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Poema publicado en el número 59 de la revista Sede:

https://drive.google.com/file/d/0B6P2W_d6v-TvbFZVMFJKNWRYQzA/view

 

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Perros ossiánicos. Abildgaard, El fantasma de Culmin.

 

SÍNTESIS ADITIVA DEL DOLOR

 

«Manchado en sangre está, todo lo inunda
un rojo enajenado.
Un rojo ciego».

Carlos Marzal

Los colores no existen.

Las palabras, tampoco.

Y nosotros, tal vez,

jamás hayamos existido.

 

Tal vez no exista el tiempo,

la muerte ni la música;

reconocerse en ellos

aún dicen que es de humanos.

 

Reconocerse número, luz, símbolo;

palparse en los cadáveres;

sentir que ya se ha muerto.

Amarte como a ellos:

descubrirse cociente

en un reparto de imprevistos.

 

Subordinado siempre

y ya sin ínfulas, pregunto:

¿podrá morir el rojo?

 

Así sobre tus carnes espejean

colores innombrados, vidas, muertes,

quiero pintarte y reseñar el mundo:

conspira el universo en voluntades

que nos parecen propias.

 

Tú fuiste el rosa inexistente

que inventó mi egoísmo

y yo el exégeta borracho

que dijo leer tu cuerpo.

 

Te desnudas y caes

sobre el altar, sonríes,

me observas con deseo,

conservas la expresión que me perturba.

 

Elijo en mi paleta de dolores

los tonos que combinen con la vida:

dibujo en verde jade tus hipnóticas

pupilas,

blanqueo tus axilas,

tizno dorado y ocre tus cabellos…

 

A mandoble de brocha

todos me suman negro.

Antes de darle fin, desapareces.

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