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Publicado en la revista “Oculta Lit”:

http://www.ocultalit.com/poesia/metamorfosis-el-poliestilismo-de-amparo-andres-machi/

 

9789895199006

Título: Metamorfosis

Autora: Amparo Andrés Machí

Editorial: Chiado Editorial

Género: miscelánea de artículos, relatos y poemas

Año de publicación: 2017

Número de páginas: 112

ISBN: 978-989-51-9900-6

El diseño de cubierta del libro, obra de María Guirão, ya es premonitorio en cuanto al contenido, pues el eclecticismo de un collage representa a la perfección el afán convergente y unitario de esta obra con referencia a los géneros literarios.

En la propia contraportada del libro, Amparo Andrés Machí (también conocida como Stelmarch), su autora, alude a la Ars poética de Horacio —también conocida como Epístola a los Pisones—  para relacionar la fusión de filosofía y literatura —si es que tal separación puede llevarse a cabo— llevada a cabo en Metamorfosis, un libro en el que los géneros narrativos se imbrican, sí, pero sin renunciar a la poesía.

El propio Horacio, en el siglo I a. C. ya observó en el tópico denominado prodesse et delectare, las cualidades que debía tener todo texto que aspirase a entretener y enseñar. Una posible traducción a dicho término sería «enseñar deleitando», y eso es precisamente lo que consigue este libro. Dulce et utile, este libro miscelánea (según palabras de José Vicente Peiró, firmante del prólogo) encuentra en la emoción de la diversión el recurso mnemotécnico para ser didáctico.

Que las ideas de un artista, en este caso, poeta además de narradora, no siempre confluyen en una obra aparentemente homogénea, en una ordenación de modos y tiempos que nos parezca coherente, es algo que Cortázar demostró con Rayuela, Borges con El hacedor —como bien señala Peiró—, o más recientemente el propio Masoliver Ródenas con El ciego en la ventana. Cuando el caudal expresivo-artístico es torrencial, encontrar el molde que lo contenga se convierte en una tarea compleja.

Conceder al texto la morfología que reclama es más sabio que forzar su armadura al esbozo de nuestras aspiraciones. Amparo Andrés comienza su libro con un texto ensayístico sobre la poesía, “Metamorfosis de la poesía”, y sus consideraciones no resultan chocantes con respecto al siguiente texto, “Tu magia, poesía”, un elegante poema en prosa, ya que su lenguaje, lejos del academicismo presumible en un texto ensayístico, se naturaliza y acerca a la conversación íntima, provocando con ello no solo la comprensión del lector, sino también una agradable clima de recogimiento y confianza.

Dicha continuidad en el lenguaje hace que los saltos entre géneros, lejos de resultar bruscos, sean interesantes. Pone de manifiesto la estratificación inconsciente del hecho literario. Por ejemplo, para ejemplificar con pasajes de los textos citados: El buen estilo en prosa es siempre rehén de la precisión, / rapidez e intensidad lacónica de la dicción poética. La autora expone opiniones sobre temas que le preocupan y también las argumenta. Pero también:

En esos mismos momentos te capturo intacta como una flor de un día y tú, juguetona, me das la espalda y desapareces como un hada que se esfuma dentro de la flor que la contiene… pero siempre queda tu perfume en el aire, intacto y embaucador.

De lo testimonial, a lo confesional y sensible con la habilidad de los grandes narradores que envuelven con imágenes muy nítidas cualquier suceso o pensamiento. La autora hace uso de una gradual profundidad en sus escritos a través del estilo.

El libro está estructurado en trece partes: doce metamorfosis y un ensayo sobre un relato de Borges. La temática de esos doce apartados abarca: la poesía, el silencio, el tiempo, la libertad, el amor, las personas; temas humanos abordados de manera existencial; pero sobre todos ellos prevalece un cuestionamiento o una reflexión permanente sobre las palabras. Es verdad que la poesía ocupa un lugar protagonista, pero la preocupación por el lenguaje presenta en sus textos una perfecta oposición al silencio:

La poesía me resuelve

la línea curva donde reposan mis ojos de insomnio

entre versos ajenos

cuando no te tengo

y me duelen las llagas de las paredes

que sin voz delatan al mundo y sus intrigas

sobre mí vertidas ahora.

La poesía, y por ende las palabras, representa la tabla de salvación contra el desamor o el tiempo. El silencio es un refugio en el que el yo lírico se adentra para equilibrar un mundo interior atestado de emociones:

La tierra, el agua y el aire

saben de mi fuego de lucha callada

y el mar del desasosiego

espera su amor

en el naufragio de las preposiciones.

Por no desentrañar más contenidos del libro, ya que descubrir sus argumentos y múltiples correlaciones son algunas de las apasionantes tareas del lector, reproduciré un fragmento del interesante y necesario prólogo —que un libro de estas características necesita— de José Vicente Peiró, quien acierta de lleno en su disertación sobre esta obra:

No se pierdan “Claroscuros de otoño” por su intensidad y su pasión lírica. Si la autora no se ha dado cuenta del silencio, como expresa, el lector sí debe hacerlo porque es necesario, y si cita a Schopenhauer y su división de la libertad en tres modos (física, intelectual y moral) no es para debatir con el filósofo alemán, ni tampoco con Saussure o Wittgenstein al hablar del sentido de las palabras, sino para construir un mundo poético, que es donde se encuentra más a gusto.

Con la publicación de Metamorfosis, Amparo Andrés culmina su tercer libro, tras Filoversando en Nod (Evohé, 2013) y Cuentos neuróticos (Chiado Editorial, 2015), demostrando con ello la escisión de su corazón entre la narrativa y la poesía, además de un inquieto talento para plantear preguntas y contar historias, escenarios donde esta autora se maneja con versátil creatividad.

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Amparo Andrés Machí

 

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