores nacidos entre 1970 y 1987. Precisamente, junto a ciudades como Madrid y Barcelona, la capital levantina se ha descubierto como un auténtico vivero de poetas de incuestionable prestigio en el panorama poético español actual y su obra, tanto como lo hicieron sus predecesores, está llamada a traspasar rápidamente las fronteras nacionales. Estos jóvenes autores han destacado ya como la nueva hornada que marcará, en parte, los nuevos y destacados rumbos de la poesía española en las venideras décadas.

”Bajo el signo de Orfeo, se congregan aquí doce de las voces más notables de la poesía valenciana actual. El mapa del descenso al Hades va trazando una poesía heterográfica, donde germina la poiesis experiencial (Paz Moreno, Valero, Vicedo y Ceballos), el neoformalismo indagatorio (Candel, de Sysmo, Muelas Bermúdez y Mascarell) y la epistemología del espacio (Navarro, García Caballero, Saneleuterio Temporal y Collado). El viaje hacia el Hades mundano, o al Averno interior, emprendido por estos poetas embiste felizmente con el sublime descubrimiento de la esencia de la poesía, en la que se  transparenta la infinitud de la palabra.  En Cartografías de Orfeo, Sergio de Arlandis ha sabido armar con acierto el mapa del acontecer lírico de Valencia transitado de variegados matices y disímiles resonancias.”
–Alberto Martínez-Márquez
Departamento de Humanidades
Universidad de Puerto Rico en Aguadilla

Sergio Arlandis (Valencia, 1976) es Doctor de Literatura Española por la Universidad de Valencia, donde también fue profesor; igualmente, ha impartido clases en el Hispanic Studies Program University of Virginia y otras universidades de diferentes países. Actualmente es profesor de University of Pennsylvania. Su labor académica la ha compaginado con la dirección general de la editorial Anthropos-Siglo XXI. Reconocido especialista de la poesía española contemporánea, entre sus publicaciones académicas más recientes se destacan: Cenotafio. Antología poética de Jaime Siles (Cátedra, 2011), La revelación poética en José Luis Hidalgo: Paisaje, experiencia y lenguaje. Aspectos de su mundo poético (Ayto. Torrelavega, 2013), Huésped del tiempo esquivo: Francisco Brines y su mundo poético (Renacimiento, 2013), El desvelo del lenguaje. La poesía de Jaime Siles (Biblioteca Nueva, 2014). Finalmente, como, poeta, ha aparecido en numerosas antologías de poesía española actual y ha sido invitado a diferentes festivales de poesía nacional e internacional.

INDICE

Mirada en el tiempo:
motivos para una antología de joven poesía valenciana
Sergio Arlandis

Xelo Candel

María Paz Moreno

Andrés Navarro

José Ángel García Caballero

Gregorio Muelas Bermúdez

Heberto de Sysmo

Lola Mascarell

Elia Saneleuterio Temporal

Bibiana Collado

Javier Vicedo

Manuel Valero Gómez

Andrea Ceballos

Reseña sobre el libro escrita por Carlos Alcorta:

https://carlosalcorta.wordpress.com/2015/05/13/cartografias-de-orfeo-antologia-de-la-poesia-valencia/