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Publicado en el blog “Verde Luna”:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2018/08/24/las-muchas-vidas-literarias-de-heberto-de-sysmo-de-haijin-cuantico-a-poeta-del-lenguaje/

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(Entrevista realizada por José Carlos Rodrigo Breto a José Antonio Olmedo).

Detrás de Heberto de Sysmo, emboscado, se esconde Jose Antonio Olmedo López-Amor, un poeta prolífico y a veces cuántico, aunque en su último poemario haya intentado descifrar el inmenso enigma del significado del lenguaje. También codirige la Revista Crátera de crítica y poesía contemporánea y, en esa tarea de crítico, acaba de publicar Polifonía de lo inmanente (Lastura/Ediciones Juglar). Hace poco firmó, además, un precioso libro de haikus en compañía de su gemelo literario, el poeta Gregorio Muelas. Heberto de Sysmo tiene un currículo impresionante, repleto de menciones, premios, y publicaciones. Entre su obra destaca el poemario El Testamento de la Rosa, que resultó finalista del VI Certamen Nacional de Poesía “Poeta Juan Calderón Matador 2014”, el ya mencionado libro de haikus La soledad encendida (Editorial Ultramarina Cartonera & Digital, 2015) en compañía de Gregorio Muelas, y el poemario de 2016 titulado La flor de la vida, Elogio de la geometría sagrada (Lastura Ediciones), con el que fue finalista de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana 2017. Su último libro es Maldito y bienamado bibelot (Baile del Sol), primer premio de poesía Certamen Nacional de las Letras Isabel Agüera Ciudad Villa del Río.

En Verde Luna nos hemos preocupado por su obra, que ahora os enlazamos como prólogo a esta entrevista. Sobre su nuevo poemario, Maldito y bienamado bibelot, esta es la crítica que le hicimos:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2018/06/08/maldito-y-bienamado-bibelot-de-heberto-de-sysmo-el-rabino-low-y-la-feliz-pinata-del-lenguaje/

La crítica del poemario La flor de la vida, Elogio de la geometría sagrada, aquí:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2017/03/24/de-lo-molecular-a-lo-cosmico-un-poemario-para-geometrizar-el-mundo/

Crítica de La soledad encendida, haikus en compañía de Gregorio Muelas:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2017/07/24/la-soledad-encendida-haikus-un-museo-natural-del-verso/

Sobre Polifonía de lo inmanente, libro de crítica poética junto a Gregorio Muelas:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2018/05/14/polifonia-de-lo-inmanente-guia-del-autoestopista-poetico/

Reseñas de algunos números de la Revista Crátera de crítica y poesía contemporánea que codirige:

https://verdeluna2012.wordpress.com/2018/03/13/segundo-numero-de-la-revista-de-critica-y-poesia-contemporanea-cratera-en-las-trincheras-de-la-belleza-poetica/

https://verdeluna2012.wordpress.com/2017/05/25/presentacion-de-la-revista-de-critica-y-poesia-contemporanea-cratera-poesia-para-tiempos-deshumanizados/

1-Empezaremos hablando de tu nuevo poemario, ¿qué podemos encontrar en Maldito y bienamado bibelot?

Es un ensayo poético sobre el lenguaje entendido como un ente propio, no como una herramienta o un abecedario que podemos emplear a nuestro antojo, ni como una capacidad gnóstica. Me puse a reflexionar un día tras la lectura de un ensayo de Enrique Serna que se titula Genealogía de la soberbia intelectual, publicado por Taurus, en donde nos cuenta la manipulación histórica que había sufrido la cultura durante generaciones y la importancia del lenguaje en la cultura no solamente literaria, sino humana. Si cuando nacemos no nos instruyen en la lengua seríamos seres ferales, Mowglis en la jungla. Es algo científico.

2-¿Cómo estructuras un poemario que nace de unos conceptos tan complejos?

El poemario tiene cuatro partes: la segunda, tercera y cuarta se refieren a las potencias de la literatura según Roland Barthes: Mathesis, Mímesis y Semiosis, mientras que la primera parte del poema se basa en la Physis, que la añado yo como aludiendo a esa parte humana. Además, le he dado mucha importancia a los títulos de los poemas con un valor catafórico muy importante. Son poemas muy breves y ocurre un poco como con los micro relatos, que el título forma parte del cuerpo del texto. En ese caso, hay que atender muy bien a lo que se quiere decir en el título porque es como un verso más. Y muchos de estos poemas se pueden leer de abajo para arriba, al revés, por esa direccionalidad del ser al lenguaje y del lenguaje al ser, algo que intenté representar en los poemas de esta manera.

3-¿Entonces el lenguaje es el absoluto protagonista de Maldito y bienamado bibelot?

En el poemario aparecen muchas referencias a Stefan Mallarmé, hermético de la poesía, que tenía un soneto acabado en –ix y le faltaba un rima pare terminarlo, así que inventó la palabra petix y la llenó del sentido que él quiso darle. Maldito y bienamado bibelot atiende a eso precisamente, al llenado de sentido de la palabra, a ese forzar el lenguaje, a ese quebrar una convención que es una palabra y dotarla de un significado. Sobre esos aspectos gira el poemario. El bibelot al que me refiero en el título he querido representarlo con caballo hueco, un caballo de Troya. El lenguaje como tal, que no sabemos qué es, utiliza la escritura y la literatura como caballo de Troya para entrar en nosotros. Pero también esto puede darse al revés porque, al final de todo, el hombre es el Dios. Somos tan capaces de crear, incluso la Inteligencia Artificial, que llegará un momento en el que sobraremos. Y lo que hayamos hecho nosotros será lo que perdurará.

4-Se nota que este es un poemario muy especial y significativo para ti…

Desde luego, y no puedo sino agradecer a la editorial Baile del Sol que hayan querido mi poemario desde el primer día y hayan hecho una edición muy buena que además cuenta con el prólogo de José Luis Rey, poeta al que admiro. Y después tuve la suerte de que Maldito y bienamado bibelot se llevó el Premio Nacional “Isabel Agüera” Ciudad de Villa del Río, y pude incluir en la publicación unas palabras muy hermosas de uno de los miembros del jurado.

5- ¿Una de tus influencias reconocidas son los novísimos, verdad?

Yo casi diría que la segunda oleada de novísimos, aquellos que Castellet dejó fuera, pero la verdad es que no son ni ellos ni sus obras lo que me interesa, lo que me parece modélico es la manera en que rompieron con la poesía social y aportaron una forma nueva basada en la cultura. No me interesa ni lo camp ni lo pop, ni la escritura mecánica y automática que ellos propugnaban, pero sí ese punto de quebrantar una poesía social tradicionalista, popular y enquistada, gastada ante la que afloraron estas nuevas vertientes de crear. Gimferrer con su poemario Arde el mar, publicado con tan solo 18 años, es impresionante en su complejidad, una forma de versar que cambió el punto de vista, rompió las cosas y abrió nuevas vías.

6-¿Y en este momento hay alguien que este abriendo nuevas vías poéticas?

En este momento de divergencia creativa hay creadores que no son conscientes de que están marcando pautas y creando caminos. Ellos serán la nueva Generación poética que aparecerá algún día, ahora solo están en periodo de formación. Son inetiquetables, y esto es a causa de la crisis de valores. La poesía se hace a título particular, nadie busca unirse a ninguna causa o movimiento. Ahora mismo convive una Generación inconsciente de que lo es. El poeta a título individual es fácil de identificar con los denominadores comunes ya establecidos, pero ahora nos ocurrirá a la inversa con esta Generación inconsciente, siendo identificables por las diferencias de sus libros, porque cada libro es distinto al otro. Esta polivalencia de temática y estilo define a la posible futura Generación ecléctica.

7-¿Esta futura Generación vive y se alimenta de las Redes Sociales, de Internet?

La posibilidad de escribir un poema y que aparezca en Google y publicarlo a los cuatro vientos tiene su parte buena y su parte mala. La divulgación, el que llegue a tanta gente, debería ser bueno, pero el que no sepa lo que está leyendo podrá tomar un mal trabajo poético como le apetezca y eso será algo peligroso porque se visibiliza lo que no merece la pena; por otra parte, el autor puede llegar a gente que de otra forma ni se propondría alcanzar. Como autores cruzamos océanos a golpe de clic y eso es indudablemente bueno.

8: ¿Qué te parece el que hayamos considerado en el blog de pensamiento poético Verde Luna a tu poemario anterior, La flor de la vida, como un texto de referencia de la poesía cuántica?

Estoy encantado. Y asombrado, No pensaba que mi poemario pudiera llegar tan lejos, ni mucho menos, lleno de agradecimiento. Es un libro de muchas alegrías, incluso ha sido finalista de los Premios de la Crítica Literaria de Valencia. Y efectivamente, es cuántico, porque allí se habla de asuntos geométricos y fractales. Desde luego. Que me adscribas a la corriente cuántica, que hables del libro en diferentes conferencias o que lo nominen a premios, son regalos inesperados que recibo con los brazos abiertos y que además conllevan una divulgación. La divulgación es vital para la poesía, en donde somos una minoría.

9-¿Qué opinas del Blog de pensamiento poético Verde Luna?

Pues tengo que felicitaros a todos lo que hacéis el Blog. Es algo muy necesario. Cuantos más foros de poesía haya, mejor, y acercar la crítica poética al lector es acercar la poesía. En Verde Luna he podido constatar el rigor de tu trabajo, por ejemplo, y la enorme vocación que se encuentra detrás de las reseñas, y eso no se ofrece en todos los blogs que se publican en las Redes. No suele verse muy a menudo el compromiso que tienes, y eso se percibe en Verde Luna, que debajo de las publicaciones hay una persona que lo vive y comulga con lo que hace. Y mira que hay blogs… Muchos hacen reseñas meramente testimoniales, de copiar la contraportada y poco más. Es importante que te digan que estás haciendo las cosas bien y en Verde Luna es así con esas críticas que subís.

10-Despídete con un pensamiento poético.

Ezra Pound decía que el poeta no sólo tenía el compromiso de crear, sino el de ser un modelo para la sociedad para la que escribe. Me quedo con esa reflexión, no solo creativa, sino también moral del poeta.

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Publicado en:

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2017/10/entrevista-capotiana-heberto-de-sysmo.html?m=1

cubierta, contraportada y solapas de la flor de la vida

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Heberto de Sysmo.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

Una respuesta borgiana sería, una biblioteca. Pero habría más sensatez en la respuesta si incluyese cualquier lugar en el que uno se sienta amado.

¿Prefiere los animales a la gente?

En demasiadas ocasiones. Parece que sus silenciosas lecciones de amor no le son suficientes al ser humano.

¿Es usted cruel?

Nunca me lo he preguntado. Supongo que en un mundo como este, sin algo de crueldad y mentira nadie llega muy lejos. La sociedad instruye en la crueldad, lo cual no implica que cada uno no se esfuerce por combatirla.

¿Tiene muchos amigos?

Creo que nadie los tiene. La palabra «amigo» es muy grande.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?

No solo en los amigos, la aspiración es rodearse de personas nobles y honestas con las que disfrutar y sufrir, aprender y compartir esa alternancia entre el dolor y la felicidad que es la vida. No podemos exigir más de lo que damos.

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¿Suelen decepcionarle sus amigos?

Supongo que si así fuera, sería en la misma medida que yo a ellos. Los amigos de verdad no decepcionan o no deberían hacerlo.

¿Es usted una persona sincera? 

Trato de serlo la mayor parte del tiempo. La mentira es adictiva, y lo peor, procura trofeos. Desenvolverse en un mundo lleno de mentirosos, sin mentir, es todo un reto. Lo mejor es aprender a no ser sincero cuando convenga, pero eso para el profano conlleva un proceso largo.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?

No tengo tiempo libre. Pienso y escribo a tiempo completo. En mis ratos libres, trabajo.

¿Qué le da más miedo?

De pequeño, la oscuridad de mi habitación. Ahora, la oscuridad del corazón de mis semejantes.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?

La indiferencia ante las injusticias.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?

Habría inventado la manera de serlo. No concibo la vida de otra forma. Soy de esos que si no escribiesen se volverían locos.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?

Sí. Uno muy recomendable. Diez re-flexiones al día.

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¿Sabe cocinar?

Tengo mucho que aprender pero me gusta. No sé si es porque después de cocinar uno se come lo cocinado o por la satisfacción de explorar creativamente otros ámbitos.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?

A muchos: Johannes Kepler, Hugo Von Hoffmansthal, Marie Curie, Mary Shelley, Roman Jakobson, Clarice Lispector…

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?

Educación.

¿Y la más peligrosa?

Política.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?

Los seres humanos somos animales instintivos y emocionales. La idea de suicidio la ha tenido todo el mundo, al menos, una vez en la vida. Lo mismo ocurre con el odio o los actos reflejos como mecanismo de defensa. Por suerte, no he sentido esa necesidad, de momento.

¿Cuáles son sus tendencias políticas?

Desencantado. Ningún partido político me representa. No soy apolítico porque pienso que se puede hacer política para la paz y prosperidad de los pueblos, algo de lo que estamos muy lejos a nivel mundial.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?

Astrofísico. El universo y sus misterios me cautivan.

¿Cuáles son sus vicios principales?

No fumo, no bebo ni me drogo. Leer y escribir son pulsiones adictivas constantes. Si tuviese tiempo elegiría tener algún otro vicio sano.

¿Y sus virtudes?

Generoso y trabajador.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?

Mi madre, mi pareja y mis gatos.  Momentos de felicidad ya vividos: graduación, primer premio, fiestas familiares, y ojalá que otros muchos que me quedan por vivir.

Entrevista de José Antonio Olmedo López-Amor a Beatriz Rico publicada en CaoCultura:

http://caocultura.com/beatriz-rico-el-ser-humano-ha-fracasado-como-especie/http://caocultura.com/beatriz-rico-el-ser-humano-ha-fracasado-como-especie/

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Beatriz Rico (Asturias, 1970) es, para muchos, una cara conocida del mundo de la televisión. Su paso por programas como: El precio justo, Hugo, y series como Un paso adelante o A las once en casa, la catapultaron a una fama que, lejos de ser pasajera, la empujó a desarrollar otras facetas creativas de su vida, como por ejemplo, el cine. Durante más de veinte años de carrera como actriz ha rodado con algunos de nuestros mejores directores, como: Fernando Fernán Gómez o José Luis Garci. También ha hecho teatro, uno de sus trabajos más comentados en las tablas, Mejor viuda que mal casada, se estrenó en 2012 y sigue representándose a día de hoy. Mujer polivalente y curtida en la interpretación, en los últimos años ha encontrado en el rock, como intérprete, una de sus pulsiones menos desarrolladas. Pero la inquietud y pasión por vivir de Beatriz Rico no se limitan al plano artístico, si su tenacidad y trabajo ya son un referente para nuevas generaciones, además, en el plano humano, su compromiso moral y social con los más desfavorecidos marca la gran diferencia con respecto a otros artistas de su generación. Vitalista, inconformista y guerrera, esta avilesina de ojos verdes parece no haber dicho su última palabra y sigue creciendo y floreciendo, no solo como artista, sino también como persona.

(Entrevista)

 

— ¿De dónde sacas la energía para abarcar tantas cosas? Hace unos días estuviste en Polonia, antes de eso estuviste apoyando a las mujeres en huelga de hambre que se concentraron en Sol y también pudimos verte en la entrega de los Premios Fundal.

—Cuando haces las cosas que te gustan o te involucras en algo en lo que crees, no hace falta sacar la energía de ningún lado porque sale sola. Hay ciertas cosas que, si no las hiciera, me sentiría incompleta. Estar en la entrega de unos premios solidarios o apoyar a las mujeres de Sol son dos ejemplos. Pero también te digo que soy muy afortunada, porque lo cierto es que mi trabajo me permite tener mucho tiempo libre para mí y mi familia.

— “Rico and Roll” es el nombre de la banda de rock duro que lideras como cantante. A muchos les ha sorprendido esta faceta tuya. He tenido ocasión de verte cantar y la verdad es que desprendes mucha energía. ¿Lo utilizas como algo catártico? ¿Tenemos a Beatriz Rico, como cantante, para rato?

—El Rock es libertad. En los conciertos me siento totalmente libre, es una liberación de energía y adrenalina total. Poder cantar con una banda de Rock en directo es una de las sensaciones adrenalínicas más fuertes que se puede tener. Y sí, mirando el calendario y las ganas de la banda, tenéis Beatriz como cantante para rato.

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Fotografía: Víctor Frutos

 

— Imagino que, no solo dedicarte a lo que te gusta, sino poder relacionarlo y apoyar a otros proyectos que defiendes con denuedo debe hacerte doblemente feliz. Me refiero —por ejemplo— al festival “Rock contra el hambre infantil”, que además fue nominado a los Premios Fundal. Cuéntanos que te hizo sentir aquella experiencia.

—“Rock contra el hambre infantil”, al igual que el resto de proyectos solidarios en los que me involucro, me hacen sentir útil y completan el sentido de mi vida. La satisfacción cuando haces un buen trabajo es muy grande, pero cuando ese trabajo sirve para ayudar a alguien que lo necesita, la satisfacción es máxima. En “Rock contra el hambre infantil” había muchísimo trabajo de un montón de personas, mucha dedicación y mucha entrega. Nos merecíamos que todo saliera como salió y el premio de Fundal ha sido el colofón.

 

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Fotografía: “Alvisrock”

— Debutaste arrolladoramente como actriz en el año 1995, a las órdenes de Pedro Masó. Entre ese año y el siguiente llegaste a rodar cinco películas. Seguro que en esos inicios ni se te pasaba por la cabeza que veinte años después, y por tu personaje en la película Las hijas de Danao (Fran Kapilla, 2014), recogerías un premio a la mejor actriz.

—Tengo que corregirte: yo debuté a las órdenes de Antonio del Real en Los hombres siempre mienten, al lado de Gabino Diego. Lo cierto, y aquí no te voy a engañar, es que siempre pensé y tuve claro que mi carrera sería larga y me daría muchas satisfacciones, bien en forma de premios o del placer puro y duro de dedicarme a lo que más me gusta.

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— ¿Cómo es trabajar con Fran Kapilla?

 

—Siempre le estaré agradecida a Fran por permitirme abordar un personaje con un registro diferente a todo lo que había hecho antes. Fran fue valiente y arriesgado. Me alegro de no haberle fallado. Tiene muy buen carácter, es muy dulce, generoso, pero a la vez tiene totalmente claro lo que quiere y cómo lo quiere. Desprende un equilibrio y una serenidad que para un equipo de rodaje es importante.

 

— En una sociedad convulsa e injusta como la que vivimos ¿crees que el cine es lo suficientemente reivindicativo o debería serlo más?

—El cine hoy por hoy no puede ser más reivindicativo porque creo que todos entendemos que, tal y como está la situación, lo que prima es la taquilla, y actualmente la gente reclama comedias. Podemos ser reivindicativos desde otras muchas plataformas, aunque quizá con menos repercusión que el cine. Momentos convulsos, ya sabes. Todo llegará, y confío en que, no dentro de mucho haya un amplio abanico de argumentos en nuestras películas para todos los gustos, incluyendo a aquellos para los que los valores sociales ocupan un puesto importante.

 

Qué bello es morir es una comedia teatral que aborda el tema de la muerte y es dirigida por Esperanza Lemos. Ser protagonista de esa obra junto a Josele Román y Fran Antón, con guionistas como Antonia San Juan, Félix Sabroso y un largo etcétera, debe haber sido un privilegio. ¿Qué has aprendido de esta representación? ¿Cómo explicarías el mensaje de esta obra a las personas que todavía no la han visto?

—Lo cierto es que ha sido una experiencia terapéutica. Desde hace años me planteo el tema de la muerte con miedo y confusión. Ha sido estupendo poder tratarla desde el punto de vista del humor y la esperanza.

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— Para aquellos que no lo sepan, diré que eres miembro de la “Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género”, activista animalista y pro-Sáhara, además colaboras con “Médicos Sin Fronteras”, “Cáritas” o “Libertad para Palestina”. En el año 2010 acudiste al Parlamento de Bruselas para luchar por los Derechos de la Población Palestina. También eres Socia de Honor del Partido Animalista PACMA y embajadora de la fundación “Orange” para niños con autismo. Decir esto de una artista debería avergonzar a muchas personas que están en el poder. ¿Por qué crees que hay tantas cosas por las que luchar? ¿Qué nos ocurre como sociedad? ¿Estás completamente decepcionada del ser humano?

—No creo ser pesimista si digo que el ser humano ha fracasado como especie. Hemos fracasado. Por suerte, en mi vida he viajado mucho y he visto cosas terribles. Para mí, teniendo una cara conocida, es un deber moral el involucrarme y poder dar voz a quien no la tiene. Ten en cuenta que para mí hay veces que el ayudar es muy fácil, porque tengo la suerte de que me ponen delante un micrófono y puedo hacer llegar a la gente información o petición de ayuda que de otro modo sería imposible. Hay tantas fundaciones benéficas y ONGs porque los gobiernos no hacen su trabajo. Ojalá llegue un punto en que este tipo de ayuda social o humanitaria desaparezca porque no sea necesaria. Pero mientras lo sea, creo que es un deber de los que podemos considerarnos privilegiados el arrimar el hombro. Quiero decir, los que tenemos casa, una cuenta corriente en el banco y agua cuando abres el grifo. Eso para millones de personas son lujos inalcanzables.

 

— En Mejor viuda que mal casada protagonizas —y escribes— un espléndido y complicado monólogo que triunfa allí donde va. En él, además de narrar en clave de sátira y humor algunos aspectos biográficos, criticas algunas convenciones sociales, como por ejemplo, el matrimonio. ¿En qué factor o factores crees que radica el éxito de esta representación?

—Fundamentalmente en hablar a la gente de tú a tú. Es un personaje cercano del que enseguida el público se hace cómplice, porque cuenta realidades y miserias de nuestro día a día de manera directa y contundente. Siempre con sentido del humor. A la gente le gusta la identificación y sentirse parte del espectáculo, y por supuesto, reírse. Era un riesgo el hecho de tocar el tema del sexo de un modo tan directo, porque es algo que en los monólogos parece estar reservado exclusivamente para los hombres. Pero a la gente no sólo no le ha molestado, sino que les ha gustado. Y eso para mí, como mujer, es un logro.

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— A raíz de esta experiencia ¿piensas volverte a exponer ante el público con algún otro monólogo, teniendo en cuenta la presión y el desgaste que conlleva? Y sobre todo, ¿Te has planteado escribir un libro?

—De hecho, estoy a punto de estrenar Antes muerta que convicta, monólogo en el que también he contado como en el anterior con la colaboración del cómico Salomón y de la actriz y directora Pepa Rus. Yo no lo veo como un desgaste, lo disfruto muchísimo. De hecho, te diría que es hasta cómodo y muy gratificante, ya que en el escenario tengo una libertad que, obviamente, no puedes tener cuando compartes tablas con otros compañeros y un texto cerrado de un autor. Me encanta escribir y el libro es una cuenta pendiente. De hecho, creo que tengo ya un pequeño esbozo en mi cabeza.

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— ¿Qué piensas de la realidad política que vive en la actualidad España?

—Triste y decepcionante.

 

 

— ¿Tienes alguna idea para mejorar las cosas?

—Sobre esto podríamos estar hablando horas y no me gusta meterme en política, solamente me quejo cuando veo injusticias o cosas mal hechas, porque callarme sería ser cómplice. A grandes rasgos, falta humanidad, generosidad, empatía. Falta mirar al prójimo como un igual, como si nos estuviéramos mirando en un espejo.

 

— ¿Qué consejo darías a esas jóvenes que quieren ser actrices pero ven un futuro incierto?

—Que a día de hoy, en cualquier profesión el futuro es incierto. Que peleen por lo que quieren, porque pocas cosas hay mejores en esta vida que dedicarte a lo que te dicta tu vocación. Es un pasaporte a la felicidad. Pero que no naden contracorriente. Es importante saber interpretar las señales de tu corazón y tu intuición.

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— No todas las actrices pueden presumir de haber sido musa de Fernando Fernán Gómez. ¿Qué supuso para ti ganarte su confianza y qué le aportó a esa joven veinteañera que llevaba una maleta llena de sueños?

—Fernando, aparte de darme un prestigio que fue importantísimo, me dio credibilidad ante mí misma y autoestima. Yo tenía, y sigo teniendo a veces, inseguridad. Me martirizo mucho con las cosas que considero que no están hechas de un modo casi perfecto. El día en que me di cuenta que Fernando apenas me dirigía y yo me acerqué a él bastante asustada y le pregunté el porqué, y él me contestó: “Si no te digo nada, es que está bien”, ese día para mí marcó un antes y un después como actriz. Podía confiar en mí misma. Si lo decía Fernando, tenía que ser verdad.

— ¿Cuál es tu filosofía de vida?

—Descansar mucho. Trabajar en lo que me gusta. Hacer deporte. Leer, leer, leer. Emplear mi tiempo con la gente a la que quiero. Ayudar en lo que puedo e intentar tratar a los demás como me gustaría que me traten a mí. Intentar ser más paciente y aceptar que hay cosas que, incluso siendo imperfectas y dolorosas, son necesarias.

 

— ¿Qué le pides al futuro? A nivel personal y a nivel social.

—Me encanta que me preguntes por el futuro a nivel personal, porque cuando te dedicas a esta profesión, siempre que te preguntan por el futuro te están preguntando por tus aspiraciones profesionales, y a mí, mi trabajo me hace feliz y me complementa, pero no es lo más importante de mi vida. A nivel personal, como madre que soy, ver a mi hijo sano, feliz, buena persona y con las ideas claras. A nivel social, no tengo ninguna aspiración, he pasado épocas mejores, épocas peores, y me adapto sin dificultad. En el plano profesional, seguir disfrutando con cada nuevo trabajo como lo estoy haciendo hasta ahora. Esto es una carrera de fondo y ya, puestos a pedir, un musical en Gran Vía y una película con 8 nominaciones a los Goya.

 

— Y ya para terminar, una conclusión.

—Soñar es gratis y muy satisfactorio cuando sabes que, si persistes, esos sueños se acaban cumpliendo.

Más información sobre Beatriz Rico en su página oficial:

http://www.beatrizrico.es/

 

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Rodrigo Cortés en la librería Bartleby de Valencia.                                                                Fotografía: José Antonio Olmedo

Entrevista publicada en Caocultura:

http://caocultura.com/rodrigo-cortes-solo-queda-la-quimera-de-conocerse/

 

Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Orense, 1973), es uno de los directores de cine español con mayor proyección: su trayectoria fílmica, con tan sólo tres largometrajes, ha conseguido romper moldes y erigirlo como uno de los valores consagrados entre los cineastas internacionales de su generación. Rodrigo, además de ser director, guionista, montador y compositor, es también escritor. Con motivo de la reciente presentación en la librería Bartleby de Valencia de su tercer libro, Dormir es de patos (Delirio, 2015) –un libro de aforismos en el que no todo es lo que parece–.

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—Bienvenido, Rodrigo. ¿Qué te parece si, aprovechando la polivalencia de tus múltiples inquietudes, y sin olvidarnos del aforismo como pretexto, hacemos una entrevista multigenérica y llena de humor?

—Deposito en ti toda la responsabilidad de mi fracaso…

—Parece que, a día de hoy, el humor es la actitud más razonable ante tanto desorden, parece que la comedia conecta más fácilmente con un público necesitado de realidades menos agresivas. ¿Crees que Dormir es de patos provocará esa desconexión de la realidad en el lector? ¿Lo venderías como analgésico de efecto placebo?

—Dormir es de patos se toma poco en serio a sí mismo, que es su única oportunidad de alcanzar al lector con mediana eficacia. Su propósito no es aleccionador, elude la invectiva, y sus delirios, en forma de antiaforismos, semicuentos, breverías o pedradas, buscan, por encima de cualquier propósito, detener el cerebro del lector y hacerle dar una vuelta a la manzana. Cuando eso sucede y la respuesta es una risa, se escucha una campanilla en algún lugar de la casa.

 

 

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Cubierta de “Dormir es de patos”, Delirio Editorial (2015)

—Si, desde el punto de vista de un currante nato como tú, dormir es de patos, ¿cómo definirías «no dormir» desde el punto de vista de un vago?

—Como el dulce preludio al próximo sueño.

 

—El aforismo parece diseñado, por su brevedad, para el autómata urbanita del siglo XXI: nanoliteratura para nanopensadores; sin embargo, las atómicas cápsulas de Dormir es de patos, al descomprimirse en el interior de los lectores, pueden expandir una carga venenosa que, además de divertir y entretener, induce a reflexionar. ¿No es contradictorio en sí mismo?

—No estoy seguro de recordarlo todo, así que la respuesta, por si acaso, es «sí». Las bombas de mano de Dormir es de patos comprimen mucha masa en poco volumen, pero la masa permanece. Una vez explotan, el contenido vuelve a ocupar espacio en la habitación

 

—«Resta ovejas si quieres despertarte», dices en tu libro. Ese principio antagónico de darle la vuelta al calcetín del cliché parece que es el fundamento básico de la especulación. Llevamos diez años dando credulidad a la venta de humo, nos han hecho creer que ciento volando es mejor que pájaro en mano.

—Es que es mejor. ¿Para qué coño quieres un pájaro en la mano? Uno de los delirios del libro reza: «Sé paradójico, no contradictorio». La paradoja, como la exageración, permite ver la realidad; hay que cambiar el punto de vista, ponerse detrás del David y ver qué tal se las apañó en esa zona Miguel Ángel.

 

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Fotografía: José Antonio Olmedo

—Algunos consideran que el gremio de los artistas compone una contracultura que es capaz de frenar, por lo menos algo, la viral ideología del voraz capitalismo. ¿Rebelarse vende?

—Reza también el libro: «El mundo está bien; cambia tú». Todo es sistémico, también la rebelión; sólo queda la quimera de conocerse, despojarse de lo que uno no es y tratar con cariño lo poco que quede.

 

 

—Tanto en el cine, como en la literatura, has demostrado desenvolverte muy bien en las distancias cortas, Yul (1998), 15 días (2000), A las 3 son las 2 (2013) y, ahora, Dormir es de patos. Parafraseando al gran Carlos Marzal, ¿crees que «si los hombres tuviésemos la regla, competiríamos entre nosotros por ver quién la tiene más larga»?

—Nos pasaríamos el día quejándonos. Como las mujeres, por otro lado; la única igualdad que funciona es la de facto.

 

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Fotografía: Xavi Olmos

—Leyendo tus aforismos, antiaforismos o balas, he advertido mucha poesía en ellos. De hecho, algunos, muy divertidos, son directamente estrofas, como: «De la charca el limo contemplando / las noches pasaba, / cantando del agua debajo, / la puta la rana». ¿Podremos ver algún día en las librerías un libro de poemas de Rodrigo Cortés?

— ¡No como esos! (risas). Cuando escribo: «Lo que tiene que ser chungo / no es el hambre como premio / ni es el frío como rumbo; / es decir que eres bohemio / y vivir en el segundo», no hago poesía, sino simple rima. Hay, seguramente, más poesía en propuestas como «La noche se detuvo por el Este», «Habla más bajito para que pueda oírte», «El pasado es otro país» o «Tanto por deshacer…». O –de una manera menos lírica– en « ¡A la de tres, todo igual!». Las rimas son sólo coplillas que funcionan como parada y fonda en el ritmo de lectura, a modo de ilustraciones satíricas. Pero me interesa mucho la poesía, sí, que no define el mundo pero lo desvela.

 

—Daniel Sánchez Arévalo, Julio Medem, Elio Quiroga, son directores de cine que, recientemente, han dado el salto a la novela, y con bastante éxito. ¿A qué crees que se debe este fenómeno? ¿Te identificas con ellos?

—No estoy seguro de que haya ningún fenómeno. Un autor, por encima de todo, procesa su ubicación en el mundo y la vuelca en forma de mirada: la herramienta es lo de menos, con tal de que la domine. Fernando León y Cuerda son estupendos escritores. Gonzalo Suárez, por descontado. No hay ninguna novedad.

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Fotografía: Xavi Olmos

—«Tratar de hacer una película por ti mismo y sin dinero es la mejor escuela a la que puedes ir»: esto fue lo que dijo Tarantino a sus estudiantes durante una master class en el Festival de Cannes. ¿La autocensura es un acicate para el autor a la hora de crear —tal como afirmó Berlanga— o un problema?  

—Las restricciones son, inevitablemente, un acicate para la creatividad, como lo son, desde un punto de vista menos deseable, las prohibiciones. La restricción, si se toma como disciplina deportiva, impone un marco, un lugar por el que empezar; el lienzo en blanco, en cambio, abre un paraje infinito e inabordable. Es cierto que, en cierto sentido –siempre en el terreno de la ocurrencia especulativa–, la censura es el terreno «perfecto» para la creatividad. Buñuel y Berlanga dudaban que, sin censura, pudieran volver a ser tan sugerentes y evocadores.

 

—Verbolario es un neologismo precioso que titula el espacio que mantienes a diario en la última página de ABC, un lugar en el que juegas con las palabras y desafías las leyes del ingenio en un «más difícil todavía» que parece no tener techo. ¿Qué autopsia le harías a una palabra como sursuncorda en tu sección?

— ¿A lo Moncho Borrajo? Nunca elegiría esa palabra así para Verbolario, pero vamos allá:

Sursuncorda, m. Personalidad de incontestable ascendiente cuyo

criterio, sin embargo, cuestiona tu madre.

 

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Fabio De la Flor y Rodrigo Cortés en Librería Barteby

 

—Después de leer Dormir es de patos, padezco aversión a los mazapanes (te advierto que yo era un «comesobras» disciplinado –como tú llamas a sus consumidores habituales–). ¿No crees que, si te hubieses posicionado ideológicamente en tus aforismos –algo que, a mi parecer, has evitado conscientemente–, hubieses conseguido el mismo efecto en el lector, convirtiendo o desarbolando más de una conciencia?

—Me mantengo, como dices, alejado del sermón y la monserga; ni siquiera me siento obligado a tener una opinión sobre nada, y mucho menos un juicio definitivo; no estoy seguro de mis propios criterios y me aburre la reacción instantánea al estímulo. No me interesa la militancia ideológica que divide el mundo entre los nuestros y los equivocados, y, si se me impusiera tal militancia, escogería el bando de los equivocados. Vuelvo a citar el libro: «Las certezas engañan».

 

— ¿Qué dirías a quienes llaman «subcultura» a la cultura y la tratan como tal?

—Que bien.

 

—En ocasiones has manifestado que no te gusta «la actualidad», algo muy lícito teniendo en cuenta los «valores» y la fugacidad que transmite. Imaginemos que la actualidad socioeconómica de España fuera el motivo de tu próxima película. ¿Qué es lo que más detestas de ese escenario y por lo tanto no pasaría del proceso de montaje?

—Concursante, mi primera película, define con alguna claridad esa mirada, que dista del veredicto. Me declaro confuso y desorientado, y me niego a hacer prospección sobre el futuro, sobre el que me siento tan pesimista en lo global como esperanzado en lo individual.

 

—«El mundo es un desfile si te paras tú», dices en tu libro. ¿Estás disfrutando ahora de ese desfile o andas metido en algún proyecto que nos puedas contar?

—Los proyectos no se cuentan, se sudan en silencio hasta que dejan de serlo.

 

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Fotografía: Jose Antonio Olmedo

Rodrigo Cortés debuta en 2007 como director de largometrajes con Concursante, película que recibió el premio de la crítica en el Festival de Málaga y por la que fue nominado a los Premios Goya 2008. En septiembre de 2010 estrenó Buried (Enterrado), protagonizada por Ryan Reynolds, un thriller en el que su protagonista lucha por sobrevivir encerrado en una caja de madera. El filme obtuvo el premio de la crítica en el Festival de Deauville y el de mejor película en L’Etrange Festival, además de tres Goyas. Rodrigo Cortés fue galardonado con el Premio Ojo Crítico de RNE en la modalidad de Cine el 10 de noviembre de 2010 «por formular una apuesta arriesgada, capaz de llevar al público al cine, a pesar de jugar al límite de las emociones; por convertir la escasez de recursos en un trabajo audaz y original, como ha demostrado en su película Enterrado». En 2012 rodó su última película hasta la fecha, Luces rojas, en la que dirigió a uno de los mejores actores de la historia del cine, Robert de Niro, junto con Sigourney Weaver y Cillian Murphy.

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Josep Pujol (a la izquierda) en un momento del rodaje de Beta.

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Con motivo de la presentación en el festival Madrid Premiere Week de “Beta”, el cortometraje de Josep Pujol (Barcelona, 1994) patrocinado por Gas Natural Fenosa, entrevistamos a su autor, quien ha tenido el placer de dirigir a los actores Malena Alterio y Alfonso Lara, además de contar con el apoyo de Jose Coronado, un trabajo que ya forma parte de la segunda edición de “Cinergía”.

 

Beta es un cortometraje dirigido y escrito por Josep Pujol y Paco Caballero. ¿Qué ha sido más complicado a la hora de aunar criterios, la elaboración del guion o el rodaje en sí?

Durante el rodaje, la cosa fue muy a la par. Yo iba escuchando los consejos de Paco, ya que para mí era una nueva experiencia y él conoce muy bien el oficio. Unimos fuerzas y, junto a todo el equipo, conseguimos sacar el rodaje adelante.

Beta se inscribe en la segunda edición del proyecto “Cinergía” una iniciativa de Gas Natural Fenosa de apoyo al cine español y a la concienciación social con referencia la eficiencia energética. ¿Qué sientes al unir tu nombre a un proyecto cinematográfico en el que han participado cineastas como Paco León, Santiago Segura o Isabel Coixet?

Siento que es un placer poder trabajar en un proyecto al lado de estos grandes directores y directora. Aunque se trate de cortos distintos, en el fondo, el mensaje que se transmite es el mismo. Estoy muy orgulloso de haber formado parte de este proyecto.

 

Como reciente ganador del certamen “Talento Cinergía” has gozado del apadrinamiento, ni más ni menos, que del actor Jose Coronado. ¿Qué ha significado para ti, sentirte arropado por uno de los grandes de nuestro cine?

Jose me ha ayudado a llevar el proyecto. Me ha dado consejos, apoyo y una gran ayuda.

 

Tener a tus órdenes a dos actores como Malena Alterio y Alfonso Lara, ambos con experiencia teatral, cinematográfica y caras conocidas de algunas series de televisión españolas, supongo que debe haberte facilitado las cosas como director, más incluso, tratándose de un guion con buena dosis de humor, ya que ambos actores cuentan con una vis cómica natural.

Trabajar con dos actores de la talla de Malena Alterio y Alfonso Lara sí facilita mucho las cosas. Ellos aportan un toque muy especial a sus diálogos que hace al espectador vivir con mucho realismo la identidad de sus personajes. Su afinidad por el humor crea una atmósfera en la cual sabes que disfrutarás sus historias.

La agencia Arena Media y la productora El Terrat han participado activamente en la producción de tu cortometraje. ¿Qué puedes decirnos al respecto?

Los dos han aportado los medios necesarios para sacar el corto adelante.

Me han dado su apoyo y confianza.

Ignacio, el personaje encarnado por Alfonso Lara, representa ese cliché de marido sedentario y obsesionado con el fútbol, mientras que Maite, el personaje de Malena, es la viva imagen de la esposa insatisfecha, frustrada y dispuesta a no dejarse arrastrar por la rutina. Ese “retrato social”, además de potenciar las posibilidades humorísticas de la historia ¿es una crítica contundente a lo más casposo y conservador de nuestra sociedad?

Para nada, es una crítica a un hombre que pasa de todo. Cuenta cómo su mujer decide poner las cosas en su sitio, pero no quiero relacionarlo con lo más casposo y conservador. Simplemente, es un matrimonio.

 

Una de las cosas que más llamó mi atención de tu cortometraje es la cuidada planificación. Teniendo en cuenta que el desarrollo de la película es casi por entero en interiores, la planificación es muy diversa: planos en movimiento, plano-contraplano, planos fijos, simétricos. ¿Hubo un consenso natural entre tú y Paco Caballero a la hora de planificar? ¿Alguna escena presentó una complicación especial en ese sentido? ¿O David Valldepérez, director de fotografía, tuvo la última palabra?

Bueno, para empezar, en todos los rodajes hay complicaciones, pero en este caso, la secuencia en la que Ignacio está subido en la escalera cambiando la bombilla fue quizás la más complicada en cuanto a planificación, ya que Ignacio cae de la escalera y situaciones así son difíciles de por sí. Aunque estoy muy satisfecho con el resultado final.

 

La elección de colores tierra como gama cromática más prominente en interiores, contrapuesta a la luminosa apuesta por el verde, en exteriores, me parece otro de los grandes aciertos del film. ¿Quisisteis trasladar ese contraste entre conflicto/liberación a la textura de las imágenes o fue una decisión estética?

Pensamos que sería una gran apuesta pensar en un contraste entre la vida dentro de la casa y la de fuera, donde ella es liberada.

¿Te consideras más guionista que cineasta? Cuéntanos cómo nació en ti la vocación de escribir.

Más bien una mezcla de ambos. Creo que mi vocación no nació, simplemente siempre estuvo allí, pero un poquito oculta. Y no sabría decirte con exactitud cuando pasó de ser un hobby a una profesión.

Y ya para finalizar, háblanos de tus próximos proyectos.

Proyectos reales, ahora mismo, no tengo ninguno a la vista. Aunque estoy escribiendo algunas cosillas, todo está en el aire.

 

 

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Josep Pujol es graduado Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales y Espectáculos por la Escuela Sant Ignasi de Sarrià, en Barcelona. Un joven talento al que deseamos lo mejor en esta carrera que ha comenzado con el cortometraje Beta, un debut que, sin duda, será el inicio de un gran recorrido.

 

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Con motivo de la reciente publicación de De la luz al olvido (Vitruvio, 2015), una antología poética que abarca un periodo vital de más de cinco décadas, el poeta valenciano Blas Muñoz Pizarro hace balance de un ciclo literario que recorre desde los poemas de juventud a la madurez, pasando por la plenitud y el reconocimiento.

 

Entrevista

Muchos aficionados a la poesía en Valencia, entre los que me incluyo, pensamos que este libro era necesario, no sólo abarca su amplia trayectoria como poeta, sino que incluye libros íntegros y un poemario inédito. ¿Cómo surgió la idea de editar este libro y por qué ahora?

Tras la escritura de En la desposesión, mi última experimentación formal, regresé, parcialmente al menos, al tono de La herida de los días con un nuevo proyecto: un poemario en endecasílabos blancos, en esa ocasión no con la estructura del soneto usada en “La herida…” sino con una serie de poemas, en endecasílabos también, sí, pero sometidos a la horma de las 20 líneas en cada uno de ellos. El verso final de uno era, a su vez, el verso inicial del siguiente: exigencias formales no gratuitas sino significativas. El proyecto pretendía desarrollarse en tres partes dedicadas, respectivamente, a la mañana, la tarde y la noche. En cada una de ellas, el yo lírico seguía el transcurrir del tiempo en doce poemas que se iniciaban en noviembre y finalizaban en octubre: la mirada (y la palabra) seguía la mañana, mes a mes, desde el amanecer hasta el mediodía, en un espacio exterior; la tarde, mes a mes, en el espacio interior de la casa; y la noche, mes a mes, en otro espacio interior: el de la propia conciencia. La primera parte concluyó, con el título de El paso de la luz (el poemario inédito que cierra De la luz al olvido), pero sólo pude escribir dos poemas de la segunda parte que no me satisficieron. Y del mismo modo que dejé de escribir en 1981 dejando una obra inacabada, La mirada de Jano, sin continuarla hasta muchos años después, he dejado de escribir desde hace dos años hasta ahora, al menos habitualmente. Ante este nuevo silencio, del que no sé cuándo voy a salir y que sólo interrumpo para escribir algún poema ocasional que me es solicitado, me planteo la posibilidad de esta antología: como si se hubiera cerrado un ciclo. De hecho, así es.

 

En el interesante prólogo que otro gran poeta valenciano, Sergio Arlandis, escribe para introducir al lector en sus poemas, comenta que es difícil adscribir su poética a etiqueta alguna, ¿se encuentra cómodo en esa tesitura o siente afinidad con alguno de los géneros, ya sea vanguardista o tradicional?

Es obvio que en mis lecturas iniciales, como les ha sucedido a todos, estuvieron los clásicos, Bécquer, Machado y Juan Ramón. Luego vinieron los poetas del ’27 más Neruda y Miguel Hernández, y algunos nombres del ’36, como Vivanco y, sobre éste y los demás, Leopoldo Panero. Y muchos de los ’50, claro. De los más jóvenes, fue una revelación Diego Jesús Jiménez, un año mayor que yo. Parece que con estos mimbres tenía que haber estado lejos de lo que estaba naciendo entre los “novísimos”, los autores de mi generación a quienes no conocía, y así fue en mis poemas iniciales y en La danza, un largo poema iniciado en 1965, que recojo en la antología. Sin embargo, cuando empiezo a escribir Naufragio de Narciso (1971-1973) ya tengo en las manos la antología de Castellet, publicada por Barral en 1970, y su influencia es rastreable en ese libro y en la primera parte del siguiente, La mirada de Jano, ya nombrado. Pero luego vino ese largo silencio de 26 años y cuando en 2007 escribo la segunda mitad de “La mirada…” mi voz es otra. ¿Con qué influencias? Con todas y con ninguna. En esos años de silencio ‒que coinciden con mis años de profesor de latín, tras mi salida de la banca‒ he leído mucho, he asimilado, además, a los poetas latinos, y lo he aceptado casi todo. No rechazo nunca un poema bien hecho en el que nunca me paro a diferenciar qué se dice de cómo está dicho. La forma del poema también es el contenido del poema. Por eso no descarto en mi obra ninguna posibilidad formal. Mi libertad es absoluta a la hora de escribir. Sin embargo, no me nace hacerlo en prosa y tiendo, como es natural si hablamos de verso y no de prosa cortada sin más ni más en renglones breves, a la métrica imparisílaba, en la que pienso sin esfuerzo, con naturalidad. Cuando digo “prosa cortada”, muy frecuente y distinta del verso llamado libre, no estoy descartando su validez poética: se trata únicamente de una cuestión de ritmo.

 

De la luz al olvido es un título bastante representativo en cuanto a que alude a ese camino de vida, arte y esplendor que recorre cualquier poeta a lo largo de su existencia, para después hundirse en la cruda realidad del olvido como trasunto de la muerte y el tiempo. Algo que sesga la pretensión humana de trascender y convierte en absurdo cualquier esfuerzo. ¿Ese planteamiento “realista” lo convierte en un poeta de la desolación?

Bueno, eso sería una etiqueta de las que habla Sergio Arlandis, ¿no? No lo sé. Tal vez sea excesiva la palabra “desolación”, al menos para definir mi obra. Yo no soy capaz de etiquetarme pero no me importa que lo hagan otros. Ojalá lo hicieran. Me explico: se añade, en mi caso, a lo ya dicho otra circunstancia que dificulta la tarea del crítico: mi “inexistencia” como poeta y mi ausencia en las antologías canónicas que han surgido durante ese tiempo. Después de Un siglo de poesía en Valencia, aparecida en 1975, en la que fui incluido por Ricardo Bellveser, nadie volvió a hablar de mí cuando pudo hacerse: mi primer libro no se distribuyó por enfermedad y fallecimiento del editor. Sólo tuvo una reseña, favorable pero una, en “Cuadernos Hispanoamericanos” (115, Nov. 1981). Ahora, desde hace seis años, la edición de once libros, seis de ellos de poesía en solitario, y la consecución de varios premios de alguna relevancia, han despertado cierto interés. Pero sigo igual: la distribución de mis libros, todos ellos premiados por instituciones oficiales, es prácticamente nula; las reseñas pueden contarse con los dedos de las manos: nadie me ha “clasificado” y, en consecuencia, casi nadie me ha tenido en cuenta, como es lógico. Y volviendo a la pregunta añado que coincido con su interpretación inicial. Pero se trata, como Vd. dice, de un “planteamiento realista”, sin patetismo alguno. Las citas que abren el libro tras el prólogo son explícitas. Baste una, la de mi admirado Manuel Álvarez Ortega: Del tiempo a la nada, de la rama a la piedra…

 

Es conocido que el libro que desencadenó el interés por la poesía en Jaime Siles, otro de nuestros ilustres poetas valencianos, fue Dios de un día (1962) de Manuel Álvarez Ortega, a quien rememora usted en una de sus citas al principio del libro. ¿Qué libro, qué verso o qué poeta —si es que lo ha habido— provocó en usted ese mismo despertar?

En la casa de mi niñez, muy humilde, había pocos libros, ninguno de poesía. Pero se conservaba un cuaderno de mi tío Víctor, quien, condenado a pena de muerte, sufrió años de cárcel después de la guerra. En él había poemas suyos y poemas ajenos, todos ellos de versos sencillos y emocionados, muy cercanos al sufrimiento de los pobres. Recuerdo una poesía que aprendí de memoria y cuyo principio aún puedo recitar. Se titulaba “Un duro al año”. Me resultaba maravillosa la música de aquellas palabras que intentaba imitar en mis versos infantiles. Muchos años después llegarían las lecturas y los autores que antes he citado, pero no despertaron una vocación que ya existía. Eso sí: me descubrieron que además del ritmo y la rima de los versos sentimentales y bienintencionados existía algo más, que se llamaba poesía. Fundamental en esto fue también para mí, como para Siles, Álvarez Ortega, aunque ya me llegó después, en 1971. En mi opinión, entre los autores vivos, él (junto con Brines, Gamoneda y Caballero Bonald) representaba, hasta su reciente fallecimiento, una de las voces más altas y más personales de la poesía en castellano, al menos en España.

 

Como diría David Acebes Sampedro, otro poeta y amigo que tenemos en común: «usted es un poeta de verdad», algo reconocible teniendo en  cuenta su trayectoria. Sergio Arlandis habla en su prólogo de la autenticidad como valor en alza pero también de la dificultad para distinguirla. ¿Qué factores cree usted que hay en su literatura que le permiten ser reconocido en ese aspecto?

Me alegra esa opinión pero no sé justificarla. Hay poemas en los que me siento reconciliado conmigo mismo a pesar de que el yo del poema es otro (una mujer estéril en Nana de tu ausencia, o un hombre mayor que contempla su casa vacía en La danza, poema escrito a mis veintipocos años, por ejemplo). No se trataría, pues, de la adecuación vida/escritura. Tal vez la respuesta esté en el binomio qué/cómo; es decir, en mi obsesión por darle a un contenido la forma que lo justifica; y al revés, claro. En una poética solicitada ya decía hace cuatro años lo siguiente hablando del poema: No es que no me importe qué se dice en él: es que sólo puede importarme lo que se dice si esta dicho como sólo puede decirse, si se cumple en mí (como lector de una obra ajena y como lector y corrector de mi misma obra, mientras la escribo) el estremecimiento del hallazgo, la fulguración del misterio, la salvación de su necesaria retórica, mejor cuanto menos visible. El lenguaje poético, transgresor por definición, debe salvar la realidad transcendiéndola, y depositarla, encendida, iluminada, en un  lector preparado. Y el primer lector es, tiene que serlo, el propio autor.

 

Quizá influenciado por su amor a la filología y el latín, usted escribió un primer poemario de corte culturalista, sin embargo, posteriormente en cada libro ha ido transitando caminos variados; aunque —como es lógico— ha mantenido el sesgo de autor, cada libro es diferente. ¿Le preocupa repetirse como artista, es inquieto literariamente o esa pluralidad de estilos forma parte de su razón de escritor?

Sí: cada uno de mis libros tiene un registro formal diferente. Y en cada caso hay una razón que lo justifica. Sería ocioso y largo extenderme ahora en explicarlo. Pero, sin excluir el propósito de no repetirme (al menos en lo que concierne a los últimos cinco libros, escritos en un breve plazo de cuatro años) prefiero creer que fui sincero cuando dije, en la poética antes citada, que “ante la página en blanco […] empiezo a ciegas, con la sola guía de una estrofa, de una métrica, de un ritmo… previamente e intuitivamente elegidos la escritura del poema.  De eso depende en gran medida que el texto asuma más o menos riesgos, que se rompa en aristas silenciosas o que fluya, sereno y discursivo; que se inserte más en una tradición poética que en otra. Eso no me importa. Luego, mientras escribo y corrijo, el milagro sucede si sucede, y el poema al concluirse se desvela y me revela.” Sucede, sin embargo, que, como dijo Eliot en un ensayo sobre Yeats (y recojo la cita de César Antonio Molina), “un poeta en la madurez de su vida, para evitar la autoimitación, tenía que seguir tres caminos: dejar de escribir del todo, una opción realmente drástica; repetirse con destreza y virtuosismo; o, finalmente, adaptarse y encontrar un modo de trabajar diferente”. Yo he ensayado ya los tres caminos, y en este momento me veo situado, espero que temporalmente, en el primero desde hace dos años, como también ha quedado dicho.

 

Una de esas pautas de autor que ha conservado a lo largo de los años, métricamente hablando, es la utilización de formatos clásicos como el romance, el madrigal o la décima; su escritura se edifica —genéricamente— sobre los cimientos del canon clásico, incluso teniendo en cuenta la rima consonante. Verso octosílabo, alejandrino y una predilección por el endecasílabo. Sin embargo hay un afán en sus versos por aunar lo clásico y lo moderno. Ceñirse a un corsé métrico aumenta el desafío del poeta, ¿tiene esto algo que ver con una aspiración por conciliar forma y fondo? ¿Cómo definiría usted esta tendencia?

Matizo: el romance no lo he usado, al menos en los poemas que he querido conservar. Tampoco he tanteado el madrigal clásico en silva rimada aunque sí poemas ligeros semejantes en el tono y el asunto. En Naufragio de Narciso el verso libre inicial se acercaba luego con frecuencia a la métrica imparisílaba. Y en En la desposesión los versos se rompen, se escalonan o se solapan sin dejar de ser endecasílabos o heptasílabos. En los libros de formato isométrico, en cambio, los constantes encabalgamientos difuminan o disimulan la acentuación rítmica. Puede decirse, sí, que en mi modo de hacer se unen clasicismo y modernidad.

 

En el primer bloque del libro titulado “Pecios”, encontramos breves poemas escritos entre los 16 y 21 años, poemas de adolescencia que a modo de restos de un naufragio van configurando un mosaico que denota una gran influencia de la Generación del 27. Miguel Hernández, Alberti, García Lorca, fueron lecturas determinantes y poetas a los que todavía homenajea. Sus primeros poemas cohesionan perfectamente con su poética posterior, puesto que ya representaba en ellos técnicas y pensamientos que más tarde desarrollaría, algo que me recuerda a Caballero Bonald, pero que sin embargo es atípico en la mayoría de escritores que escribieron de jóvenes y después triunfaron. ¿Qué tiene que decir usted al respecto?

He querido representar cada uno de esos años (de los 16 a los 21) con un poema. En una selección rigurosa hubieran quedado fuera pero mi deseo era dejar constancia de mi evolución, con sus tanteos iniciales y sus imperfecciones. Tampoco he eliminado poemas no logrados de mis dos primeros libros, para salvaguardar la cohesión del conjunto en cada uno de ellos. En cuanto a la presencia en esos breves y escasos poemas iniciales de técnicas y temas germinales de un desarrollo posterior (métrica, ritmo, estrofas; la luz, el paso del tiempo, el desamor, la ausencia…) es algo no buscado, pero me satisface que así sea, si así es.

 

No voy a preguntarle el motivo de ese silencio editorial que mantuvo usted durante veintiséis años porque eso es algo muy personal, pero llama mucho mi atención ese dilatado tiempo de espera en un autor, un periodo que, sin duda, sirvió para fraguar esa contundente obra, ese universo blasmuñozniano que a partir del año 2007 le llevó a ser laureado en repetidas ocasiones. Este hecho —probablemente— ha sido crucial en su trayectoria como poeta. Háblenos a cerca de lo que significó para usted esta etapa de su vida.

Es difícil de resumir: Yo trabajaba en la banca, con un pasado de militancia sindical difícil y con un futuro profesional incierto. Había estudiado Filología al mismo tiempo que trabajaba, ya casado y con hijos, y en 1981 decidí preparar oposiciones libres a Agregaduría de Latín. Fueron dos años de enclaustramiento total dedicado al estudio y alejado de la poesía y del mundo literario de Valencia, que tanto había frecuentado. En el verano de 1983, durante mi mes vacacional, oposité en Madrid y me convertí en profesor de Bachillerato. Mis primeros destinos, fuera de Valencia ciudad, y la entrega total a una profesión que me entusiasmó hicieron el resto: la poesía permaneció en mí como lector asiduo y al tanto de lo que iba sucediendo, pero se apagó totalmente como autor. En el año 2006 escribo unos poemas ocasionales en mi Instituto con motivo, primero, de la celebración del Día de la Mujer y, después, para despedirme en la revista del centro ante mi inminente jubilación. A finales de ese año, ya jubilado, me reúno con Joaquín Riñón, excompañero de trabajo, y con su amigo Vicente Barberá, y creamos la tertulia poética semanal que luego se llamará El limonero de Homero, integrada, además, por Antonio Mayor y Mª Teresa Espasa. Entonces vuelvo a escribir de forma regular y recupero, además, poemas antiguos. Eso fue todo. Sin misterios. Y sin dramas: Vivir es más fácil que escribir.

 

Desde la perspectiva del tiempo que su experiencia le otorga y como buen conocedor del mundo literario valenciano, ¿cree usted que la poesía que actualmente se escribe en Valencia goza de buena salud?

Sí. Y creo que siempre ha sido así, al menos desde hace un siglo. Pero sin excepcionalidad alguna: lo que opino sería extensible a cualquier otra zona geográfica de España. En nuestro ámbito (y voy a restringirlo aún más refiriéndome sólo a la poesía en castellano) ha habido en cada generación unas voces, pocas, que han ejercido su magisterio y han conciliado a tirios y troyanos (Miguel Hernández, Gil-Albert, Francisco Brines hoy…); luego están algunas voces más ya desaparecidas, tal vez de similar valía pero de reconocimiento menor del debido, a mi juicio (Vicente Gaos, César Simón, María Beneyto, José Albi, Carlos Sahagún, José L. Parra…), y otras voces de autores que perdurarán sin duda (Aguirre, Carnero, Siles, Talens, López-Casanova, Espasa, Bellveser… en una primera hornada, o Marzal, Gallego, Cabrera, Soler,… después). No se trata de acumular nombres porque cabría citar otros muchos y el listado sería casi interminable. Y, después, o también, muchos otros poetas de obra tan estimable como la de los anteriores (que los dioses me perdonen no haberles citado) y algunos jóvenes que están abriendo claramente las puertas de un futuro esperanzador. Por lo demás, todas las corrientes poéticas están representadas, de forma más o menos excluyente entre ellas. Por eso hay algunos compartimentos casi estancos, sobre todo en la ciudad de Valencia, no cerrados totalmente a su intercomunicación. Y todos ellos, en sus pequeñas y respectivas capillas sixtinas, en plena efervescencia de lecturas, de presentaciones o de tertulias con frecuencia coincidentes. Un panorama enriquecedor y, con frecuencia, agotador para quienes quieren asistir o participar.

 

En el año 2011 publicó su relato La caracola que fue ganador del Primer Premio de Relatos del VII Concurso Literario de la UDP Madrid (2007). A pesar de tratarse de un relato poético ¿qué singularidad le brinda la poesía que no le ofrece la prosa?

Soy lector de narrativa, más de breve que de larga para la que no tengo paciencia ni tiempo, pero no me siento narrador. La caracola era un relato escrito en mi juventud que releí al regresar a la escritura. No me disgustó. Lo reescribí con muy pocas modificaciones, necesarias para rebajar su excesivo lirismo, y lo remití a un certamen cuya importancia ignoraba (a pesar de ser uno de los mejor dotados en aquellos años en España) porque estaba restringido a personas mayores. Luego supe que entre los casi quinientos participantes había una docena de nombres conocidos. Ganó el primer premio y se editó ese mismo año, 2007, junto a los otros siete finalistas en un volumen colectivo. En la edición del 2011 volvió a publicarse, esta vez en solitario, en la colección “Breviarios: Raíces de Papel”, ilustrado con montajes fotográficos de Carlos B. Muñoz. Forma, por eso, parte de mi ficha bibliográfica, pero ha sido un accidente aislado en mi obra. La poesía no me exige una hoja de ruta, esa preparación previa que debe preceder a la escritura de un texto narrativo. Aún así, no descarto volver a la narrativa breve. De hecho he transitado, ocasional pero cómodamente, por la escritura de microrrelatos.

 

Y ya para finalizar, ¿qué consejo daría a esos escritores invisibles o poetas que no llegan a grandes editoriales, a grandes distribuidores y siguen escribiendo y participando —a pesar de todo— en concursos que nunca ganan?

No me atrevo a aconsejar mi propio camino a otros. Yo mismo no sé cuál es la razón que lleva a un jurado a elegir un poema entre docenas o entre cientos. Cada jurado es distinto, incluso puede serlo en el mismo premio de una convocatoria a otra, y sería agotador establecer una estrategia para ganar. Diría que hay que creer en la propia obra desde la humildad de saber que podemos y debemos mejorarla. E insistir si creemos en ella. Aparte de esto, los premios honestos (que los hay) no te llevan a “grandes editoriales” y, mucho menos, a “grandes distribuidores”. En mi caso, así es. Otro camino, no seguido por mí y más aconsejable, sería el de hacerse visible, en el entorno real y en el digital. Y eso, con trabajo, con rigor, con paciencia, sin prisas: la juventud tiene un futuro que, a  mi edad, es envidiable.

 

Información sobre Blas Muñoz Pizarro

Blas Muñoz Pizarro es profesor de latín. Licenciado en Filología Hispánica. En 1971 obtuvo el Premio Nacional de Poesía «José Antonio Torres». En 1975 fue incluido en la antología Un siglo de poesía en Valencia, del antólogo Ricardo Bellveser. Publicó en 1981 el poemario Naufragio de Narciso (1971-1973) becado por el Ayuntamiento de Valencia. Ha permanecido luego en silencio editorial hasta el año 2007, en el que reinicia su obra literaria. Finaliza entonces La mirada de Jano, Premio de Poesía “Paco Mollá” 2008 del Ayuntamiento de Petrer.

En estos últimos años ha sido reconocido con numerosos galardones, entre ellos, por citar algunos de los más relevantes, los primeros premios de los certámenes “Pedro Antonio de Alarcón”, “Fray Luis de León”, “Memorial Bruno Alzola García”, “Alfambra”, “Alcaraván”, “Maxi Banegas”, “Villa de La Roda”, “Amigos de La Herradura”, “Ciudad de Archidona” o “Laguna de Duero”…, y ha sido finalista y accésit de los Premios del Tren 2008 “Antonio Machado” de Poesía. Ha sido igualmente finalista, en certámenes para libros, del Premio Fundación Loewe de Poesía (años 2008 y 2010), y de los Premios “Jaén” (2010), “Ciudad de Badajoz” (2010, 2011 y 2012), “Dionisia García-Universidad de Murcia” (2011), “Ciudad de Mérida” (2011) y “Bienal Provincia de León” (2012).

En El limonero de Homero (2010), El limonero de Homero II (2011) y El limonero de Homero III (2012), libros compartidos con sus cuatro compañeros de tertulia literaria, reúne algunos de sus poemas premiados. Además de los libros ya citados, sus últimas publicaciones son: el poemario El que silba entre las cañas, Premio “Poeta Juan Calderón Matador” (2010), el relato La caracola (2011), Primer Premio de Relatos del “Concurso Literario de la UDP 2007”, La herida de los días, Premio de Poesía “Miguel Labordeta 2010” del Gobierno de Aragón (2011), Viva ausencia, Premio de Poesía “Ernestina de Champourcín 2010” de la Diputación Foral de Álava (2011), La mano pensativa, Premio del XXVIII Certamen de Poesía “Ángel Martínez Baigorri” (Lodosa, 2012),  En la desposesión, XV Premio “Flor de Jara” de la Diputación de Cáceres (mayo de 2013) y, por último, De la luz al olvido. Antología personal (1960-2013) [Ediciones Vitruvio. Madrid. 2015].

 

. Con Viva ausencia y La herida de los días ha sido, respectivamente, finalista y ganador, en la modalidad de poesía, de los XXII Premios de la Crítica Literaria Valenciana (2012).

 

Publicado en la revista La Galla Ciencia:

http://www.lagallaciencia.com/2015/12/de-la-luz-al-olvido-de-blas-munoz.html?spref=fb

josé coronado

 

Evento: Cinergía

Patrocinador: Gas Natural Fenosa                                

Localización: Teatro Victoria Eugenia, San Sebastián (España)

Fecha: 9/7/2014

Redactor enviado/entrevistador: José Antonio Olmedo López-Amor

Persona entrevistada: Jose Coronado (actor)

Jose Coronado (Madrid, 14 de agosto de 1957) es uno de nuestros actores más emblemáticos. Un todoterreno de la interpretación curtido tanto en televisión, como cine o teatro. Una persona sensible que ha colaborado en proyectos solidarios promovidos por “Ayuda en Acción”. Un galán de cine ganador del Goya al mejor actor. Actualmente ha triunfado en televisión con la serie “El Príncipe” y hemos podido entrevistarlo a raíz de su participación en el proyecto cinematográfico “Cinergía” promovido por la energética Gas Natural Fenosa.

Entrevista

 

-El proyecto que patrocina Gas Natural Fenosa y que nos ha reunido aquí es CINERGÍA (Cine & Energía), una propuesta voluntariosa que apuesta por la cultura, en este caso por el Cine. En otros países, como Francia, la cultura supone la tercera fuente de ingresos del país. Sin duda, un ejemplo a seguir; considerar la cultura como inversión y no como gasto. ¿Cree usted que esta iniciativa es buena y que debería cundir el ejemplo en otros inversores, tanto públicos como privados, para impulsar una industria llena de talento como es la de nuestro cine?

Me parece una iniciativa estupenda, ojalá cundiera el ejemplo. Gas Natural Fenosa lleva años apoyando al cine, patrocinando Festivales, colaborando con la Academia de Cine a llevar el cine hasta donde no llega, no olvidemos que hay muchísimos pueblos y ciudades que ya no tienen salas, y me parece que es necesario que el cine Español recorra el país y lo pueda ver la gente, es cultura. El cine además de ser una industria que da trabajo a muchísimas gente, es una forma de entretener, es una forma de contar las cosas que nos ocurren, las que nos han ocurrido.

Hace unos días, nuestro querido Juan Antonio Bayona, estuvo muy lúcido en un artículo “Pompeya en Toronto” que refleja perfectamente la pasividad de nuestro gobierno ante esto. Da mucha pena ver como muchos rodajes se van a otros países donde los tratamientos fiscales son favorables. Eso denota la falta de cariño a nuestro cine, a nuestro arte, en definitiva a nuestra cultura.

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/28/actualidad/1403972824_805549.html

 

-Usted es uno de los mejores actores de su generación que, sin duda, está llamado a convertirse en el nuevo Paco Rabal o Fernando Rey. A pesar de tener una carrera dilatada tanto en Cine, como en Teatro y Televisión, parece que su personaje de Santos Trinidad encarnado en la película “No habrá paz para los malvados” de Enrique Urbizu, ha  supuesto un antes y un después en su carrera como actor. Urbizu descubrió su faceta como villano en películas anteriores, como La Caja 507 ¿piensa usted que ese cambio de rol le ha dado la oportunidad de ofrecer al gran público otros matices de su talento interpretativo? ¿O simplemente este momento dulce de su carrera se debe a una madurez adquirida que anuncia interpretaciones cada vez más memorables?

Muchas gracias. Esa película, ese personaje, Santos Trinidad, fue un regalo maravilloso que me hizo Enrique Urbizu.

He tenido muchos premios, me ha dado muchas satisfacciones y ahí queda eso, una película rotunda, Urbizu en estado de gracia.

El resto pues yo creo mucho en el trabajo, trabajo y trabajo.

 

-En el proyecto Cinergía, ha colaborado como actor en el corto titulado “Domonic” de Juan Cruz. Una historia que narra la incompatibilidad de la tecnología y el ser humano a la hora de informatizar nuestras vidas. ¿Qué piensa de esa tendencia tecnócrata que aboga por una automatización a escala total de nuestras vidas? Es decir, depender impulsivamente de los avances tecnológicos en lugar de utilizarlos para mejorar nuestros recursos y confort? Y sobre todo ¿cómo ha sido la experiencia de rodar con Juan Cruz?

Trabajar con Juan Cruz ha sido muy fácil y ya teníamos ganas el uno del otro, aunque haya sido en un corto pero ¡ya hemos roto el hielo!

En cuanto a las tendencias tecnócratas, pues yo soy más de encender y apagar la luz desde un interruptor, abrir un grifo con la mano, subir y bajar la persiana cuando me moleste el sol. Que esté todo programado no me da mucha seguridad, tranquilidad… sobre todo después de hacer este corto, ya me lo dirá Vd. después de verlo.

 

-No todos los actores de cine que han incursionado en la televisión han tenido éxito, sin embargo, en tu caso es todo lo contrario. Primero fue la serie “Brigada Central”, después “Hermanos de leche” “Periodistas” y ahora “El Príncipe”. ¿Cómo explicas esa conexión con el público? Y sobre todo ¿Crees que la televisión, como medio de sustento, está siendo cada vez más importante para los actores españoles?

La ficción española pasa por un momento muy dulce, bueno, yo soy un defensor de ella desde el principio, empecé con Pedro Masó en la mítica “Brigada Central” y luego vinieron tantas otras, siempre he apostado por ella y me ha gustado mucho el medio.

En la actualidad tenemos éxitos en todos nuestros estrenos televisivos, tenemos talento delante y detrás de las cámaras. Unos buenísimos guionistas, técnicos estupendos y compañeros que antes no querían ni acercarse ahora trabajan felices en las series, no creo que nadie rechace un buen proyecto de televisión. Los técnicos y los actores, ahora mismo se mueven en los dos medios,  en el cine y en la televisión.

 

-Uno de los valores que intenta transmitir la empresa Gas Natural Fenosa en este proyecto, es concienciar a las personas de lo importante que es hacer un consumo responsable de la energía, sin duda, algo a tener muy en cuenta si queremos preservar la sostenibilidad de los recursos naturales del planeta.  ¿Qué opinión tienes de la postura adoptada por Jordi García Tabernero (director general de Comunicación y Gabinete de Presidencia) al liderar con pasión y determinación una propuesta tan renovadora?

Como ya he comentado antes, Gas Natural Fenosa y en especial Jordi García Tabernero,  tiene desde hace años un claro compromiso con la industria del cine en España. Esta trayectoria le ha reportado numerosos reconocimientos y ha supuesto un gran impulso en su reputación. Esta aceptación ha motivado a la compañía a lanzar este nuevo proyecto CINERGIA que permite aunar su compromiso con el cine y la difusión de la eficiencia energética.

 

-¿Nunca ha sentido la necesidad o la tentación de ponerse tras la cámara y dirigir una película? Algo que han hecho colegas suyos de profesión, como Antonio Banderas o Achero Mañas.

Pues por ahora no, la verdad es que me han hecho propuestas, pero yo creo que para dar ese paso tienes que tener la necesidad de contar una historia, si llega ese momento pues lo haré. La técnica creo que la tengo, después de tantos años… y rodeado de un buen equipo.

 

-Cómo ve y qué opina del futuro del Cine español

Pues me gustaría verlo con mucha vida, lo veo con mucha vida y mucho talento. Tenemos talento para exportar, pero necesitamos que nos cuiden en casa.

 

-Sabemos que uno de sus últimos trabajos ha sido la película “Betibú” de Miguel Cohan, una coproducción hispano-argentina que es una adaptación de la novela de Claudia Piñeiro y en la que comparte protagonismo con Alberto Ammann y Mercedes Morán. ¿Podría contarnos alguna anécdota del rodaje y comentarnos cómo ha sido el trabajo y la convivencia tanto con el reparto como con su director?

Siempre es interesante ir a Argentina a rodar, no es la primera vez, y espero que no sea la última. Te hacen sentir en casa. El encuentro con Miguel Cohan fue en España, para preparar el personaje y durante el rodaje fue estupendo. Además me encanta la carne…

 

-Y para terminar, háblenos de sus próximos proyectos

Seguir con la segunda temporada de “El Príncipe”, con Fran, personaje con el que me siento muy cómodo.

Estrenar “Fuego”, dirigida por Luís Marías que rodamos en Bilbao el pasado enero, sobre el conflicto de ETA.

Hacer una pequeña colaboración en la próxima película de Enrique Urbizu, y seguir trabajando.

cartel zinemaldía

david acebes foto

Hace ya bastante tiempo que un tal David Acebes (Valladolid, 1976), funcionario de profesión y poeta por vocación, llamó mi atención como lector, tanto por sus versos, como por sus artículos. Y es que este joven vallisoletano (a quien yo aconsejaría como candidato a postnovísimo al propio Luis Antonio de Villena para incluirlo en alguna de sus futuras antologías) dedica su talento literario tanto a la poesía (Trópico azul…, 2004), como al periodismo (La Columna de Sebastián, El Cotidiano). Su poemario Trópico azul…, ­cuyos puntos suspensivos aluden a Rubén Darío,­ fue merecedor (ex aequo) del II Premio Jóvenes Poetas de Valladolid; pero además de eso, ya desde la alusión al poeta nicaragüense contenida en el título, revela el carácter referencial de una metodología literaria que compone mediante analógicas coordenadas, un sendero que tiene una gran cualidad; al mismo tiempo que ilustra, nos conduce a nuevas preguntas. Y es que, esa es una de las mejores cualidades de Acebes, vislumbrar conexiones invisibles y formar, a partir de ellas, un renovado discurso literario.

Su faceta periodística, da buena cuenta de una vasta erudición forjada a golpe de lectura. Bajo un criterio diverso, su lúcido y mordaz ojo crítico, camina entre lo clásico y lo moderno, blandiendo siempre una filosofía cultural tan atemporal como crítica. De ahí el apelativo providenzal. Providencial, por lo necesario de un discurso tan neutro como autocrítico, y provenzal por su apuesta por lo clásico, tanto en fondo como en forma; Acebes es un trabajador de la métrica —en lares poéticos— y no desdeña algo tan calumniado como «ofensivo» en ciertos lares, la rima.

Son muchas las razones que revitalizan y ponen de actualidad la obra literaria de David Acebes. Además de pertenecer activamente al Movimiento de Escritores Pro Derechos Humanos, ­promovido por la institución valenciana Ateneo Blasco Ibáñez­, entidad con la que participó en su I Congreso celebrado en la Universidad de Valencia; ha visto recientemente publicada su ponencia Derechos Humanos y Medios de Comunicación en la colección Líderes de la palabra (Ediciones Ateneo Blasco Ibáñez, 2014).

En el año 2.006, David Acebes participó en la Campaña de Cruz Roja «La diversidad, nuestra mejor opción», con los poemas Autorretrato —écfrasis del collage Happy together de Yugo Minami (Japón) y Pilar Beltrán (España)—­, Encuentro —­écfrasis del acrílico homónimo de Bass Wane (Senegal)— y Hola, Hello, Ciao, Bonjour —écfrasis de la obra del mismo título de Maricarmen Maglieri (Argentina)­—.

En 2.012, participó con Las mil y una heridas en el libro Latidos contra la violencia de género, con Animula, Vagula, Blandula y Futuro simple en la Antología Voces sin fronteras II (Editorial Alondras, Canadá) y No me digas que parezco un pez en la Antología del Primer Concurso Internacional de Poesía «Órbita literaria».

Son ­—para su juventud—­ muchos los éxitos y considerable el progresivo reconocimiento de este autor tan singular; posee una hoja de servicios en pos del Arte que va aquilatándose con el tiempo, pero de entre todas sus destacables aportaciones a la Filosofía y el Verso, he decidido seleccionar dos de sus más recientes logros como pretexto de actualidad para entrevistarlo: ganar el 1º premio del I Certamen de Poesía Social La Alpujarra-Antonio Ferrero, y ganar el 2º premio en la modalidad «Jorge Manrique» del VII Certamen Nacional de Poesía Jorge Manrique; que no es poco.

DAVID ACEBES

—El pasado 20 de septiembre de 2014, en la localidad granadina de Albuñol, usted recogió el 1º premio del Certamen de Poesía Social La Alpujarra­-Antonio Ferrero. Su obra titulada Diario de un poeta… cabreado, escrita en décimas satíricas, consiguió ser «un reflejo, coloquial y poético, de un sentimiento que está en la calle», como dijo usted posteriormente al diario El Norte de Castilla. Teniendo en cuenta la tendencia que actualmente predomina, una poesía blanca, libre y prosaica ¿Cree usted que (paradójicamente) parte del éxito del poema, radica en haber apostado por una estructura tan clásica como la décima, formato predilecto de algunos poetas de la Generación del 27 como Gerardo Diego y Jorge Guillén? Y más aún, ¿considera que la elección de la rima consonante enfatiza más su discurso poético y contribuye así a inocular con mayor eficiencia el «veneno» del poema en el lector?

—En efecto, el epigrama clásico, el poema breve y satírico, ha sido utilizado desde siempre por los poetas mayores de nuestra historia literaria (Quevedo, Góngora, Lope de Vega). Sin embargo, últimamente, este tipo de poesía ha sido muy denostada. Parece como si el poeta de hoy tuviera que ser o trascendente y metafísico o ser aparentemente mundano. Mi intención es conjugar en mi obra ambas vertientes. Ser, como quería Miguel Hernández, viento del pueblo.

El título de mi poema escondía un homenaje al Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez, que ya en 1986 había sido desmitificado por Jon Juaristi con su Diario de un poeta recién cansado. Por lo tanto, la elección del título alude a esa doble vertiente. Lo que empezó siendo poesía pura (Diario de un poeta…) acabó siendo cortada por el hacha de la realidad, lo que hizo que me convirtiera en un poeta (… cabreado).

Por otro lado, al ser vallisoletano, reconozco como uno de mis maestros a Jorge Guillén, el cual modernizó, aportando savia fresca, esta estrofa clásica, que por su brevedad y sencillez se ajusta perfectamente al molde de lo satírico. Utilizar esta estrofa es de alguna manera una forma de homenaje. Curiosamente, en Homenaje —uno de sus libros— utiliza el mismo tipo de glosa (Al margen de…), que utilizo yo en mi poema. Lo que ocurre es que él lo hace «al margen de» sus poetas preferidos y yo lo hago «al margen de» titulares en periódicos digitales, que dan a mi entender una visión exacta y a tiempo real de la actualidad. Asimismo, no puedo negar que el empleo de la rima consonante facilitara la lectura de mis poemas, pues creo que —si uno trata de escribir poesía social— es acertado utilizarla para de esta manera llegar mejor al lector.

—El Ateneo Cultural de la Alpujarra (Granada), es una de las instituciones literarias españolas que defienden con notoriedad los Derechos Humanos. Como autor, es conocido su compromiso con esta causa a través de diferentes asociaciones de artistas. ¿Cree usted que los poetas ­y más —en los agitados tiempos que vivimos— están obligados «moralmente» a escribir poesía social? Es decir, ¿cree que todo aquel que dice llamarse «poeta» debe descender de su torre de marfil y prestar su arte al servicio de los más desfavorecidos? ¿O piensa, por el contrario, que el Arte hace tiempo que perdió su condición intervencionista, y por ello, resulta una utopía pensar que los artistas ­—al menos en parte—­ puedan cambiar el mundo?

—Decía Gil de Biedma que sus compañeros de generación eran unos«señoritos de nacimiento / por mala conciencia escritores / de poesía social». Yo no me considero un «señorito de nacimiento», pero mi mala conciencia de ciudadano de clase media —en este país y en las circunstancias que nos ocupan— me obliga a dedicar algo de mi tiempo a la poesía social. De alguna forma, encuentro en este sentido ciertos paralelismos de mi vida con la trayectoria vital de Antonio Machado. Como poeta funcionario y de provincias, lejos de los centros de actuación, de vez en cuando bajo de mi torre de marfil juanramoniana y envío mis colaboraciones al Movimiento de Escritores Pro Derechos Humanos, al Ateneo Republicano de la Alpujarra y a todos aquellos lugares que yo siento que tienen algo que decir y que hacer.

—Para ayudar a aquellos lectores que todavía no conozcan su obra y su figura, podríamos decir que su literatura engloba rasgos característicos como: culturalismo, ironía, crítica constructiva, búsqueda de un clasicismo moderno, interés por la ciencia y sus aplicaciones a la vida o una militancia confesa con ideales insobornables. ¿Se reconoce usted en estas «etiquetas»?

—Sí, me veo reflejado en algunas de ellas. Al menos en las de «ironía» y «crítica constructiva». Por otra parte, no huyo de las «etiquetas». Me gusta sentirme obligado por ellas, pues para mí son objetivos a cumplir. Por un lado, poeta, esa sería la primera de las etiquetas. Por otro, cualquiera que me quieras poner: culto, irónico, social.

—¿Cómo se definiría a sí mismo como escritor?

—Me gusta definirme como poeta cuántico, y con Rubén Darío, «muy antiguo y muy moderno».

—­Díganos de qué autores ha bebido David Acebes a lo largo de su vida y cuáles le han marcado profundamente hasta el punto de influir en su escritura.

—Como letraherido que soy, son muchos los autores que me han influenciado a lo largo de mi vocación literaria. Por citar a algunos de los que siempre me han acompañado, te hablaré de Miguel Labordeta (quien me sugirió mi primer verso surrealista: Ditirambo sigiloso de arrumacos clandestinos), Leopoldo María Panero, el Dalí escritor, Lorca, Cernuda y, por supuesto, Machado y Pessoa, de quienes aprendí la lección de los heterónimos.

—Nombre también algunos de sus libros de cabecera.

—Mis libros de cabecera son muchos. En general, para escribir, me nutro de los títulos publicados por la editorial Cátedra, en su colección Letras hispánicas. Un cariño especial le tengo a dos libros que suelo releer de continuo: Teatro crítico universal de Feijoo y el Diario de un genio, de Dalí.

—El ilustre Pessoa se distinguió ­entre otras muchas cosas­ por la utilización de heterónimos con los que firmaba diferentes obras, un recurso que usted ha utilizado en no pocas ocasiones. Cuéntenos cómo nacieron Carmina Davis o Sebastián Thèus en la mente de David Acebes, y qué función desempeñan tales hipotéticos escritores en su bibliografía

—Por lo que se refiere a mis heterónimos, en realidad son tres; mi ortónimo David Acebes, que es —al igual que los otros dos— una máscara más que esconde mi faceta de escritor ortodoxo, Carmina Davis, que es profesora de una Universidad ficticia de México e hija, para más INRI, de Lynch Davis, un apócrifo de Borges, y Sebastián Thèus, que no es solo escritor, sino pintor, escultor, fotógrafo y filósofo. Además, resulta que este personaje de ficción es un heterónimo «compartido». Yo solo soy el 50% de Sebastián… Lo que hace de este último un personaje muy querido por mí, capaz de involucrarse en cualquier aventura literaria.

—En su citada ponencia Derechos Humanos y Medios de Comunicación concebida para participar en el I Congreso del Movimiento de Escritores Pro Derechos Humanos celebrado en 2013 en Valencia, usted propone un nuevo tipo de poesía social creada y difundida a través de los Add Comment que permiten algunas páginas de Internet. Su utilidad, siempre apostillando a noticias de actualidad, además de su natural pretensión de denuncia, aspira también a convertirse en una moderna forma de expresión, automática, creacionista, quizá algo deudora de autores como Juan Gris, Tristán Tzara o Vicente Huidobro. ¿Qué tiene que decirnos al respecto?

—La idea de los add comment surgió en el Congreso de Escritores celebrado en Valencia, donde se ofreció a los presentes una nueva forma de componer poesía social, a partir de titulares aparecidos en prensa digital. En aquella ocasión, lo definimos como un «sistema de creación poética, crítica y cercano a un postmodernismo viral». Nuestra propuesta consistía en transformar esta idea del add comment en una actividad masiva y sincronizada. Para lo cual, propusimos a los presentes señalar una fecha y una hora determinadas, preparar un grupo de personas, compuesto por escritores o simples copartícipes, y —a partir de la orden de salida— bombardear los principales periódicos del país con nuestros propios comentarios poéticos. En un lapso singular de tiempo, quien accediera a estos comentarios se encontraría —en vez de los típicos comentarios habituales— con nuestras propuestas poéticas. Como dices, tiene algo de performance y de vanguardia.

—Bajo el nombre de El hombre [hu]eco, usted comenzó una serie de entrevistas a personajes relevantes de la cultura, como: Pablo García Casado, Luis Torrecilla Hernández o Daniel Rivero Macías, un proyecto que nació de una colaboración con un escultor y culminó en la conceptualización de una de sus preocupaciones; la deshumanización del ser humano en el siglo XXI. Cuéntenos el origen y consecuencias de esta concreción filosófica elevada al arte a través de un virtuosismo ecléctico.

—En efecto, Entrevista con el hombre [hu]eco es el título que le dí a un proyecto en común con el escultor Eduardo Cuadrado y la pintora Neila Pascual. Eduardo Cuadrado, muy generosamente por su parte, me cedió una de sus obras para un experimento de psicodrama en el Café literario El Sur de Valladolid, que fue acompañado de una lectura de mis poemas y del cuadro que Neila Pascual pintó para la ocasión y en el que —con su particular visión onírica— aparecemos Eduardo y yo, junto a su obra, en el acto de creación. La idea es que el público que acudía al café interactuara con la obra de Eduardo, su hombre [hu]eco; un hombre que es hueco por dentro y que, por tanto, cuando una persona se sienta hablar con él y le pregunta, la respuesta que obtiene es su propio eco, la única respuesta cierta a su pregunta.

Tras realizar este experimento, pensé en utilizar el mismo recurso en mis entrevistas. Selecciono personajes relevantes del ámbito cultural (escritores, pintores, etc.), e intento quedarme hueco, desnudo, frente a ellos para que mis preguntas sean a su vez su propio eco, las respuestas que ellos estaban buscando.

—­El pasado día 19 de septiembre, fue fallado el VII Certamen Nacional de Poesía «Jorge Manrique» en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Villamanrique (Ciudad Real). Su obra Décimas amorosas en que Jorge Manrique razona con su dama, Doña Guiomar de Castañeda mereció el segundo premio en la modalidad «Jorge Manrique». De nuevo aquí usted utiliza la décima para vehicular con éxito su discurso poético. En esta ocasión, una estrofa de Jorge Manrique en que formula una pregunta a Guevara, estrofa que fue recogida en el Cancionero General recopilado por Hernando del Castillo (Valencia, 1511), sirve para conducir ingeniosamente el poema en nueve estrofas, nueve partes que comienzan con cada verso de la interpelación manriqueña. ¿Qué le hizo decantarse por esta estructura?

—La glosa es un recurso literario profusamente utilizado por los poetas castellanos. De hecho, los famosos versos «Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero / que muero porque no muero» son unos versos de autor desconocido que glosaron tanto Santa Teresa de Jesús como San Juan de la Cruz. En mi caso, me pareció apropiado partir de una estrofa —de alto contenido lírico— de Jorge Manrique para construir un poema narrativo, consistente en una conversación galante entre el poeta palentino y su musa. Al final, mi poema se convirtió en un «tira y afloja» poético entre dos personajes de nuestro acerbo histórico.

—¿Hasta qué punto considera oportuno buscar un equilibrio entre fondo y forma? ¿Qué es para usted más importante en poesía, el qué, o el cómo?

—Nicomedes Sanz de la Peña, uno de mis maestros, desdeñaba a todos aquellos poetas que no usaban la rima. Para él, la forma estaba muy por encima del todo. Yo no llego a tanto, pues no me gusta desdeñar a nadie. Pero en este sentido, me siento deudor de sus enseñanzas. De vez en cuando, ¿por qué no escribir un buen soneto clásico? ¿Por qué no escribir un buen poema compuesto a base de décimas de ritmo cubano? Hacerlo y parecer moderno, tiene su mérito.

—Muchos de los poetas contemporáneos, cuando son entrevistados a cerca de lo que es la poesía para ellos, responden sin dudarlo que la poesía es: filosofía, inteligencia, reflexión, pero lamentablemente no recuerdan mencionar que sobre todo, y para muchos, la poesía es emoción, pasión y celebración. ¿Comparte usted esa aséptica opinión que reduce la poesía a lo intelectual?

—Reconozco que mi poesía tiene mucho de intelectual. Pero entiendo que la poesía intelectual es solo para poetas y filósofos. Por mi parte, creo que mis mejores poemas son aquellos que parten de una emoción (por ejemplo, la cara de sorpresa de mi hija) y logran trascender, por medio de la reflexión, a una pasión que es entendible por todos, o por lo menos por una gran minoría.

—­Y ya para finalizar, háblenos de sus próximos proyectos.

—Puedo contarte cuáles son mis próximos proyectos, pero ten seguro que dentro de cinco minutos habrán cambiado. Me considero un creador de ideas y voy tocando todos los palos, abriendo nuevos caminos. Por el momento, me encuentro enfrascado en la composición de un libro de aforismos escritos al alimón con otro poeta de mi generación y en la composición de mi próximo poemario, cuyo título provisional es Oración en el Templo de la Concordia.

Trópico azul…
(Valladolid, Consejo Local de la Juventud, 2004)

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Evento: Cinergía

Patrocinador: Gas Natural Fenosa                                

Localización: Teatro Victoria Eugenia, San Sebastián (España)

Fecha: 9/7/2014

Redactor enviado/entrevistador: José Antonio Olmedo López-Amor

Persona entrevistada: Manuela Vellés (actriz)

Manuela Vellés Casariego (Madrid, 16 de enero de 1987) debutó en el cine con tan solo 20 años de la mano del director Julio Medem (Caótica Ana, 2007). Es pareja del también actor Miguel Ángel Muñoz. Hemos podido verla en televisión en las series: Hispania, la leyenda, La chica de ayer, La señora o Velvet. A pesar de su juventud, tiene un amplio recorrido como actriz y -lo que es más importante- su futuro es muy prometedor.

Entrevista:

-En el año 2013 rodaste la película “Al final todos mueren” un proyecto original, compuesto de cinco historias diferentes, cinco cortos de aproximadamente 20 minutos de duración encabezado por el director Javier Fesser. ¿Cómo fue la experiencia?

Pues fue un proyecto muy interesante, también parecido a este, eran varios directores, a mí me tocó rodar con Pablo Vara, y como has dicho, el padrino era Javier Fesser, con quien ya trabajé en (Camino, 2008). También aquello fue género fantástico, de terror, un género que permite contar cosas muy distintas. El tema general de la película era el fin del mundo, y en mi caso concreto, faltaban diez días para que un meteorito colisionara contra la Tierra; me metí de lleno en el personaje y pensé en la posibilidad real que aquella historia tenía de ocurrir y la verdad es que fue muy emocionante e intenso.

-En el año 2007 tuviste la gran suerte de ser elegida por el director de cine Javier Prado Benítez, que por aquel entonces hacía las labores de director de casting, para rodar Caótica Ana (Julio Medem, 2007). ¿Qué supuso para ti y tu carrera aquel rodaje?

Pues lo supuso todo. Fue el principio de mi carrera, mi primer papel, mi primera película. Medem era un director que yo admiraba y soñaba con trabajar con él. Aquel fue un rodaje maravilloso, aprendí muchas cosas, viajamos mucho, para mí fue como un sueño.

-Acabas de rodar para el proyecto Cinergía un corto titulado 1:58 a las órdenes de uno de los directores más prometedores de nuestro cine, Rodrigo Cortés, que ha dirigido a dos leyendas como Sigourney Weaver y Robert de Niro. ¿Cómo ha sido la experiencia de rodar junto a él?

Pues muy gratificante. Cortés es un director al que admiro, he visto todas sus películas. Él se mueve entre los géneros del terror y el thriller, casualmente los géneros que más me gustan, aunque en el caso del corto que mencionas hay un poco de humor. Rodrigo es un director muy inteligente y ha sabido añadir ironía a la historia; es un director muy completo porque además de dirigir, escribe, actúa, produce, y la verdad es que mi experiencia con él ha sido fenomenal, nos hemos entendido muy bien.

-¿Con qué directores de cine que no hayas trabajado te gustaría hacerlo?

Pues me gustaría mucho trabajar con Icíar Bollaín, Daniel Sánchez Arévalo, Gracia Querejeta, Enrique Urbizu.

-¿Y extranjeros?

Tarantino, Lars Von Trier, Spielberg.

-A pesar de tu juventud tienes una amplia experiencia como actriz. Háblanos de tus próximos proyectos.

Pues estoy rodando actualmente una película con Paula Ortíz, la directora de (De tu ventana la mía, 2011) se trata de una película que se titulará “La novia”, una versión de Las bodas de sangre de Federico García Lorca. Actualmente estamos rodando en Zaragoza y este mismo lunes viajo a tierras mañas. Y tengo la suerte de poder compaginar el rodaje de esta película con los capítulos de la nueva temporada de la serie “Velvet”.

-Ya para finalizar, ¿cómo ves el futuro del Cine español?

Pues poco a poco, veo que es muy complicado sacar proyectos adelante, pero creo en el talento absolutamente, hay muchísima gente con ganas de trabajar y muy capacitados, gente que trabaja con mucho esfuerzo para realizar sus sueños, y aunque está siendo muy duro para todos, soy muy positiva y siempre diré que la cosa irá a mejor y que lo que importa realmente es el talento y el esfuerzo.

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Llevadera es la labor

cuando muchos comparten la fatiga.

Homero

 

El agua potable, ese bien —tan corriente— del que disfruta a diario cualquier habitante de las llamadas “sociedades civilizadas”, es un recurso de primera necesidad, un recurso mucho más importante de lo que a priori puede parecer, y más todavía, cuando se pretende llevar el tipo de vida «digna» que proponen los sistemas gubernamentales.

Cuando un ser humano nace a la vida, su cuerpo está compuesto por un 75% de agua, y el planeta en el que vive, posee una hidrosfera, que cubre de agua (en todos sus estados) el 71% de la superficie total de su corteza terrestre. El agua, mal llamado “elemento” durante siglos, es una combinación de dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno engarzados de forma triangular en una alianza covalente. El agua, es uno de los componentes esenciales para la vida tal y como la conocemos, no sólo tiene su importancia en el mantenimiento de la vida, sino que es una parte primordial de su estructura. Un ser humano, puede encontrar la muerte si no ingiere agua en tres días. Los animales, las plantas, es decir, el ecosistema entero, depende de esa función natural que cumple el planeta Tierra: “evapotranspiración/precipitación”, favoreciendo con ello una repartición solidaria del agua a todos los niveles. Manantiales, lagos, ríos subterráneos, acuíferos, aljibes, charcos, el mundo está repleto de depósitos de agua, cualquier irregularidad en el relieve de una superficie, es susceptible de convertirse en alberca, gracias, a la lluvia. Pero por más recóndita que se encuentre la vida, la Naturaleza se encarga, a través de sus diferentes recursos, como por ejemplo: “la humedad”, de llegar a  cualquier reducto en su generoso afán por intervenir en el ciclo de la vida.

Y ese mismo ejemplo de reparto equitativo que nos ofrece la Naturaleza, es el testigo que recoge —para suerte de todos nosotros— la ONG “Agua Pura”.

El monopolio de los recursos naturales, como la energía eléctrica o el agua, viene siendo un problema en la actualidad en España, ya que los gobiernos pretenden inflar con impuestos adyacentes las facturas de los consumidores. Y no solo eso, cuando la temporada de lluvias no es tan abundante como se espera, la capacidad de los embalses hace peligrar el abastecimiento total de la población. Pero ¿qué son esos problemas, comparados con los que se padece en países tercermundistas? Donde el acceso al agua es uno de los grandes problemas, causante de muerte, enfermedades y otras desgracias.

En algunas ciudades del continente africano, el acceso al agua es algo tan costoso como arriesgado; algunas personas tienen que caminar varios kilómetros hasta encontrar un pozo, llenar su recipiente y regresar por el mismo camino que llegó. Si viven solos, quizá tengan suficiente agua para pasar el día, pero si el agua es para las necesidades de una familia deberá repetir esa misma operación, en ocasiones, hasta veinte veces al día.

hombre bebiendo agua contaminada

Las personas impedidas, sin recursos, ancianos, niños, enfermos, en ocasiones consumen agua no potable o en estado insalubre, lo que propicia epidemias y además, en muchas ocasiones, los trayectos que realizan niños y niñas en busca de agua, están plagados de ladrones, violadores y asesinos, que están esperando una oportunidad para desatar sus instintos.

El problema está ahí, quien quiera obtener información sobre ello, por desgracia, es una realidad constatada y está al alcance de cualquiera. Los gobiernos de países avanzados no hacen nada al respecto, disponen de la tecnología necesaria para hacer más confortable sus vidas, para disponer de teléfonos móviles u ordenadores más y más sofisticados, pero no poseen la suficiente conciencia ni vergüenza como para que esa tecnología se aplique para mejorar la calidad de vida de “todas” las personas.

Héctor de los Reyes nació en la ciudad de Olavarría (Buenos Aires, 1944) y además de un gran pintor es uno de los organizadores de la ONG Agua Pura, un nombre propio que está realizando una labor social y humanitaria ejemplar, una persona generosa a la que he tenido ocasión de entrevistar.

Agua Pura comenzó siendo una asociación en la localidad La Pobla de Farnals (Valencia) que se constituyó como ONG (organización no gubernamental) en el año 2006. Tal hecho fue posible, gracias a unificación de la sensibilidad y colaboración voluntaria de un grupo de personas solidarias que contaron con el apoyo de entidades oficiales. Desde entonces, el camino recorrido, a base de esfuerzo, proyectos e ilusión, se ha visto enriquecido cumpliendo objetivos puntuales. Las personas que componen esta organización, proceden de diferentes latitudes y creencias, pero dado su denominador común altruista, han conseguido formar una plataforma sólida, una asociación en cuyos estatutos se defienden causas como estás: “…porque creemos indispensable atender aquí y ahora los padecimientos de muchos seres en el mundo, que no tienen más tiempo para esperar los cambios de gobiernos o acuerdos de políticas sociales de sus países y del mundo, porque en ello se les va la vida. Somos conscientes que nuestro aporte es ínfimo en relación a sus necesidades, pero de ninguna forma podemos quedarnos de brazos cruzados esperando esos cambios”.

héctor de los reyes

Entrevista a Héctor de los Reyes:

-Agua Pura comenzó su andadura en el año 2006 con la unión de personas voluntarias que solidariamente comenzaron a trabajar con la ayuda de entidades oficiales. ¿Siguen contando con apoyo institucional en la actualidad?

-Tenemos el apoyo sólo de personas en particular, en los comienzos, el Ayuntamiento de Valencia nos facilitó los trámites para los envíos de los contenedores a Argentina y la Universidad de Valencia, a través de su fundación, nos pagó los envíos. Un dinero restante lo cambiamos por materiales de construcción para construir un salón de reuniones y gimnasia en el club social argentino al que iba destinado.

Ahora no tenemos ningún tipo de ayuda oficial, todo lo recaudado es a través de eventos que hacemos nosotros: exposiciones de pintura, monólogos, conciertos  o carreras solidarias en colegios que nos ayudan muy especialmente, como por ejemplo el colegio ALFINACH de Puzol, gracias a su colaboración, prácticamente hemos pagado el pozo de agua construido en Kenia junto con las aportaciones que hacemos los socios, que somos pocos. Ahora una de nuestras principales preocupaciones es conseguir más socios, esperemos que podamos lograrlo.

-Ustedes colaboran activamente con el citado club social “Al ver verás” de Mar de Plata (Argentina) para garantizar su buen funcionamiento, para ello han enviado varios contenedores de material escolar y ropa deportiva, entre otras cosas. Explíquenos el porqué de su apuesta por la cultura y el deporte para combatir la marginalidad.


-Todo comenzó precisamente ahí. Cuando murieron mis padres, quise comprar la casa donde ellos vivían para transformarla en una fundación o donarla a la sociedad de fomento, de la que mi padre fue fundador, para dotar al barrio de un lugar cultural. Pero no pude comprarla porque costaba mucho dinero, entonces viendo lo que hacían en el club de un barrio más apartado y marginal, un club en el que mi hermano es el presidente, decidí ayudarle, porque ellos estaban haciendo una labor muy buena con los chicos del barrio, sacando a niños de la droga y el desamparo. Hay más de trescientos niños apuntados a su escuela de fútbol, pero además, ayudan a las madres gestantes,  a las familias con niños que muchas veces no tienen para comer, es una gran labor la que ellos llevan a cabo. Instalaron una posta sanitaria, entonces me comprometí a ayudarles desde aquí. Al comienzo éramos unos pocos, hicimos el trabajo de recolectar ropa, calzado, bicicletas, material escolar…etc. Ellos repartieron la ropa, organizaban mercadillos para recaudar fondos, porque en el club a veces tenían que hacer colectas para poder pagar la factura del teléfono, o para pagarles a los chicos el seguro que les obliga la AFA para poder jugar en los torneos. Habría mucho más para contar pero sería muy largo.

envíos de ropa y material escolar a Argentina

-Ustedes demuestran una gran transparencia a la hora de gestionar, tanto las decisiones que deben tomar, como los recursos de su asociación. ¿Les parece que su ejemplo debería cundir, sobre todo en los estamentos oficiales?

La transparencia es fundamental en una ONG. Es lamentable, hasta diría ignominioso, que alguien se lucre con el dolor de los demás, nosotros queremos ayudar a todos los que podamos y es cierto que hemos ayudado a colectivos de países, donde sus gobiernos, muchas veces, están corrompidos y se venden a multinacionales u otros gobiernos desarrollados que les venden armas en lugar de ayudarles a salir de la miseria. Hay personas que dicen que al ayudar a este tipo de colectivos estamos ayudando al sistema a mantener estas desigualdades, puesto que nunca llega el cambio. Pero nosotros pensamos que mientras ese cambio se produce o no, no podemos dejar desamparados a todos los que están padeciendo esas injusticias.

-Ustedes centran su atención en la construcción de pozos de agua en África. Explíquenos la importancia que ello tiene para la población y de qué manera incide en las vidas de quienes lo utilizan.

-El agua es fundamental para la supervivencia de muchísimos pueblos, no sólo en África, sino en muchas partes del mundo. El agua, en muchos lugares no escasea, se encuentra, pero los medios  para obtenerla son obsoletos y muchas veces la contaminación de la misma mata tanto como cuando no se dispone de ella. Y en la mayoría de ocasiones, las gentes de poblaciones sin recursos recorren kilómetros cada día, principalmente mujeres y niños para obtenerla, habiendo agua debajo mismo de su población, a tan sólo 30 metros de profundidad.  Mucha gente muere por la falta de higiene, tenemos que darles agua pero también enseñarles a usarla, si podemos además (que es nuestro objetivo) proveerles de energía solar, placas que alimenten a sistemas para extraer más cantidad de agua y que dispongan de la cantidad suficiente para el mantenimiento de sus cosechas, es decir,  para el regadío, habremos, no solo calmado su sed, sino también su hambre y les estaremos ofreciendo una herramienta indispensable para tener una vida más digna.
-La consumación del pozo “Loalany” fue un sueño hecho realidad. ¿Resultó ser una obra faraónica, o por el contrario a resultado “fácil” y augura el principio de una serie de nuevas prospecciones?

-Sí, fue muy fácil la extracción, relativamente fácil si lo comparamos con los inconvenientes que esperábamos encontrar, pero el agua se encontraba a no muchos metros de profundidad, menos de cuarenta. En cambio, lo que no resultó tan fácil fue acceder hasta el lugar para realizar la prospección, pues no hay caminos trazados y muchas veces hay que allanar ciertas zonas para que pueda ir accediendo el camión con la maquinaria que construirá el pozo. Está en proyecto la construcción de cuatro pozos más y nosotros esperamos colaborar en ello, además de poder, si es posible, dotarlos de energía solar.

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-¿Cree que colaborar con otras organizaciones como “Intermón Oxfam” es de importancia capital a la hora de culminar objetivos a corto y largo plazo?

-Para nosotros no es importante quién haga las cosas, sino que se hagan y lleguen a quienes lo necesitan. Intermón Oxfam como Médicos sin fronteras, son de las ONG que llamamos “buenas” ya que otras ONG, sin dejar de hacer cosas, proceden con demasiada burocracia y demasiados gastos, aunque como ya dije anteriormente las ONG que se están lucrando con el dolor ajeno no son ONG sino un comercio a favor de unos pocos, esto de verdad no nos gusta para nada. También colaboramos, además de  la Fundación Emalaikat  con Ulls del Món,  Cáritas  y  otra ONG  pequeña como la nuestra Asociación Aida.

Agua Pura ha contado con el apoyo de algún personaje popular. ¿Qué opinión le merece este tipo de colaboraciones?

Si, tenemos que agradecer a los monologuistas  y artistas plásticos que han colaborado con nosotros, y aquí tengo que resaltar especialmente  la ayuda de la actriz Beatriz Rico, una gran persona que además es cantante de rock, y nos ayuda mucho y nos seguirá ayudando. Ojalá muchas de las personas que son importantes en el mundo del arte y el espectáculo tuvieran, como ella, esa empatía y solidaridad. Nosotros creemos que ese tipo de personas, aunque por desgracia no son la mayoría, existen, por eso seguiremos buscando su apoyo solidario, ya que al ser personas famosas, la gente los escucha y trata de imitarlos, les hacen más caso que a nosotros y -en este caso- eso es bueno para la sociedad.
-Y ya para finalizar, háblenos acerca de los próximos proyectos de su organización.

Nuestros proyectos, son como dije anteriormente, construir pozos de agua en tantos lugares como nos sea posible. Seguir colaborando con otras ONG, denunciar todo aquello que se haga en contra de los pueblos marginados y olvidados, económica y socialmente.
Para poder continuar con nuestros objetivos, necesitamos la colaboración  de mucha más gente, queremos que nos ayuden personas que lo deseen haciéndose socios, no importa la cantidad, porque queremos sólo dinero limpio y sin condiciones, no tenemos ayuda oficial y si esa ayuda algún día llega, queremos que sea sin condiciones, queremos ser libres para poder denunciar lo que creamos una injusticia sin que nadie nos diga lo que tenemos que decir, queremos ser transparentes en todo.

Nos ofrecieron un dinero y dijimos que no queríamos un dinero de parte de alguien que era un corrupto, preferimos los 10, 20, 30, 40, 60 euros o lo que nos pueda ofrecer cualquiera de nuestros socios, antes que millones manchados y sucios de corrupción. Les agradezco que publiquen esta entrevista y ojalá sirva para que alguien nos conozca y colabore con nosotros, cualquier tipo de colaboración será bienvenida. Desde nuestro férreo compromiso garantizamos que cualquier tipo de aportación llegue a quien lo necesita y continuaremos haciendo lo que siempre hemos hecho, luchar por un mundo mejor, un mundo donde ojalá nunca más existieran las ONG, ya que con una distribución justa de las riquezas y sin la injerencia de las multinacionales y gobiernos corruptos, estamos seguros, de que otro mundo es posible.

Para contactar con Agua Pura:

http://www.aguapuraong.org

http://www.facebook.com/asociacionaguapura

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