Archivos de la categoría ‘publicaciones’

Generación Crátera

Publicado: 10 junio, 2018 en publicaciones
Etiquetas:

Suscríbete o renueva tu suscripción hasta el 12 de junio a “Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea” (tres números al año sin gastos de envío) y entra en el sorteo de varios lotes de libros (publicados por el equipo de la revista). No dejes pasar esta oportunidad.

Lotes de libros.

34278669_2126382677389698_1952724765370220544_n

Hemos ampliado el plazo de esta promoción del 7 al 12 de junio. Aprovéchate.

28577902_2022259464468687_5769978645934172454_n

Boletín de suscripción a la revista

 

Número 4, de próxima aparición.

33477499_2113126528715313_6871096046009712640_n

Contenidos de número 4. Especial de poesía hispanoamericana

Portada y contraportada: Juan Carlos Mestre

Inéditos (Ilustración de portadilla de Jorge Mejías Garrón)

Hugo Mujica, Mercedes Roffé, María Negroni, Miguel Ángel Zapata, Nilton Santiago, Paulo Franchetti, Caridad Atencio, Laura Giordani, Arturo Borra, Carlos Castillo Quintero, Carlos Roberto Gómez Beras, Pedro Antonio Valdez, Álvaro Torres-Calderón, Boris Rozas, Silvia Goldman, Abel Dávila Sabina.

La mirada de Basho (Ilustración de portadilla de Sara García Lafont)

Mirta Gili, Elías Dávila, León Leiva Gallardo.

Experimental (Ilustración de portadilla de Jorge Mejías Garrón)

Rosa Gravino, Maya López Muro. (Selección de David Acebes Sampedro)

Traducción (Ilustración de portadilla de Abel Dávila Sabina)

Mónica de la Torre (inglés), por Antonio Martínez Arboleda; Angela Gabriela Nache Mamier (rumano), por Elisabeta Botan; Stelios Hourmouziadis (griego), por Natasa Lambrou.

La entrevista (Ilustración de portadilla de Hilario Barrero)

Aníbal Cristobo es entrevistado por Jorge Ortiz Robla

Investigación (Ilustración de portadilla de Jorge Mejías Garrón)

“Hablar y deshablar, tener y destener. La innovación lingüística en la poesía de Juan Gelman como vestigio de la herida”, por Marisa Martínez Pérsico; “La poesía de Jacobo A. Rauskin: período del escepticismo”, por José Vicente Peiró; “Ficciones fónicas”, por Gabriela Milone.

Reseñas (Ilustración de portadilla de Hilario Barrero)

“El frío de vivir” de Sergio García Zamora, por Adalber Salas Hernández; “Margen interno. Ensayos y semblanzas” de Juan Malpartida, por Juan Marqués; “Décimas lezámicas” de Roberto López Moreno, por David Acebes Sampedro; “Los habitados” de Piedad Bonnett, por José Ángel
García Caballero; “Mar en los huesos” de Juana Goergen, por Álvaro Hernando; “Borealis” de Rocío Cerón, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Los espejos comunicantes” de Óscar Hahn, por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por (Ilustración de portadilla de Juan G. Sorlí)

“El último apaga la luz” de Nicanor Parra, por Ramón Campos; “Un hogar fuera de mí” de Luciana Reif, por Bibiana Collado Cabrera; “Cesto de trenzas” de Natalia Litvinova, por Jorge Ortiz Robla; “Indrets del temps” de Ramon Xirau, por Eduard Xavier Montesinos.

 

 

Anuncios

Publicado en “Círculo de Poesía”:

https://circulodepoesia.com/2018/04/poesia-espanola-heberto-de-sysmo/

lñ

Publicamos tres textos inéditos del poeta español Heberto de Sysmo, seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor (Valencia, 1977). Además de poeta, también es crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista, articulista y divulgador científico. Redactor y colaborador en medios de comunicación, nacionales e internacionales, digitales e impresos, como: Revista de Letras (La Vanguardia), La Galla CienciaEl Coloquio de los PerrosCaoCulturaPeriódico de Poesía (UNAM, México), Crítica (Universidad de Puebla, México) y así hasta más de cuarenta, en los que realiza una intensa labor crítica y periodística. Miembro del consejo editorial y Delegado Territorial en la Comunidad Valenciana de Todoliteratura.es.

 

 

PALABRA MANDÍA

 

Tu belleza me increpa.

Sí, pienso en desvestirte

y desglosarte inmune.

 

Mi cuerpo es amasijo de materias

desconcertadas, su ínfula inasible,

transfigurada y sísmica,

reconfigura la cartografía:

mi craquelada piel.

 

Cróbilos, frondas, lazos: fractaria porcelana

en reverberación por ti:

estruendo mudo.

 

Encallar en tu costa inexplorada

invita a desguazar mentira y muerte,

dolor anacoluto, sobreexpuesto

a ardidas luminarias de tus orbes.

 

Cincelo el petroglifo que en tu carne

horada la avenida del delirio,

tiento la algarabía de una música

entre la esquizofrenia y el milagro;

lloro tendido, soy espejo

de tu mundana herida.

 

Desollar tu epidermis,

ser tatuaje, no: hueso;

columna que vertebre tu inocencia

para, después, herirla y corromperla

como jamás se ha visto.

 

En tu cuerpo, mi escombro

recuerda que fue muro.

Siento —metralla inmóvil—

haber explosionado

frente a una flor que nace.

 

Palabra fuego.

Nuestras lenguas en celo

—apéndices comunicantes—,

no saben más idioma que el contacto

de los cuerpos, cercados y ateridos

a este tiempo caníbal, distancia sin espacio,

de quien por hambre come.

 

 

 

 

 

 

 

  

 

HOMEOLOGÍA

(Receta casera de la poesía)

 

«Solo aquellos que ardieron como cirios

en los templos vacíos del silencio,

son dignos de fervor y seguimiento».

Ignacio Caparrós

 

 

Revierte tu tristeza en un cuaderno.

Añádele dos lágrimas.

Ahora ciérralo bien fuerte.

Apriétalo contra tu pecho.

Agítalo.

Transfiérele tu fe y confianza.

Guárdalo en un lugar fresco y seguro.

Espera un tiempo.

Sí,                                    mucho tiempo.

Tiene que fermentar en el olvido.

Y cuando aquel dolor

que dio origen a su escritura

te impulse a regresar a sus páginas,

comprobarás que debes ofrecerlo;

ya que tal vez, no a ti,

pero sí a otros muchos

será capaz de restaurar su daño.

 

 

 

 

 

 

TATUAJE

  

Arrugas en la frente son renglones vacíos.

Las “haches” por detrás de las rodillas

son insonoras huellas.

La “i griega” entre tus ingles y tus muslos

es el canope vaso que contiene la vida.

La “o” duerme en tus ojos,

los paréntesis en tus nudillos;

en la cartografía de la carne

también se manifiesta esta tragedia.

En esta anatomía de asterisco

vibra una turbamulta de pulsiones,

impulsos que en el signo encuentran cauce.

La “uve” está en el óvalo del rostro,

tu sexo en su cabello porta un mundo

—mosaico enrevesado de formas y textura—,

por eso cuando hacemos el amor

somos palabras nuevas.

Publicado en “El Mundo” (edición de papel, Comunidad Valenciana) del lunes 23.4.18

Autor del texto: Ricardo Bellveser 

Temática: sobre el libro “Polifonía de lo inmanente. Apuntes sobre poesía española contemporánea (2010-2017)” de José Antonio Omedo y Gregorio Muelas (Lastura Ediciones & Ediciones El Juglar, 2017).

31180329_10215972339446289_1911654629889189256_n

De 40 autores, 12 son valencianos

El crítico valenciano José Antonio Olmedo López-Amor, utiliza como “percha” de introducción a su libro de rarísimo título, “Polifonía de lo inmanente”, escrito en coautoría con el también valenciano Gregorio Muelas, una definición del poeta y profesor Jaime Siles, que dice: “La poesía es un estado de gracia, como la crítica lo es —o debería serlo— de conciencia”, interesante por lo que tiene de particular.


Mi titularidad académica universitaria es de ‘Crítica Literaria’, asignatura que en otros momentos se llamó ‘Poética’, terminología tomada de Aristóteles, incluso ‘Literatura Comparada’, y como tal la he entendido en el ámbito filosófico de la frase de Siles, pues para mí la Crítica Literaria significa pensamiento y reflexión pero además hay que exigirle que cumpla una función mediadora.


Este volumen de 328 páginas (coedición de Lastura Ediciones y Editorial Juglar, diciembre de 2017), selecciona a 40 autores sobre los que construyen unos “apuntes sobre poesía española contemporánea 2010-2017”, de los cuales, al menos doce son valencianos y el resto, mayoritariamente, andaluces o aragoneses, lo que hace pensar que para los autores la poesía española hoy, pasa por estos territorios. 


A Joseph Addison, (1672-1719), un personaje realmente interesante cuando se habla de estas materias, le leí la siguiente maldad: “una buena señal para distinguir al crítico que carece de gusto y de instrucción es que raras veces se aventura a alabar pasaje alguno de una obra que no haya sido previamente bien acogida y aplaudida por el público, y que su crítica se ensaña en los defectos y errores más leves de un autor. En este su empeño, el crítico tiene tantas probabilidades de éxito, que aún el más vulgar lector, a la aparición de algún poema nuevo, posee la agudeza y mala voluntad bastante, para poner en ridículo algunos pasajes del mismo, y ciertamente, a menudo con razón”
José Antonio y Gregorio, en su libro, no sé si conscientes o no, se han puesto en fila en esta tradición de pensamiento, lo que incluye la concepción de la crítica literaria como un estado de conciencia a lo que yo acabo de añadir el concepto de mediación. 


Vamos a ver: entre las múltiples fórmulas de comprensión de la crítica literaria, prevalece la crítica erudita, aunque en mi opinión, el factor dominante debe ser el gusto. Se lo hemos oído antes a Joseph Addison luego no hablamos, de ninguna novedad.


José Antonio señala, en su introducción, que la crítica literaria “nunca ha dejado de ser necesaria”, por supuesto, eso la historia nos lo desvela, y Gregorio da un paso más y se pregunta “¿qué ocurre ahora?”. Ese es el quid de la cuestión, aparte de distinguir entre crítica e ideología, porque el prestigio de la crítica y teoría literaria marxista, representada por Mijaíl Bajtín, introductor del concepto de éthos, ética, desbancó a todas las demás, y pasó, ya en el siglo XX, del formalismo ruso, a la estilística europea (Dámaso Alonso) o la crítica estructuralista (Barthes).


Los autores de este libro miran con simpatía las posiciones postmodernas como las de Luis Alberto de Cuenca, quien considera que hoy el lector ha sustituido a Zeus por Supermán y reinterpretan a críticos futuristas como sucede con el Canto a la máquina de Cano Ballesta ––la vida corre y los autores consideran como de especial interés a poetas ‘vivos’ como García Baena, al que el tiempo se ha llevado este mes de enero–– , pero no hay intención antológica en las autores seleccionados.


El libro se divide en dos partes, la primera es de teoría literaria, de todo aquello de lo que venimos hablando desde hace unos minutos aquí, y la segunda es una relativa aplicación del mundo teórico, aplicación sobre casos, libros y autores concretos. Pero recuerdan los autores que este libro no tiene ni propósito, ni deseo, ni intención, ni finalidad antológica , sino que reúne una lista de escritos críticos que los dos autores han venido elaborando durante el último lustro, desde 2013 cuando empezaron a publicar estos artículos, guiados principalmente por la subjetividad . 


Por esta razón, a mí personalmente, mucho más que los poetas y escritores seleccionados, me interesa el discurso del método que desde la diletancia han establecido en las 75 primeras páginas, de formulación severamente teórica. De todos modos, son 40 las reseñas sobre otros tantos poetas o escritores, relación en la que figuran poetas muy conocidos y populares, y otros casi secretos por su juventud o porque sus obras han trascendido poco públicamente.

26167738_1808577629155328_6603121372188693386_n

 

28467714_2031104787134693_216515391531674948_n

SUMARIO N. º 3 / Invierno 2018

Portada y contraportada: ilustración de Juan Carlos Mestre

Inéditos (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Luis Alberto de Cuenca
Fermín Herrero
Antonio Rivero Taravillo
Trinidad Gan
Victor Oliveira Mateus (portugués – traducción de José Ángel García Caballero)
Isabel de Sá (portugués – traducción de Pedro Sánchez Sanz)
Blas Muñoz Pizarro
Juan Marqués
Lola Andrés
Gerardo Cárdenas
Nieves Chillón
David Mayor
Alicia Es. Martínez
Raúl Quinto
Cleofé Campuzano
Luci Romero

La mirada de Basho (Ilustración de portadilla de Sara García Lafont)

Mercedes Pérez “Kotori”
Constantino Dimitrov
Carlos Castilho Pais

Experimental (Ilustración de portadilla de Enriqueta Hueso)

J. Seafree
María Jesús Montía

Traducción (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Zhivka Baltadzhieva – Tzveta Sofrónieva (búlgaro)
Antonio Martínez-Arboleda – Robin Ouzman Hislop (inglés)
Elisabeta Botan – Virgil Diaconu (rumano)

La entrevista (Ilustración de portadilla de Pepe Aledo)

Elena Medel

Investigación (Ilustración de portadilla de Enriqueta Hueso)

Tulia Guisado (sobre José María Fonollosa)
Bibiana Collado Cabrera (sobre Gloria Fuertes)

Reseñas (Ilustración de portadilla de José Manuel Benítez Ariza)

Pilar Verdú – “El afán y los límites” de Salustiano Masó
Rafael Mesado – “Criar la luz” de Marcelo Díaz
David Acebes Sampedro – “Nubes de evolución” de Luis Ramos
José Ángel García Caballero – “Nadie podrá decir que tu reino no existe” de Giovanni Quessep
Gregorio Muelas Bermúdez – “La mitad silenciada” de Marina Izquierdo
José Antonio Olmedo López-Amor – “Raíz olvido” de Jesús Cárdenas y “Ultramor” de Alfonso Brezmes

Leído por (Ilustración de portadilla de Marta Azparren)

Álvaro Hernando – “Educación nocturna” de Hilario Barrero
Ramón Campos – “La voluntad quebrada” de Javier Arnáiz
Jorge Ortiz Robla – “Silbando un eco extraño” de Constantino Molina
Eduard Xavier Montesinos – “La casa de la vida” de Montserrat Butxaca

Biobibliografías (Ilustración de portadilla de José Carlos Lloréns “CHARLES”)

27459480_10211362094183565_7336416520725416670_n

Portada del número 3, diseñada por Juan Carlos Mestre

28577902_2022259464468687_5769978645934172454_n

Boletín de suscripción a la revista

Próxima presentación del número 2 de la revista “Crátera”, el próximo jueves,  9 de noviembre, a partir de las 19:30 h, en la Sala Multiusos de la Casa Palacio de Vivanco (Camino Real, 22), en Catarroja (Valencia).

Introducirá al acto el Excmo. alcalde de Catarroja D. Jesús Monzó.

Intervendrán José Antonio Olmedo, Gregorio Muelas y Jorge Ortiz, editores y directores de la revista, acompañados por Bibiana Collado, poeta, profesora y miembro del comité asesor.

Organizan:

Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea, Ayuntamiento de Catarroja y Asociación Literaria Crátarroja.

cartel crátera 9 nov

Contenidos y colaboradores del n.º 2:

Ilustraciones:

Cubierta: Juan Carlos Mestre

Portadillas: Enriqueta Hueso, Ricardo Ranz, Marcelo Díaz, Sara García Lafont.

Inéditos:

Luis Antonio de Villena, Nuno Júdice, Jorge Riechmann, Enrique Falcón, Alejandro López Andrada, Juan Ramón Barat, Guadalupe Grande, Marta López Vilar, Vanesa Pérez-Sauquillo, Verónica Aranda, José Cabrera Martos, Rafael Correcher, Sergio Navarro, David Trashumante, Ramon Ramon, Teresa Ramos.

La mirada de Basho (haikus):

Félix Arce Araiz, Mila Villanueva, Xaro Ortolá.

Experimental:

Juan López de Ael, Fran Soto (selección de David Acebes Sampedro).

Traducción:

Robert Serban por Elisabeta BotanStela Sourafí y Ceofanis Panagiotópoulos por Natasa Lambrou.

La entrevista:

Nacho Escuín por Jorge Ortiz Robla

Investigación:

“Hilde Domin y el despertar de la conciencia poética” por Gema Estudillo.

Reseñas:

“Entre dos nadas. Antología consultada” de Francisco Brines por José Luis Morante;
“Cantó un pájaro. Antología esencial” de Vicente Gallego por Santos Domínguez;
“Sin ir más lejos” de Fermín Herrero por David Acebes Sampedro;
“Poesía Completa” de Mário de Sá-Carneiro por José Ángel García Caballero;
“De exilios y moradas” de José Luis Zerón Huguet por Gregorio Muelas Bermúdez;
“El primer día” de Julio César Galán por Gregorio Muelas Bermúdez; 
“Tú me mueves” de Agustín Pérez Leal por José Antonio Olmedo López-Amor; 
“Sangre seca” de Josep M. Rodríguez por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:

“La noche de Europa” de Dionisio Cañas por Ramón Campos;
“Geometría del Abismo” de David Sarrión Galdón por Jorge Ortiz Robla;
“Cada noche un poema. Antología” de Montserrat Abelló por Antonio Praena;
“Acadèmia d´idiomes invisibles” de Anna Bou Jorba por Eduard Xavier Montesinos.

22728806_1864118963616072_189351413461089357_n

Blog de “Crátera”:

http://revistacratera.blogspot.com.es/?m=1

Pide tu ejemplar al correo de la revista:

revistacratera@gmail.com

 

Prólogo a III Encuentro Internacional de Poetas “Ciudad de Valencia” (Asociación Rincón Poético Valle del Vinalopó, 2017).

20171010_17204120171010_17200420171010_172127bnv

Un encuentro internacional de poetas siempre es motivo de celebración y un síntoma de la buena salud, o por lo menos, vitalidad, con la que los amantes de ese bien inmaterial, llamado poesía, afrontan su responsabilidad como activos valores culturales.

La actividad cultural valenciana, en la actualidad, es intensa y variada, más todavía, si centramos la atención en el gremio literario, y dentro de este, si auscultamos el torrente sanguíneo de lo lírico. Intensa, por la cantidad de grupos, asociaciones e instituciones que organizan recitales, presentaciones o premios; y variada, porque prácticamente todas las formas de expresión del hecho poético —y precisamente esa heterogeneidad es uno de sus rasgos de identidad— se encuentran en ella representadas.

José Romero, Presidente  de la Asociación Cultural la Platea y coordinador del grupo literario junto a  José Carlos, relaciones públicas, un colectivo de amantes de la poesía con núcleo en la localidad de Quart de Poblet, en Valencia. Muchas y muy variadas son las propuestas culturales que ambos vienen llevando a cabo en el tiempo, este III Encuentro Internacional de Poetas “Ciudad de Valencia”, encuentro celebrado durante varias jornadas, es una de sus actividades más exigente y compleja, debido a la labor logística que todo evento de esta índole exige.

Este encuentro no se reduce a una reunión de amigos que intercambian poemas con la única finalidad de pasar un rato agradable. Su mayor valor radica en la pluralidad geográfica —y por tanto, lingüística— de sus participantes, así como en la trascendencia literaria de sus poéticas, ya que además de la experiencia vital de los poetas que en él participan, una selección de poemas de cada autor se inmortaliza en el libro que usted tiene ahora entre las manos, esto con el valor añadido de homenajear, además, la obra y figura de Federico García Lorca, el Andaluz Universal al que han precedido en estos encuentros, autores —no menos universales— como Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández.

Dicho esto, me es obligado agradecer a los citados José Romero y José Carlos Llorens, su confianza y generosidad depositadas en mí, ya que al confiarme la redacción de estas palabras introductorias a su citada antología, no hacen más que afianzar entre nosotros un vínculo cultural y temporal que hace tiempo cristalizó en una sana amistad.

Proyectos como este son más necesarios que nunca. Como ciudadanos del siglo XXI, somos testigos de una decadencia socio-política sin precedentes. Por un lado, el capitalismo sigue su curso como flautista de Hamelín y guía a la humanidad a una sociedad tecnócrata, consumista, deshumanizada y controlada por una minoría de élites; y por otro, la violencia, la intolerancia y el odio brotan en el ser humano como síntomas de ese envenenamiento endémico.

Como bibliófilo, aplaudo la iniciativa de convertir en libro el germen de este encuentro. Como bien se sabe, de la oralidad solo quedan rumores, no siempre acertados; el negro sobre blanco que ofrece la escritura, sin duda, favorece que cualquier legado haga más oposición al tiempo. Como persona, entiendo que toda poesía emerge de la experiencia, y no pocas experiencias conlleva viajar, conocer a otros poetas e intercambiar con ellos vivencias y pensamientos. Esta sociedad se ocupa de tener, mientras que los artistas deben poner el foco de atención en ser. Compartir es darse a los demás, pero también, conocer al otro. En la diversidad se halla la riqueza, y este tipo de concentraciones favorece en algunos casos la convergencia de pensamiento de autores de poéticas, en apariencia, divergentes. Ahí radica una de las muchas grandezas de la poesía; como dice el poeta Francisco Brines: la poesía nos educa en la tolerancia.

La cultura, algo que los medios de comunicación de masas confunden y emparentan en sus últimas páginas al ocio, jamás ha sido reducida al entretenimiento, a la celebración popular. La cultura es mucho más. Quienes creemos que en ella se encuentran los principales valores que dignifican al ser humano, entendemos que hay que apoyar iniciativas como las que promueven los amigos de La Platea. En ocasiones, el pueblo se organiza y respondiendo a un estímulo, habla y ofrece sabiamente una solución que debe ser escuchada.

Mi admiración y respeto a José Romero y José Carlos Llorens, defensores de la cultura en Valencia, ciudad en la que su silenciosa y valiosa labor va edificando áreas de abrazo y divulgación de la poesía, así como de otras artes. Y mi felicitación a todos y cada uno de los autores, aquí compendiados, pues en todos ellos, por separado, anida una ilusión inquebrantable, una esperanza que a través del arte va alejándose de lo irreal y materializándose; y en su conjunto, representan una de las más constructivas versiones del ser humano. Espero que estos versos, cada uno a su forma y por más diferentes que parezcan, encuentren acomodo en la mente y el corazón de sus lectores.

José Antonio Olmedo López-Amor

Valencia, 24 de agosto de 2017

Ricardo Bellveser, periodista, poeta, narrador y crítico literario, ha escrito un artículo sobre la revista Crátera en su sección del diario El Mundo (Comunidad Valenciana, 10-7-2017).

20046823_10213395890596678_6127942713231311005_n

Artículo de Ricardo Bellveser:

«La revista “Crátera”
Me tropiezo de pronto con una nueva revista cultural. Poética y literaria. Impresa y digital en un equilibrio calculado, y mi corazón palpita de asombro. Además hay algo que empieza a ser nuevo, y es que algunas de las nuevas revistas culturales, no sé si más interesantes que atractivas o viceversa, la voz de nuevas generaciones de artistas jóvenes, ––no digo adolescentes o púberes, sino jóvenes–– están siendo concebidas y producidas en pueblos de la periferia, lo que indica que las nuevas tecnologías de la comunicación, han provocado un relevante cambio de paradigma.
Desde Catarroja (Valencia) municipio de algo menos de 28.000 habitantes ha comenzado a editarse, con fecha “Primavera 2017” y ayuda municipal, una revista de Crítica y Poesía, principalmente de poesía contemporánea, titulada Crátera, que codirigen los poetas Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor (ambos nacidos en 1977) y Jorge Ortiz Robla. Para empezar mi felicitación al ayuntamiento que, al patrocinar el número cero, manifiesta su deseo de situarse en un lugar destacado del impulso cultural real, con resultados tangibles quiero decir.
El título de la publicación ya es revelador. La crátera es la vasija griega, vasija de cierta capacidad, que se utilizaba para mezclar el vino con agua, y aguardar allí el vino aligerado hasta ser servido. El vino en la antigüedad helénica, se trataba de una bebida densa, espesa incluso, y muy alcohólica, por lo que convenía rebajarla un poco para hacerla más agradable, mas refrescante, de modo que se necesitara una mayor cantidad de ingesta para que los contertulios empezaran a ponerse calamocanos.
La revista está ordenada en torno a una decena de ejes. Comienza con poemas que han de cumplir la condición de ser “Inéditos”, y le sigue “La mirada de Basho”, título bien elocuente pues alude a Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII, considerado uno de los Cuatro Maestros de la lírica oriental, quien con Buson o Shiki elevaron el arte del haiku a su excelencia. El haiku es una composición poética muy breve, de tan solo tres versos y un carácter que recordaría a nuestros epigramas, aforismos o paremias. La sección acoge a seguidores de este modelo estrófico, entre los que se cuentan dos de los directores de la revista, Muelas y Olmedo (este último bajo el pesudónimo de Heberto de Sysmo), que están acreditados como refinados autores de haikus.
Las otras secciones se dedican a las “Traducciones”, importantísimo para estar al corriente de algunas de las cosas que se publican fuera del ámbito del castellano, “Experimental”, “Investigación” y una entrevista que en esta ocasión la lleva a cabo Ortiz, quien conversa con el joven poeta madrileño, de no llega a cuarenta años, Marcus Versus, el que fue director del festival Inverso, que opina de su mundo.
Completa la publicación las inesquivables secciones de “Reseñas” bibliográficas, otra de reseñas con el original enfoque de “Leído por…” en la que el reseñador se compromete tanto o más como el autor del libro escogido y una “Bibliografía” selecta que cierra la oferta de curiosidad y entretenimiento.
Tiene muy buena pinta, es así, tanto por la variedad de contenidos como porque no es una revista digital, sino en papel y los hijos de Guttemberg aún sentimos la inevitable pasión por lo impreso, que en mi caso ––y, como viajero de trenes y aviones, soy lector diario y meticuloso en ipad y ebooks, por lo que tiene de economía de bulto y peso en los traslados–– llega hasta el mismo olor de la tinta, el papel, la cola y el barniz.
¿Qué le falta?, para mi, una orientación más definida en el sentido de que tomara partido por cosas en concreto, aparte de los haikus, lo que no sé si sería mejor o peor, pero a mi me gustaría más, y ¿qué le sobra? Nada. Es una edición atractiva, de cómoda lectura y variada. Estas revistas suelen durar poco, si bien eso es cosa nuestra, porque depende de la fidelidad de los lectores, pero mientras vivan, sean bienvenidas.
La periferia
Desde la periferia se están editando algunas de las revistas más interesantes del panorama cultural, probablemente porque con las actuales tecnologías, no importa desde donde se producen los productos culturales, sino que importa la calidad de esos productos. Otro ejemplo bien elocuente: desde Ibi (Alicante), una ciudad de 25.000 habitantes, se edita “Optiks Magazine”, una de las mejores revistas digitales dedicada a la imagen y la creación, una joya, y ahora desde Catarroja, como hemos visto, “Crátera”. El mundo ha cambiado».

17902927_1649742125053758_2091239160_onnn

17902927_1649742125053758_2091239160_o

Ilustración de cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre.

DATOS DE LA REVISTA

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:
Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

 

Comité asesor:
David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

 

Para el número 1, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés Gacía Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor.

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

 

SUSCRIPCIÓN A LA REVISTA

Si deseas suscribirte y recibir durante un año los tres números de la revista (sin gastos de envío), solo debes escribir a la dirección de correo electrónico de la revista: revistacratera@gmail.com, y recibirás el boletín de suscripción.
Además, el nombre del suscriptor será incluido en la Página de Honor de la revista.

19601544_1749189195109050_3463077238323704218_n

18491821_10209328946684076_1397449074203472338_o

 

17902927_1649742125053758_2091239160_onnn

Ilustración de Juan Carlos Mestre

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:

Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

Comité asesor:

David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

Para el número 0, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés García Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

17902927_1649742125053758_2091239160_o

Cubierta y contraportada diseño de Juan Carlos Mestre

Próximas presentaciones en Valencia y Madrid:

17966351_10209057258732047_3689670225102024091_o

 

17098730_1453365461341707_7081319815893191086_n

13879447_1144738648919044_1341392420625564378_n

Diseño de cubierta y contraportada: Pablo Uría

https://kokapeli.com/catalogo/herederos-de-cthulhu/

Antología de varios autores. 276 páginas. (Puede comprarse en papel y digital).

Antólogo y prologuista: Javier Arnau

Sinopsis:  Podríamos decir que, además del padre, Howard Phillips fue ideólogo de los Mitos de Cthulhu. Cuando comenzó a producir los cuentos, no tenía en mente otra cosa que explorar el terror primigenio —ese que enfrenta al alma humana con los terrores de un cosmos desconocido— como eje de sus historias. Pero, pronto comenzó una relación epistolar con otros autores, el Círculo de Lovecraft, del que surgieron una serie de narraciones que compartían una serie de elementos y que engrosaron el corpus de los llamados Mitos de Cthulhu.

«En esta antología, muchas décadas después, un grupo de autores españoles nos ofrecen sus propias exploraciones de los Mitos de Cthulhu. Aquí, encontraremos a autores que han frecuentado de manera asidua los Mitos junto a otros que los abordan por primera vez. Leeremos relatos ajustados al canon de los Mitos, otros más fronterizos y algunos experimentales. Los hay de terror puro, homenajes, humor y hasta alguna parodia. Los autores noveles se mezclan con otros muy veteranos, y los cuentos de manera expresa para la antología lo hacen con otros que ya fueron publicados hace años.Todos juntos, nos dan una panorámica bastante ajustada —aunque, como siempre, incompleta— del influjo que los Mitos de Cthulhu han tenido y tienen en los escritores de fantástico español».

J. Arnau

Los autores y los cuentos:

-Prólogo por J. Javier Arnau

-Beatriz T. Sánchez con «Los ojos de Yog-sothot»

-Javier Redal con «El horror sin nombre»

– Nieves Delgado con «El color que salió del agua»

– Laura López Alfranca con «Arrastra las palabras»

– Heberto de Sysmo con «El cuadro negro»

– Juan José Tena con «El heredero»

– Marta Martínez Velasco con «La invocación»

– Pablo García Naranjo con «Advenimiento»

– Aída Albiar con «La Hermandad del umbral de la vida»

– León Arsenal con «Whateley terminal»

– Sergio Mars con «Yamata-no-orochi»

– Javier Arnau con «En el inframundo»

– Sonia Córdoba y Alberto Valverde con «Origen»

– J.E. Álamo con «Abdel Muta’al»

– Ramón San Miguel con «Infiltrada»

– Gabriel Romero de Ávila con «El demonio está aquí»

– Ramón Muñoz con «Final de trayecto»

Aportación de Heberto de Sysmo a la antología: relato titulado “El cuadro negro”

el-cuadro-negro-composicion

(Pequeño extracto de las 24 páginas que componen el relato: páginas 77/81 del libro)

Vi el cuadro por primera vez, como uno más, en el siguiente grupo de trabajadores y directivos que fueron a presenciarlo. Nunca olvidaré aquel momento. Siempre me había considerado a mí mismo como una persona gnóstica y difícil de convencer, una persona racional, sin temores infundados, pero cuando me puse por primera vez ante aquel cuadro, sentí la extraña sensación de ser muy diferente al resto. Confieso que me inquietó como nada antes lo había hecho, ninguno de quienes lo presenciaron aquella tarde conmigo parecía demostrar su sorpresa, ni advertir la mía.

Entramos a la cripta por su única puerta, había demasiado silencio para la hora del día que era, desde allí no se vislumbraba el cuadro, puesto que la sala tenía forma de ángulo recto, era preciso doblar la esquina hacia la izquierda para encontrarse frente a él. La incredulidad de mis compañeros era tal, que completamos aquel recorrido haciendo comentarios banales. Los tacones de una de las supervisoras marcaron el ritmo frenético de aquel corto trayecto, un toc, toc que pronto se detuvo sobre aquel suelo de mármol ajedrezado en blanco y negro.

Aquella imagen golpeó mi conciencia, visualmente, el tono de color madera de la pared contrastaba abruptamente con la negrura de aquel cuadro, también sus dimensiones sobrecogían, pero el imponente marco que circundaba a aquel lienzo “vacío” era de una belleza y extrañeza casi sobrenaturales. A los demás les sorprendió más el hecho de que algo tan grande hubiese ido a parar allí sin que nadie supiese nada, que la propia composición y morfología del cuadro.

El techo de la sala se encontraba a gran altura, por lo que no había problema para albergar los cuatro metros y medio de alto que medía aquel armatoste, la amplitud de la pared, también acogía sobradamente los siete metros de ancho de aquella obra singular. No había visto nada igual, aquel marco, de ser macizo, debía pesar por lo menos trescientos kilos. Su morfología era igual de extraña que voluptuosa. Su grosor, en su parte más ancha, era cerca de un palmo, y no había en él ni un centímetro libre de talladura o relieve. El conjunto de hendiduras y volúmenes provocaba, al ser iluminado por los focos, un efecto de luces y sombras que alargaba algunas formas y ocultaba otras. Aún hoy me es difícil describir su ornamentación: vegetales, huesos, formas indefinidas, parecía como si alguna especie de extraña ideología estuviese representada entre sus anquilosados grabados. No se trataba de la típica iconografía estética que se encuentra normalmente en objetos antiguos. Había algo latente en aquella urdimbre, algo que me atrevería a calificar de peligroso.

No di crédito a lo que mis ojos presenciaron, mi cabeza y mi corazón pugnaron por asimilar —cada uno a su manera— este descubrimiento. Jamás dudé de la autenticidad de su aparición y no sé por qué, ya que aquello, de ser cierto, era algo improbable.

El director ordenó revisar las filmaciones de las cámaras de seguridad para tratar de encontrar al responsable de esta “donación”. Pero como su aparición tuvo lugar en un periodo de reformas e inventario a puerta cerrada, y en la pared donde fue hallado el cuadro no había ninguna reliquia, no fue encontrada imagen alguna al respecto. Quien quiera que fuese el que había traído semejante pieza al museo, debió necesitar ayuda dada la envergadura del cuadro; debió recorrer pasillos y varias salas antes de llegar hasta la cripta, por lo que cada vez más, la opción de su “aparición” era más inverosímil.

Los máximos responsables del museo se reunieron de urgencia para tratar este problema, estábamos a dos días de la apertura al público y aquel cuadro, aunque aparentemente no tuviese nada que ver con la Historia Natural propiamente dicha, daba la impresión de ser algo muy valioso, por lo que para mí, tenía muchas posibilidades de permanecer allí tal y como estaba.

En efecto, así fue, el director dio la orden de no tocar el cuadro, por lo que dentro de muy poco sería expuesto al público, eso sí, sin placa explicativa alguna ni circular a los guías internos, es decir, los visitantes se enfrentarían tal cual a la misteriosa obra.

Confieso que aquel primer contacto con el cuadro no había sido suficiente para mí, así que decidí visitarlo a solas a la hora de la comida; algo en mi interior decía que debía tratar de “comprender” a aquel extraño objeto.

Si en la primera visión llamó mi atención su envergadura y la excesiva ornamentación de su bastidor, en esta ocasión quedé abstraído, hipnotizado por su lienzo. Todos los comentarios que había escuchado a él referidos decían lo absurdo de un cuadro vacío, aquel color negro, extendido por igual sobre la tela, era poco más que nada para los amantes del arte; sin embargo, si quedabas por un tiempo observando detenidamente esa negrura, ese vacío o esa nada parecían contener algo. Me coloqué a dos pasos de distancia, puse cada uno de mis pies en la cuadrícula negra del pavimento y respiré profundamente varias veces antes de permanecer estático por un corto periodo de tiempo. Mi campo de visión no alcanzaba a ver fuera del cuadro, así que rápidamente, como cuando entramos a un cuarto oscuro y nuestra pupila se dilata para tratar de adaptarse a las condiciones de luz, empecé a dejarme llevar por la morfología de esa pátina de niebla: solo escuchaba mi respiración, primero jadeante, después más sosegada, mis ojos recorrieron levemente aquel tapiz de un lado a otro, me propuse no mover la cabeza para no romper ese periodo de adaptación a su oscuridad. Pasados unos segundos me tranquilicé por completo. Mi mirada pareció fijarse en un punto concreto, no parecía destacar del resto, pero por alguna razón que desconozco quedé observando impávido aquel punto. Entonces vinieron a mi mente recuerdos de desasosiego, fragmentos de un pasado envuelto en sombras que la cordura siempre trató de solapar. Mi respiración volvió a agitarse, cuando de repente, en zonas adyacentes al punto donde fijé mi mirada, comencé a notar una diferencia de tonos en la negrura, aquel telón de oscuridad comenzó a no ser tan homogéneo. No era capaz de distinguir si aquello que estaba presenciando era un efecto óptico u obra de mi imaginación. La persuasión de esos trágicos recuerdos fue deshojando mi entereza. De esas diferencias de densidad en el fondo negro, pasé a vislumbrar difusas claridades, escalas de grises, como vaporosas, y pronto advertí que aquellas diferencias en el tejido eran coordenadas espaciales; aquella pintura parecía tener profundidad, vida, así que sin pestañear extendí mi brazo para palpar con mi mano aquel lienzo y constatar que aquella pintura era un soporte físico y no un espacio vacío o una puerta. Cuando mis dedos estuvieron a tan solo unos centímetros del lienzo, Darius Witten apareció detrás de mí cargado con libros.

— ¡No! —me previno el registrador. Así que aparté mi vista del cuadro y desistí de tocarlo.

—Le sugiero que no entorpezca la labor de los especialistas que vendrán a analizarlo —añadió.

— ¿Especialistas? —pregunté con sorpresa.

—Sí. Quieren datar la obra, buscar referencias autorales, hacer una lista de los materiales empleados para su elaboración, procedencia y esas cosas, ya sabe. Incluso pueden obtener las huellas de quienes lo trajeron.

Permanecí extrañado unos segundos, a lo anómalo de mi experiencia con el cuadro tuve que añadir la aparición de este muchacho, ¿qué hacía aquí si era la hora de comer? ¿Y por qué andaba cargado con tantos libros?

—Pero ha dicho el jefe que tardarán en venir, porque están analizando objetos de una excavación en Siberia, —añadió aquel joven.

Entonces me cercioré de que Witten estaba preparando una oficina improvisada en aquella sala, había una mesa y una silla plegables apoyadas en una de las paredes, cuadernos y bolígrafos depositados en un saliente de la pared y por si fuera poco, venía cargado con tantos libros que apenas podía levantarlos.

— ¿Qué vas a hacer con esos libros y libretas? —pregunté temiendo recibir una evasiva por respuesta.

— ¡Oh! Tengo mucha faena atrasada y quiero ponerme al día —contestó ligeramente violentado por mi pregunta.

— ¿Pero por qué aquí? Si mañana esto estará cerrado, será el día previo a la apertura al público, —insistí.

—Sí, sí, ya lo sé, por eso precisamente quiero tener todo listo, además, nadie me espera en casa.

Noté que aquel tipo prefería que me marchase. Sonrió falsamente y se dedicó a su cometido. Debo confesar que en aquel momento tuve sensaciones encontradas. Pensé que no me vendría nada mal descansar al día siguiente.

Heberto de Sysmo

PORTADA-LIBRO-LUCES-DE-ANTIMONIO

Luces de Antimonio es una antología poética escrita a cuatro manos por dos autores emergentes de la nueva poesía valenciana, Heberto de Sysmo y Okoriades Varacri, pseudónimos literarios de José Antonio Olmedo López-Amor y Juan Antonio López-Amor Martínez respectivamente, sobrino y tío. Este nexo familiar ofrece a esta primera obra de los autores una armoniosa unidad dadas las muchas complicidades que se establecen entre ambos y la influencia mutua que se aprecia en ciertas composiciones, así como el gusto compartido por lo esotérico como instrumento válido para trascender lo mundano.

Más allá de las ideas y sentimientos propios de cada autor, ambos obran el milagro alquímico, el mismo título da cuenta de ese interés común por la magia y el misterio que dimana de la palabra como fuente inagotable de saber, de transmitir con pasión contenida, si por tal podemos entender el continente que ofrece el infinito marco de las palabras, los hechos y deshechos que anidan en el corazón y el alma humana.

De poesía lenitiva podríamos calificar el enciclopédico esfuerzo de los autores por transcribir su universo creativo, pues el hecho de expresar con rabia o con dolor las experiencias sirve de consuelo. Como si de un acto de exorcismo se tratara se acusan las injusticias de un mundo que se deshumaniza a pasos agigantados, qué mejor forma de frenar esa creciente deshumanización que levantar diques merced a la cultura contra el furioso mar/ mal de la ignorancia. El mundo duele y es un dolor ambiguo por cuanto a veces nos regocijamos en él y otras lo conjuramos con alivio.

Heberto de Sysmo inicia su antología con un beso huracanado como “maravilloso gesto para decir te quiero”, bello proemio de una poética que es un canto de amor a la Poesía y que culmina en otro beso, en esta ocasión más casto pero igualmente divino, al decir de ella que “es el beso de Dios a los hombres”.

Heberto es consciente de la condición efímera del ser humano y de la utilidad de la palabra como eficaz instrumento para trascender su telúrica inmanencia, pues sólo aspiramos a una inmortalidad de carácter nominal. Así en él la eterna duda se plantea de forma diferente, ya no es la levedad del ser y su insoportable hermetismo la que aparece en primer término, sino una cuestión más humana, un principio sin el cual seríamos simples autómatas: sentir o no sentir, esa es la cuestión.

Heberto traza un amplio mapa temático, desde lo puramente humano, como el amor o el desamor, paradigma de ello serían los bellos y barrocos sonetos “Lance de amor” y “Retrato de oleaje” en el primer caso, y “Desengaño” y “Tempestad de lágrimas” en el segundo; hasta  lo más sacro, como en “Por si hay algún dios” donde en la duda se revela la existencia o “Padre nuestro”, un canto de sumisión, de humildad y despojo de todo aquello que nos hace pecaminosos. También podemos apreciar una interesante vertiente meta-poética por cuanto hace alusión a la génesis del poema o plantea un amplio mosaico de ideas acerca de la propia poesía, como sucede en poemas como “Carlitos” o “Las palabras”, donde como diestro orfebre declara que se decanta por lo clásico, con un claro dominio de las formas fijas, sin desdeñar  por ello el verso blanco y hasta el verso libre en otras composiciones de amplia resonancia y hondo calado. Amante de los juegos de palabras, sabe aunar conceptismo y barroquismo en iguales dosis, y nos seduce con acrósticos y hasta un poema reversible dando buena muestra de su abundante ingenio.

Por su parte, Okoriades Varacri comienza con una antipoética en la que declara sin rubor que no es poeta, pero cómo podría no ser poeta aquel que dice tanto, aquel que ama la palabra y reconoce su poder terapéutico, su indubitable valor como ingenio de denuncia. Anti-poeta tal vez, pero poeta al fin y al cabo, poeta si se quiere de lo oculto, crítico mordaz de la pantomima, de lo políticamente correcto, que habla desde la tramoya del gran teatro del mundo, que detesta la opulencia y la hipocresía y apuesta por la esencia del ser humano acusando con denuedo a todos aquellos que perpetúan la comedia de la vida. Su poesía es una decidida apuesta por una sabia vuelta a la humildad más pura, desprovista de servidumbres y egolatrías.

Okoriades es un poeta que canta, ebrio de amor, a lo que permanece oculto en la sombra o detrás de las apariencias, y que deliberadamente renuncia a la rima haciendo alarde de un dominio del lenguaje poético que le sirve para expandir su voz hacia regiones convulsas, y de un lirismo evocador, con versos sencillos e incisivos: “todo Amor, vivirá/ más allá de esta muerte/ porque de Amor/ está formado el Universo”. Imágenes cósmicas, versos satíricos y ritmos apasionados se suceden a través de unos poemas que ponen en tela de juicio el mundo en el que vivimos.

Un libro complejo que habla desde un yo poemático que trata de hallar certezas a través de sus versos y lo hace con un lenguaje elegante y barroco pero nada hermético en el caso de Heberto, y desprendido y airado en el caso de Okoriades, en suma hondo y descriptivo, que se interroga constantemente sobre el valor de la poesía, la posición del poeta en el mundo y su facultad para poder cambiarlo.

Un título sugerente que trata de arrojar  luz sobre las oscuridades del alma poniendo en solfa la grandeza y miseria del ser humano, dos formas de entenderlo y de expresarlo y no obstante afines. Una lectura muy recomendable en este principio de siglo que nos augura un futuro incierto.

                                                                                                      Gregorio Muelas 

Reseña publicada en la revista Culturamas:

http://www.culturamas.es/blog/2013/05/06/luces-de-antimonio/

Vídeo de las ilustraciones del libro realizadas por sus autores:

https://www.youtube.com/watch?v=fq8SXxCvrAo

Selección de poemas:

POBRE NUESTRO

¡Contémplanos!
Oh pobre nuestro
que estás en el hielo
alquilado será tu Nombre
venderemos nosotros tu Reino
sin tu voluntad
aquí en la tierra y sin ningún miedo
pondremos precio a nuestro pan
de cada día
sobornaremos nuestras ofensas
como jamás nosotros, aunque lo maquillamos
perdonamos a los que nos ofenden
e invitamos a beber
de la tentación a los gentiles
sin librarles de nuestro mal
Amén.

Okoriades Varacri

NOSOTROS, LOS DORMIDOS (I)

Nosotros, los dormidos;
los que decimos que estamos despiertos
los que a cualquiera llamamos amigos,
los que no sabemos si estamos en lo cierto
y vistiéndonos de vanidad
nos desvestimos.
Nosotros, los dormidos;
que alardeamos de una vida interesante
y somos la función andante
de nosotros mismos,
una comedia llena de fatalidad
el pasto de los vicios y mentiras,
el muérdago que anida en el portal
de la celestina ruina…
Nosotros, los dormidos;
somos pastores de rebaños muertos
capitanes de hundidos navíos,
mecenas de gloria en mármol
y atardeceres consumidos…

Heberto De Sysmo

UNA VEZ DESNUDOS

Una vez desnudos
ante la anarquía respirable
de la vida iluminada por el arte
ante el indomable reino de la libertad creadora
y de la armonía mística de los amantes impolutos
cuando la lengua arda en Amor
aderezada en miel y mijo
habitada por corpúsculos de filantropía
y bebamos de los afluentes escapados
del cielo de los libros cismáticos
cuando seamos embriones inmortales
simientes manifiestas
liberados espíritus y libertadores ideales
será entonces
cuando se nos aparecerá ardiente y puro
el Dios suspirado
infinitud en constante elevación
que habitará en nosotros
virtuoso
sin tiempo, sin latido y sin forma.

Okoriades Varacri

NO PERMITAS

…No permitas a mi corazón ambicioso
llenarse de tu amor proscrito,
por más que te pida y suplique
por más que me veas en dolor monstruoso,
o jamás tendrá sentido lo que he escrito.

No permitas el ocaso de la aurora
sin palabra de consuelo a quien te ame,
entrega rama de laurel a quien te adora
a quien extrañe disfrutarte a todas horas
no hagas caso a lo que diga nadie.

No permitas el azul del prado en mis infiernos
ni intentes apagar sus vivas llamas,
yo merezco arder entre los leños
llorando la muerte de cada sueño
ya esculpí mi letra en las mastabas.

No permitas un dolor sin su caricia
una herida sin su beso
un lamento sin sonrisa,
y destierra de tu corazón esa avaricia
sólo somos hueso y fugitiva brisa.

No permitas el álgebra de mi fracaso
interrumpe sus mil ecuaciones,
pues si llegara al final y fuera el caso
sentirías amor por mí
y yo amaría sin contemplaciones.

Permite el divino canto del ruiseñor
el hermoso abrazo de los amantes
la tupida flora y su bella eclosión,
permite a todo aquello que enamora
amapolas, ángeles…sin excepción.

No permitas el silencio a quien pueda rugir
ni a la cobardía acechar a los valientes,
no permitas que haga aquello para lo que nací
yo no sé amar sin sufrir
ni vivir sin hacer frente.

Quiero la rosa en mis manos
de tu gracia inmaculada,
esa que convierte a eruditos en profanos
quiero dejar de combatir y por fin mis palabras
regalarte en versos como ramos.

No permitas a mis lágrimas la alteza
de tener a tus ojos por motivo,
si algún día me derrumbo que sea por flaqueza
no quiero perder la entereza
ni por amor ni su néctar baldío.

No permitas que odie de mí lo más hermoso
aquello que nos hermana
mi sentimiento, mi alegría,
quiero ser el núcleo por el que gira tu energía
rama de árbol que te enrosca presuroso.

No permitas nunca que te quiera
pues tal vez muera
al terminar mi cometido,
yo soy invierno, tú la primavera
seguiré amándote desde el olvido.

Heberto De Sysmo

SI NO HAY

Si no hay ebria luz
no hay canto
ni oda
ni liturgia.

Sin ebria luz de Amor
no hay gloria
ni amanecer
ni verbo.

Si no hay perdón
nada amaremos
nada engendraremos
nada…
sólo poetas.

Okoriades Varacri