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cubierta dormir es de patos

 

Título: Dormir es de patos

Autor: Rodrigo Cortés

Género: aforismos

Editorial: Delirio

Número de páginas: 160

Año de publicación: 2015

ISBN: 978-84-15739-14-2

 

Nada más abrir este libro podemos leer unas palabras editoriales con referencia a Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Orense, 1973): «Rodrigo Cortés quiso ser pintor, escritor y músico, hoy lo hace todo a la vez al dedicarse a cine». La capacidad artística de Cortés, uno de nuestros cineastas con mayor proyección internacional, es muy amplia y variada; el director de Buried (2010), se ha revelado en poco tiempo como un creativo nato cuyo techo todavía está por descubrir.

Activo usuario de las redes sociales, Rodrigo Cortés posee una legión de fans en el famoso foro de los ciento cuarenta caracteres; Dormir es de patos es un título algo irracionalista, feliz y pegadizo, cualidades que comparte con el interior del libro, un título que nació como trasnochado tuit.

Hay que decir que esto de escribir no es en Cortés un desahogo del guerrero o una excentricidad, A las tres son las dos y Sí importa el modo en que un hombre se hunde son un libro de aforismos y una novela respectivamente que evidencian una particular relación entre su autor y las letras. Todos los libros de Rodrigo Cortés han sido publicados bajo el mismo sello editorial de Dormir es de patos, la editorial Delirio, una empresa gestionada hábilmente por el cazatalentos Fabio de la Flor.

A las múltiples facetas artísticas de Rodrigo Cortés, hay que añadir la de guionista, productor y actor, y es que el ganador del Meliés de Oro en el Festival de Cine de Sitges 2010 necesita caminos diferentes para encauzar su talento expresivo, quizá por ello en la actualidad firma una Tercera mensual en el diario ABC, así como la sección diaria “Verbolario” (diccionario satírico) en la última página del mismo medio.

Ya entrando en materia del libro que nos ocupa, merece destacar la edición de Dormir es de patos, número dos de la colección “Tragos”, como un libro de bolsillo, no por la ligereza de su argumento, sino por su tamaño; once centímetros de alto por once centímetros de ancho hacen que esta colección de aforismos sea un libro redondo dentro de un cuadrado. Dicho formato hace que este cuaderno de viaje quepa en el bolsillo “literalmente” y por tanto pueda convertirse en un pequeño manual para desestresarse y arrancar sonrisas al mismo tiempo que para invitar a la reflexión a los itinerantes urbanitas.

Es evidente que el género aforístico vive una eclosión en nuestros autores contemporáneos que ha conseguido revitalizarlo de su repositorio en telarañas. Autores como Benjamín Prado, José Luis Morante o Karmelo C. Iribarren han sabido exprimir este pequeño formato literario aportando excelentes obras al género. Es justo decir que Rodrigo Cortés, a pesar de no ser un consumado escribiente con trayectoria reconocida, no lo hace nada mal, incluso me atrevería a decir que alcanza cotas de brillantez en su singular apuesta, un envido que además del aforismo, incluye: rimas, nonsenses, jitanjáforas y otros elementos postistas como aventura del lenguaje. Sean antiaforismos, delirios o balas —como afirma su editor— lo que este autor nos ofrece, las breverías de Rodrigo Cortés, del tipo: «Si la fama te precede, ya no hace falta que vayas» trascienden el mero entretenimiento por su ingenio y desvelan su ironía clarividente bajo un tono humorístico: «Blindar la ruina», «Pronadores y supinadores. Las dos Españas», «Analfabetismo ilustrado, el barniz de los campeones».

Encontrar aforismos que referencien al cine es casi una sospecha evidente en un libro escrito por un cineasta, por eso no faltan las analogías con el séptimo arte ni la escritura visual: «Hay películas que te ven a ti», «Si alguna vez matas a alguien, que sea con la típica elipsis», «Una película es tantas como espectadores la ven».

Aunque el autor de Dormir es de patos ha manifestado en ocasiones que huye del sermón y la monserga, encuentro especial brío en pedradas aleccionadoras y críticas como: «El reconocimiento ajeno se mide en mármol», «El odio es una forma de consenso» o «Lo único que el español hace mejor que sobrevalorar es infravalorar».

Rodrigo Cortés se revela dueño de una amplia cultura, además de poseer también un espíritu inquieto y filósofo. De su acervo plural, divertido a la vez que profundo, encuentro con sorpresa una veta poética que esplende con particular brillo en un armazón prosaico: «Vivir no es durar», «Sólo lo efímero permanece», «Un mundo de demonios es admisible si en él cabe un ángel», «Bendito sueño salvador que nos guarda a los mediocres de nosotros mismos».

Greguerías, sentencias; hibridación entre la Consolación de la filosofía de Boecio y aseveraciones del propio Pato Lucas; a caballo entre muchas cosas el ingenio expresivo de Rodrigo Cortés resulta ileso de su propia ecuación; sus cápsulas, —sin ser antibióticas— funcionan a la perfección como analgésico general para esos malestares que suponen ser la ignorancia y el aburrimiento.

A propósito de los elementos integrantes de la tradición novelesca peruana, Ricardo Palma[1] escribió en 1964:

«Estilo ligero, frase redondeada, sobriedad en las descripciones, rapidez en el relato, presentación de personajes y caracteres en un rasgo de pluma, diálogo sencillo a la par que animado, novela en miniatura, novela homeopática, por decirlo así, eso es lo que en mi concepto, ha de ser la tradición».

Todo ello, todo lo contrario y mucho más es Dormir es de patos, un pequeño depósito de sabiduría, socarronería, mala leche y puntería que no se toma en serio a sí mismo por si al hacerlo pudiera resultar del todo incongruente.

[1] Ricardo Palma, Tradiciones peruanas completas, Madrid, Ed. Aguilar, 1964, p. 1474.

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Rodrigo Cortés. Fotografía: José Antonio Olmedo

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