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PORTADA-LIBRO-LUCES-DE-ANTIMONIO

Luces de Antimonio es una antología poética escrita a cuatro manos por dos autores emergentes de la nueva poesía valenciana, Heberto de Sysmo y Okoriades Varacri, pseudónimos literarios de José Antonio Olmedo López-Amor y Juan Antonio López-Amor Martínez respectivamente, sobrino y tío. Este nexo familiar ofrece a esta primera obra de los autores una armoniosa unidad dadas las muchas complicidades que se establecen entre ambos y la influencia mutua que se aprecia en ciertas composiciones, así como el gusto compartido por lo esotérico como instrumento válido para trascender lo mundano.

Más allá de las ideas y sentimientos propios de cada autor, ambos obran el milagro alquímico, el mismo título da cuenta de ese interés común por la magia y el misterio que dimana de la palabra como fuente inagotable de saber, de transmitir con pasión contenida, si por tal podemos entender el continente que ofrece el infinito marco de las palabras, los hechos y deshechos que anidan en el corazón y el alma humana.

De poesía lenitiva podríamos calificar el enciclopédico esfuerzo de los autores por transcribir su universo creativo, pues el hecho de expresar con rabia o con dolor las experiencias sirve de consuelo. Como si de un acto de exorcismo se tratara se acusan las injusticias de un mundo que se deshumaniza a pasos agigantados, qué mejor forma de frenar esa creciente deshumanización que levantar diques merced a la cultura contra el furioso mar/ mal de la ignorancia. El mundo duele y es un dolor ambiguo por cuanto a veces nos regocijamos en él y otras lo conjuramos con alivio.

Heberto de Sysmo inicia su antología con un beso huracanado como “maravilloso gesto para decir te quiero”, bello proemio de una poética que es un canto de amor a la Poesía y que culmina en otro beso, en esta ocasión más casto pero igualmente divino, al decir de ella que “es el beso de Dios a los hombres”.

Heberto es consciente de la condición efímera del ser humano y de la utilidad de la palabra como eficaz instrumento para trascender su telúrica inmanencia, pues sólo aspiramos a una inmortalidad de carácter nominal. Así en él la eterna duda se plantea de forma diferente, ya no es la levedad del ser y su insoportable hermetismo la que aparece en primer término, sino una cuestión más humana, un principio sin el cual seríamos simples autómatas: sentir o no sentir, esa es la cuestión.

Heberto traza un amplio mapa temático, desde lo puramente humano, como el amor o el desamor, paradigma de ello serían los bellos y barrocos sonetos “Lance de amor” y “Retrato de oleaje” en el primer caso, y “Desengaño” y “Tempestad de lágrimas” en el segundo; hasta  lo más sacro, como en “Por si hay algún dios” donde en la duda se revela la existencia o “Padre nuestro”, un canto de sumisión, de humildad y despojo de todo aquello que nos hace pecaminosos. También podemos apreciar una interesante vertiente meta-poética por cuanto hace alusión a la génesis del poema o plantea un amplio mosaico de ideas acerca de la propia poesía, como sucede en poemas como “Carlitos” o “Las palabras”, donde como diestro orfebre declara que se decanta por lo clásico, con un claro dominio de las formas fijas, sin desdeñar  por ello el verso blanco y hasta el verso libre en otras composiciones de amplia resonancia y hondo calado. Amante de los juegos de palabras, sabe aunar conceptismo y barroquismo en iguales dosis, y nos seduce con acrósticos y hasta un poema reversible dando buena muestra de su abundante ingenio.

Por su parte, Okoriades Varacri comienza con una antipoética en la que declara sin rubor que no es poeta, pero cómo podría no ser poeta aquel que dice tanto, aquel que ama la palabra y reconoce su poder terapéutico, su indubitable valor como ingenio de denuncia. Anti-poeta tal vez, pero poeta al fin y al cabo, poeta si se quiere de lo oculto, crítico mordaz de la pantomima, de lo políticamente correcto, que habla desde la tramoya del gran teatro del mundo, que detesta la opulencia y la hipocresía y apuesta por la esencia del ser humano acusando con denuedo a todos aquellos que perpetúan la comedia de la vida. Su poesía es una decidida apuesta por una sabia vuelta a la humildad más pura, desprovista de servidumbres y egolatrías.

Okoriades es un poeta que canta, ebrio de amor, a lo que permanece oculto en la sombra o detrás de las apariencias, y que deliberadamente renuncia a la rima haciendo alarde de un dominio del lenguaje poético que le sirve para expandir su voz hacia regiones convulsas, y de un lirismo evocador, con versos sencillos e incisivos: “todo Amor, vivirá/ más allá de esta muerte/ porque de Amor/ está formado el Universo”. Imágenes cósmicas, versos satíricos y ritmos apasionados se suceden a través de unos poemas que ponen en tela de juicio el mundo en el que vivimos.

Un libro complejo que habla desde un yo poemático que trata de hallar certezas a través de sus versos y lo hace con un lenguaje elegante y barroco pero nada hermético en el caso de Heberto, y desprendido y airado en el caso de Okoriades, en suma hondo y descriptivo, que se interroga constantemente sobre el valor de la poesía, la posición del poeta en el mundo y su facultad para poder cambiarlo.

Un título sugerente que trata de arrojar  luz sobre las oscuridades del alma poniendo en solfa la grandeza y miseria del ser humano, dos formas de entenderlo y de expresarlo y no obstante afines. Una lectura muy recomendable en este principio de siglo que nos augura un futuro incierto.

                                                                                                      Gregorio Muelas 

Reseña publicada en la revista Culturamas:

http://www.culturamas.es/blog/2013/05/06/luces-de-antimonio/

Vídeo de las ilustraciones del libro realizadas por sus autores:

https://www.youtube.com/watch?v=fq8SXxCvrAo

Selección de poemas:

POBRE NUESTRO

¡Contémplanos!
Oh pobre nuestro
que estás en el hielo
alquilado será tu Nombre
venderemos nosotros tu Reino
sin tu voluntad
aquí en la tierra y sin ningún miedo
pondremos precio a nuestro pan
de cada día
sobornaremos nuestras ofensas
como jamás nosotros, aunque lo maquillamos
perdonamos a los que nos ofenden
e invitamos a beber
de la tentación a los gentiles
sin librarles de nuestro mal
Amén.

Okoriades Varacri

NOSOTROS, LOS DORMIDOS (I)

Nosotros, los dormidos;
los que decimos que estamos despiertos
los que a cualquiera llamamos amigos,
los que no sabemos si estamos en lo cierto
y vistiéndonos de vanidad
nos desvestimos.
Nosotros, los dormidos;
que alardeamos de una vida interesante
y somos la función andante
de nosotros mismos,
una comedia llena de fatalidad
el pasto de los vicios y mentiras,
el muérdago que anida en el portal
de la celestina ruina…
Nosotros, los dormidos;
somos pastores de rebaños muertos
capitanes de hundidos navíos,
mecenas de gloria en mármol
y atardeceres consumidos…

Heberto De Sysmo

UNA VEZ DESNUDOS

Una vez desnudos
ante la anarquía respirable
de la vida iluminada por el arte
ante el indomable reino de la libertad creadora
y de la armonía mística de los amantes impolutos
cuando la lengua arda en Amor
aderezada en miel y mijo
habitada por corpúsculos de filantropía
y bebamos de los afluentes escapados
del cielo de los libros cismáticos
cuando seamos embriones inmortales
simientes manifiestas
liberados espíritus y libertadores ideales
será entonces
cuando se nos aparecerá ardiente y puro
el Dios suspirado
infinitud en constante elevación
que habitará en nosotros
virtuoso
sin tiempo, sin latido y sin forma.

Okoriades Varacri

NO PERMITAS

…No permitas a mi corazón ambicioso
llenarse de tu amor proscrito,
por más que te pida y suplique
por más que me veas en dolor monstruoso,
o jamás tendrá sentido lo que he escrito.

No permitas el ocaso de la aurora
sin palabra de consuelo a quien te ame,
entrega rama de laurel a quien te adora
a quien extrañe disfrutarte a todas horas
no hagas caso a lo que diga nadie.

No permitas el azul del prado en mis infiernos
ni intentes apagar sus vivas llamas,
yo merezco arder entre los leños
llorando la muerte de cada sueño
ya esculpí mi letra en las mastabas.

No permitas un dolor sin su caricia
una herida sin su beso
un lamento sin sonrisa,
y destierra de tu corazón esa avaricia
sólo somos hueso y fugitiva brisa.

No permitas el álgebra de mi fracaso
interrumpe sus mil ecuaciones,
pues si llegara al final y fuera el caso
sentirías amor por mí
y yo amaría sin contemplaciones.

Permite el divino canto del ruiseñor
el hermoso abrazo de los amantes
la tupida flora y su bella eclosión,
permite a todo aquello que enamora
amapolas, ángeles…sin excepción.

No permitas el silencio a quien pueda rugir
ni a la cobardía acechar a los valientes,
no permitas que haga aquello para lo que nací
yo no sé amar sin sufrir
ni vivir sin hacer frente.

Quiero la rosa en mis manos
de tu gracia inmaculada,
esa que convierte a eruditos en profanos
quiero dejar de combatir y por fin mis palabras
regalarte en versos como ramos.

No permitas a mis lágrimas la alteza
de tener a tus ojos por motivo,
si algún día me derrumbo que sea por flaqueza
no quiero perder la entereza
ni por amor ni su néctar baldío.

No permitas que odie de mí lo más hermoso
aquello que nos hermana
mi sentimiento, mi alegría,
quiero ser el núcleo por el que gira tu energía
rama de árbol que te enrosca presuroso.

No permitas nunca que te quiera
pues tal vez muera
al terminar mi cometido,
yo soy invierno, tú la primavera
seguiré amándote desde el olvido.

Heberto De Sysmo

SI NO HAY

Si no hay ebria luz
no hay canto
ni oda
ni liturgia.

Sin ebria luz de Amor
no hay gloria
ni amanecer
ni verbo.

Si no hay perdón
nada amaremos
nada engendraremos
nada…
sólo poetas.

Okoriades Varacri

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