Archivos para marzo, 2016

Artículo publicado en la revista cultural Sede de Torrelavega:

http://sederevista.com/la-filosofia-en-el-cubo-de-la-basura

 

cubierta_Basura_desarrollo

11-JoseLuisPardo-2_960

José Luis Pardo

 

Título: Nunca fue tan hermosa la basura

Autor: José Luis Pardo

Editorial: Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores

Género: ensayo

Nº páginas: 400

Año de publicación: 2010

 

Esa ingente apisonadora capitalista, sí, la información rodante, y la flotante, su poética de manual, más conocida como «cultura de masas», nos convence a diario: a golpe de ratón, de dial, de mando a distancia, de que somos la mejor de las sociedades posible; no puede haber raza más sana, guapa y sofisticada que la nuestra. Resulta anecdótico, patético, humillante, descorazonador, que detrás de esa pátina virtual que los sistemas venden con programados marketing, la verdad solapada sea que vivimos en un mundo de completa basura.

Tele basura, comida basura, contratos basura. La ideología del contemporáneo citadino, si podemos llamarla así y no rebautizarla como una espiral de vicios y servidumbres, se reduce a la devastación natural, antihumanismo y consumismo. Recluidos en nuestras ciudades-basura, somos inducidos al entretenimiento, a la opulencia, a la jerarquización, a la obediencia. No ejercitamos, —y ya creemos que ni nos interesa—, algo tan poderoso como antaño fue el pensamiento. Este mundo necesita de muchos y buenos pensadores; hombres que, fuera de la estructura mecanizada de la mercadotecnia, cuestionen, critiquen, propongan, violenten el no pensamiento, el pensamiento basura; y nos ofrezcan otras alternativas “mentales”.

José Luis Pardo (Madrid, 1954), filósofo y ensayista español, es consciente de esta era de detrito embalsamado, de ídolos de barro, cenotafios, vacíos, en la que —intelectualmente— subsistimos. Pardo escribió en el año 2010, Nunca fue tan hermosa la basura, una obra ensayística de cuatrocientas páginas, cuyo título —y esto sí es anecdótico y cuántico— es un verso endecasílabo prestado de Juan Bonilla. En dicho libro, el pensador madrileño etiqueta como «estetización» el súbito y totalitario giro conceptual —vamos a decirlo así— del valor que “actualmente” damos a las cosas. En sus palabras, se dibuja con exactitud ese paso fronterizo entre la “estetización universal” (política) y el “objeto artístico” (no político). Testigo de la sustitución de los códigos éticos por sucedáneos estét[r]icos, Pardo nos dice, a través de diferentes ópticas y con múltiples objetos, que allí donde hay “obra de arte” hay experiencia del sentido del mundo y del significado humano, pero allí donde hay estetización sólo hay nihilismo.

Por este libro pasan: Sánchez Ferlosio, Heidegger, Benjamin y Nietzsche como baluartes de un pensamiento menos académico, menos contaminado por la mercantilidad de los poderes, de las instituciones, que muchos de sus coetáneos; son outsiders del vertedero, supervivientes de la basura, en ella se han fortalecido, y con su abierto raciocinio demuestran que es posible sobrevivir entre la escoria, como el anarco, Jünger, vivió en el palacio del dictador.

En ese escenario de decadencia, de idolatradas aporías socráticas, están los niños, cuyos juguetes tecnificados (y reciclables) son instrumentos que les tecnifican a ellos mismos. Están los escribientes y copistas, como Bartleby, quienes representaban la —casi única— posibilidad de lo que llamamos “literatura”, cuya desaparición se vuelve paulatina y necesaria a medida que se impone la literatura-basura. O los cuerpos-basura, que deben ser “reciclados” constantemente mediante implantes, cirugía, culturismo. El inope culto al cuerpo (seres-vacío), la fría y confinadora tecnocracia (seres-isla), son dioses-droga de latón en una enferma sociedad politoxicómana y politeísta. También en Nunca fue tan hermosa la basura tiene su lugar la enseñanza-basura, definida por Pardo como «gelatina de conocimiento» quizá el último reducto para algunos, la última esperanza de encaminar las tendencias hacia ese “reciclaje” que se presume el culmen sostenible. En la actualidad, las jóvenes generaciones reciben seudoconocimientos programados como preparación para sus futuros trabajos-basura, junto con una ideología apropiada para la sumisión al feudalismo local. Por no hablar de la defensa teológica de los mitos-basura, mercancía de ínfima calidad que se vende como reliquia santa de una religión que se avergüenza de sí misma.

Leer a José Luis Pardo posibilita concebir al mundo y sus seres como mecanismos y conciencias inútiles, máquinas corrompidas; a través de obras como: La regla del juego. Sobre la dificultad de aprender filosofía (2004) o Esto no es música. Introducción al malestar de la cultura de masas (2007) el profundo y crítico pensamiento de Pardo nos incita a, por lo menos, buscar esa vía de reciclaje de lo ya reciclado que suponga el primer paso hacia la humanización.

Sobre José Luis Pardo:

«Eminente filósofo y ensayista español. Premio Nacional de Ensayo 2005 por su libro La regla del juego. Nacido en Madrid en 1954. Estudia Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid donde se doctora con una tesis titulada:La teoría de la individuación intensiva en el proyecto de una semiótica translingüística (1985) que dirige el Dr. Jacobo Muñoz Veiga.

Hasta el año 2001 ejerce como Profesor de Enseñanza Secundaria y actualmente es catedrático de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, donde imparte la asignatura de Corrientes Actuales de la Filosofía. También trabaja en la Escuela Contemporánea de Humanidades. Es considerado como uno de los más importantes difusores del pensamiento de Gilles Deleuze en España, gracias a su Deleuze: violentar el pensamiento así como a sus artículos y traducciones al castellano sobre las obras del filósofo francés».

Anuncios

Artículo publicado en la revista cultural Sede de Torrelavega:

http://sederevista.com/del-suburbio-a-la-galeria-de-arte

(Selección de cuadros de Lita Cabellut)

11137162_10153269427319106_2023902288613536130_n

Hay vidas extraordinarias, más si cabe, tratándose de artistas, que demuestran que el ser humano es mucho más de lo que se espera de él, mucho más de lo que él mismo cree y de lo que en apariencia es. La vida de Lita Coa Cabellut (Sariñena, Huesca, 1961), es una de esas vidas. Lita, —abreviatura de Manuelita—, nació en una familia gitana, rota y pobre, nunca supo la identidad de su padre, su madre era prostituta y la abandonó cuando la pequeña tenía sólo tres meses de edad. Ante tales circunstancias, la abuela se hizo cargo de ella, una abuela que malvivía como podía, viviendo en la calle, por lo que Lita pasó su más tierna infancia en la indigencia y sin asistir a clase por orden de su abuela. La pequeña vagaba por las calles, buscaba en la basura, pedía limosna por las Ramblas, el Port Vell o el mercado de la Boquería. Aprendió antes a dibujar y pintar que a leer y escribir, y por si fuera poco, era disléxica, una preciosa niña de ojos penetrantes y cabello azabache. Tal vez, esa precoz iniciación a la pintura convirtió, lo que para muchos es una vocación artística, en su verdadero idioma, en su forma de expresarse, de ver, ser y entender la vida. Sus primeros dibujos fueron sobre proxenetas, mendigos y prostitutas, algo que veía diariamente. Cuando Lita cumplió ocho años su abuela murió y fue internada en un orfanato del que no guarda muy buen recuerdo. Para entonces, eran ya muchas las cosas que una niña de su edad no debería haber visto, fueron muchas las carencias, los malos ejemplos y el tiempo perdido.

Portrait of human knowledge (2012)

A los trece años, una familia burguesa de Holanda y afincada en Barcelona la adoptó; aquello significó el principio del fin de sus sufrimientos. Gracias al cariño y la dedicación de sus nuevos padres, y también al poder adquisitivo de estos, la pequeña Lita comenzó a tener profesores particulares, primero para corregir y tratar su dislexia, después para formarla en la pintura, y después asistió a clase, donde sorprendentemente y en poco tiempo, alcanzó el mismo nivel de sus compañeros.

Fue tanto el entusiasmo que la joven Lita mostraba con la pintura, que sus padres la llevaron a visitar en Madrid el Museo del Prado. Allí, la joven artista, quedó fascinada por las obras de Velázquez y Rubens en un primer momento, Rembrandt, Freud, Bacon o Tàpies fueron referentes después, artistas que influirían más tarde en su forma de entender el arte pictórico. La visita a aquel museo hizo que se decidiese a consagrar su vida a la pintura, pero allí mismo ocurrió algo que la marcó para siempre; se encontró de bruces con obras de la época oscura de Goya, de hecho, se negaba a entrar aquellas salas ya que, encontraba en aquellos cuadros un dolor que la desnudaba y le hacía recordar todo por lo que había pasado. Goya se convirtió en su pintor predilecto, su obra La romería de San Isidro la turbaba especialmente.

La perla negra (2010)

A los 19 años partió con sus padres hacia los Países Bajos, donde sigue residiendo desde entonces, para estudiar en la Academia Rietveld en Ámsterdam. Allí la artista se instruyó con los mejores profesores de Holanda. Pronto comenzó a encontrar su estilo personal, un lenguaje basado en remozadas técnicas de pintura al fresco, un eclecticismo apasionado que unía el fotorretrato con brochazos expresionistas. Sus obras se caracterizan, además de por su gran formato, por representar el dolor, un dolor en el que predominan los colores: blanco, rojo y negro.  Una vez terminado el motivo principal de sus cuadros, la artista desgeometriza la perfección con trazos de otros colores, trazos inesperados, gruesos; estos golpes violentos y bastos de pintura rompen la delicada belleza de sus modelos, algo análogo a los golpes de la vida; el dolor, tanto en la pintura como en la vida, va dejando su huella en todos nosotros. Las pequeñas grietas que se abren en la superficie de casi todos sus lienzos simbolizan ese sufrimiento que marcó a la pintora de niña.

Frida Kahlo o Coco Chanel, mujeres con unas biografías tan desgarradoras como la suya, han sido objeto de sus pinceles y su sentimiento del color: Kafka, Chaplin, Truman Capote, Madre Teresa, Freud o personas anónimas, en todo ser humano, Cabellut encuentra esa tristeza del alma, esa parcela de dolor que todos escondemos, incluso las personas triunfadoras, y que ella sabe retratar tan bien.

Johanna-van-Delft-C-75x75-lowres

En la actualidad, Lita Cabellut es madre de tres hijos y tiene fama mundial como pintora, algo anecdótico, ya que aquí, en España, es casi una perfecta desconocida. Ha expuesto en las mejores galerías del mundo: Nueva York, Ámsterdam, Miami, Singapur, Colonia, Hong Kong, Atlanta, Chicago, Londres, París, Venecia, Madrid, Barcelona, Seúl o Dubái, son sólo algunos de los lugares conquistados con su arte.

Según el último ranking de la revista Artprice, referencia en el mercado del arte, sólo hay dos pintores españoles que vendan más que ella: Miquel Barceló y Juan Muñoz. En el puesto 333 del “top 500” de artistas contemporáneos más cotizados del planeta, aparece Lita, con unas ventas totales de más de medio millón de euros en las subastas celebradas durante 2015 y un precio máximo de 140.000 euros por un lienzo. Los actores de Hollywood Hale Berry y Hugh Jackman son dos ilustres compradores de sus obras.

En palabras de Cabellut manifestadas en una entrevista: «yo soy el ejemplo de que todo puede cambiar».

10408076_1487440028186557_2984629088559227055_n

Para ver una exposición suya en España, concretamente en Barcelona, habrá que esperar hasta 2017, será entonces, cuando la fundación de Antoni Vila Casas abra sus puertas a una de las mejores pintoras españolas contemporáneas, que de momento, no ha sido profeta en su tierra.

Lita refleja la violencia hacia las mujeres, la sordidez, la crueldad, representada con precisión, con textura o por la intimidación que supone la aceptación de un falso concepto de belleza basado en el glamour como su valor más alto. El color negro enfatiza la relación entre el estigma y su visión de la belleza; sus obras tiene el volumen de un relieve telúrico, la cartografía de un caos que conforma con naturalidad el atlas, terreno y celeste, de la mirada o el cuerpo.

La piel es pieza clave en las obras de Cabellut: órgano externo que revela las experiencias, que muestra las cicatrices del dolor, las marcas del paso del tiempo. En definitiva, la fuerza, el carácter y la angustia consustancial a la existencia del ser humano.

Su arte es el de contar historias, a golpe de pinceladas acepta y da forma a sus incesantes preguntas. Intenta entender y halla en la belleza un bálsamo que, sin duda, consigue trasmitir. Y no sólo comparte su arte, además, esta artista guarda un espacio para la solidaridad manteniendo con sus ingresos la Fundación Arnive de ayuda a niños necesitados; hace tiempo que se propuso ayudar a niños desfavorecidos para que, tal como a ella le ocurrió, puedan disponer —al menos— de una oportunidad.

250210_1487619878168572_7025474600946551129_n

lita cabellut

Lita Cabellut en su estudio.

Publicado en:

http://revistadeletras.net/espasa-en-alguna-parte-es-otono/

 

12800301_913295152101394_1501810575145506692_n

wall_big_23_47_09_836_teresaespasa

Título: En alguna parte es otoño

Autora: María Teresa Espasa

Editorial: Hiperión

Género: poesía

Año de publicación: 2015

Número de páginas: 80

ISBN: 978-84-9002-070-8

 

El número 692 de la colección de poesía de la editorial Hiperión, colección dirigida por el poeta Jesús Munárriz, corresponde al más reciente poemario de María Teresa Espasa, En alguna parte es otoño, un trabajo que mereció el XXXII Premio Ciudad de Valencia “Vicente Gaos”, uno de los premios literarios más prestigiosos de la Comunidad Valenciana.

Desde el año 1978 en que María Teresa Espasa publicó A través del silencio (Adelapos, 1978), su primer poemario, hasta la actualidad, la poeta de Denia ha publicado dieciocho poemarios. Su trayectoria literaria se ha visto jalonada de numerosos premios y reconocimientos, no solo en su faceta literaria, sino también como ensayista y narradora.

Dos son los temas troncales en la poética de Teresa Espasa: el amor y el tiempo; amor como gran tesoro a merecer, conquistar y proteger; un amor platónico y deslumbrante que puede tornarse en herida y dolor, un dolor que en la mirada melancólica de la poeta se traduce en todas sus representaciones posibles; y el tiempo, verdugo de todo cuanto amamos y maestro cruel que puede transformarse en muerte u olvido.

Amor y tiempo son las preocupaciones de esta poeta, unas preocupaciones que la conducen a la reflexión, a la nostalgia, y por tanto, al silencio. En el silencio de Teresa Espasa se fragua su rebeldía, su estupor, su fascinación, su dolor, su poesía. Sus versos son humanos, sinceros, desnudos; ante ellos puede verse reflejado cualquier ser viviente: ¿Cómo expresar con palabras / la raíz última / de lo que siento? De esta forma comienza el poemario, confesando una debilidad, tratando de sortear una dificultad imposible por inefable. Pero antes de traspasar ese “Pórtico”, título del primer poema, la autora revela de forma sencilla el desgarrador enclave desde donde se dispone a narraros su historia: […] la letra capitular que guía esta historia papita por las / calles en medio de la nada. / ¡Este ha sido mi mundo! / He perdido la noción y la inocencia del tiempo, ahora sólo busco escribir mi destino…

Esa confesión es trágica, descorazonadora, de ese desencuentro entre uno mismo y con los demás nace un sentimiento artístico que, lejos de llorar, lamentarse o temer, hace que la poeta celebre la vida y con ella, todos sus dones: A pesar de los retos impuestos / por la vida, / allí estabas, / sobre frágiles capas de arena, / dunas color ocre.

Dicha celebración no está exenta de melancolía, incluso de tristeza, pero predomina en ella una necesidad de búsqueda, de comprensión, que la empuja a reconocerse en la memoria; pero hasta la memoria -cuando el tiempo interviene- es imprecisa, traidora, difusa; la poeta, lejos de rendirse, reconstruye esa memoria o desmemoria utilizando tan sólo su poesía, acaso todo cuanto tiene: Cuando se acerca diciembre / y no sé dónde pensarte, / leo tus poemas, // y las horas se suceden sin remedio / y tu imagen cabrillea / en el fondo del espejo. // Y no logro saber: / dónde la ficción, / dónde el olvido. // Cuándo la memoria.

La poesía de Teresa Espasa posee un gran calado romántico, pero también existencial, a través de un lenguaje sencillo, a la par que evocador, la poeta narra algunos momentos que marcaron su vida al mismo tiempo que da lugar y color a esas calas del pensamiento que yacen anegadas bajo la marea del tiempo y que tanto necesita recobrar.

La sutileza a la hora de abordar esos recuerdos -vividos o inventados- revela una escritura sensorial que huye de la retórica y el artificio. Uno de los rasgos característicos de la poeta es, pese a su vasta erudición, la sencillez lingüística, la claridad, lo que no implica simplicidad, sino la ausencia de trucos.

El poemario está dividido en seis partes, seis tiempos en los que la poeta divide el tránsito de su mirada. En el primer tiempo, llamado “Pórtico” se exponen las preocupaciones y poética: las imposibilidades y su angustia, el desbaste que produce lo breve de lo efímero, la sed de quien ama más allá de sí.

El segundo tiempo lleva por título “Los tiempos de la vida” y en él se suceden como fugaces resplandores del pasado, momentos donde la ilusión del amor da paso a la incertidumbre de la duda, el corazón de la poeta transita las arenas movedizas de un tiempo que recuerda, pese a todo, con ternura.

“La ley de los caminos” es el tercer tiempo y el más extenso del libro. Una hoja de ruta a modo de cuaderno paisajístico. Los montes de Gredos, Santillana del Mar, New York o el Montgó de Denia, son algunos de los parajes donde las rémoras de la artista la conducen a versos existenciales en los que todo es una bruma, un reflejo desfigurado, un espejismo.

El cuarto tiempo es “Cuando llega el silencio”, un pasaje inundado del vacío sonoro que se transforma en un arma letal en manos de la soledad. Los títulos de los poemas que componen este apartado hablan por sí solos: “Preguntas –sólo eso”, “La sal de la memoria”, “En el país de las sombras”, “Donde el azar le duele a cada uno” y “Año tras año”.

El quinto tiempo, titulado “Después de todo, regresar es lo que importa” se convierte en un breve devocionario que incluye súplicas al amado idolatrado; el reconocimiento de la duda como algo que puede ser positivo; e incluso la gallardía de afrontarse a sí mismo y aceptarse y reconocerse tal como uno es.

“Junto a ti me deslizo” clausura el poemario regresando al amor, un retorno al origen de la herida, inmarcesible, perturbador, quizá la única tabla de salvación posible para enfrentar el tiempo que eclosiona, se expande y estremece al desangrarse sobre la última estrofa.

María Teresa Espasa, ha sido y es una figura clave en la poesía valenciana de las últimas décadas, su labor al frente de la Asociación de Escritores Tertulia la Buhardilla ha marcado un antes y un después en el modo de hacer y entender la poesía en la capital del Turia. Durante años ha sido antóloga de voces poéticas hoy maduras y reconocidas a nivel nacional; también ha sido editora, fundadora de la revista Corondel, y por derecho propio, ha sido y es una institución y un referente cultural para varias generaciones de poetas.

647_1tree_web

 

Haiku perteneciente al libro “La soledad encendida” de Heberto de Sysmo y Gregorio Muelas (Ediciones Ultramarina Cartonera & Digital, 2015)

 

un rayo parte

a un árbol milenario,

la lluvia sigue

Heberto de Sysmo

Traducción al italiano:

un raggio spezza

l’albero millenario,

perpetua pioggia

Mara Munafó

555292_469600679760524_417606959_n

Mara Munafó

Mara Munafó nació en Italia el 20/10/1977, vive desde hace quince años en España, donde trabaja como traductora profesional de italiano. Escribe poesía, es Licenciada en Bellas Artes y ama la literatura desde muy joven.

Vuelve-el-Congreso-Crtico-de-Narrativa-Venezolana-640

Publicado en:

http://orizonturipoetice.blogspot.com.es/2016/03/apostrofari-ale-eului-apostrofes-del-yo.html

 

APÓSTROFES DEL YO

 

Amamos.

Odiamos.

Sentimos.

Dolemos.

Así la herida busca

su espacio literario.

Invocar a las Bestias,

invocar a los Dioses;

cada oración aspira

a su íntima plegaria.

Métrica infausta,

recoge el verso

—supuración del alma—

para tañer su son inelegible.

 

Heberto de Sysmo,

 

 

APOSTROFĂRI ALE EULUI

Iubim.
Urâm.
Ne pare rău.
Ne doare.
Astfel rana își caută
spațiul literar.

Învocarea Bestiilor,
invocarea Dumnezeilor;
fiecare rugăciune aspiră
la rugăciunea ei lăuntrică.

Metrică nefastă,
adună versul
— supurarea inimii—
pentru ciupirea coardelor sonul lor ineligibil.

Traducción al rumano: Elisabeta Botan, Blestematul și preaiubitul bibelou

 

1467345_972797612731830_535567275103669468_n

Elisabeta Botan

Elisabeta Boțan, poeta y traductora, nació en Năsăud, provincia Bistrița-Năsăud, Rumanía. Casada, tiene una hija.

Estudió en el Liceo George Coșbuc Năsăud. De profesión agente comercial.

En el año 2002 se establece en, Alcalá de Henares, Madrid, España.

Aprendió la lengua española de manera autodidacta. Escribe en rumano y español. Parte de sus escritos han sido traducidos al inglés y al catalán.
2015 Realiza el Seminario de traductología español – rumano: lenguajes específicos y traducción literaria organizado por la Universidad Complutense Madrid y el Instituto Cultural Rumano Madrid


PUBLICACIONES:

Siendo adolescente, ha ganado numerosos concursos de cuartetas, organizados por la Radio Rumanía de la Juventud Bucarest, en directo y con rima obligatoria.


2012- 2015

–        En periódicos rumanos de España como: Rumanía Exprés, Nosotros en España y El occidente Rumano.

–        En revistas de Rumanía que pertenecen a la USR (Unión de los Escritores de Rumanía), ARPE y APLER.
2012

–        El poemario “Dimensiones”, Editorial Seleer, tras ganar el tercer premio en un concurso de poesía de lengua española organizado por la misma editorial.

–        “Selección de Obras del II Premio Imprimátur de Relato Breve 2,0”, Editorial Fundación Imprimátur,  libro colectivo de relato breve, resultado de otro concurso donde quedó finalista.

–        Escritos personales en la revista Pulso Digital.

2013

–        El libro Cuadro de ceniza, editorial Imprenta y Offset Ricaldone, El Salvador, con sus primeras traducciones de los poemas del escritor salvadoreño André Cruchaga, libro que abarca traducciones firmadas de otros traductores rumanos muy conocidos.

–        Recibe el Accésit en otro concurso literario de relato breve de lengua española organizado por la revista digital VERSO A VERSO.
2014

Traducciones de lengua rumana al español publicadas en la revista Pulso Digital.

Poemas personales y traducciones en la revista digital CALLE B de Cuba.

Traduce sola el libro POST SCRIPTUM de André Cruchaga, edición bilingüe (castellano-rumano), Imprenta y Offset Ricaldone, El Salvador.

-Poemas personales y traducciones en la revista LITERATORUL, revista miembro USR editada por la Biblioteca Metropolitana Bucarest.

 

12075007_10205959002794759_2975948123829946946_n

 

Publicado en la prestigiosa revista literaria Todoliteratura.es:

http://www.todoliteratura.es/noticia/10052/poesia/antropogenia-de-ricardo-moreno-mira:-extractos-y-fragmentos-de-un-extenso-y-monumental-poema-canto-genesico.html

 

Título: Antropogenia

Autor: Ricardo Moreno Mira

Editorial: Ediciones Lupercalia

Género: Poesía

Número de páginas: 133

Año de publicación: 2014

ISBN: 978-84-941639-3-7

 

Desde que el dadaísmo demostró que el arte, más allá de ser el resultado de un conjunto de técnicas artísticas al servicio de una conciencia comunicante, está más cerca de ser un concepto formado a través de un estado mental, primero del autor, y después de su experimentador; una etiqueta al respecto de una obra no alcanza a ser sino una observación con vocación de orientar.

Por tanto, tomando esta opinión como una de sus posibles lecturas, como mera aproximación, comencemos con las aseveraciones. Antropogenia es un ready-made, un artefacto —más elaborado que encontrado— que puede ser muchas cosas y según se mire, hasta podemos decir de él que viste con ropas prosaicas una idea germinal muy poética. A decir verdad, el lector de poesía más profano —si es que lo hay— puede verse contrariado ante este libro debido a los convencionalismos que posee acerca de la poesía, incluso podría afirmar que no es poesía lo que tiene delante: no hay métrica ni lenguaje poético, no hay argumento confesional ni apología del yo. Y es que Antropogenia no precisa de la armadura y tornillería del canon para, no sólo hacer poesía, sino retratar con ella al mayor experimentador de ese gran ready-made que es el universo; el ser humano.

Entre las pocas pistas que Moreno Mira nos ofrece para fabricarnos nuestra propia composición de lugar antes de adentrarnos en la lectura, se encuentra el título, Antropogenia, un epígrafe que refiere a «la ciencia que estudia los orígenes humanos» razón de ser de la «antropogenía». Como buen estudio de los orígenes, no resulta gratuito en el libro que el autor fije su mirada y la precisión de sus adjetivos hasta en el objeto, animal o cosa más nimia que podamos encontrar. Pero nada es lo que parece en esta aventura lingüística que nos ofrece el autor de Incendiario (Lupercalia, 2013), así, su narración genésica viaja en el tiempo y comienza a hablarnos de la existencia del ser humano en sus inicios, una vida prehistórica y simiesca, pero a partir de la página cincuenta, reservando así el verdadero inicio del libro al momento crepuscular del universo en su conjunto, narrando la formación de nubes de gas, galaxias o estrellas: […] el origen de la vida y el hombre, y la escritura, y la historia, empieza / por la Nebulosa planetaria M-57 y la Nebulosa de Anillo, y su diámetro / que es aproximadamente un año luz. Mediante la libertad del versículo, o visto de otra manera, gozando del poder narrativo de una prosa escalonada, Moreno Mira compone la cosmogonía que da como resultado un todo venido del caos que ha parecido ordenarse para permitir la vida, nuestra vida.

Si Moreno Mira se ha distinguido en otros libros como poeta imaginista, un francotirador que utiliza cualquier técnica literaria para golpear la conciencia del lector: futurismo, idealismo sucio… etc. aquí se erige como cronista de una Historia Universal —nunca mejor dicho— que no es más que un pretexto para dejar en evidencia a la especie humana a la vez que introduce especulación y  una sobreinformación, datos en tropel como torrente análogo a la saturación de información que sufrimos en la actualidad.

RICARDO 2

Otra de las pistas que el poeta ofrece al comienzo del libro es una cita de Ezra Pound, poeta y ensayista norteamericano que fue promotor del imaginismo y vorticismo durante la primera mitad del Siglo XX. Moreno Mira Encuentra en el autor de Personae (1926) un espejo en el que observar su reflejo para asesinarlo. Tal como hiciese Pound unos años antes de su muerte con Cantos (1970) —libro al que hace referencia la cita mencionada—, el poeta da comienzo a su particular epopeya, en lo que se espera sea una consecución de volúmenes en la que Antropogenia —en palabras de su autor— sea el armazón de un constructo, el andamio de un libro que debe ser terminado. Quizá para comprender mejor la visión panóptica de esta empresa debamos remontarnos al año 2009, en el que Ricardo Moreno publica ABRXIA 365 (Huacanamo), un libro presentado como antología imaginista que ya incluía cuatro de los veintinueve cantos que componen Antropogenia.

Siguiendo con mis aseveraciones, durante los veintinueve cantos de Antropogenia no existe ningún punto y seguido, la narración de la historia, ordenada cronológicamente, es un continuo fluir a través de diferentes épocas. ¿Quién es el narrador ficticio de esta historia? Una pregunta que nos lleva a otra de difícil y misteriosa respuesta ¿quién es el escuchante de tal historia?  El libro comienza de la siguiente manera: Establece, ahora, la jerarquía celeste, el orden y proporción / de todas las sustancias y las cosas / habla de aquello en que todo está contenido / de la esfera sin centro, de eso que llamamos Universo […]. Podríamos suponer, puesto que de forma parecida comienzan los demás cantos, que la puesta en escena del yo lírico se sitúa en un momento clave del futuro, ya que los sucesos que nombra son acontecidos; de alguna manera, los cantos van dirigidos, uno tras otro, de un interlocutor desconocido, cuya entidad podría ser la de un dios o ángel, un extraterrestre, un robot, algo atemporal o cualquier otra entidad que haya sobrevivido a la raza humana y esté relatando todo lo ocurrido a lo largo de milenios a otra entidad que lo escucha pero no interviene. Su alocución parece invitar a su interlocutor a dar fe de lo ocurrido, a reflejarlo de alguna forma trascendente para que no se pierda en el olvido. El libro completo podría tratarse de parte de una conversación —y por ello monólogo— entre dos dioses, entre el último ser humano y dios, o cualquier otra tesitura plausible con esta letanía de hechos históricos, protohistóricos o en apariencia banales, pero imprescindibles para continuar el efecto dominó.

Desde la sopa universal del universo en formación a los homínidos sobre la tierra, pasando por Moisés, Babilonia, Egipto o la formación de América, hasta el hongo nuclear sobre Nagasaki y así sucesivamente hasta llegar a los tiempos del régimen teocrático de la sharia, poco después de Hitler, discurren estos versos, una cartografía provocada en la que antes de clausurar el libro con unos proféticos puntos suspensivos, Moreno Mira menciona la aparición del hombre nuevo.

Al leer a Ricardo Moreno Mira, (Alicante, 1976) autor de Carrefour es el anticristo (Lupercalia, 2011) o Jesucristo está a las puertas y cabalga a lomos de un caballo eléctrico (Lupercalia, 2015) pronto descubrimos que nos encontramos ante un autor valiente, diferente, de múltiples registros e inmerso en su particular búsqueda de la divinidad y en su denuncia del vacío existencial generado por una sociedad decadente que ha acabado por convertir a su especie en una parodia de sí misma, todo ello compilado en una obra testimonial e impersonal, a lo Kaspar Hauser —que diría Trakl— que no debe ser tomada como una extraña pieza de poesía en la periferia, una rareza underground concebida para contrariar, sino como una pieza de engarce en el conjunto expresionista y vindicador de un autor en cuya sólida carrera lo místico y lo humano, lo grotesco y metafísico se funden en un denominador común experimental.

Antropogenia no es un poemario al uso, quizá no sea ni siquiera un poemario, pero su poesía se aglutina en los sucesos-iceberg —hechos que desvelan mucho más de lo que cuentan— de una estética border, en palabras de José Luis Arce, capaz de descolonizar ideológica y estéticamente al lector somatizado por la maquinaria capitalista.

SONY DSC

Ricardo Moreno Mira

«he aquí la descendencia de Adán, dice el libro
“Adán engendró a Set, y este aún vivió 930 años
Set engendro a Enos, Enos a Cainán, este a Malaleel, Malaleel a Jared
y Jared a Enoc, y este “anduvo en la presencia de Dios
y después no fue visto más, porque Dios se lo llevó”
de Enoc nació Matusalén, que vivió 969 años
y de Matusalén, Lamec, y de este Noé
y Noé, a la edad de 500 años engendró a Sem
Cam y Jafet, y de estos las razas, de Sem, los semitas
que pueblan el oriente y el África Mediterránea
de Cam, los negroides de la África austral y salvaje
de Jafet, los indoeuropeos que ocupan Europa y el Asia, de las estepas
y la tundra, y mas allá de los ríos gemelos y la India… ».
Ricardo Moreno Mira, Antropogenia (Lupercalia, 2014).

f44e7784-7127-4d00-9f56-bbf951e6f4ed

Publicado en:

http://orizonturipoetice.blogspot.com.es/2016/03/pagina-cheie-pagina-clave-de-jose.html?showComment=1459091349807#c7952349616533066591

 

PÁGINA CLAVE

 

Propóleo de tinta

que bañas esta página de sombra,

hoy me resuelvo en ti.

Tu probidad me insulta;

refugio de este mísero inconforme.

Explora mi conciencia y nombra al viento.

Mis páginas son el universo,

mi página, mi mundo,

página-cuerpo.

Mi voz sangra su angustia sin número,

mi yo busca la página manchada

con la sangre de quien suplanto.

¿Qué yo redimirá, qué voz, qué página,

a este aparente ser que no se encuentra?

La página es la barca,

la vela y el océano,

es ella quien acoge

este sinnúmero de pleonasmos.

Heberto de Sysmo (Avatares del Lenguaje)

 

PAGINĂ CHEIE

Propolis de cerneală
cel ce scalzi această pagină de umbră,
astăzi mă dizolv în tine.
Mă insultă onestitatea ta;
refugiu acestui mizerabil neconform.
Îmi explorează conștiința și rostește numele vântului.
Paginile mele sunt universul,
pagina mea, lumea mea,
pagină-trup.
Vocea mea își sângerează angustia nesfârșită,
eul meu caută pagina pătată
cu sângele celui pe care îl înlocuiesc.
Ce eu se răscumpără, ce voce, ce pagină,
a acestei părelnice ființe ce nu se găsește?
Pagina e barca,
e vela și oceanul,
ea e cea care adăpostește
aceste nenumărate pleonasme.

Elisabeta Botan (Traducción al rumano)

 

 

1467345_972797612731830_535567275103669468_n

Elisabeta Botan, poeta, escritora y traductora rumana.

Información sobre Elisabeta Botan:

Elisabeta Boțan, poeta y traductora, nació en Năsăud, provincia Bistrița-Năsăud, Rumanía. Casada, tiene una hija.

Estudió en el Liceo George Coșbuc Năsăud. De profesión agente comercial.

En el año 2002 se establece en, Alcalá de Henares, Madrid, España.

Aprendió la lengua española de manera autodidacta. Escribe en rumano y español. Parte de sus escritos han sido traducidos al inglés y al catalán.
2015 Realiza el Seminario de traductología español – rumano: lenguajes específicos y traducción literaria organizado por la Universidad Complutense Madrid y el Instituto Cultural Rumano Madrid


PUBLICACIONES:

Siendo adolescente, ha ganado numerosos concursos de cuartetas, organizados por la Radio Rumanía de la Juventud Bucarest, en directo y con rima obligatoria.


2012- 2015

–        En periódicos rumanos de España como: Rumanía Exprés, Nosotros en España y El occidente Rumano.

–        En revistas de Rumanía que pertenecen a la USR (Unión de los Escritores de Rumanía), ARPE y APLER.
2012

–        El poemario “Dimensiones”, Editorial Seleer, tras ganar el tercer premio en un concurso de poesía de lengua española organizado por la misma editorial.

–        “Selección de Obras del II Premio Imprimátur de Relato Breve 2,0”, Editorial Fundación Imprimátur,  libro colectivo de relato breve, resultado de otro concurso donde quedó finalista.

–        Escritos personales en la revista Pulso Digital.

2013

–        El libro Cuadro de ceniza, editorial Imprenta y Offset Ricaldone, El Salvador, con sus primeras traducciones de los poemas del escritor salvadoreño André Cruchaga, libro que abarca traducciones firmadas de otros traductores rumanos muy conocidos.

–        Recibe el Accésit en otro concurso literario de relato breve de lengua española organizado por la revista digital VERSO A VERSO.
2014

Traducciones de lengua rumana al español publicadas en la revista Pulso Digital.

Poemas personales y traducciones en la revista digital CALLE B de Cuba.

Traduce sola el libro POST SCRIPTUM de André Cruchaga, edición bilingüe (castellano-rumano), Imprenta y Offset Ricaldone, El Salvador.

-Poemas personales y traducciones en la revista LITERATORUL, revista miembro USR editada por la Biblioteca Metropolitana Bucarest.

Artículo publicado en la Gaceta Internacional de Haiku “Hojas en la acera”:

http://hela17.blogspot.com.es/2016/03/numero-29.html

Contemplación

 

Contrariamente a lo que algunos piensan, el haiku no proviene de la filosofía Zen, aunque sí comparta algunos principios con dicha doctrina. El haiku proviene del taoísmo. El taoísmo es una vía espiritual, filosofía, religión, llámese como se quiera, una forma de ver y entender el mundo, ya milenaria. El Tao Te King, atribuido a Lao Tse[1],  recoge proverbialmente, y en tono poético, toda la sabiduría y belleza de ese texto sagrado chino que influyó en las escuelas legalistas y neoconfucionistas y cambió para siempre los fundamentos espirituales de buena parte de los pueblos orientales.

Taoísmo significa “literalmente” «enseñanza del camino» término tan poético como revelador del contenido sustancial que representa. Por una parte, dicho epígrafe nos habla de una enseñanza, es decir, una sabiduría que un ser carente de ella, aprende o aprehende; por lo tanto, para ser iluminado por ese conocimiento, con esa experiencia nueva y sorpresiva, es necesario ser receptivo a la vez que admitir, a través de una prospección interior autocrítica, que vivimos con numerosas carencias. Por otra parte, ese aserto nominativo nos conmina al camino, es decir, a la búsqueda, al movimiento, a la adaptación constante, pero no con la intención de encontrar al final del camino una meta concreta, sino con la intención de hacer de ese trayecto, —que es la vida— la propia meta.

«El haiku nos invita a comenzar un viaje». «En el fondo de todas las cosas hay algo que busca nuestro encuentro. Y el haiku nos invita a ese encuentro». Con estas palabras, el maestro Vicente Haya está balizando un camino que estábamos empezando a dilucidar en los párrafos anteriores, pero, ahondemos un poco más en los fundamentos del taoísmo para comprender mejor la estructura interna del haiku.

fotos canon 248

El sistema de vida taoísta posee un “decálogo” cuyos conceptos parten de una idea de unidad absoluta y al mismo tiempo mutable denominada Tao, un factor que conforma la realidad suprema así como el principio cosmológico y ontológico de todas las cosas. “Unidad” y “mutable”, antes hemos hablado de una adaptación al camino en el haiku, ahí podemos encontrar esa mutabilidad o ese acercamiento a ella, mientras la concepción de unidad, por no perdernos en interpretaciones, puede darse en la simbiosis de fuerzas negativas y positivas de la naturaleza, en esa lucha perpetua del bien y el mal representada en el yin yang, símbolo por excelencia del taoísmo. Yin y yang son dos conceptos que exponen la dualidad de todo lo existente en el universo.  El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. La interiorización de estos conceptos no sólo ha tenido lugar en la filosofía, sino también en la medicina. ¿Y en qué parte del haiku encontramos esa analogía? ¿De qué forma trasciende todo ese conocimiento a la poesía? En la polaridad interna. El haiku verdadero se equilibra en una lucha de contrarios, en un juego de contrastes que es visible en la vida misma:

Haciendo un fuego

bajo un nido de vencejos

¡la lluvia nocturna!

                                        Shirao

 

Entre términos aparentemente antitéticos surge un brillo de belleza inequívoca, lo que en la poética occidental es un recurso literario, en el haiku es una razón de ser. No siempre es reconocible en un haiku el calibrado por contrapesos, tampoco es indispensable, pero al introducir en un haiku elementos antagónicos, además de intensificar el desafío del haijin, estamos siendo más fieles a su verdadero espíritu.

Siguiendo con el concepto unificador del taoísmo, la unión a gran escala que postula también incluye, además de las fuerzas, a los seres, animales y cosas; unir lleva consigo compartir. Una de las máximas del haiku es trasladar una emoción vivida (aware), tal cual, sin adornos, con la finalidad de que otra persona sienta lo mismo que nosotros. Eso mismo es compartir. Esa pretensión generosa hace que escribir un haiku sea darse a los demás, vivir el haiku es algo iniciático, compartirlo es vocación de abrazo. Tratar de educar a nuestro yo egoísta, aniquilarlo, según palabras de Haya, es un ejercicio de honestidad con nosotros mismos que nos permite llegar desnudos a la humildad. El verdadero haijin se enfrenta a la naturaleza y advierte su propia insignificancia con su contemplación. Generosidad, humildad, silencio, factores en huída en esta sociedad pero imprescindibles para comprender el haiku y su procedencia del taoísmo.

fotos canon 295

El verdadero haijin no pretende hacer literatura, pero se sirve de ella para trasvasar su testimonio-emoción-sabiduría. ¿Qué hay más hermoso que olvidarse de sí mismo y buscar la belleza para compartirla?

El haiku es una invitación a la reflexión a través de lo sensorial, por eso, la verdadera página de un haiku siempre será la piel.

[1] Otro libro de lectura imprescindible con respecto al taoísmo como cosmología del haiku es Chuang-Tzu, título que corresponde al nombre de su autor, el filósofo chino considerado el segundo taoísta más importante después de Lao Tse y heredero intelectual de este.

12801144_1014369295309648_2574107128514024535_n

 

El pasado domingo 13 de marzo en el Teatro Principal de Valencia y en pleno ambiente fallero, la obra de teatro titulada Chao Chochín, una producción de Las Reinas Magas, clausuró con éxito de público su paso por Valencia. Del 10 al 13 de marzo esta obra fue representada en el Teatro Principal, templo de las artes escénicas valencianas, una institución con más de doscientos años de historia —que pese a las circunstancias actuales— sigue gozando de buena salud.

Chao Chochín nació en 2012 en el marco del festival Russafa Escènica, en palabras de su directora, María José Peris, es:

« […] un espectáculo de variedades que rememora aquellos tiempos en que ir al teatro era una fiesta, un encuentro alegre, una manera de alejarse de la pobreza; un espectáculo de pobres para pobres; una visión nostálgica y actualizada que reivindica el oficio del artista para transmitir el carácter lúdico y festivo  de aquella idiosincrasia teatral que tanto anhelamos para poder seguir adelante con nuestras vidas».

A lo largo de su hora y veinte minutos de duración, y pese a su austera puesta de escena, el elenco actoral representó variados números musicales: picantes, cómicos, pero sobre todo, artísticos; una pluralidad de registros que consiguió conectar enseguida con un público verdaderamente entregado a la carcajada y el aplauso.

La función fue pronunciada en lengua valenciana, primordialmente, aunque también en castellano, algo que unido al contexto local de su argumento, hace que la obra vaya dirigida a un público casi expresamente valenciano. El conjunto de números musicales supone un claro homenaje al teatro chino de Manolita Chen, en el que se recupera la revista y variedades de la época.

 

10866071_1014315931981651_3118810130846546922_o

 

Uno de los puntos fuertes de la representación es su banda sonora, la aportación en vivo de Arcadi Valiente al piano y Rosa Sánchez al acordeón supone el nexo de unión perfecto entre las actuaciones, además de resultar un elemento enfático sin parangón.

Sería complicado destacar una voz de entre las fabulosas que componen el reparto, Manolo Maestro y Ana Conca están espléndidos como Manoli y Martina Bluff, respectivamente; sin embargo es justo destacar la gran labor de Silvia Rico, quien interpreta a Sara Sa, y además se encarga de los arreglos vocales.

El vestuario, a cargo de Miguel Carbonell, no fue muy numeroso pero sí muy elaborado, cada traje utilizado en la obra está hecho a mano, reciclando restos de vestidos y con la complicación añadida de haber sido pintados artesanalmente.

En varias ocasiones, durante la representación, los actores invadieron zonas del público; hubo algún desnudo, cartas que volaban; la sorpresa y el humor fueron garantizados en lo que resultó una comedia musical que no olvida la reivindicación del pueblo llano.

Al terminar la función, el actor Eugeni Alemany avanzó a los espectadores que muy pronto volverán a escena; esperemos que así sea y podamos seguir viendo y apoyando a artistas valencianos que divulgan y enriquecen nuestro patrimonio cultural al tiempo que ocupan —por derecho propio— nuestros espacios escénicos privilegiados.

Reparto (por orden de aparición)

ACTORES

  • Eugeni Alemany            Contxeta Figatell
  • María José Peris            Pelé de Montparnasse
  • Silvia Rico                     Sara Sa
  • Ana Conca                    Martina Bluff
  • Marta Chiner               Visanteta d’Alboraia
  • Manolo Maestro           Manoli

MÚSICOS

  • Rosa Sánchez                Melé de Montpeliere (acordeón)
  • Arcadi Valiente             Mestre Arcadi (piano)

Equipo artístico

 

  • Idea original                  María José Peris
  • Producción                    Ana Conca
  • Arreglos musicales        Arcadi Valiente
  • Arreglos vocales            Silvia Rico
  • Vestuario                      Miguel Carbonell
  • Escenografía                 Carlos Montesinos
  • Diseño de sonido           Javi Vega
  • Diseño de iluminación   Sergio Vega
  • Producción ejecutiva     Ana Conca
  • Producción                    Las Reinas Magas

 

12715773_1005870149492896_1378223052768716795_n

 

file_20141110101016

El actor chileno Francisco Reyes.

A la Poesía.

 

Este decir que soy, tan implacable;

este no ser y ser independiente;

esta guarida o luz que reconforta;

este volcán, que sin aviso irrumpe.

 

Esta elocuencia ajena, no buscada,

mortifica la paz de lo mundano,

me acerca sin querer a cuanto anhelo

y me aleja después, me aleja tanto.

 

Esta avalancha azul de cielo en labio;

este grillete cruel que me conforma;

esta manía, este vivir así

 

cual traductor, apóstata del humo;

este volar del alma sin morirse;

es todo cuanto soy, nada más quiero.

 

     © Heberto de Sysmo

                               ©   Poema perteneciente a Lágrimas traveseras, publicado en el número XXVIII de la colección Algo que decir (Ateneo Blasco Ibáñez, 2016).

 

FRONTAL ALGO Q DECIR XXVIII