Archivos para abril, 2017

 

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Ilustración de Juan Carlos Mestre

Dirección de Crátera. Revista de Crítica y Poesía Contemporánea:

Gregorio Muelas Bermúdez
Jose Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla

Comité asesor:

David Acebes Sampedro
Ramón Campos
Bibiana Collado Cabrera
José Ángel García Caballero
Eduard Xavier Montesinos
Antonio Praena

Para el número 0, estos son los contenidos y colaboradores:

Ilustraciones:
Cubierta y contraportada de Juan Carlos Mestre
Interior: Sara García

Inéditos:
Jaime Siles, Ángel Guinda, Miguel Veyrat, Joaquín Pérez Azaústre, José Luis Rey, Andrés García Cerdán, Ana Gorría, Antonio Praena, Ben Clark, Ramon Guillem, José Iniesta, Katy Parra, David González, Sara Castelar, José Daniel García, Berta García Faet.

La mirada de Basho (haikus):
Susana Benet, Ricardo Virtanen, Gorka Arellano Pérez

Traducción:
Robert Rozhdestvensky por Natalia Litvinova, Mircea Petean por Elisabeta Botan, Eugenio Montale por Carlos Vitale,
Hilde Domin por Gema Estudillo.

Experimental:
Atilano Sevillano, Rafael Marín. (Selección de David Acebes)

Entrevista:
Marcus Versus por Jorge Ortiz Robla

Investigación:
“Justo y perfecto” por Justo Serna

Reseñas:
“Blanco Roto”, por Álvaro Valverde; “El club del crimen”, por Carlos Alcorta; “Reflejos en el cristal cotidiano”, por David Acebes Sampedro; “Llamo desde otro planeta”, por José Ángel García Caballero; “Tópo”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Contra las cosas redondas”, por Gregorio Muelas Bermúdez; “Infierno y nadie: antología poética esencial 1978-2014”, por José Antonio Olmedo López-Amor; “Masa crítica”, por José Antonio Olmedo López-Amor

Leído por:
“Sabe la noche”, por Ramón Campos; “Nostalgia de la acción”, por Jorge Ortiz Robla; “Sense treva”, por Eduard Xavier Montesinos

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Cubierta y contraportada diseño de Juan Carlos Mestre

Próximas presentaciones en Valencia y Madrid:

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ENSAYO DE UN ENTRÓPICO DESORDEN

El axioma del sofisma

 

Heberto de Sysmo

 

 

 

 

“De algún extraño modo el universo 
es un universo participativo”.
 
John A. Wheeler

Laripse de la Vida

La palabra «laripse» no figura en ningún diccionario. Reconozco, que desde mis inicios como escribiente, siempre me ha estimulado la neología; crear palabras, empujar los márgenes del lenguaje. Pienso que en esta enfermedad, la de expresar el Todo y la Nada a través del verbo, es justo y necesario crear palabras nuevas cuando las que existen, no se ajustan como debieran al mensaje que se quiere transmitir. Anoté aquella palabra en mi cuaderno y comencé a pronunciarla una y otra vez. […] Consideré su esencia femenina. El golpe de voz recae en su segunda sílaba, /rip/, un vocablo muy musical si tenemos en cuenta, que después de pronunciar la primera sílaba, nuestra lengua debe oscilar en el interior de la boca, de abajo a arriba, de arriba abajo, unir los labios y hasta tenemos que entrecortar la respiración para terminar de pronunciarla. Quizá, en su segunda sílaba, radica uno de sus inconvenientes para algunos. O quizá sea uno de sus atractivos. Lo cierto es que a primera vista, sin ser maravillosa, la palabra tiene un encanto especial.

Así que comencé a diseccionarla para interpretar el mensaje de sus signos. Dividí la palabra en dos mitades: “lar / ipse; la palabra «lar», significa varias cosas según sus acepciones: En la mitología romana, corresponde a cada uno de los Dioses de la casa u hogar. En dicho hogar, significa también el lugar de la lumbre en la cocina. Y por último, se utiliza para designar al hogar mismo. Concluí que tal monosílabo, además de ser una palabra por sí misma, refiere tanto a lo cotidiano como a lo divino. Seguidamente abordé la palabra «ipse». Una palabra bisílaba y aguda de difícil pronunciación, pero inquietante. Elipse y eclipse, son dos palabras con su misma terminación, palabras que bien podríamos asociar al Universo por su naturaleza, pero ipse, teniendo la misma terminación que ambas, nos habla del yo, del ego, toda una aseveración pronominal de identidad.

Reunir en una palabra, lo cotidiano, lo divino y el yo, supone algo muy atrayente, y más todavía si tenemos en cuenta, toda la belleza gramatical y sonora del nuevo vocablo.  Lo terrenal, lo celestial y el alma. “…laripse de la vida son los versos / que encauzan el dolor en su armonía”. Aunque es justo reconocer, que el motivo de mi enamoramiento por este término, va un poco más allá de su simbología o su enigmática y nueva construcción. Lo que verdaderamente me atrajo de la palabra laripse, es que leída del revés, resulta ser la palabra «espiral».

Si colocásemos un espejo entre ambas palabras, tendríamos una especie de palíndromo, un reflejo que evocaría la simetría oculta, cierto grado de palingenesia y al contemplar ese magnífico desdoblamiento de la palabra, no sólo morfológico, sino también significativo, descubriríamos ese enclave panspérmico, panóptico y latente por largo tiempo, desde el que podríamos observar, con una nueva perspectiva, el mundo y el lenguaje como un sugerente palimpsesto.

La espiral logarítmica

La espiral me condujo a este poemario. Una espiral logarítmica, equiangular, en crecimiento. Un símbolo antiquísimo, un fenómeno axiomático que se reafirma a sí mismo, mediante constantes manifestaciones en la Naturaleza, en nuestra naturaleza. Su nombre proviene de la expresión de una de sus ecuaciones:

El dibujo de la espiral se repetía en mi mente. Lo reconocía en la grafía de la clave de sol (escritura musical), en la clave de fa, en el Ojo de Horus [1]. Parecía poseer un poder magnético, así que decidí investigar más a fondo, empujado por una sospecha, por un pálpito de origen sofista que poco a poco se iría disipando a favor de la certeza.

La espiral se ha encontrado desde tiempos ancestrales, en la cultura megalítica de todos los continentes. Descubrimientos arqueológicos lo constatan, y aseveran también que su poder semiológico ha jugado un papel fundamental en aquellas culturas donde se representaba. En algunos lugares se utilizó como icono del ciclo: “nacimiento-muerte-renacimiento” del Sol. En la actualidad, la espiral se emplea como símbolo del pensamiento cíclico, lo cual, emparenta esta interpretación con lo fractal y recursivo. Y existe además, en el arte contemporáneo, una corriente llamada espiralista, cultivada por artistas como el escultor canario Martín Chirino, o el pintor cubano Ángel Laborde, cuyos trabajos, abordan la espiral como modelo totémico y divinidad universal.

Fijé después mi mirada en las cosas naturales, cosas que podemos encontrar en una playa o en un campo, como por ejemplo, el caparazón de un caracol. De hecho, en la concha de muchos moluscos, como los Helix o Spirula, la espiral pervive tallada, generación tras generación. Christopher Wren, Jan Swammerdam o Henry Nottidge, dieron buena cuenta de este hecho en sus numerosos estudios naturales, pero fue D’Arcy Wentworth Thompson, quien publicó el libro titulado Sobre el crecimiento y la forma (1917), quien examinó hasta la saciedad la existencia de espirales en la flora y fauna de nuestro planeta. En su libro, D’Arcy describe cómo las conchas de algunos animales se forman siguiendo una curva que rota en torno a un eje, de modo que la forma de la curva permanece constante pero su tamaño aumenta en progresión geométrica. En algunas conchas, como la del famoso Nautilus, la curva generatriz gira en un plano perpendicular al eje y la concha se conforma como una figura discoidal plana. En otros casos, la curva de la espiral sigue un patrón espacial, con forma de hélice.

Thompson también estudió la aparición de espirales en la anatomía de diversos cuernos, pelambres, dientes, uñas y algunas plantas en sus años de investigador.

Todos estos hallazgos, no hacían más que empujarme más y más a investigar; me generaban muchas preguntas, muchas dudas, pero también trazaban con meridiana  claridad, un camino que yo estaba más que dispuesto a transitar.

Llegado a ese punto pensé, como dijo el famoso Aristóteles, la Naturaleza no hace nada en vano. Tal vez esos mensajes condujeran a otros mensajes menos manifiestos, tal vez ese patrón repetitivo, invitara a verdades menos demostrables.

Uno de los intentos científicos actuales que abogan por desentrañar los secretos más recónditos de la Naturaleza, es la Teoría de las Supercuerdas. Los átomos se componen de protones, neutrones y electrones; los protones son formados por quarks; los quarks son ligados por gluones, permanecen unidos por la fuerza nuclear fuerte, y además existen los leptones, y así sucesivamente más y más diminutos formatos de la masa que la ciencia todavía está descubriendo. Dicha teoría, afirma que todas las partículas que existen y que conocemos, se componen de un mismo material, y nos parecen diferentes, pero en realidad son la misma materia, la misma cuerda vibrando de manera distinta. Y ese juego de ligazones y vibraciones, encaja perfectamente con la forma espiral como germen de la vida. Si descomponemos un espectro electromagnético, observamos cómo sus dos fuerzas, la eléctrica y la magnética, describen  un giro que las dinamiza y las hace interactuar. El mismo giro, ocurre en las partículas subatómicas cuando éstas alcanzan el llamado momento angular o espín; un movimiento de rotación semejante al que también describen los planetas. Girar, fluctuar, enroscarse, como hace el embrión de los seres vivos en el interior del útero materno; como hacen las aguas, al formarse en remolinos, para ionizarse. Los vientos se cruzan en corrientes formando un torbellino, el mismo “muelle” hipotético previsto en los agujeros negros o agujeros de gusano.

El conjunto de fuerzas electromagnéticas de densidad variable que emerge de los cuerpos físicos, vitales, etéreos, mentales, emocionales y espirituales, lo que conocemos por «aura», es una manifestación energética no visible al ojo humano, pero demostrada científicamente. Esta particular energía, permanece suspendida alrededor del cuerpo en forma de una capa elíptica.

Son tantas las aplicaciones de la espiral, que no tardé en interesarme —a mayor escala— por su presencia real y constatable, más allá de la hipótesis o la sospecha. De este modo, quedé asombrado al comprobar, que a escala infinitesimal, estamos codificados en sendas espirales, las que describe nuestra cadena de ADN. En esa doble hélice, se encuentra toda nuestra información genética, algo irrefutable en el siglo XXI. Y de la misma manera, advertí que vivimos en una gigantesca espiral, la formada por nuestra galaxia, la Vía Láctea; concretamente, la Tierra se encuentra en uno de los brazos de dicha espiral. Ante tales evidencias, resulta inesquivable obsesionarse o convencerse de que la espiral está intrínsecamente ligada a la vida, una espiral rotunda, incontestable.

Antes de caer en el dogmatismo de la fe ciega, antes de embarcarme en elucubraciones fantásticas y sorprendentes, me propuse encontrar una espiral, pero impresa en el cuerpo humano. Si tan importante es para nosotros esta forma, ¿por qué no hemos nacido con una espiral esculpida en la frente? Aunque parezca una pregunta simple, conlleva una buena carga de lógica. Si alguien diseñó las abejas, y las configuró con la necesidad de construir el hexágono en sus colmenas y no el cuadrado o el círculo, ¿por qué —ese algo o alguien—  no nos diseñó con la demostración total de la espiral tatuada en nuestro cuerpo? ¿Por qué tanta sutileza? Quizá mi pregunta pueda parecer ingenua, básica, pero me la formulé y no encontré respuesta.

Pasó el tiempo.

 Entre mis inquietudes artísticas se encuentra la pintura con acrílicos y el dibujo al carboncillo, y allí me encontraba yo, dibujando al carboncillo en una tarde cualquiera. El caso es que traté de dibujar unos trazos, y quise —como es habitual— corregirlos; para ello utilicé la famosa goma maleable de borrar el carboncillo. Mi sorpresa fue bárbara, y no miento al confesar que sentí miedo. Al retirar la goma de mi mano, observé con la claridad que brinda el Sol en una tarde de verano, la huella dactilar de mi dedo pulgar impresa en aquella masa informe. La tomé con ambas manos y la acerqué a mis ojos, caminé unos pasos hasta un lugar mejor iluminado, y allí mismo descubrí una espiral perfecta, apareció gravada en aquella goma por los surcos de la piel. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, en aquel preciso momento, supe que tenía que escribir este poemario, debía revelar lo descubierto, señalar un camino, quizá a ninguna parte, quizá iniciático, con la ilusión de despertar en otras conciencias la necesidad de investigar y conocer el mundo que nos rodea, al tiempo que mi alma y mi intelecto ahondaran más y más en este conocimiento virgen.

El ser humano busca y ha buscado siempre la Belleza, la invoca a través de rituales artísticos, aspira a ella, quizá la geometría pueda ofrecer una respuesta a esa preocupación; es responsabilidad nuestra aplicar esa revelación a nuestras vidas.

El 27 de septiembre del año 2000, Eva Neuer publicó El Manifiesto del Fractalismo, un manifiesto de aspiraciones universalistas, una tesis que trata de abarcar todas las manifestaciones del ser humano, dentro de su rol social y como ente particular. Eva Neuer parte del concepto fractal para conformar una nueva postura “fractalista”, y a través de esta visión, acercarse al mundo. Este manifiesto, con todas sus propuestas, ciñe su ordenación a lo fractal y se justifica a través de él. El ser humano, a fin de cuentas, es un elemento singular en el interior de un universo fractal, un ser que debe estar en armonía con su entorno, no sólo por pertenecer a él, sino por ser consciente de ello. Esta misma premisa es la que siguen algunas religiones. Como en todo manifiesto universal, Neuer expone un elenco de ideas utópicas que, no por ser utópicas son imposibles de realizar, si bien, todavía nadie lo ha conseguido. Según su autora, El Manifiesto del Fractalismo invita a reflexionar para convertir las invisibles fuerzas de una búsqueda interior, en una evidencia física que, no sólo transforme la conciencia, sino que a la vez se manifieste en el exterior.

Y ahí creo que principalmente está la clave, en entender la geometría, la simetría, no como un concepto estético o de belleza, sino como un principio vital que eroga cualquier energía, cualquier bien, de la forma más sencilla y justa, por igual. Su comprensión y aceptación por parte del ser humano, equilibra su potencial y lo arma frente a la aporía del Caos. La música de la geometría propone una partitura isopolar, la axiología necesaria para combatir —por ejemplo— el Trilema de Münchhaunsen[2].

Pero volvamos a la espiral. El término “espiral logarítmica” fue acuñado por Pierre Varignon, quien escribió el famoso Teorema de Varignon, un resultado de la geometría euclidiana que establece que en cualquier cuadrilátero, si unimos los puntos medios de sus lados, formamos un paralelogramo cuya área es la mitad de la del cuadrilátero original. Tras los axiomas emitidos por Pierre, el mismísimo René Descartes y Torriccelli abordaron la espiral logarítmica, pero fue Jacob Bernoulli quien le dedicó un libro, Spira Mirabilis, y muchos años de investigación. Debo admitir, que mucho más que Bernoulli, me influenció Descartes. El ser humano como reflejo del universo. La observación de los hechos como método de conocimiento. La primacía de la razón, pero sin desdeñar la intuición. La metafísica cartesiana. El recurso a Dios. Descartes está por todas partes en este poemario. Como también lo están Blavatsky, Jung, Kepler, Galileo, Gauss o Gödel. Este último, quizá sea el que más ha conseguido inquietarme con sus teoremas de incompletitud. No dudaría en afirmar que Johannes Kepler es, de los científicos del pasado, a quien más admiro; obviando todos sus logros, siempre me ha fascinado su vida y su persona. Hoy en día, pocos se explican, cómo Kepler pudo llegar hasta donde llegó, con unos medios escasos y rudimentarios, pero sobre todo, cómo pudo afirmar lo que afirmó, incluso antes de que ocurriera.

El avance de nuestra tecnología nos ha servido para visualizar y reconocer más y más espirales en nuestro entorno, algunas de ellas, invisibles. En los girasoles se reproducen varios tipos de espirales, como la Espiral de Fermat, quizá, visualmente, la que más se asemeje a un espermatozoide y su recorrido. Los halcones se aproximan a su presa según la espiral logarítmica, ya que adquirir el ángulo de la espiral les proporciona una visión más panorámica. Los insectos se aproximan a una fuente luminosa según una espiral logarítmica. Y en geotecnia, la superficie de terreno denominada «falla» es el lugar geométrico de los puntos donde el suelo se rompe y permite un deslizamiento, y en muchos casos, dicho punto de ruptura tiene forma de espiral. Quizá nuestra mente, anclada en la asimetría, no sea capaz de procesar una maravillosa realidad más parecida a la ficción que a otra cosa; quizá no estamos preparados para conocer ciertos mecanismos, ciertos secretos. Lo cierto es que la Geometría Sagrada está ahí, se manifiesta abiertamente, sería justo escuchar su mensaje de sostenibilidad, de equilibrio, de recurrencia.

Actualmente, la ciencia busca la supersimetría a través de todos sus medios. Se piensa que cada partícula tiene su hermana gemela; demostrar ese patrón de igualdad, esa dualidad, sería constatar la duplicidad como uno de los resortes más importantes de la vida. Además, ayudaría a nombrar candidatos para el rol de la materia oscura. No sabemos nada de la materia oscura o de la gravedad. No sabemos nada de los agujeros negros, de los viajes en el tiempo. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Por qué estamos aquí? Nada es lo que parece, vivimos tratando de sobrellevar nuestras dudas a expensas de los científicos. Estamos compuestos por una masa, y no conocemos siquiera, el proceso de formación de la misma. Kepler es el mejor ejemplo, de cómo podemos llegar al axioma partiendo del sofisma. Somos la intuición de que disponemos, aquello que demostramos, en lo que creemos.

Sucesión de Fibonacci

Leonardo de Pisa, más conocido por Fibonacci, escribió en el Siglo XIII la famosa Sucesión de Fibonacci, una consecución de números a los que llegó mediante procesos empíricos de observación de las plantas y cálculos sobre la reproducción con camadas de conejos en cautividad. Dicha cadena numérica, es un patrón repetitivo de crecimiento, por ejemplo: de las ramas de los árboles, o de los brotes de un tallo. Si tomamos el tronco del árbol o el tallo de la planta como un cilindro liso en el que, cada brote marcará su zona como una coordenada, después de un tiempo observando y habiendo aparecido diversos brotes, si trazáramos una línea que uniese todos las floraciones tendríamos una espiral logarítmica. Aunque parezca sorprendente, el número de conejos en cautividad y en las cantidades de dicha secuencia, crecería exponencialmente según los números de Fibonacci, por tanto, aquella sucesión de números, determinaba por primera vez que lo que llamamos azar o providencia tiene poco que ver en cuanto al “diseño” de la vida se refiere. Si la vida es un accidente, como afirman algunos, no habría pautas repetitivas en los ciclos naturales, todo sería caótico y aleatorio. Alguien o algo, en algún momento, se tomó la molestia de ordenar, de dotar y estructurar un  mundo mecánico poblado por seres mecánicos.

Actualmente la sucesión de Fibonacci se emplea en Matemáticas, Ciencias de la Computación y Teoría de Juegos. A través de dicha sucesión de números, también podemos llegar a la espiral; si en un plano bidimensional vamos colocando cuadrados de igual tamaño en la misma cantidad y sucesión del cómputo de Fibonacci, obtendremos un rectángulo de proporción áurea en el que se suscribirá una espiral logarítmica. Dicha proporción o número dorado, fue la cima divina e inalcanzable para los antiguos escultores griegos, todo lo que respondiese a su disposición y mensura, estaba relacionado con la perfección y la belleza. Da Vinci conocía esa cifra:

Su obra, la Gioconda, puede suscribirse en un rectángulo áureo, y su Hombre de Vitruvio, relaciona, no sólo las proporciones del ser humano con el planeta y satélites donde vive —modelo que podría ser válido de confirmarse con otras especies desconocidas—, sino también con la proporción áurea. El número áureo es el valor numérico de la proporción que guardan entre sí dos segmentos de recta a y b (a más largo que b), que cumplen la siguiente relación:

La longitud total es al segmento a, como a es al segmento b.

Escrito como ecuación algebraica:

Siendo el valor del número áureo φ el cociente

Nosotros, los seres humanos, disponemos de proporción áurea en nuestros dedos de las manos (la distancia entre sus articulaciones), en nuestra estatura con respecto a nuestro ombligo, en nuestros dedos con respecto al hombro y el codo, y en gran parte de la disposición de nuestros apéndices.

A escala ínfima, la célula animal puede conformarse geométricamente. Por ejemplo: de forma plana, como el epitelio, de forma esférica, como los glóbulos rojos, con forma de estrella, como las células nerviosas o de forma alargada, como las células musculares.

Masa crítica

Otro ejemplo de geometría natural a escala imperceptible, son esas invisibles redes cuadrangulares que vinculan a todo ser viviente, los llamados campos morfogenéticos[3]. La teoría del centésimo mono[4] o masa crítica, es una de las armas más poderosas de que dispone el ser humano, un descubrimiento accidental que ha sido vapuleado y contaminado para tratar de evitar que la sociedad ponga en marcha sus mecanismos, poniendo en peligro con ello la sustentabilidad y primacía de los sistemas gobernantes.

El concepto de masa crítica, puede encontrar analogías con algunos pasajes de la Biblia y con manifiestos de algunas sectas, cuando afirman, que un número concreto de personas serán las elegidas, las salvadas, y tal número es el necesario para abordar la nueva era o cambio de conciencia.

En su libro Una Nueva Ciencia de la Vida, Sheldrake toma posiciones en la corriente organicista u holística clásica, sustentada por nombres como Von Bertalanffy y su Teoría General de Sistemas o E.S. Russell, para cuestionar de forma tajante, la visión mecanicista que da por explicado cualquier comportamiento de los seres vivos mediante el estudio de sus partes constituyentes y posterior reducción de los mismos a leyes químicas y físicas.

Sheldrake, en cambio, propone la idea de los campos morfogenéticos, los cuales ayudan a comprender cómo los organismos adoptan sus formas y comportamientos más característicos. Hace no tantos años, las terapias alternativas en lo que a curaciones humanas se refieren, eran un tema tabú para la comunidad científica, y sin embargo, en la actualidad, disciplinas como la risoterapia, el reiki o el yoga, se aplican en los centros hospitalarios. La teoría de Sheldrake —de momento— no ha sido rechazada ni por la relatividad general ni por los actuales postulados de la Física.
La palabra “morfo” procede de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos morfogenéticos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no sólo los campos de organismos vivos, sino también los campos de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico: un campo de hemoglobina, un campo de insulina. De igual manera, cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan y conforman la Naturaleza.

La gran contribución de Sheldrake ha consistido en reunir nociones vagas sobre los campos morfogenéticos (Weiss, 1939) y formularlos en una teoría demostrable. Desde que escribió el libro en el que presenta la hipótesis de la Resonancia Mórfica, en 1981, se han llevado a cabo numerosos experimentos que, en principio, deberían demostrar la validez, o invalidez, de esta hipótesis que cada vez cuenta con más adeptos.

Conclusión

Uno de los últimos descubrimientos científicos, del que todavía no se tiene explicación, es que un agujero negro en rotación, pasa de calentarse a enfriarse, cuando el cuadrado de su masa dividido por el cuadrado de la velocidad con que rota, da como resultado Pi. Como también, se ha observado una estrella que expulsa un chorro de materia sólida durante un largo periodo de tiempo y esta materia expulsada permanece unida a la estrella por un extremo, mientras que en el otro extremo, la materia se va curvando hasta adquirir la apariencia de una espiral.

En el año 2010 murió la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, quien creó la denominada Teoría de la espiral de silencio. Una apuesta por el conocimiento de la opinión pública para poder influir sobre ella. En su tesis, Neumann no aboga por tergiversar la información, sino por conocer cuáles son los cambiantes dogmas predominantes en la sociedad y estudiar el comportamiento colectivo; de esa forma, la doctora afirma que es la propia sociedad quien margina o abraza al individuo, según éste comulgue o no con el sentir mayoritario del pueblo. Para ello, es necesario sondear periódicamente a los ciudadanos e influir sobre ellos, premiando con la inclusión o aceptación del individuo en un colectivo o sociedad, como también, amenazando con ese aislamiento tan temido, a la persona según sus criterios o ideales.

En 1970, el pintor reconvertido a escultor, Robert Smithson, culminó su trabajo más emblemático Spiral Jetty. Construyó, ayudado por maquinaria pesada y decenas de operarios, una gigantesca espiral logarítmica en el gran Lago Salado de Utah; una escultura que ya merece el calificativo de “paisaje” y es uno de los lugares más visitados de la zona. Tras varios meses de trabajo, fueron removidas varias toneladas de tierra y colocadas piezas de cristal suspendido y roca basáltica de color negro formando una espiral de más de cuatrocientos metros de longitud. Transcurrió un tiempo de su inauguración, la gente paseaba sobre la espiral, el enclave paisajístico era perfecto. En la temporada de lluvias, el lago aumentó su caudal y la espiral fue anegada por completo. Robert esperó un tiempo, pensó soluciones posibles, a cada cual más complicada. Cuando de repente, las aguas volvieron a descender y la espiral volvió a quedar a la vista de todo el mundo. La sorpresa fue mayúscula, mientras la espiral estuvo sumergida, las poderosas sales del lago, otorgaron otro color y brillo a la roca basáltica original, y le propiciaron un aspecto —si cabe todavía— más hermoso. La Naturaleza había intervenido en la obra artística y la había transformado por completo.

El Universo está lleno de singularidades, una de ellas es la vida. Tener el afán de comprenderla, puede acercarnos a saber algo más de nosotros mismos y del lugar en qué vivimos. Las transformaciones relatadas en las historias de Kafka, los intrincados laberintos de los cuentos de Borges, son senderos cíclicos o fractales que la literatura ha trazado para nuestro tránsito. La Geometría Sagrada es un espejo colocado frente a otro que abre múltiples posibilidades. El conocimiento y la intuición son factores clave para tratar de descifrar esa intrahistoria que pide ser revelada. Sacrificar el lirismo en virtud del pensamiento, aniquilar el yo, desnudarse y adentrarse en la nieve, son algunos de los factores que la estructura interna de este poemario quiere transmitir. El lirismo, lo queramos o no, es una velada —y buscada— recompensa para el hacedor de versos, un divino relleno, una deliciosa retórica que no es necesaria en este caso, pues nada puede engrandecer a lo que es, ya de por sí, maravilloso. Creo que no es posible traducir la música, aunque sin duda, sea hermoso intentarlo.

Una noche de ensoñación, de desbordante fantasía, fabulé sin condiciones en esa franja horaria de las últimas luces; tendido sobre mi cama, quedé observando la huella dactilar de mi pulgar. Imaginé que los surcos de la piel que componían aquella espiral tan misteriosa y diminuta, eran en verdad muros de piedra negra, volcánica, unos muros de un grosor y una altura infranqueables, e imaginé también, cómo en el vórtice central de esa inexpugnable fortaleza-laberinto, un laberinto al que sólo los más valientes se atreverían a entrar, florecía una exultante y palpitante espiral luminosa.

[1] El Ojo de Horus, o Udyat “el que está completo”, fue un símbolo de características mágicas, protectoras, purificadoras, sanadoras, símbolo solar del Antiguo Egipto que encarnaba el orden, lo imperturbado, el estado perfecto. El Udyat es un símbolo de estabilidad cósmico-estatal.

[2] El Trilema de Münchhausen (por el famoso Barón de Münchhausen, quien decía haber escapado de una ciénaga tirando de sí mismo), también llamado Trilema de Agripa (por el filósofo escéptico Agripa), el nombre referido al barón de Münchhausen fue acuñado en el contexto de la Teoría del Conocimiento a mediados del siglo XX por el popperiano Hans Albert, aunque tradicionalmente su argumento es referido por el griego clásico Diógenes Laercio, al filósofo escéptico Agripa y es un ataque a la posibilidad de lograr una justificación última para cualquier proposición, incluso en las ciencias formales como la Matemática y la Lógica.

[3] En 1990, Rupert Sheldrake publica su libro titulado Una nueva ciencia para la vida. La hipótesis de la causación formativa. En dicho libro propone la teoría sobre los campos mórficos que se deriva de la idea de los Campos morfogenéticos. Su interpretación causó mucha controversia desde el momento de su publicación, ya que se desvía -según algunos científicos- de ser una teoría científica y entra al campo de lo esotérico.

[4] El efecto del centésimo mono es un fenómeno demostrado científicamente al que pretende hacerse pasar por bulo; el descubrimiento consiste en que un comportamiento aprendido por los miembros de una comunidad aislada de monos, se propaga rápidamente desde el primer sujeto que advierte el nuevo conocimiento hasta todos los monos de su comunidad y más tarde del continente. Una vez que se alcanza un número crítico de iniciados, la idea o habilidad adquirida se transmite  morfogenéticamente a toda la especie -incluso en diferentes latitudes del mundo-, pudiendo quedar fuera del aprendizaje los sujetos de mayor edad del grupo.

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«Poemario Finalista a los Premios de la Crítica Literaria Valenciana 2017».

http://lastura.es/?product=la-flor-de-la-vida

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Imagen de la conferencia sobre geometría sagrada que José Antonio Olmedo impartió en el Ateneo Científico, Artístico y Literario de Madrid (2016).

Publicado en la revista Primera Página (México):

https://primerapaginarevista.com/2016/08/11/vita-philoilogica-y-otros-poemas-de-heberto-de-sysmo/

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Ilustración: Cecília Saucedo

Una vez más nos honra presentar a un autor del otro lado del mundo, directo desde Valencia, España, Heberto de Sysmo. Ilustración, como siempre, de Cecilia Saucedo.

 

PÁGINA CLAVE

 

Propóleo de tinta

que bañas esta página de sombra,

hoy me resuelvo en ti.

Tu probidad me insulta;

refugio de este mísero inconforme.

Explora mi conciencia y nombra al viento.

Mis páginas son el universo,

mi página, mi mundo,

página-cuerpo.

Mi voz sangra su angustia sin número,

mi yo busca la página manchada

con la sangre de quien suplanto.

¿Qué yo redimirá, qué voz, qué página,

a este aparente ser que no se encuentra?

La página es la barca,

la vela y el océano,

es ella quien acoge

este sinnúmero de pleonasmos.

 

(Avatares del Lenguaje)

 

 

DE VITA PHILO[I]LOGICA

 

¡Qué estupidez amarte!

Si a todos por igual tu cuerpo entregas.

Quiero delimitarte,

censurar cuanto legas,

llamarte «propiedad», ser cuanto anegas.

 

¡Promiscua! ¡Prostituta!

Ni toda tu infidelidad detiene

mi dádiva impoluta,

mi vanidad se atiene

a tu indócil capricho, cuando aviene.

 

Palabra imaginaria;

mujer que cualquier hombre necesita.

Tu cábala incendiaria

mi signo premedita,

rara flor, acidófila y maldita.

 

Bendita es tu hermosura,

ajena a todo el mal que en mí provoca,

mandamiento de albura,

traducción que en la boca

alcanza su más alta envergadura.

 

(Avatares del Lenguaje)

 

 

 

 

BLANCURA

 

“Esa necesidad de hallar

su yo en la carne extraña

es lo que el hombre noblemente llama

capacidad de amar”.

 

Charles Baudelaire

 

 

Ya sé que hablar de Amor es recurrente

¿será vulgar amor, amar, contarlo?

Pan de todos los días, sed frecuente,

eterno fin; querer siempre encontrarlo.

 

Quizá Amor sea Dios desconocido

y amar, la religión de los quebrantos,

quizá sea energía en estallido

que nos une o separa entre los llantos.

 

Ignoro si el Amor es nada o todo,

un beso con crueldad o con ternura,

si es odiarse o luchar codo con codo,

 

una fuerza interior, una estatura;

vivir, morir, o de cambiar, el modo,

debiera ser amor, amar, blancura.

 

(Avatares del Lenguaje)

 

 

DRAMATURGIA DE LA MUERTE

 

 

 

El drama no es vivir, es vivir solo.

El drama no es andar, sino hacia nada.

El drama no es llorar, sino por nadie.

El drama es existir para morirse.

 

El drama no es amor, sino su ausencia.

No es drama recordar, es el olvido.

El drama no es soñar, es la vigilia.

El drama no es cantar, sino el silencio.

 

El drama es la verdad que era mentira.

El drama es no querer y ser querido

rezar esperanzado al cenotafio.

 

El drama es esperar lo inalcanzable.

El drama es el dolor de aquel que vive

y el Tiempo… Dramaturgia de la Muerte.

 

( Lágrimas traveseras)

 

 

 

 

 

TODO CUANTO SOY

 

 

Este decir que soy, tan implacable,

este no ser y ser independiente,

esta guarida o luz que reconforta,

este volcán, que sin aviso irrumpe.

 

Esta elocuencia ajena, no buscada,

mortifica la paz de lo mundano,

me acerca sin querer a cuanto anhelo

y me aleja después, me aleja tanto.

 

Esta avalancha azul de cielo en labio,

este grillete cruel que me conforma,

esta manía, este vivir así

 

cual traductor, apóstata del humo,

este volar del alma sin morirse;

es todo cuanto soy, nada más quiero.

 

 

(Lágrimas traveseras)

 

FADO POR LOS IGNAVI

 

 

Alguna noche triste del siglo diecinueve

una guitarra en llanto quebró una voz plomiza.

En una sidrería, de noche, ya cerrada,

brindaban en silencio las almas en martirio.

Doce cuerdas sesgaron la paz de luz de luna,

un quejío elocuente  tocó los corazones,

la noche y la memoria trajeron la ceniza

a los pobres incautos que el canto subyugaba.

El proceloso ritmo de la herida y el daño,

la hondura de una letra, eterno cataclismo

de emociones en danza.

Aquella noche mística de música y recuerdo

se bautizó de luna el primer fado.

 

 

 

(Lágrimas traveseras)

 

 

ALBADA EN EL CIPRÉS DE LOS GORRIONES

 

 

Se va la noche, amor, y yo desnudo,

contemplo en el ovillo de tu carne

lo mísero que soy, y la hermosura.

Contemplo en tul de pulpa esplendorosa

la luz hecha jirón por la caricia,

el bocado exquisito por el hambre.

Se va la noche, amor, y yo maldigo,

la cuenta atrás de un tiempo equivocado,

maldigo el órdago a la eternidad;

quererte siempre,

y bendigo el milagro de soñar

que no amanezca.

Se va la noche, amor, y nadie sabe

de esta herida indeleble que nos une.

 

 

(Lágrimas traveseras)

 

 

 

 

 

 

 

IGNIS

FUEGO

Hablante lírico 2 (Voz infantil)

 

 

 

Manifiéstate,

acude a los rituales de esta noche

inacabada.

Concede el privilegio de tu baile

a los adoradores de tu germen.

En ti, los atavíos de una Estrella

son luz, sublimación de son y viento.

Te invoca el hombre en llamas.

Arde para ser culmen del propósito

de aquellos que festejan tradiciones,

quema sus impurezas y sus miedos

demuestra tu naturaleza extraña.

Nadie agradecerá tu nacimiento,

no quedará de ti ningún rescoldo

por más que dignifiques la ceniza.

 

 

(Lágrimas traveseras)

 

 

 

 

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Sobre el autor: Heberto de Sysmo es el seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor (Valencia, 1977). Escritor y poeta, crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista, articulista, divulgador científico. Titulado en audiovisuales. Actualmente cursa la Licenciatura de Filología Hispánica en la Universidad de Valencia. Redactor y colaborador en más de cuarenta medios de comunicación, digitales e impresos, nacionales e internacionales.

Publicado en la revista La Galla Ciencia:

http://www.lagallaciencia.com/2017/04/dos-poemas-de-heberto-de-sysmo-en.html

cubierta, contraportada y solapas de la flor de la vida

II
Esfera

A Miguel García Casas

Impúdica perfección de los cuerpos
que gravitan en sus densos celestes,
densos de magmas amnióticos
y abrazos invencibles.

En la circunferencia duerme
el ejemplo absoluto,
la astrogénesis, la universografía;
desde el glóbulo al globo,
desde el satélite a la onda,
desde el minúsculo átomo
hasta la gigantesca estrella,
siempre esgrimiendo la redondez divina.

Grandeza con la que sueñan
todas las formas poligonales;
el arco iris reflejado sobre el lago,
las espirales, los círculos viciosos y polares,
la sombra de un aro,
los anillos de humo…

Cualquier miserable busca el compás de Dios
para trazarse círculo,
pero esos grados curvos
que nos convergen y nos dignifican
no los dispensa nadie
y, por suerte,
son una albur recensión
de la testimonial Naturaleza.

 

«ESFERA».- Los cuerpos celestes, las esferas, gravitan en un «magma amniótico», en un cielo primario, convertidos, desde nuestra perspectiva terrenal, en símbolos de lo absoluto. Este absoluto acontece tanto a un nivel microcuántico («desde el minúsculo átomo») como a un nivel macrocuántico[1] («hasta la gigantesca estrella»). «En la sombra de un aro», «en el anillo del humo», percibimos esa redondez divina, esa curva que quiere tensarse y convertirse, a causa de su propia tensión, en recta, en cuadrado, en cubo, dando testimonio a su paso de una naturaleza que engendra per se más naturaleza. Fue el vacío (véase Desocupación de la esfera, de Jorge Oteiza) quien alumbró la esfera y esta, de manera paulatina, engendró al resto de los cuerpos geométricos. (Comentario de David Acebes incluido en el libro).
II
ΣΦΑΙΡΑ

Στο Μιγέλ Γαρθία Κάσας
Απρεπής τελειότητα των κορμιών εκείνων
που κινούνται μες στα πυκνά τους ουράνια,
πυκνά απ’ το ενάμνιο μάγμα
και τους αήττητους βραχίονες.

Στην περίμετρο κοιμάται
το απόλυτο παράδειγμα,
η αστρογένεση, η παγκοσμιογραφία,
απ’ το αιμοσφαίριο στο τόπι,
απ’ το δορυφόρο στο κύμα,
απ΄ το μικροσκοπικό άτομο
μέχρι το γιγαντιαίο αστέρι,
χρησιμοποιώντας πάντα τη θεϊκή σφαιρικότητα.

Μεγαλοσύνη που ονειρεύονται
όλες οι πολυγωνικές μορφές,
το ουράνιο τόξο σ’ αντανάκλαση πάνω στη λίμνη,
τα σπιράλ, οι φαύλοι κύκλοι και οι πολικοί,
η σκιά ενός κρίκου,
τα δαχτυλίδια του καπνού…

Κάθε δύστυχος ψάχνει το ρυθμό του Θεού
για να χαράξει κύκλο,
όμως αυτές τις καμπυλωτές μοίρες
που μας κάνουν αξιοπρεπείς και μας συγκλίνουν
κανείς δεν τις συγχωρεί
και, ευτυχώς,
είναι μια τυχαία βιβλιοκριτική
της αποκαλυπτικής Φύσης.
«ΣΦΑΙΡΑ».- Τα ουράνια σώματα, οι σφαίρες, κινούνται μέσα σε ένα «ενάμνιο μάγμα», σ’ ένα πρωτογενή ουρανό και μετατρέπονται, μέσα απ’ τη δική μας γήινη οπτική, σε σύμβολα του απόλυτου. Αυτό το απόλυτο συμβαίνει τόσο σε επίπεδο μικροκβαντικής[2] («απ’ το μικροσκοπικό άτομο») όσο και σ’ επίπεδο μακροκβαντικής («μέχρι το γιγαντιαίο αστέρι»). «Στη σκιά ενός κρίκου», «στο δαχτυλίδι του καπνού», αντιλαμβανόμαστε αυτή τη θεϊκή σφαιρικότητα, αυτή την καμπύλη που ζητά να τεντωθεί και να μετατραπεί, εξαιτίας της ίδιας της έντασής της, σε ευθεία, σε τετράγωνο, σε κύβο, αποκαλύπτοντας στο πέρασμά της μία φύση που γεννά per se περισσότερη φύση. Ήταν το κενό (Βλ. Desocupación de la esfera, του Χόρχε Οτέιθα) που φώτισε τη σφαίρα κι αυτή, με τρόπο βαθμιαίο, παρήγαγε τα υπόλοιπα γεωμετρικά σώματα.
******
VII
Llave matemática
Euclides definió en sus ecuaciones
la dorada espiral que eterna gira
sin principio ni fin y es el modelo
secuencial que en mutismo se repite.
Si odiamos, padecemos una arritmia
convulsa y asimétrica que impele
a asir nuestra esperanza a lo imposible,
el caos de los números inversos
que subvierten la lógica del Todo.
Fibonacci se encargó de encontrar
el cálculo de Dios entre las plantas
y sus pétalos y hojas configuran
sus espinas, sus tallos y sus brotes
al exacto valor de su secuencia.
«LLAVE MATEMÁTICA».- El paisaje se compone de números. Miremos los pétalos de una flor como los miró Fibonacci y hallaremos el exacto valor de una secuencia que tiende hacia el infinito. Y es en esta secuencia donde radica la belleza suprema. Si nos salimos de ella, solo encontraremos caos y (des)orden. Si en lugar del amor, cedemos al odio, nos saldremos de nuestra espiral dorada y caeremos, irremediablemente, en la espiral de los «números inversos», en la negatividad que subvierte la «lógica del Todo». ¿Y qué es el Todo al revés? Ya lo hemos dicho: la Nada. (Comentario de David Acebes incluido en el libro).

VII
ΜΑΘΗΜΑΤΙΚΟ ΚΛΕΙΔΙ
Ο Ευκλείδης όρισε στις εξισώσεις του
το χρυσό κοχλία που ατέρμονα γυρίζει
δίχως αρχή και δίχως τέλος κι είναι μοντέλο
διαδοχικό που στη σιγή επαναλαμβάνεται.
Αν μισούμε, πάσχουμε από αρρυθμία
σπασμώδη και ασύμμετρη που ωθεί
ν’ αρπάξει την ελπίδα μας για το άπιαστο,
το χάος των αντίστροφων αριθμών
που ανατρέπουν τη λογική του Όλου.
Ο Φιμπονάτσι ανέλαβε να λογαριάσει
τον υπολογισμό του Θεού ανάμεσα στα φυτά
και στα πέταλά τους και τα φύλλα σχηματίζουν
τ’ αγκάθια τους, τα φύτρα τους και τους βλαστούς
στην ακριβή αξία της αλληλουχίας τους.
«ΜΑΘΗΜΑΤΙΚΟ ΚΛΕΙΔΙ».- Το τοπίο απαρτίζεται από αριθμούς. Ας κοιτάξουμε τα πέταλα ενός άνθους όπως τα κοίταξε ο Φιμπονάτσι και θα βρούμε την ακριβή αξία μιας αλληλουχίας που τείνει προς το άπειρο. Και σε αυτή την αλληλουχία έγκειται η ανώτατη ομορφιά. Αν βγούμε από αυτήν, βρίσκουμε μόνο χάος και τάξη / αταξία. Αν αντί για την αγάπη, ενδώσουμε στο μίσος, θα βγούμε από το χρυσό κοχλία μας και θα πέσουμε, αμετανόητα, στον κοχλία των «αντίστροφων αριθμών», στην αρνητικότητα που ανατρέπει τη «λογική του Όλου». Και τι είναι το Όλο ανάποδα; Το είπαμε ήδη: το Τίποτα.

[1] La tesis principal de este poemario es que lo que se produce a nivel cuántico, se produce asimismo en el ámbito estelar. Por tal motivo, no procede hablar de cuántico para aquello que ocurre en el ámbito subatómico, sino que se proponen los términos microcuántico para aquello que se refiere a los presupuestos de la mecánica cuántica y macrocuántico para aquello que tiene lugar a nivel espacial. Con esta nueva terminología, se compatibiliza, de un modo poético y definitivo, la teoría de la relatividad general con la mecánica cuántica.

[2] Η πρωταρχική θέση αυτής της ποιητικής συλλογής είναι ότι αυτό που παράγεται σε κβαντικό επίπεδο, παράγεται επίσης και στο αστρικό πεδίο. Γι’ αυτό δεν είναι η κατάλληλη στιγμή να μιλάμε για κβαντική σε αυτό που συμβαίνει σε υποατομικό επίπεδο, αλλά προτείνονται οι όροι μικροκβαντικός για υποθέσεις που αναφέρονται στην κβαντική μηχανική και μακροκβατικός για εκείνες που λαμβάνουν χώρα σε επίπεδο διαστήματος. Με αυτή τη νέα ορολογία, γίνονται συμβατά, με τρόπο ποιητικό και καθοριστικό, η γενική θεωρία της σχετικότητας με την κβαντική μηχανική.
*Traducción de Natasa Lambrou

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Información sobre Natasa Lambrou:

2015 / PSP ahora Traducción, la comunicación y el espacio editorial de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.

2012/2015 licenciatura en lengua y cultura española, griega Universidad Abierta. Grado: 8,46.

1996/1998 aplicaciones título de especialista de TI.

Publicaciones:

2016

  1. IV Concurso de microrrelatos, homenaje a Gabriel García Márquez, “La historia de la cándida Eréndira con las Alas y de Ulises Con Los cuernos” en «El legado de Gabo», Ojos Verdes Ediciones, http://ojosverdesediciones.com/producto/ el-legado-de-Gabo /
  2. http://www.vakxikon.gr/%CE%BC%CE%B1%CE%BD%CE%BF%CF%85%CE%AD%CE%BB-%CE%B1%CE%BB%CF% 84% CE% BF% CE% BB% CE% B1% CE% B3% CE% BA% CE% AF% CF% 81% CE% B5% CF% 80% CE% AD% CE% BD% CF 84% % CE% B5% CF% 80% CE% BF% CE% B9% CE% AE% CE% BC% CE% B1% CF% 84% CE% B1 /
  3. http://www.lagallaciencia.com/2016/06/tres-poemas-de-jose-maria-alvarez-en.html
  4. «Apagados» Ojos microrrelato en http://www.microrrelato.es/?p=10007

2015

  1. Microrrelato “Muerte” en

http://es.e-stories.org/read-stories.php?&sto=12002

2012

Noveles Microrrelatos , I Concurso de microrrelato del Instituto Cervantes de Rabat, con la participación mikrodiigima “Loca”.

La formación continua :

5/2015 II Congreso Internacional Sobre Iberoamérica:

              Sobre las Realidades Reflexiones ibero-americanas  los antes los desafios del siglo XXI que , Universidad de Atenas Nacional y.

5/2016 III Congreso Internacional Sobre Iberoamérica

1994-1995 Taller de traducción del griego al español, el Instituto Cervantes.

Experiencia profesional :

1995- hoy Inglés y profesor de idioma español.

lenguas extranjeras :

Español 1998 Superior, Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Inglés 1993, el Certificado de Competencia en Inglés.

1994 1995 Diploma de Monitoreo en Estudios Ingleses.

Francés 1987 Certificado de Lengua Francesa, B2.

1988 Monitoreo Sorbona cursos I.

Publicado en Todoliteratura.es:

http://www.todoliteratura.es/noticia/12306/presentaciones/amparo-andres-presenta-en-la-sgae-de-valencia-metamorfosis..htmlhttp://www.todoliteratura.es/noticia/12306/presentaciones/amparo-andres-presenta-en-la-sgae-de-valencia-metamorfosis..html

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Amparo Andrés Machi

El pasado martes, 4 de marzo, el salón de actos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de Valencia, acogió la presentación oficial del último libro de Amparo Andrés Machi, narradora y poeta valenciana, además de grafóloga.

Metamorfosis, publicado bajo el sello luso Chiado Editorial, es el tercer libro de esta autora, conocida también por su seudónimo “Stelmarch”, quien ya publicó en esta misma editorial su anterior libro Cuentos neuróticos.

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José Vicente Peiró, Doctor en Filología Española y gran especialista en literatura paraguaya, además de presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, fue el encargado de dirigirse al público en primer lugar. En su intervención, Peiró señaló el crecimiento literario que ha experimentado Andrés Machi en los últimos años. Seguidamente apuntó qué géneros literarios componen Metamorfosis, ya que, según sus propias palabras, esta obra es una miscelánea formal. Artículo ensayístico, relato, poemas o prosemas, son algunos de los formatos que utiliza la autora para elaborar la estructura de este libro.

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José Vicente Peiró

Siguiendo con la exposición de Peiró, el profesor confesó que esta lectura abre el debate entre el lector y la autora —entre otras cosas— por los manifiestos morales e intelectuales que contiene, ya que, la condescendencia no es el tono habitual en los textos, Andrés Machi posee un firme criterio sobre la vida y el mundo que le rodea y con la misma firmeza lo expone, sin tapujos. A pesar del carácter ensayístico y poético de la mayoría de sus textos, José Vicente Peiró, en un intento por etiquetar una obra tan ecléctica, advirtió que la autora tuvo que abstraerse de la realidad para contar la suya propia e identificaba cierto grado de impresionismo, además de una importante influencia borgiana, hecho que lo llevó a evocar El hacedor, por sus múltiples analogías con esta obra.

Por su parte, Mar Busquets-Mataix, poeta, narradora y licenciada en Filología Hispánica, abordó en su intervención aspectos más argumentales del libro. Propuso que la obra, en general, es una gran reflexión sobre la vida, pero también sobre la cultura. Su afilado análisis previno de un lenguaje metafórico en el que —según palabras de la autora— lo semántico-semiótico, además de permitirle indagar sistemáticamente en los campos que aborda, constituye una suerte de mirada lúdico-crítica con una clara vocación agitadora, pero también concienciadora.

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Mar Busquets-Mataix

Así pues, Busquets-Mataix valoró positivamente la libertad creativa de la que hace gala Andrés Machi y señaló la importancia alegórica de cada elemento incluido en los textos, como por ejemplo, la arquitectura laberíntica de esas ciudades-símbolo en las que la vida se ahoga. La vida es uno de los temas troncales del libro, vida como reflejo de literatura y viceversa, pero también el amor. Busquets-Mataix, para finalizar, apuntó que la obra en sí contiene una velada aspiración al misticismo, razón por la cual justifica que, aun tratándose en gran medida de narrativa, los textos de Andrés Machi rezuman poesía.

Amparo Andrés intervino en último lugar. Como es lógico, agradeció las aportaciones de sus invitados y reveló que un problema de salud acaecido hace unos años hizo que se tomara esto de la literatura más en serio. Esa consciencia vital la animó a vivir la vida intensamente, aunque solo fuese para poder empaparse de experiencias que poder verter en sus escritos. Y ahí radica una de las claves de este libro. Su título, “Metamorfosis”, alude a ese proceso que sufre la conciencia desde que experimenta la emoción hasta que la “filtra” a través de la razón y el lenguaje. Ese proceso de [d]estilación es una singularidad en cada individuo, ya que en él intervienen tanto sus particularidades dadas como ser humano, como sus aprendizajes.

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La autora dio lectura a sus propios textos: poemas, artículos, prosemas y relatos, y dimensionó con ello todo lo expuesto por los intervinientes. Su fe, y a su vez, incredulidad en la palabra, quedaron patentes en el cariz inquieto e inconformista de sus cuentos. No dar nada por sentado invita al cuestionamiento, la pregunta lleva a la reflexión, y la reflexión, por muy doloroso que sea el proceso y el resultado, será quizá lo más cerca que jamás estaremos de la verdad.

En el turno de preguntas del público, Blas Muñoz Pizarro, reconocido poeta y profesor de latín, comentó que el crisol de formas de Metamorfosis le recordó a Mesa revuelta, de Juan Gil-Albert, una obra poco citada de su autor, pero traída al pelo para reivindicar una práctica en paulatina muerte, para algunos, y en claro resurgimiento en la literatura actual, para otros, como es el híbrido, el collage o el amalgama.

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Publicado en la revista La Galla Ciencia:

http://www.lagallaciencia.com/2017/03/el-nadador-nocturno-de-rafael-correcher.html

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Título: El nadador nocturno
Autor: Rafael Correcher Haro
Editorial: Germanía
Género: poesía
Año de publicación: 2014
Número de páginas: 89
ISBN: 978-84-16044-57-3

El nadador nocturno comienza con una nota del autor en la que, de manera muy breve, ofrece al lector las claves para interpretar este ensayo poético. Así conocemos que de una cita de Carlos de Oliveira[1] —incluida en el libro como introducción a los primeros versos— surgió una idea en el poeta y a esta sucedieron multitud de interrogantes. Esa fascinación inicial, ese asombro del descubrimiento, de la idea, está contenida en estos versos, pero también su repercusión colateral, la duda. Esta incertidumbre contagiosa es tolerada por el poeta por considerarla uno de los pasos previos a la edificación de una nueva conciencia, y he dicho bien, las divagaciones líricas de este libro tienen una aspiración —que no pretensión— a mostrarnos otra manera de observar las cosas y por tanto, —si acaso tal hazaña fuese posible— reconfigurar nuestra forma de comprender el mundo.
Por tanto, advertidos ya del cariz indagatorio y reflexivo de los poemas, nos adentramos en las páginas que la poeta Mar Busquets-Mataix ha escrito a modo de prólogo. En este segundo umbral comenzamos a averiguar algunas marcas de importancia por las que se filtrará la imagen poética y el pensamiento. Por ejemplo, la palabra «solitario». Busquets-Mataix nos dice que la mirada del poeta parte de la observación del mundo y de esa impactante contemplación —solitaria, como el nonato sumergido en líquidos amnióticos— emerge la posibilidad de un nuevo mundo imaginado. Esta posibilidad, lejos de considerarse megalómana o presuntuosa, es una necesidad vital provocada por la exposición a la realidad. Ese bituminoso magma que envuelve a la pre-vida, no es solo su nutriente, sino también su protector y abrigo, una analogía perfecta para un nadador, tesitura de múltiples interpretaciones, pues todo en el universo es un juego de cuerpos suspendidos.

Siguiendo con las apreciaciones del prólogo, se nos revela que algunos poemas no son solo reflexivos, sino también críticos. Los poemas titulados “Insomnio” y “Barrio de Sahaar” están concebidos de manera crítica por su trasfondo político-social y el tono acusatorio de la voz lírica: Si contemplar el sol otra mañana / aquí es todo un milagro, / tampoco es menos cierto / que en Shaar ya nadie quiere / pensar en esa intercesión. Pero esa perspectiva crítica se extiende y abarca mucho más que a lo social, su inconformismo y ansia de libertad trascienden y la parte más destacada de esta sumersión —que también es subversión— está dedicada a una implacable crítica al lenguaje.

La palabra «logos» cuando no se explicita está implícita en la imagen, el sentido o la esencia; para el poeta, el logos es impreciso y ello unido a nuestra dependencia de él lo convierte en dañino para el ser humano. A decir verdad, la referencia al logos debe ser tomada en toda su riqueza semántica, ya que sus tres acepciones alternan su significado en diferentes momentos de la lectura: Desmenuzad las cosas / hasta que solo os quede / una hebra diminuta, // el vértigo benigno del principio (Razón, principio racional de universo); Este peso esencial, / doloroso / pero también abierto a la alegría / pone nombre a las cosas (Verbo o Logos teológico); Ese velo pintado / será de nuevo el tenso olor / en las conversaciones; // un delirio inaudible que regresa (discurso filosófico que da razón de las cosas).

Este poemario está estructurado en tres partes que corresponden —o esta es una de sus posibles lecturas— a tres actos temporales de ese hipotético nadador. La primera “La punta de los dedos”, como su propio nombre indica, es la zona del cuerpo donde se da el primer contacto del ser con lo desconocido, el nadador y el agua nocturna; en el supuesto lance hacia lo misterioso, la primera parte física en tomar contacto con lo extraño —tras el salto de lo firme a lo informe— son las falanges, de ahí su correlación temporal con el segundo movimiento “Cuando te falta el aire”.

El autor obvia la procedencia de la tierra y el posterior momento aéreo para centrarse en la perturbadora toma de contacto entre el ser humano y la naturaleza, en su sentido más amplio. Ya inmerso en las profundidades el sujeto lírico experimenta la asfixia que provoca sentirse un cuerpo extraño en un nuevo medio. La noche y el agua se adensan mutuamente y entre ellas discurre la mirada hacia la superficie de un ente en transformación metafísica, de ahí el epígrafe del siguiente apartado “Algunas luces”.
Este sentido discursivo-temporal puede también invertirse, es decir, comenzar ya en la inmersión y con la punta de los dedos tocar y transfigurar esas luces deformadas de la superficie y la amplitud y significado de los poemas no se verían afectados. Todo es afín en esta dinámica, a las mismas emociones compromete.

En este libro, el ser racional vence al intuitivo, aunque ambos conversan y en su lucha lingüística se advierta una tendencia al adjetivo rico en resonancias al más puro estilo de Ungaretti, el poeta no fuerza el verso —al menos, no intuyo esa evidencia— para alcanzar lo estético, esa cima conquista con meditación y oficio: Cansado de los nombres asumo nuevos riesgos / y aparto / el horizonte blando de la niebla. // Invoco soledad / donde agrupar mis multitudes / y olvido notas previas, también caligrafías.

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Rafael Correcher

El arbitrio poético de Rafael Correcher, aticista confeso, tiende a una armonía polimétrica que conjuga un exquisito equilibrio entre  léxico, metáfora y ruptura gramatical con su coaxial y casi totalizador denominador común, el ritmo.  En sus versos blancos, de tendencia imparisílaba, también la prosodia está ponderada con precisión de cirujano. La extensión del poema y del verso, siempre correlativas a la escrupulosa síntesis del argumento y conscientes de su función de recurso, es resultado de poda con brotes indultados para tratar de ser justo, también, con cierto grado de pulsión.

Sin resultar explícitamente hermética,  a pesar de tener como referente a Ungaretti —y añadiría también a Montale—, la poesía de Correcher Haro contiene referencias intelectuales y un sesgo estilístico que revelan influencias de la llamada «escuela hermética italiana». En su tono y hondura —por ejemplo— el ojeroso lector de poesía encontrará resonancias de Gatto, Luzi, Campana o Salvatore Quasimodo, poetas influenciados a su vez por Valèry y Mallarmé, que brillaron con luz propia durante las primeras décadas del siglo XX.

Si la poesía hermética procede del ensayo y requirió en sus inicios de oscuridad textual, de imbricadas analogías para sortear la censura del fascismo, la poética de Correcher parece provenir del mismo origen, de la reflexión, del análisis profundo, de la emoción y el sentimiento, sí, pero tras ser sometidos a la razón; sin embargo se aleja del rasgo elitista de los primeros herméticos, pues su lenguaje es claro, breve y la única sombra posible sobre el texto sería proyectada por las limitaciones culturales del lector.  En El nadador nocturno, el poeta transfigura el fascismo en su propia moral, su propia conciencia, a la que interroga después de haberse expuesto al mundo y su contemplación. Hablamos pues, de una poesía concebida a modo de síntesis de un conflicto interior, alejada del gran público, destinada a priori a no muchos lectores y experimentada por su autor, en parte, como una revelación.

Y sin embargo, estos versos conectan de inmediato con la comprensión y humanidad de quien los lee. Decía Ungaretti: «Los viejos maestros parecen agotados y ya suenan a falsos… El poeta moderno recoge la palabra en situación de crisis, la hace sufrir con él, prueba su intensidad y la iza en la noche». Por ello el yo lírico de este libro es un nadador intrépido, un arriesgado colonizador de sus propios miedos, de sus acuciantes dudas, y por el mismo motivo la lontananza temporal de su zambullir es la noche.

Quasimodo empezó a escribir poesía y lo hacía como mero pasatiempo intelectual. Imitó antiguos modelos griegos y pronto hizo fama como poeta perfeccionista, recomendable para la aristocracia. Pero a medida que el poeta y su poesía fueron teniendo contacto con la vida real —algo en lo que sin duda influyeron las terribles guerras y sus consecuencias— su estilo cambió drásticamente, su poesía se radicalizó en la indignación y desde entonces se convirtió en un manifiesto de valores que merecían volver a ser reinstaurados en una sociedad con demasiadas heridas abiertas.

La indignación de Quasimodo es la indignación del individuo actual, Correcher Haro es un poeta de su tiempo pero a su vez es disidente de las prácticas filisteas del sistema capitalista en el que le ha tocado vivir. Su poesía recoge todo ese inconformismo y rechazo individual y lo convierte en el sentir universal de un nadador que representa al ser humano, atribulado y decidido a reflexionar sobre el mundo y su propia condición en él. Todo se encuentra a la intemperie, cada convención, cada ley, cada cosa dada por sentado es un pretexto para el poeta, la poesía lucha contra el conformismo y la ignorancia, de su espartana singladura deviene lucidez.

Dice el poeta Juan Pablo Zapater en la contraportada del libro, que el autor de El nadador nocturno se muestra a un tiempo maestro y discípulo de sus propios pronunciamientos poéticos; quién sino así, debería verse, si aspira siquiera a conocer una noción de verdad.
Con este libro, Rafael Correcher fue finalista de los premios Loewe y Ciudad de Badajoz en el año 2012. Su anterior poemario, El azul de los lápices (Denes, 2009), fue merecedor del VI Premio de Poesía César Simón organizado por la Universidad de Valencia. Su tercer libro se espera con la expectación de quienes comprenden que la verdadera poesía es silencio y meditación en un mundo gobernado por los apóstoles del ruido.

[1] «Y tan pronto como sus vuelos; / anteriores a la escritura; las precipitan / en el papel, se comienza a escribir».

Entrevista de José Antonio Olmedo López-Amor a Beatriz Rico publicada en CaoCultura:

http://caocultura.com/beatriz-rico-el-ser-humano-ha-fracasado-como-especie/http://caocultura.com/beatriz-rico-el-ser-humano-ha-fracasado-como-especie/

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Beatriz Rico (Asturias, 1970) es, para muchos, una cara conocida del mundo de la televisión. Su paso por programas como: El precio justo, Hugo, y series como Un paso adelante o A las once en casa, la catapultaron a una fama que, lejos de ser pasajera, la empujó a desarrollar otras facetas creativas de su vida, como por ejemplo, el cine. Durante más de veinte años de carrera como actriz ha rodado con algunos de nuestros mejores directores, como: Fernando Fernán Gómez o José Luis Garci. También ha hecho teatro, uno de sus trabajos más comentados en las tablas, Mejor viuda que mal casada, se estrenó en 2012 y sigue representándose a día de hoy. Mujer polivalente y curtida en la interpretación, en los últimos años ha encontrado en el rock, como intérprete, una de sus pulsiones menos desarrolladas. Pero la inquietud y pasión por vivir de Beatriz Rico no se limitan al plano artístico, si su tenacidad y trabajo ya son un referente para nuevas generaciones, además, en el plano humano, su compromiso moral y social con los más desfavorecidos marca la gran diferencia con respecto a otros artistas de su generación. Vitalista, inconformista y guerrera, esta avilesina de ojos verdes parece no haber dicho su última palabra y sigue creciendo y floreciendo, no solo como artista, sino también como persona.

(Entrevista)

 

— ¿De dónde sacas la energía para abarcar tantas cosas? Hace unos días estuviste en Polonia, antes de eso estuviste apoyando a las mujeres en huelga de hambre que se concentraron en Sol y también pudimos verte en la entrega de los Premios Fundal.

—Cuando haces las cosas que te gustan o te involucras en algo en lo que crees, no hace falta sacar la energía de ningún lado porque sale sola. Hay ciertas cosas que, si no las hiciera, me sentiría incompleta. Estar en la entrega de unos premios solidarios o apoyar a las mujeres de Sol son dos ejemplos. Pero también te digo que soy muy afortunada, porque lo cierto es que mi trabajo me permite tener mucho tiempo libre para mí y mi familia.

— “Rico and Roll” es el nombre de la banda de rock duro que lideras como cantante. A muchos les ha sorprendido esta faceta tuya. He tenido ocasión de verte cantar y la verdad es que desprendes mucha energía. ¿Lo utilizas como algo catártico? ¿Tenemos a Beatriz Rico, como cantante, para rato?

—El Rock es libertad. En los conciertos me siento totalmente libre, es una liberación de energía y adrenalina total. Poder cantar con una banda de Rock en directo es una de las sensaciones adrenalínicas más fuertes que se puede tener. Y sí, mirando el calendario y las ganas de la banda, tenéis Beatriz como cantante para rato.

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Fotografía: Víctor Frutos

 

— Imagino que, no solo dedicarte a lo que te gusta, sino poder relacionarlo y apoyar a otros proyectos que defiendes con denuedo debe hacerte doblemente feliz. Me refiero —por ejemplo— al festival “Rock contra el hambre infantil”, que además fue nominado a los Premios Fundal. Cuéntanos que te hizo sentir aquella experiencia.

—“Rock contra el hambre infantil”, al igual que el resto de proyectos solidarios en los que me involucro, me hacen sentir útil y completan el sentido de mi vida. La satisfacción cuando haces un buen trabajo es muy grande, pero cuando ese trabajo sirve para ayudar a alguien que lo necesita, la satisfacción es máxima. En “Rock contra el hambre infantil” había muchísimo trabajo de un montón de personas, mucha dedicación y mucha entrega. Nos merecíamos que todo saliera como salió y el premio de Fundal ha sido el colofón.

 

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Fotografía: “Alvisrock”

— Debutaste arrolladoramente como actriz en el año 1995, a las órdenes de Pedro Masó. Entre ese año y el siguiente llegaste a rodar cinco películas. Seguro que en esos inicios ni se te pasaba por la cabeza que veinte años después, y por tu personaje en la película Las hijas de Danao (Fran Kapilla, 2014), recogerías un premio a la mejor actriz.

—Tengo que corregirte: yo debuté a las órdenes de Antonio del Real en Los hombres siempre mienten, al lado de Gabino Diego. Lo cierto, y aquí no te voy a engañar, es que siempre pensé y tuve claro que mi carrera sería larga y me daría muchas satisfacciones, bien en forma de premios o del placer puro y duro de dedicarme a lo que más me gusta.

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— ¿Cómo es trabajar con Fran Kapilla?

 

—Siempre le estaré agradecida a Fran por permitirme abordar un personaje con un registro diferente a todo lo que había hecho antes. Fran fue valiente y arriesgado. Me alegro de no haberle fallado. Tiene muy buen carácter, es muy dulce, generoso, pero a la vez tiene totalmente claro lo que quiere y cómo lo quiere. Desprende un equilibrio y una serenidad que para un equipo de rodaje es importante.

 

— En una sociedad convulsa e injusta como la que vivimos ¿crees que el cine es lo suficientemente reivindicativo o debería serlo más?

—El cine hoy por hoy no puede ser más reivindicativo porque creo que todos entendemos que, tal y como está la situación, lo que prima es la taquilla, y actualmente la gente reclama comedias. Podemos ser reivindicativos desde otras muchas plataformas, aunque quizá con menos repercusión que el cine. Momentos convulsos, ya sabes. Todo llegará, y confío en que, no dentro de mucho haya un amplio abanico de argumentos en nuestras películas para todos los gustos, incluyendo a aquellos para los que los valores sociales ocupan un puesto importante.

 

Qué bello es morir es una comedia teatral que aborda el tema de la muerte y es dirigida por Esperanza Lemos. Ser protagonista de esa obra junto a Josele Román y Fran Antón, con guionistas como Antonia San Juan, Félix Sabroso y un largo etcétera, debe haber sido un privilegio. ¿Qué has aprendido de esta representación? ¿Cómo explicarías el mensaje de esta obra a las personas que todavía no la han visto?

—Lo cierto es que ha sido una experiencia terapéutica. Desde hace años me planteo el tema de la muerte con miedo y confusión. Ha sido estupendo poder tratarla desde el punto de vista del humor y la esperanza.

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— Para aquellos que no lo sepan, diré que eres miembro de la “Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género”, activista animalista y pro-Sáhara, además colaboras con “Médicos Sin Fronteras”, “Cáritas” o “Libertad para Palestina”. En el año 2010 acudiste al Parlamento de Bruselas para luchar por los Derechos de la Población Palestina. También eres Socia de Honor del Partido Animalista PACMA y embajadora de la fundación “Orange” para niños con autismo. Decir esto de una artista debería avergonzar a muchas personas que están en el poder. ¿Por qué crees que hay tantas cosas por las que luchar? ¿Qué nos ocurre como sociedad? ¿Estás completamente decepcionada del ser humano?

—No creo ser pesimista si digo que el ser humano ha fracasado como especie. Hemos fracasado. Por suerte, en mi vida he viajado mucho y he visto cosas terribles. Para mí, teniendo una cara conocida, es un deber moral el involucrarme y poder dar voz a quien no la tiene. Ten en cuenta que para mí hay veces que el ayudar es muy fácil, porque tengo la suerte de que me ponen delante un micrófono y puedo hacer llegar a la gente información o petición de ayuda que de otro modo sería imposible. Hay tantas fundaciones benéficas y ONGs porque los gobiernos no hacen su trabajo. Ojalá llegue un punto en que este tipo de ayuda social o humanitaria desaparezca porque no sea necesaria. Pero mientras lo sea, creo que es un deber de los que podemos considerarnos privilegiados el arrimar el hombro. Quiero decir, los que tenemos casa, una cuenta corriente en el banco y agua cuando abres el grifo. Eso para millones de personas son lujos inalcanzables.

 

— En Mejor viuda que mal casada protagonizas —y escribes— un espléndido y complicado monólogo que triunfa allí donde va. En él, además de narrar en clave de sátira y humor algunos aspectos biográficos, criticas algunas convenciones sociales, como por ejemplo, el matrimonio. ¿En qué factor o factores crees que radica el éxito de esta representación?

—Fundamentalmente en hablar a la gente de tú a tú. Es un personaje cercano del que enseguida el público se hace cómplice, porque cuenta realidades y miserias de nuestro día a día de manera directa y contundente. Siempre con sentido del humor. A la gente le gusta la identificación y sentirse parte del espectáculo, y por supuesto, reírse. Era un riesgo el hecho de tocar el tema del sexo de un modo tan directo, porque es algo que en los monólogos parece estar reservado exclusivamente para los hombres. Pero a la gente no sólo no le ha molestado, sino que les ha gustado. Y eso para mí, como mujer, es un logro.

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— A raíz de esta experiencia ¿piensas volverte a exponer ante el público con algún otro monólogo, teniendo en cuenta la presión y el desgaste que conlleva? Y sobre todo, ¿Te has planteado escribir un libro?

—De hecho, estoy a punto de estrenar Antes muerta que convicta, monólogo en el que también he contado como en el anterior con la colaboración del cómico Salomón y de la actriz y directora Pepa Rus. Yo no lo veo como un desgaste, lo disfruto muchísimo. De hecho, te diría que es hasta cómodo y muy gratificante, ya que en el escenario tengo una libertad que, obviamente, no puedes tener cuando compartes tablas con otros compañeros y un texto cerrado de un autor. Me encanta escribir y el libro es una cuenta pendiente. De hecho, creo que tengo ya un pequeño esbozo en mi cabeza.

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— ¿Qué piensas de la realidad política que vive en la actualidad España?

—Triste y decepcionante.

 

 

— ¿Tienes alguna idea para mejorar las cosas?

—Sobre esto podríamos estar hablando horas y no me gusta meterme en política, solamente me quejo cuando veo injusticias o cosas mal hechas, porque callarme sería ser cómplice. A grandes rasgos, falta humanidad, generosidad, empatía. Falta mirar al prójimo como un igual, como si nos estuviéramos mirando en un espejo.

 

— ¿Qué consejo darías a esas jóvenes que quieren ser actrices pero ven un futuro incierto?

—Que a día de hoy, en cualquier profesión el futuro es incierto. Que peleen por lo que quieren, porque pocas cosas hay mejores en esta vida que dedicarte a lo que te dicta tu vocación. Es un pasaporte a la felicidad. Pero que no naden contracorriente. Es importante saber interpretar las señales de tu corazón y tu intuición.

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— No todas las actrices pueden presumir de haber sido musa de Fernando Fernán Gómez. ¿Qué supuso para ti ganarte su confianza y qué le aportó a esa joven veinteañera que llevaba una maleta llena de sueños?

—Fernando, aparte de darme un prestigio que fue importantísimo, me dio credibilidad ante mí misma y autoestima. Yo tenía, y sigo teniendo a veces, inseguridad. Me martirizo mucho con las cosas que considero que no están hechas de un modo casi perfecto. El día en que me di cuenta que Fernando apenas me dirigía y yo me acerqué a él bastante asustada y le pregunté el porqué, y él me contestó: “Si no te digo nada, es que está bien”, ese día para mí marcó un antes y un después como actriz. Podía confiar en mí misma. Si lo decía Fernando, tenía que ser verdad.

— ¿Cuál es tu filosofía de vida?

—Descansar mucho. Trabajar en lo que me gusta. Hacer deporte. Leer, leer, leer. Emplear mi tiempo con la gente a la que quiero. Ayudar en lo que puedo e intentar tratar a los demás como me gustaría que me traten a mí. Intentar ser más paciente y aceptar que hay cosas que, incluso siendo imperfectas y dolorosas, son necesarias.

 

— ¿Qué le pides al futuro? A nivel personal y a nivel social.

—Me encanta que me preguntes por el futuro a nivel personal, porque cuando te dedicas a esta profesión, siempre que te preguntan por el futuro te están preguntando por tus aspiraciones profesionales, y a mí, mi trabajo me hace feliz y me complementa, pero no es lo más importante de mi vida. A nivel personal, como madre que soy, ver a mi hijo sano, feliz, buena persona y con las ideas claras. A nivel social, no tengo ninguna aspiración, he pasado épocas mejores, épocas peores, y me adapto sin dificultad. En el plano profesional, seguir disfrutando con cada nuevo trabajo como lo estoy haciendo hasta ahora. Esto es una carrera de fondo y ya, puestos a pedir, un musical en Gran Vía y una película con 8 nominaciones a los Goya.

 

— Y ya para terminar, una conclusión.

—Soñar es gratis y muy satisfactorio cuando sabes que, si persistes, esos sueños se acaban cumpliendo.

Más información sobre Beatriz Rico en su página oficial:

http://www.beatrizrico.es/