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Crónica publicada en “Todo Literatura”:

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En la fotografía, de derecha a izquierda: Ricardo Bellveser, Guadalupe Grande, Jaime Siles y Rafael Soler. Fotografía de José Antonio Olmedo López-Amor

El pasado martes, 24 de septiembre, tuvo lugar en el salón de actos de Fnac, san Agustín (Valencia), la presentación oficial del libro número 300 editado por la editorial valenciana Olé Libros. Toni Alcolea, cabeza visible y responsable de este proyecto editorial, agradeció al público asistente su respuesta masiva, incluyendo en él a muchos de los escritores que forman parte de esa gran familia que es Olé Libros. También agradeció la colaboración de personas que no son publicadas en la editorial pero de algún modo colaborativo participan en ella.

    Alcolea reveló el título y la autora del paradigmático número 300 —si tenemos en cuenta que dicha editorial nació en 2012—, el cual no podía ser más atractivo y pertinente para los lectores de poesía valencianos: ni más ni menos que “Prenda de abrigo”, una antología poética de Francisca Aguirre. Como es sabido, Aguirre fue Premio Nacional de Poesía en 2011, Premio Nacional de las Letras Españolas en 2018 y ha sido y es por derecho propio una de las voces líricas más importantes, no solo de Valencia, sino a nivel nacional.

     La pertinencia de esta publicación es clara, además de por su calidad artística, Aguirre falleció el pasado 13 de abril a los ochenta y ocho años de edad, por lo que la presentación, además de tener visos de homenaje, sirvió para reivindicar la valía de una poesía y una autora de las que todos destacan su sensibilidad y humildad.

Guadalupe Grande, hija de Francisca Aguirre y del también poeta Félix Grande, participa en la selección y prólogo de esta magnífica edición. Su presencia en el acto fue de lo más acertado, pues al ser testigo directo de la vida de Paca —tal como la llamaban sus amigos— pudo ilustrar a los presentes con la narración de muchas anécdotas que provocaron en el público asombro y emotividad.

   Una de esas vivencias fue la captura y asesinato de Lorenzo Aguirre, padre de Francisca, a su regreso a España tras el exilio provocado por la Guerra Civil. Como es natural, este episodio marcaría para siempre la vida de Francisca Aguirre, pues quedó huérfana a los doce años de edad. De Lorenzo se destacó su destreza como caricaturista y su vocación como pintor, arte que heredó Jesusa, otra de sus tres hijas.

    Guadalupe Grande prosiguió en su disertación y comento, entre otras cosas, que le sorprende un hecho, y es que en la calle de Madrid donde Francisca Aguirre vivió desde 1940, en lugar de haber una placa conmemorativa con su nombre, la hay a nombre de Félix Grande, su padre. Aunque poco después explicó que dada la efervescente actividad literaria de su padre: flamencólogo reputado que daba conferencias y escribía ensayos, poeta que frecuentaba tertulias, recitales y dirigía una revista y la casi nula vida social de Francisca podría explicar hechos como este. Guadalupe, en un simpático arranque de sinceridad comentó a este respecto: «todo ocurrirá a su debido destiempo».

     Grande aseguró que su madre se sentía muy a gusto al saber que la reconocían como poeta machadiana, la perspectiva del tiempo y su notoriedad como poeta la convirtieron en la representante de una generación silenciada por las duras circunstancias, primero, de la posguerra, y después del franquismo. Como poeta-isla, y no adscrita a ninguna promoción por decisión propia, Aguirre construyó en el tiempo una trayectoria literaria tan importante o más que la de su marido, concluyó Guadalupe.

    Llegó el turno de Ricardo Bellveser, poeta y periodista valenciano que fue amigo cercano de Francisca Aguirre. En su turno de palabra, Ricardo puso en valor la compleja sencillez de la poesía de Paca, su desnudez, sinceridad y hondura. Comentó que fue una poeta tardía a la que no le preocupaba figurar en el panorama literario sino escribir sus vivencias y reflexiones para dar fiel testimonio de su paso por el mundo. Añadió que su debut en la poesía fue con una reflexión sobre el concepto de mito clásico, pero después fue decantándose por una poesía reivindicativa y existencialista.

    Por su parte, Jaime Siles, catedrático, filólogo y profesor de Lenguas Clásicas, recordó que junto a Ricardo Bellveser viajó en su día en coche para asistir al entierro de Félix Grande. Comentó que Félix Grande le invitó a su casa y Paca le atendió con su generosa hospitalidad. Siles coincidió en alguna ocasión con Aguirre, ambos, como jurados literarios. Y sobre la poesía de Paca subrayó su capacidad testimonial, su vocación de entrega: «La poesía de Paca no deja fuera al lector, lo mete dentro y ese es uno de sus principales atractivos».

    El tercer y último invitado fue el novelista y poeta Rafael Soler, quien vino desde Madrid, donde gestiona el emblemático Café Comercial, para participar en el emotivo evento. Soler, tras escuchar los espléndidos discursos de sus compañeros consideró que todo estaba dicho y dio lectura a tres poemas de Francisca Aguirre, fueron: “Oficio de tinieblas”, “Nanas del desperdicio” y “Los trescientos escalones”. La voz de Soler se entrecortó en varios pasajes debido a la emoción contenida del momento.

    Como colofón al acto se proyectó en pantalla grande un vídeo realizado por Mar Gómiz de Serranos y Ángel Salguero —allí presentes— para su proyecto Poética 2.0, en el que Francisca Aguirre recita en persona su poema “Frontera”. Tras esto, y como respuesta a una pregunta formulada por un miembro del público, Guadalupe Grande afirmó que la obra pictórica de su abuelo, Lorenzo Aguirre, no descansa mayoritariamente en galerías de arte o museos, añadió que una parte importante se su obra se perdió tras su exilio, el grueso de la misma está en posesión de sus familiares y solo algunas obras concretas descansan en pinacotecas. Permitir que todas las obras de su abuelo terminen en un museo apuntó que es una de sus tareas pendientes.

    Grande sostuvo que la obra de su madre, además de un valor literario, ostenta un valor histórico indudable porque retrata a la perfección —sin ser poesía social— los problemas y preocupaciones que afectaban a la clase trabajadora española en la segunda mitad del siglo XX. Alcolea anticipó que uno de los próximos números de la colección será dedicado al novísimo José María Álvarez y sin más, agradeció a los invitados y al público asistente su presencia. El acto se cerró con una gran ovación y la firma de libros de Guadalupe Grande.

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Crónica publicada en “Todo Literatura”:

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En la fotografía, de derecha a izquierda: Elena Torres, Vicente Barberá, Juan Luis Bedins y Mila Villanueva. Fotografía de José Antonio Olmedo López-Amor

El pasado lunes, 18 de noviembre, el foro de la Fnac de Guillén de Castro, en Valencia, acogió la presentación del decimoquinto libro publicado por la poeta valenciana Elena Torres, El tiempo en las clepsidras (Olé Libros, 2019).

    El evento, organizado por la editorial Olé Libros, llenó su aforo y contó con las intervenciones de Juan Luis Bedins (presidente de CLAVE), Vicente Barberá (coordinador del ciclo Poetas en el Ateneo) y Mila Villanueva (prologuista y presidenta de Concilyarte). Por este mismo orden, Juan Luis Bedins tomó la palabra en calidad de presentador y relató al público que conoció a Elena Torres hace veinticinco años por mediación del escritor Ricardo Llopesa, ya fallecido. Tras esto, Bedins hizo un breve repaso de publicaciones destacadas de Elena Torres, como su poemario Don de la memoria, ópera prima en la que —según sus palabras— ya demostró razones para anticipar la sólida carrera como escritora que acontecería después. Bedins presentó a Barberá y Villanueva, y a continuación cedió la palabra a Vicente.

    Vicente Barberá, como buen conocedor de la poesía japonesa, explicó que El tiempo en las clepsidras es un poemario que contiene haiku, senryu y tanka, insignes exponentes de la poesía japonesa. De los dos primeros, dijo que componen la primera parte del libro en un apartado sin distinciones entre ambos. De este modo, Barberá citó algunos de los haikus que le habían parecido más interesantes y explicó por qué el acierto y sutileza de los poemas era digna de mención. Barberá abordó el apartado de tankas de la misma manera, habló de las características que lo singularizan como poema popular japonés y a continuación dio lectura a varias piezas.

    Bedins cedió la palabra a Mila Villanueva, quien dio lectura al prólogo contenido en el libro. En su intervención, Villanueva recordó la larga tradición española de autores como Lorca, Juan Ramón o Machado, quienes junto a poetas gallegos y catalanes introdujeron y practicaron el haiku en generaciones anteriores. Puso en valor la destreza de Elena Torres como haijin decidida a plasmar un paseo contemplativo abierto al instante y sin intención, de manera breve e intensa, de forma que lo efímero del momento se convierte en inspiración. Villanueva puso énfasis en lo nostálgico y reflexivo de algunos poemas, en la presencia del tiempo y la fidelidad a algunos aspectos propios de la poesía japonesa, como la referencia estacional. Su relación de amistad con la autora hizo de su intervención un momento emotivo.

    Por su parte, la autora se dirigió al público para agradecer su presencia, así como también a los miembros de la mesa, y dio lectura a la página de agradecimientos que contiene el libro. En un alarde de agradecimiento y generosidad, Elena Torres nombró a todas y cada una de las personas de las que ha aprendido a poetizar a la manera de los japoneses. Reveló la importancia del agua en el poemario, presente en múltiples estados y formas, y contó que el tiempo de escritura del libro se prolongó durante dos años. También, contó la forma en que la idea original del poemario se gestó y bromeó con lo singular del colofón editorial al libro.

    Publicado en el número tres de la colección Nigredo, El tiempo en las clepsidras es un libro bellamente editado por Toni Alcolea, con ilustración de cubierta autoría del artista plástico José Lapasió, quien se encontraba entre el público.

    Y siguiendo con el público, también en él se encontraban escritores distinguidos como Jaime Siles, Ricardo Bellveser, Ana Noguera; novelistas como Amparo Peris y poetas como Gloria de Frutos, María José Pastor, Salomé Chulví o Elia Saneleuterio.

    Elena Torres ofreció un extenso recital acompañada por imágenes y texto proyectado en la pantalla, un momento en el que el público fue testigo del romanticismo y sensibilidad que contienen algunos de sus poemas. La poeta dedicó el recital a su madre fallecida, a su hija, allí presente, quien mostró estar visiblemente emocionada y a su futura nieta.

  Tras ello, y como colofón al acto, la autora fue sorprendida con un obsequio, una pintura enmarcada de José Lapasió, que su propio autor le entregó. Dicha obra plástica, firmada en su reverso por escritores amigos de la autora, fue una sorpresa para conmemorar los veinticinco años de fructífera y reconocida trayectoria como poeta que Elena Torres ostenta.

    Para finalizar, Bedins tomó la palabra para agradecer la masiva presencia del público y conminar a los presentes a próximos actos literarios.

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Crónica publicada en “Todoliteratura”:

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Fotografía de I. Piñol. En la foto Juan Luis Bedins, María Teresa Espasa, Mar Busquets y Elena Torres

Fotografía de I. Piñol. De derecha a izquierda: Elena Torres, Mar Busquets, María Teresa Espasa y Juan Luis Bedins.

El pasado miércoles, 3 de julio, en el salón de actos de la Fnac (San Agustín), en Valencia, tuvo lugar un acto literario de primer nivel convocado por CLAVE (Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios). La poeta valenciana María teresa Espasa fue invitada a ofrecer un encuentro-recital basado en toda su trayectoria literaria. Juan Luis Bedins, como presidente de CLAVE, poeta y amigo de la artista convocada, resultó un presentador de lujo, pues como él mismo comentó, a Espasa le une varias décadas de amistad y un sinfín de anécdotas y complicidades.

    A partir de las siete de la tarde el público fue ocupando sus puestos en un foro que se llenó casi por completo. Teniendo en cuenta que el evento tuvo lugar durante la primera semana de julio y las altas temperaturas que sofocaban buena parte de la Comunidad Valenciana, podemos decir que el acto fue un rotundo éxito de asistencia.

Fotografía de I. Piñol

Fotografía de I. Piñol

    La importancia de Teresa Espasa pudo apreciarse, no solo en la cantidad de público que se congregó a escucharla, sino también en la calidad del mismo. Escritores como Ricardo Bellveser, Blas Muñoz, Ángel Calpe, José Antonio Mateo Albeldo, José Lapasió, Roger Swanzy, Vicente Barberá, Ana Fernández de Córdova, Miguel García Casas e Isabel Oliver se dieron cita para arropar a la gran dama de la poesía valenciana.

    Juan Luis Bedins comenzó el acto entrevistando cercanamente y de manera excelente a la autora de Tanto y tanto silencio (Vitruvio, 2014). De esta manera pudimos conocer parte de la extensa carrera, no solo literaria, sino periodística, docente y cultural —con letras mayúsculas— de la autora convocada. Las preguntas de Bedins sirvieron para dar a conocer al público la etapa radiofónica de María Teresa Espasa, hace ya algunos años, al frente de un programa cultural que se emitía a través de la Cadena COPE. Así como también conocimos la dilatada labor como editora de María Teresa Espasa al frente del sello Página Cero Ediciones, todavía activo, y de la revista literaria Corondel, ya desaparecida, pero en proyecto de recuperación.

   La sabiduría y buen hacer de Juan Luis Bedins hizo posible conocer que la poeta invitada es fundadora de la Tertulia Literaria La Buhardilla, asociación a través de la cual realizó seminarios, encuentros y premios de poesía; precisamente, Mar Busquets, quien se encontraba allí presente, fue la ganadora de la única edición del premio de poesía que María Teresa Espasa convocó en 1991, como resultado, Busquets publicó su primer poemario La pausa.

   Bedins siguió entrevistando a Teresa Espasa y así la poeta evocó los tiempos en los que gestionaba eventos y presentaciones para El Corte Inglés, ciclo por el que pasaron muchos de los mejores poetas valencianos y no valencianos y que cristalizó con la publicación de los famosos Pliegos de Ítaca.

  A Bedins y a Espasa acompañaron las escritoras Mar Busquets y Elena Torres, destacadas voces poéticas valencianas que compartieron con el público las particulares experiencias que desde hace muchos años comparten con la autora. Asimismo, ambas poetas leyeron poemas de Teresa Espasa antes de retirarse por motivos de agenda.

  Miguel García Casas, profesor de declamación, profesor de Biología y artista polifacético, demostró con su impresionante intervención —leyó un relato contenido en el libro El laberinto de Venus (Lastura, 2017) — que Teresa Espasa no deja de ser poeta ni cuando escribe narrativa.

    Bedins dio paso al poeta valenciano Blas Muñoz Pizarro, quien emocionado agradeció a la poeta haberle abierto las puertas de la literatura valenciana cuando este decidió regresar a la escritura allá por el año 2006. Blas Muñoz forma parte junto a Teresa Espasa, Vicente Barberá, Antonio Mayor y Joaquín Riñón, poeta recientemente desaparecido, del grupo literario El limonero de Homero, hermandad ya ilustre en la capital del Turia que proyecta en breve la aparición de su quinta antología. Muñoz Pizarro dio lectura a un poema inédito en libro de Teresa Espasa que dejó de serlo al ser publicado en la revista valenciana de poesía Crátera, publicación para la cual Blas Muñoz tuvo efusivos elogios.

    Ana Fernández de Córdova acertó en su intervención al señalar que este acto adquirió tintes de homenaje, dada la relevancia cultural y humana de Teresa Espasa y debido a las constantes muestras de cariño y admiración de las personas intervinientes.

    El artista polifacético José Carlos Lloréns, quien se encargó además de dar testimonio gráfico del evento a través de sus fotografías, también intervino y dedicó unas palabras a Teresa Espasa, momento que culminó con la lectura de uno de sus poemas.

   Representando a la Casa de Chile en Valencia intervinieron Noemí Lagos (su presidenta) y Alicia Flores, quienes también leyeron textos de Teresa Espasa y comentaron uno de los últimos proyectos literarios de la autora valenciana. Y no es otro que la antología hispanochilena Puente de Poesía (Hispanochilena Ediciones, 2019) recientemente presentada en la Universidad de Valencia, en la que participan poetas chilenos convocados por Amely Duavauchelle y poetas españoles invitados por María Teresa Espasa.

    Bedins colocó acertadamente a Teresa Espasa en la lista de ilustres poetas valencianas, como: Amalia Fenollosa, Francisca Aguirre o María Beneyto, pero la comentada y conocida entrega humana de Espasa durante varias décadas, promocionando, descubriendo, forjando e incluso patrocinando a poetas la distinguen por su dimensión humana del resto: algo que sin duda engrandece su figura y contribuye a construir su condición de institución de las letras valencianas.

    La propia María Teresa Espasa dio lectura a uno de sus poemas y se dio concluido el acto, seguido de una fuerte ovación del público.

Publicado en “El Cotidiano”:

http://www.elcotidiano.es/aladin-un-musical-genial-cuelga-el-cartel-de-no-hay-entradas-en-valencia/?fbclid=IwAR0tV6kMrICkaZ4q7vJa70k1TUJE6dJNykX6lN8AcaOBaULBldlaTP6g7uY

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El pasado lunes, 24 de junio, el Auditorio de Torrente (Valencia) acogió la representación única de Aladín, un musical genial, una obra dirigida por José Tomàs Chàfer y producida por Laura Borràs y Josep Mollà de Trencadís Producciones.

    El coliseo torrentino llenó todas sus localidades en lo que se preveía una fiesta para grandes y mayores. La conocida historia de Aladín y Jasmín, pareja de enamorados Disney por excelencia, no defraudó y el público aplaudió cada cierre de canción, intervino dando la réplica coral a uno de los personajes y terminó agitando los brazos y ovacionando efusivamente al elenco protagonista.

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    A pesar de representarse en un solo acto y con tan solo siete actores, el musical de Aladín está lleno de color y música, de danza, magia y aventuras. Sorprende cómo una escenografía de base fija resulta tan versátil como la utilizada en esta obra; buena parte de responsabilidad de su dinámica visual recae en una excelente iluminación, un fastuoso vestuario y en medidas coreografías.

    Los actores se multiplicaron y encarnaron a otros personajes en un ir y venir de cambios de vestuario. La comedia estuvo garantizada por las ocurrencias de Yago, las salidas de tono del Sultán y Jafar, pero sobre todo, por un genio socarrón que casi arranca la carcajada del público con cada intervención. El elenco actoral al completo estuvo magnífico. Vocalmente, fue destacable la aportación de la actriz valenciana Carmen Peinado, a quien ya vimos interpretando a Bella en Bella y Bestia. El musical: su sensibilidad, potencia y afinación llenó la sala de la emoción y calidad de los grandes espectáculos.

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Carmen Peinado (izquierda) y Mary Porcar (derecha).

    La magia estuvo también presente en esta historia de princesas, genios y ladrones. Su momento culminante fue el sorprendente viaje de la pareja protagonista sobre una alfombra voladora.

    Recomendable para todos los públicos, especialmente el más pequeño, este cuento musical conmueve y entretiene a partes iguales. El triunfo del amor sobre la adversidad es la historia de Aladín y Jasmín, personajes inmortales que ya han encontrado su lugar de honor en el imaginario colectivo.

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Ficha técnica:

Dirección: Jose Tomàs Chàfer

Texto y letras: Josep Mollà

Música original: José Doménech

Diseño de luces: Juanjo Llorens

Figurinista: Joan Miquel Reig

Escenografía: Luis Crespo

Coreografía: Pachi G. Fenollar

Peluquería y caracterización: Inma Fuentes

Asesor de magia: Nacho Diago

Entrenadora vocal: Mavi Lorente

Marionetas y elefante: Enric Juezas

Música original de fondos: Pau Seguí

Maestro de armas: Luis Manuel Leal (Legend)

Fotografía: Pepe H.

Diseño gráfico: David Sueiro

 

Reparto:

Carmen Peinado: Jasmín

Paco Ivàñez: Aladín

Adrián Romero: Genio

Àngel Crespo: Jafar

Marino Muñoz; Sultán

Héctor González: Yago

Mary Porcar: Aya

Crónica publicada en “Todo Literatura”:

https://www.todoliteratura.es/noticia/51169/presentaciones/ricardo-virtanen-presenta-intervalo-su-ultimo-poemario-en-la-libreria-soriano-de-valencia.html?fbclid=IwAR2z5lGmRPbWs-kNosvNYjzHLeWVppqiGio-SsbXupOjAL45x_OLkylHl8k

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Ricardo Virtanen (izquierda) y César Gavela.

El pasado sábado, 8 de junio, la Librería Soriano de Valencia acogió la presentación de Intervalo (Libros del Aire, 2019), sexto poemario de Ricardo Virtanen (Madrid, 1964). El acto, con horario atípico para este tipo de eventos, comenzó a las 12 horas y fue presentado por el escritor y periodista César Gavela, quien agradeció al autor su presencia por venir desde Madrid y a quien definió como artista polifacético (pintor, escritor, músico) además de docente de dilatada trayectoria.

    Con Intervalo, Ricardo Virtanen obtuvo el Premio de Poesía “José Luis Hidalgo” 2018 del Ayuntamiento de Torrelavega. El poeta y crítico literario Carlos Alcorta, quien formó parte del jurado que premió el libro, estuvo presente en el acto como editor de Libros del Aire.

    Gavela, en su exposición, apuntó también que Ricardo Virtanen ha publicado libros de texto, como Lengua resuelta (1999) y es además un destacado aforista. En cuanto al libro, Gavela señaló que se estructura en cuatro partes de doce poemas cada una y todas ellas componen un itinerario vital y sentimental ligado a la experiencia amorosa. Ello incluye múltiples reflexiones acerca de la esperanza, el destino, la búsqueda, el tiempo, la incertidumbre y el sueño, escenario emocional de una conciencia efervescente que se consagra a la liturgia de la palabra.

    Por su parte, Ricardo Virtanen aclaró que el título del libro alude al intervalo vital y temporal que media entre dos relaciones amorosas. Hizo saber al público que la imagen de cubierta del libro corresponde a uno de sus cuadros. Lo biográfico se une a lo metapoético, a lo cubista y ultraísta de una mirada artística que media en el decir del conmovido. Virtanen añadió que este libro inaugura una trilogía que se completará en el futuro y supone la publicación de su primer libro de poesía discursiva. Él mismo señaló su dedicación casi plena hasta ahora por la literatura breve: haikus, aforismos o epigramas.

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    Tras una extensa lectura del poemario, Ricardo Virtanen cedió al público el turno de palabra, por lo que el también aforista Roger Swanzy le preguntó si esa trilogía a la que pertenece Intervalo posee una temática concreta o tiene algún hilo conductor. Virtanen respondió que no y anticipó la publicación en breve de nuevas obras.

    Tras esto, el poeta invitó al escenario a la joven valenciana Carla Juárez, quien con su singular voz interpretó en directo y en varios idiomas un exquisito repertorio de bossa seguida a la guitarra por el propio Ricardo Virtanen. “Garota de Ipanema”, “Wave”, “Eu sei que vou te amar”, “Desafinado”, “Corcovado” y “It´s wonderful” convocaron todos los sabores y colores de este género musical brasileño con influencias de jazz para clausurar un acto que arrancó el aplauso del público con su excelente colofón.

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Carla Juárez y Ricardo Virtanen

Crónica publicada en la revista “Todo Literatura”:

https://www.todoliteratura.es/noticia/50762/presentaciones/salome-chulvi-presenta-en-catarroja-su-nuevo-libro:-luz-caballero.html

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El pasado sábado, 9 de marzo, en el recién estrenado Museo Antonia Mir de la localidad de Catarroja (Valencia) tuvo lugar la presentación del nuevo libro de la poeta, narradora y gestora cultural Salomé Chulví Lleó. A partir de las siete de la tarde el citado foro artístico, a pesar de las intensas actividades programadas con motivo de la Semana de la Mujer y de la ya sensible influencia de las Fallas, fue llenándose de público hasta completar y rebasar sus localidades. Salomé Chulví, conocida por su anterior novela titulada “Mujer faquir”, presentaba “Luz Caballero”, un poemario editado por Lastura.

    Publicado en el número doce de la colección Concilyarte del citado sello, el libro cuenta con magníficas ilustraciones a color de María Griñó. Lidia López Miguel, quien se desplazó desde Ocaña para la ocasión, tomó la palabra en calidad de editora para agradecer al público presente su asistencia, así como también al Ayuntamiento de Catarroja por la cesión del Museo Antonia Mir. Lidia reveló al público cómo conoció a Salomé el pasado año en un speed dating celebrado en El Salón del Autor 360º (Valencia). Una de las dos autoras que eligió, tras haberse entrevistado con muchas, fue Salomé; confesó haberse sentido atraída por el contenido y la perspectiva del poemario que allí se presentaba.

    Explicar al público el mensaje y pormenores de “Luz Caballero” fue tarea del escrito Gregorio Muelas, quien sustituyó a Mila Villanueva —ausente por un imprevisto de última hora— en las labores de presentación; y lo hizo de manera amena y clarificadora. Muelas subrayó la importancia del dibujo de la cubierta del libro, el cual a su parecer anticipa simbólicamente la temática del contenido. Muelas siguió comentando el tono feminista y reivindicativo de la obra, unos poemas llenos de referencias bíblicas de los que destaca su honestidad y sutileza. Asimismo, reconoció en los versos una corriente subterránea de influencia oriental, algo que la propia autora certificó y justificó por su sintonía personal con referencia a la unicidad y la trascendencia como creencia y objetivo espiritual.

    Salomé Chulví explicó que el motivo de tan singular título es su aspiración a esa igualdad entre hombre y mujer que los versos vindican. Añadió que los poemas manifiestan, a través de un alter ego, su ideología personal, no exenta de contradicción. Como respuesta a preguntas que algunas personas del público formularon a la autora, Salomé tuvo ocasión de abordar lo profundo de su mundo interior, una conciencia inquieta, exploradora, que bebe y ha bebido de culturas y religiones diferentes pero siempre teniendo muy claras algunas constantes, como: la superación, el respeto o la certeza de que todo está unido y todo se necesita. Sin caer en una poesía del escarnio ni ser una lírica instrumentalizada con fines políticos, la poética de Salomé Chulví aflora la vorágine de su mundo interior, no como paisaje, sino como un denso discurso de lecturas poliédricas pero profundamente humanas, algo que consigue sin renunciar a posicionarse frente a una problemática social que queda bien retratada en los versos.

    La presentación concluyó poco después de que la autora recitase tres poemas del libro, a lo que siguió un bello gesto por su parte: regaló —por sorpresa— un ramo de flores a su madre, allí presente. El público emocionado respondió con una fuerte ovación y la fila de lectores deseosos de adquirir el libro con una firma de su autora no tardó en formarse.

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Nota de prensa publicada en “Todoliteratura.es”:

https://www.todoliteratura.es/noticia/50264/literatura/lunes-de-lirica:-curso-practico-de-poesia-japonesa.html

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Fotografía: José Antonio Olmedo López-Amor

Que la poesía japonesa, en concreto, el haiku, es algo que está de moda, es un hecho innegable. Cada vez son más las personas interesadas por conocer en qué consiste un poema tan aparentemente sencillo, por su brevedad, pero a la vez tan profundo y diferente a lo que estamos acostumbrados los occidentales. Como suele suceder, quien se acerca a algo por primera vez, más todavía cuando es a algo que para millones de personas se ha convertido en una vía espiritual, se necesita un conocimiento, una referencia rigurosa y fiable para poder comprender y valorar en su justa medida algo que aun a pesar de suscitar interés, para nosotros sigue siendo ese gran desconocido.

    Toni Alcolea, director de la editorial valenciana Olé Libros, ha puesto en marcha el ciclo “Lunes de Lírica: curso práctico de poesía japonesa”: un intento por acercar la poesía japonesa más practicada fuera de sus fronteras: haiku, senryu y tanka, al público valenciano. El emblemático espacio Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, gestionado por Pau Pérez, albergará las sucesivas citas programadas para los meses de diciembre (día 3) y enero de 2019 (día 28).

    Toni Alcolea presentará los talleres, acompañado de Vicente Barberá, encargado de coordinar e intervenir en todas sus sesiones. El pasado lunes, 19 de noviembre, dio comienzo el curso con éxito de público y participación. Los escritores Antonio Mayor y Elena Torres fueron los encargados de ilustrar a los asistentes en los no fáciles entresijos del haiku japonés. La parte práctica de estos talleres hace que tras las exposiciones de los ponentes, los aspirantes a haijin puedan preguntar sus dudas y escribir y recitar sus propios haikus: algo que sin duda dinamiza y potencia el aprendizaje.

    Alcolea y su editorial, Olé Libros, se han comprometido a publicar un libro con los mejores poemas escritos durante las clases. Este tipo de iniciativas merecen todo el apoyo posible, ya que además de ser gratuitas, concentran a escritores destacados que abandonan su zona de confort para compartir su sabiduría, preservan el estilo original de formas poéticas maltratadas por mal formados practicantes y sobre todo, dan voz  y oportunidades a todas aquellas personas interesadas en aprender.

Crónica publicada en “Todoliteratura.es”:

https://www.todoliteratura.es/noticia/50241/presentaciones/un-yo-sin-mi:-jaime-siles-presenta-su-nueva-antologia-poetica-en-valencia.html

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Fotografía de Juan Luis Bedins

El pasado miércoles, 14 de noviembre, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, en Valencia, tuvo lugar la presentación oficial de “Un yo sin mí” (Olé Libros, 2018), la nueva antología poética de Jaime Siles (Valencia, 1951). Aclamado poeta y catedrático, además de ensayista, filólogo, traductor, crítico literario, políglota y profesor, Jaime Siles no necesita presentación entre los amantes de la poesía escrita en castellano, tanto en España, como fuera de ella.

    Siles había llegado a Valencia recientemente tras participar como jurado en el fallo del Premio Loewe de Poesía, en Madrid. El público ocupó todos los asientos del salón de actos e incluso había gente de pie. La expectación era máxima. Entre los asistentes, algunas de las plumas más destacadas de la Comunidad Valenciana, como: Blas Muñoz, María Teresa Espasa o Mar Busquets, se congregaban para disfrutar de lo que prometía ser una fiesta de la palabra.

    Acompañaron al poeta Toni Alcolea, editor de Olé Libros, los escritores Robert Archer, Rafael Soler, Bibiana Collado y Ricardo Bellveser. Alcolea fue el primero en intervenir y como era de rigor, agradeció al público su afectuosa acogida, así como al propio Jaime Siles que hubiese confiado en Olé Libros para publicar la que supone su novena antología poética. Alcolea, quien ha irrumpido en los círculos literarios valencianos con la energía de un gran proyecto editorial que abarca, novela, ensayo, poesía y certámenes literarios, ofreció algunas pinceladas de lo que engloba y representa la destacada actividad de Olé Libros.

    El anfitrión dio paso a Ricardo Bellveser, reconocido poeta, narrador y periodista valenciano, de quien hay que decir con toda justicia que fue el orador que encandiló al público, tanto por la elocuencia y pertinencia de su discurso, como por su consabida efusividad. Bellveser abordó en su intervención la original antítesis que da título a la antología: “Un yo sin mí”; y apuntó al respecto la preocupación de Jaime Siles por la identidad como tema de indagación poemática. Siguió descifrando la poética del autor de “Himnos tardíos” (1999) y lo etiquetó como «poeta del lenguaje», algo en lo que el propio Siles se reconoció más tarde, y terminó reconociéndolo como un auténtico poeta novísimo que por muchas razones debió haber figurado en la conocida antología de Castellet.

    Alcolea dio paso al hispanista Robert Archer, uno de los máximos especialistas en la obra del poeta Ausiàs March, quien desde la gran amistad que le une al poeta homenajeado habló de una anécdota muy singular que ambos vivieron con motivo de la erupción de un volcán en Islandia durante una visita de Siles por tierras británicas. Además, Archer destacó la pasión que siente y siempre ha sentido Siles por las Lenguas Clásicas, una dedicación que comparte con la Filología.

    Por su parte, la joven poeta Bibiana Collado, quien en la actualidad es profesora del Taller de Poesía de la Universidad de Valencia, tuvo palabras de agradecimiento a Jaime Siles por su generosidad con los poetas más jóvenes cuando estos se acercan a pedir su consejo. Subrayó la importancia de su magisterio como docente y reflexionó acertadamente acerca de ese yo del título de la antología que tantos comentarios suscitó.

    Por último, Rafael Soler, poeta y narrador afincado en Madrid, admiró la plena dedicación de Siles a la literatura desde que era un joven estudiante. Contó, entre otras cosas, que su precoz vocación por la poesía le llevó a compartir amistad y cartas con Vicente Aleixandre, quien se convirtió en un padre literario y referente. Añadió que su estética culturalista y esa particular revolución en el lenguaje le han permitido distinguirse y evolucionar como poeta pleno de variados matices.

    Llegó el turno de Jaime Siles y este dedicó su agradecimiento, uno por uno, a los intervinientes. Valoró muy positivamente el arrojo editorial de Toni Alcolea al apostar por la poesía valenciana; se confesó admirador de la poesía de Bibiana; alabó la precisión de los comentarios de Bellveser, quien gestionó la edición de una de sus anteriores antologías; agradeció a Archer su simpatía y sinceridad; y con referencia a Rafael Soler, además de los pertinentes agradecimientos, confesó una de las muchas cosas que ambos comparten y se puede contar: su amor por los gin tonic.

    Siles, quien se mostró distendido, agradecido y bromista, recitó algunos de sus conocidos poemas contenidos en la antología, como: “Propileo”, “Acis y Galatea” o  “Semáforos, semáforos”, pero fue al recitar un poema inspirado en la localidad de Jávea, cuando su voz se truncó por la emoción que pudo evocarle alguno de sus versos finales. Siles añadió que esta publicación representa algo especial en su trayectoria, ya que de todas las antologías editadas hasta ahora, esta es la única en la que él personalmente ha escogido los poemas; lo cual es un valor añadido al ya de por sí magnífico legado que compendia este libro.

    Debido a las muchas intervenciones de la mesa, el acto no dio para más, pero debido a la calidad de las mismas, el público se mostró conmocionado y satisfecho tras una velada espectacular que terminó con una interminable cola de lectores que esperaban una firma del autor.

 

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David Acebes Sampedro

“El perro que escribía poemas de amor”, del escritor vallisoletano David Acebes, es la obra ganadora del I Premio Liliput de Narrativa Infantil, convocado por MAR Editor, habiendo sido seleccionada entre 105 obras procedentes de 15 países.

Se le concede un accésit a la novela de corte juvenil “Al otro lado de la raya”, de la valenciana María Luisa González de León.

El jurado quiere destacar el valor de las obras finalistas, que han coincidido en buscar nuevos códigos estéticos y aprendizajes sin moralina para el lector más joven.

Las obras finalistas son las siguientes:

– “El grave misterio de la gravedad”, J.L. Baños.

– “Juega conmigo”, de Antonio Ibarra.

– “El maravilloso mundo de Wayland”, de Antonia Sáez.

– “Cuentos de la luna azul”, de Fernando Codina.

– “Las aventuras de Ariel”, de Isaac Pérez Vega.

La obra ganadora: “El perro que escribía poemas de amor”

Bajo la apariencia de cuentos populares tradicionales, el autor ha dado un giro a los personajes para convertirlos en protagonistas de historias modernas y con finales más adecuados a la época. Sus genios no viven en las profundidades del bosque sino que van a Irlanda a hacerse novios de una pelirroja; burros autistas o perros que escriben poemas de amor; con los que presenta a los niños realidades como la de la emigración y la pérdida de las raíces, las enfermedades infantiles y cómo marcan la vida de quienes la sufren y cómo deben ser respetados o la importancia de la creatividad.

El libro está ilustrado por la Ilustradora coruñesa Sonsoles Yáñez, quien ha publicado sus ilustraciones en los libros “Víctor el Centauro” y “Somos diferentes”.

El autor. David Acebes Sampedro

(Valladolid,1976).

Licenciado en Derecho. Escritor y poeta experimental. Es miembro del consejo director de la revista de crítica y poesía contemporánea “Crátera”. Ha obtenido, entre otros, los premios literarios Jóvenes Poetas de Valladolid (2003), el Primavera Arbo (2013), el Poesía Social La Alpujarra-Antonio Ferrero (2014), el Sierra de Francia (2015) y el Ateneo Blasco Ibáñez (2017). Ha expuesto su obra de poesía experimental y fotografía en diversas salas de exposiciones de Valladolid y Barcelona. Ha publicado los libros: “La poesía es cosa de burros”, “Una décima parte de mí “y “Víctor el centauro”.

Accésit: “Al otro lado de la raya”

El protagonista es Elías Bandrés, nacido en 1940, en lo peor de la posguerra española. Es un niño menudo de lágrima fácil, sus ojos claros se empañan con frecuencia, pero está decidido a dominar las situaciones adversas y el miedo ante la terrible situación del país y se repite una y otra vez Soy valiente. Vivimos con él aventuras iniciáticas en una España dura en la que su inocencia le salvará de naufragar en la realidad.

La autora. María Luisa de León

Nace en Valencia a mediados del siglo XX. Desde pequeña escribió cuentos y sobre todo poemas. Premiada en concursos de relato corto, ha colaborado en libros de poesía y micro relatos. Convalidó sus estudios con la carrera de piano, y trabajó como profesora de conservatorio. Editó un método para niños sobre conciertos pedagógicos. Ha aparecido en las antologías de relatos “Mujeres en La historia”, “Mujeres en La historia (2)”, “Mujeres en La historia (3)”, “Casa de fieras”, y “Castilla y León Puerta de la Historia”.

Toda la información en

http://www.mareditor.com/premios/premio_liliput_1.html

Crónica publicada en “Todoliteratura.es”:

https://www.todoliteratura.es/articulo/presentaciones/elena-torres-presenta-gramatica-sombras-homenaje-palabra-poetica/20180907181824048952.html

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El pasado jueves, 6 de septiembre, la Librería Ramón Llull de Valencia estrenó su temporada con la presentación del poemario “Gramática de sombras” (Calambur, 2018) de Elena Torres. Dicho libro es el decimocuarto en la bibliografía de su autora. Y para la ocasión, la poeta contó con la presencia de Sergio Arlandis, poeta, crítico, y en este caso, editor del sello Calambur, además de Blas Muñoz, reconocido poeta y profesor de larga trayectoria.

    A pesar de la fecha escogida para la presentación, teniendo en cuenta que el verano levantino se vive hasta mediados de septiembre, el público no defraudó y llenó uno de los foros culturales más emblemáticos de la Comunidad Valenciana. Como consecuencia de ello, escritores de la talla de Jaime Siles, Pedro José Moreno, Gloria de Frutos, Mar Busquets o Bibiana Collado, entre otros, arroparon a la autora.

    Para quienes no conozcan a Elena Torres, apuntaré brevemente que empezó su trayectoria como poeta en 1994 con Don de la memoria (Instituto de Estudios Modernistas), editorial del recientemente desaparecido Ricardo Llopesa, y a este libro sucedieron Alta fidelidad (Páginacero, 2001, Alrededor del deseo (Torremozas, 2011) o Frágil (Obrapropia, 2012), libro que mereció el Premio Ciudad de Valencia Vicente Gaos.

    El acto comenzó con unas palabras del poeta y anfitrión —junto a Almudena— Francisco Benedito, con las que agradeció al público su asistencia y subrayó la relevancia cultural y el cariño que las tres figuras literarias allí reunidas despiertan en la casa.

    Sergio Arlandis, una de las voces más destacadas de su generación, tomó la palabra en calidad de editor para manifestar que el manuscrito de Elena Torres no convenció a la mayoría del comité lector a su llegada a la editorial, sino a todos. Puso en valor la dilatada experiencia de la autora y su particular admiración por una obra que conecta emocional e intelectualmente con el lector a varios niveles. Alabó la capacidad de síntesis de los poemas, su arraigo con lo cotidiano pero a la vez metafísico, su universalidad y carácter metaliterario, lo que dota a los versos de profundidad y múltiples interpretaciones. Arlandis añadió que el lenguaje y su finitud gramatical lo convierten, precisamente, en una herramienta de infinitas posibilidades, motivo temático que filtrará toda su simbología por los diferentes pasajes del libro.

    Elena Torres, por su parte, compartió con los allí presentes algunas claves que ayudan a conocer mejor su poética y a desentrañar el libro. Comentó que urdió el poemario con la idea preconcebida de abordar temas nucleares y recurrentes en su poética, como lo son: el amor, el deseo, el tiempo, la duda; añadió que el libro está dividido en ocho partes y que a cada una de ellas precede una cita en la que se encuentra implícita la palabra temática a la que va referida cada sección. Decidió envolver esta obra con una retórica lingüística en la que la palabra fuese vehículo, pero también modelo y cuerpo de su universo simbólico. De este modo, la autora manifestó haber subrayado la importancia de los adverbios, las preposiciones y locuciones como partes de la gramática que posibilitan combinaciones que nos acerquen a describir lo inefable.

    El poeta Blas Muñoz fue breve en su intervención, pero —tal y como acostumbra— contundente y preciso. Vinculó la importancia de esas mínimas partes de la oración, como pueden ser los adverbios y preposiciones, con la coherencia y cohesión de una gramática necesitada de esas membranas articulatorias del discurso. Antepuso el valor de la solvente utilización de dichos nexos  a la sustantivación o adjetivación, recursos  banalizados y trillados por el acervo popular. Al igual que Sergio Arlandis, Blas Muñoz fue uno de los lectores privilegiados cuando Gramática de sombras era solo un borrador, y sostuvo con la autora una conversación en la que ambos comentaron la decisiva influencia que su criterio tuvo en el acabado final del libro.

    El acto culminó con un breve recital de los poemas del libro a cargo de Blas Muñoz y Elena Torres, quienes pausadamente y alternando sus lecturas convirtieron la declamación en un diálogo brillante y fluido que no hizo más que revelar la condición de macrotexto de la obra.

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