Archivos para enero, 2016

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Título: Venus mutilada

Medidas: 40 X 60 cm.

Materiales: Acrílicos sobre cartón gris.

 

“En lindes de tu herida,

alrededor de ti

conspira el silencio”.

 

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Reseña publicada en el número 12 de la revista Planetas Prohibidos:

http://planetasprohibidos.blogspot.com/2016/01/revista-planetas-prohibidos-12.html

 

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Ficha técnica:

Título: Coherence

Director: James Ward Byrkit

Año de producción: 2013

Nacionalidad: Estados Unidos

Guion: James Ward Byrkit y Alex Manugian

Duración: 1: 27 minutos

Reparto: Emily Baldoni, Maury Sterling, Nicholas Brendon, Elizabeth Gracen, Alex Manugian, Lauren Maher

Género: Ciencia ficción, Thriller psicológico

James Ward Byrkit, a quienes los cinéfilos pueden recordar por dirigir cortos como Fractalus (2005), una rareza de género fantástico-filosófico —de 26 minutos de duración—, donde ya trabajó con el actor Maury Sterling, quien repite en Coherence; se estrena exitosamente en la dirección cinematográfica de largometrajes, y digo «exitosamente» porque Coherence, si alguna virtud tiene, es la de no dejar indiferente a nadie.

Piratas del Caribe: Cuentos del Código: Wedlocked (2006) fue otro corto dirigido por Byrkit, donde contó con el compositor de bandas sonoras Hans Zimmer, la producción del magnate hollywoodiense Jerry Bruckheimer y la interpretación de otra de las actrices de Coherence, Lauren Maher.

40.000 euros de presupuesto, un rodaje de cinco días y el salón de su casa como el —casi único— lugar donde se desarrollan los hechos de la película que nos ocupa, demuestran que Byrkit es un cineasta de recursos, unos recursos que, en este caso y sin ninguna duda, se sustentan sobre la viga maestra del guion.

Y es que, viviendo en una época donde la desmesurada utilización de los efectos especiales, los presupuestos fastuosos o los guiones malos o mediocres son salvados en taquilla por el tirón de actores de primera línea, ya no nos extrañamos de que estas  cosas están a la orden del día, por lo que es preciso valorar y agradecer que un cineasta —y más en el género fantástico— rompa esa baraja y se lance a la aventura con buenas ideas, valor y mucha templanza para mantener el tipo.

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Estrenada en el Festival de Sitges 2013, donde acertadamente fue premiada al mejor guion y proyectada en la Muestra SyFy 2014, el punto de partida de Coherence es una reunión de amigos que llevan tiempo sin verse, una reunión que tiene lugar en una típica casa americana ubicada en una villa, allí, los personajes se disponen a compartir la experiencia de ver pasar un cometa muy cerca de la tierra, hecho que les lleva a recordar un suceso acaecido en Finlandia en el año 1923. El paso de un cometa en aquel entonces hizo que los habitantes de un pequeño pueblo quedaran completamente desorientados, no encontraban su propia casa, olvidaban quienes eran, hasta el punto que una mujer llamó a la policía alertando de que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Cuando llegó la policía le dijo a la señora que en efecto, el señor que había allí era a todos los efectos su marido y ella alegó que eso era imposible porque el día anterior lo había asesinado y había escondido su cadáver.

Dicha premisa original, la de una reunión de amigos y la cercanía de un cometa, me recuerda inevitablemente a una película española que comienza con los mismos ingredientes, Fin (Jorge Torregrosa, 2012), un intento fallido de ciencia ficción (a la española) que termina siendo un desfile de animales, por lo que Coherence se encuentra más en la línea de películas como Primer (2004), debut en el cine del matemático Shane Caruth; Otra tierra (Mike Cahill, 2011); Triangle (Christopher Smith, 2009) o Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007), películas de género fantástico, de bajo presupuesto, con sólidas actuaciones y guiones entre lo especulativo y metafísico que funcionan por una conjunción de factores en equilibrio.

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La puesta en escena de Coherence es teatral, sobria, sin excesos de ningún tipo, rodada casi absolutamente en interiores, circunstancia que obliga a su director a mover la cámara —al hombro— de forma precisa y discreta, de manera que no entorpezca en ningún momento el natural transcurso de la trama. La técnica narrativa de Byrkit se apoya en transiciones bruscas en el montaje, cortes radicales o fundidos a negro que alimentan el desconcierto y la intriga del espectador por posibilitar las elipsis.

Es difícil reseñar una película como Coherence sin destripar su argumento, por eso, a partir de aquí, quien no haya visto la película y quiera conservar intacto su factor sorpresa, debe dejar de leer esta reseña.

¿Qué nos ocurriría si fuésemos uno de los protagonistas de la película y al salir de la casa, por la circunstancia que fuese, nos encontrásemos con alguien, alguien que resulta ser nosotros mismos? ¿Cómo estarían seguros, los habitantes de la casa, de que soy yo quien regresa con ellos y no es la copia de mí mismo? Encontrarse a sí mismo, literalmente, es casi más aterrador que ser sorprendido por un monstruo horrendo o un asesino despiadado, ¿cómo afrontaría nuestra mente un hecho así?

Desde el primer momento en que tal contacto ocurriese en un mismo presente, el sistema cuántico se rompería y la realidad,  que se habría decantado por una de las muchas opciones posibles, se volvería caótica e incoherente, provocando con ello un conflicto que probablemente terminaría en tragedia. Una curiosa característica que propone la física cuántica es que el mero hecho de observar contamina el experimento observado (principio de incertidumbre) y define una realidad frente a las demás. Einstein expresaba así su desconcierto: “¿quiere esto decir que la Luna no está ahí cuando nadie la mira?”

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A esta tesitura se enfrentan los personajes de Coherence, cuya trama fantástica, va creciendo exponencialmente a la par que la trama humana de sus personajes, un doble argumento inflacionista cuya atmósfera, in crescendo, consigue mantener alerta en todo momento a los espectadores.

¿Pero qué puede provocar algo así? En la película, el hecho de que un cometa, denominado «Miller» se aproxime a la tierra es el macguffin que —a priori— desencadena tales hechos. Pero su director, quien también escribe el guion junto a Alex Manugian, va más allá en su justificación de lo improbable y añade a su propuesta, nada más y nada menos que la —posible— existencia de universos paralelos, algo que defiende la Teoría de Cuerdas.

La película Frequency (Gregory Hoblit, 2000), ya especulaba con un posible contacto (aunque no físico) entre universos paralelos a través de un elemento energético como factor desequilibrante, en este caso, la aurora boreal; pero Byrkit, yendo más allá en su arriesgada ópera prima, introduce dos conceptos físicos más: “colapso de la función de onda” y “decoherencia cuántica”, por ello lo del título.

Este proceso de tránsito de la realidad cuántica a nuestra realidad clásica, llamado «decoherencia», es el responsable de que veamos el mundo tal y como lo conocemos, es decir; como una única realidad.

¿Qué ocurriría si ese «contacto» entre realidades paralelas fuese a nivel físico, es decir, simultáneo? En la película, para tratar de racionalizar tal cisma se postula la famosa paradoja del gato de Schrödinger, publicada en el año 1935. Una de las variantes más sencillas e interpretación contraintuitiva de la mecánica cuántica incluida en la paradoja del Premio Nobel  Erwin Schrödinger (Austria, 1887/1961), es:

«Una caja cerrada y opaca contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere.

Al terminar el tiempo establecido, hay una probabilidad del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento (su función de onda) será el resultado de la superposición de los estados «vivo» y «muerto» (a su vez descritos por su función de onda). Sin embargo, una vez que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto.

Sucede que hay una propiedad que poseen los electrones, de poder estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, pudiendo ser detectados por los dos receptores y dándonos a sospechar que el gato está vivo y muerto a la vez, lo que se llama Superposición. Pero cuando abramos la caja y queramos comprobar si el gato sigue vivo o no, perturbaremos este estado y veremos si el gato está vivo, o muerto.

Ahí radica la paradoja. Mientras que en la descripción clásica del sistema el gato estará vivo o muerto antes de que abramos la caja y comprobemos su estado, en la mecánica cuántica el sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador, lo que no puede ser posible por el simple uso de la lógica. El paso de una superposición de estados a un estado definido se produce como consecuencia del proceso de medida, y no puede predecirse el estado final del sistema: solo la probabilidad de obtener cada resultado. La naturaleza del proceso sigue siendo una incógnita, que ha dado lugar a distintas interpretaciones de carácter especulativo».

Como pueden comprobar, la tensión y el misterio están servidos. Si a eso añadimos un inquietante y casi impredecible final, motivado por el factor emocional de uno de sus protagonistas, tenemos un cóctel que hace presagiar una carrera interesante para James Ward Byrkit, quien está escribiendo en la actualidad y junto a Alex Manugian de nuevo, el guion de —la esperada por los seguidores del universo Jim Henson—, Fraggle Rock, la película.

Coherence es ya considerada una película de culto en el género fantástico, probablemente yo no alcance a tanto en mis calificaciones, pero sin duda la considero una película recomendable que merece un debate tras su visionado.

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Josep Pujol (a la izquierda) en un momento del rodaje de Beta.

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Con motivo de la presentación en el festival Madrid Premiere Week de “Beta”, el cortometraje de Josep Pujol (Barcelona, 1994) patrocinado por Gas Natural Fenosa, entrevistamos a su autor, quien ha tenido el placer de dirigir a los actores Malena Alterio y Alfonso Lara, además de contar con el apoyo de Jose Coronado, un trabajo que ya forma parte de la segunda edición de “Cinergía”.

 

Beta es un cortometraje dirigido y escrito por Josep Pujol y Paco Caballero. ¿Qué ha sido más complicado a la hora de aunar criterios, la elaboración del guion o el rodaje en sí?

Durante el rodaje, la cosa fue muy a la par. Yo iba escuchando los consejos de Paco, ya que para mí era una nueva experiencia y él conoce muy bien el oficio. Unimos fuerzas y, junto a todo el equipo, conseguimos sacar el rodaje adelante.

Beta se inscribe en la segunda edición del proyecto “Cinergía” una iniciativa de Gas Natural Fenosa de apoyo al cine español y a la concienciación social con referencia la eficiencia energética. ¿Qué sientes al unir tu nombre a un proyecto cinematográfico en el que han participado cineastas como Paco León, Santiago Segura o Isabel Coixet?

Siento que es un placer poder trabajar en un proyecto al lado de estos grandes directores y directora. Aunque se trate de cortos distintos, en el fondo, el mensaje que se transmite es el mismo. Estoy muy orgulloso de haber formado parte de este proyecto.

 

Como reciente ganador del certamen “Talento Cinergía” has gozado del apadrinamiento, ni más ni menos, que del actor Jose Coronado. ¿Qué ha significado para ti, sentirte arropado por uno de los grandes de nuestro cine?

Jose me ha ayudado a llevar el proyecto. Me ha dado consejos, apoyo y una gran ayuda.

 

Tener a tus órdenes a dos actores como Malena Alterio y Alfonso Lara, ambos con experiencia teatral, cinematográfica y caras conocidas de algunas series de televisión españolas, supongo que debe haberte facilitado las cosas como director, más incluso, tratándose de un guion con buena dosis de humor, ya que ambos actores cuentan con una vis cómica natural.

Trabajar con dos actores de la talla de Malena Alterio y Alfonso Lara sí facilita mucho las cosas. Ellos aportan un toque muy especial a sus diálogos que hace al espectador vivir con mucho realismo la identidad de sus personajes. Su afinidad por el humor crea una atmósfera en la cual sabes que disfrutarás sus historias.

La agencia Arena Media y la productora El Terrat han participado activamente en la producción de tu cortometraje. ¿Qué puedes decirnos al respecto?

Los dos han aportado los medios necesarios para sacar el corto adelante.

Me han dado su apoyo y confianza.

Ignacio, el personaje encarnado por Alfonso Lara, representa ese cliché de marido sedentario y obsesionado con el fútbol, mientras que Maite, el personaje de Malena, es la viva imagen de la esposa insatisfecha, frustrada y dispuesta a no dejarse arrastrar por la rutina. Ese “retrato social”, además de potenciar las posibilidades humorísticas de la historia ¿es una crítica contundente a lo más casposo y conservador de nuestra sociedad?

Para nada, es una crítica a un hombre que pasa de todo. Cuenta cómo su mujer decide poner las cosas en su sitio, pero no quiero relacionarlo con lo más casposo y conservador. Simplemente, es un matrimonio.

 

Una de las cosas que más llamó mi atención de tu cortometraje es la cuidada planificación. Teniendo en cuenta que el desarrollo de la película es casi por entero en interiores, la planificación es muy diversa: planos en movimiento, plano-contraplano, planos fijos, simétricos. ¿Hubo un consenso natural entre tú y Paco Caballero a la hora de planificar? ¿Alguna escena presentó una complicación especial en ese sentido? ¿O David Valldepérez, director de fotografía, tuvo la última palabra?

Bueno, para empezar, en todos los rodajes hay complicaciones, pero en este caso, la secuencia en la que Ignacio está subido en la escalera cambiando la bombilla fue quizás la más complicada en cuanto a planificación, ya que Ignacio cae de la escalera y situaciones así son difíciles de por sí. Aunque estoy muy satisfecho con el resultado final.

 

La elección de colores tierra como gama cromática más prominente en interiores, contrapuesta a la luminosa apuesta por el verde, en exteriores, me parece otro de los grandes aciertos del film. ¿Quisisteis trasladar ese contraste entre conflicto/liberación a la textura de las imágenes o fue una decisión estética?

Pensamos que sería una gran apuesta pensar en un contraste entre la vida dentro de la casa y la de fuera, donde ella es liberada.

¿Te consideras más guionista que cineasta? Cuéntanos cómo nació en ti la vocación de escribir.

Más bien una mezcla de ambos. Creo que mi vocación no nació, simplemente siempre estuvo allí, pero un poquito oculta. Y no sabría decirte con exactitud cuando pasó de ser un hobby a una profesión.

Y ya para finalizar, háblanos de tus próximos proyectos.

Proyectos reales, ahora mismo, no tengo ninguno a la vista. Aunque estoy escribiendo algunas cosillas, todo está en el aire.

 

 

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Josep Pujol es graduado Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales y Espectáculos por la Escuela Sant Ignasi de Sarrià, en Barcelona. Un joven talento al que deseamos lo mejor en esta carrera que ha comenzado con el cortometraje Beta, un debut que, sin duda, será el inicio de un gran recorrido.

 

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Título de la obra: El Congreso

Autora: María Teresa Espasa Moltó

Género: Poesía

Editorial: Ayuntamiento de Córdoba & Asociación cultural Andrómina

Año de publicación: 2012

Número de páginas: 53

Que para María Teresa Espasa la vida es inconcebible sin la escritura, y más concretamente sin la poesía, es algo que sus poemas transmiten y algo que las personas que tienen el privilegio de conocerle, saben ciertamente. Lo que ocurre, es que más allá del deleite que pueda producirnos una combinación de palabras dulces o de imágenes originales, la poética de Espasa tiene una cualidad más que la poética de aquel que escribe seudopoesía y dice ser poeta, y es que entretiene, ilustra, arrebata, hace reflexionar, azota y expone con esa elegancia de quien tiene de su parte a un gran ejército de musas, toda la fragilidad y emoción de un mundo interior tan metafísico como humano y sensorial.

La autora de A través del silencio (1978 Ed. Adelapos), utiliza como motivo de El Congreso la celebración en Valencia en el año 2011 de un Congreso Internacional llamado “Any Isabel de Villena” sobre Mujeres y Literatura entre la Edad Media y el Renacimiento. Dicho evento fue promovido por la Diputación de Valencia y la institución Alfonso el Magnánimo, el coordinador fue el director de dicha institución, Ricardo Bellveser, poeta que tiene un especial protagonismo en este libro, tanto en la primera dedicatoria como en las alusiones de algunos poemas: Al regresar de aquel lugar que nadie nombra, / y porque sabes que codicio esa mirada, / pasas ante mí sin detenerte.

En aquel congreso celebrado durante tres días de septiembre se reunieron un buen número de escritores, tanto españoles como extranjeros, y fueron tales las sensaciones de María Teresa, que aquel cenáculo, entre artistas, se hizo atemporal para la poeta valenciana y lo creyó suficiente motivo para soplar sobre la palma de sus manos y comenzar a escribir.

Por tanto, y después de leer el libro, puedo decir que El Congreso además de ser un poemario, con todas las condiciones que eso conlleva, es también una crónica de dicho evento. Una crónica no exenta de la carga personal que habita en un diario, tanto reflexiones, como sensaciones y recuerdos unidos artística y didácticamente en este elaborado manual de miradas.

Como buena crónica, el poemario está ordenado cronológicamente desde antes de llegar al congreso hasta el momento en que finaliza. La poeta es la protagonista declarada de los versos y elige temas propios de introspección al comienzo y al final del libro, además de desarrollar el grueso de su obra abordando los temas expuestos por los ponentes en mezcolanza con el fluctuar de su sentir. María Teresa hace uso de un verso blanco, sin medida, aderezado con un lenguaje sencillo pero preciso, a la vez que hace gala de una técnica exquisita a la hora de rematar los poemas, abrochando con destreza la clausura de sus versos y es capaz, con treinta y dos poemas de corta extensión, de propagarnos toda una gama de sensaciones y pensamientos al mismo tiempo que nos cuenta una historia.

Es evidente la importancia del Tiempo como lontananza, personaje secundario y personaje principal, en los versos de Teresa Espasa, unos versos que no esconden nunca sus intenciones, ya sea para elogiar la figura de un amigo o para adolecer por la agonía de una herida, una herida que en la mayoría de ocasiones está estigmatizada por ese dios inexorable: No hay temas prohibidos, / sólo un paréntesis cifrado que perturba / la corriente de lo eterno.

He leído en varios artículos, cómo otros colegas estriban este poemario como un homenaje a la Poesía, sin embargo yo disiento de esa apreciación y creo que acierto al afirmar que se trata de un elogio de la contemplación, pero no una contemplación gratuita, sino motivada por una necesidad de automotivación, una especie de juego o ejercicio nacido de una necesidad de reciclarse y no estancarse para así convertirse en un espectador del Tiempo. Teresa Espasa ha ofrecido su vida a la Poesía y creo que la Poesía le ha devuelto mucho, sin embargo la poeta de Denia se sienta en la tribuna de un simposio y observa a sus coetáneos oradores como una ignorante colegiala y abstraída todavía más en su propósito aventurero, se deja llevar por esa inercia narrativa de los hechos y convierte esa diacrónica cotidianeidad en un maravilloso poemario lleno de aseveración y agradecimiento.

Tiempos lejanos que a menudo palidecen / a causa del olvido y su liturgia, dice la poeta, ensimismada en rémoras melancólicas, una pesadumbre que reza para convertirse en memoria y poder seguir combatiendo  el Tiempo. En muchos de los poemas del libro habitan reminiscencias argumentales y características personales de los asistentes a ese congreso, unas veces más sutiles y otras más evidentes, como por ejemplo las dirigidas a: Gregorio Morales, José Luis Martínez Rodríguez o José Lupiañez.

Teresa Espasa se introduce en una burbuja llena de soledad y silencio que ella misma ha fabricado, quizá por una necesidad de recogimiento, y desde allí observa apacible todo cuanto le rodea, en ella su mirada es un análisis profundo, una necesidad tan antigua como la vida, una vida que la empuja a preguntarse y saborear el valor secreto de las cosas. Su escritura está plagada de pequeños detalles que pasarían inadvertidos para aquel que no ha aprendido el mensaje de los años, aquí el vino es viejo, el humanismo es viejo y los días, amarillos.

Al final del poemario y para contrarrestar el posible fatalismo por su persistencia y agonía de lo efímero, María Teresa termina su sinfonía con unos versos de enfática esperanza: […] pienso que si miro la vida / de otro modo / aún queda un mundo por descubrir.

Desde la publicación de: De la ilusión del Amor a la pérdida del Tiempo y El Tiempo se acaba, ambas publicaciones en el año 98 y editadas por Página Cero, la autora alicantina ha confesado una gran preocupación por el paso del Tiempo, al que ha convertido en multitud de ocasiones en el eje central de sus composiciones, y quizá por ello enfrenta su angustia de sentirse efímera con aquello que encuentra más eterno del ser humano, el amor, el pensamiento, la memoria, por eso cada libro suyo es una celebración de la vida.

La Comunidad Valenciana tiene mucho que agradecer a María Teresa Espasa, ya que además de ser una de las voces femeninas con mayor prestigio poético incluso a nivel nacional, ha sido una forjadora de poetas y una difusora cultural sin parangón e incombustible, un catalizador de la poesía que ha sembrado en varias generaciones mecanismos literarios que todavía hoy siguen en funcionamiento.

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Esta imagen es un grato recuerdo de la tarde en que fui galardonado con el 1º premio , modalidad narrativa, del Certamen Literario Ateneo Blasco Ibáñez 2014.

 

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El pasado miércoles 9 de diciembre la asociación cultural Concilyarte organizó en Valencia la presentación del libro “Cántico de disolución (1973-2011) Poemas escogidos“, una antología del poeta Jaime Siles publicada por Verbum. Pedro Shimose, responsable de la colección “Poesía” de la editorial Verbum, incluye a Jaime Siles en su flamante nómina de poetas, entre la que destacan nombres como: Antonio Colinas, Luis Antonio de Villena o Antonio Gamoneda.

El acto de presentación tuvo lugar en el Museo de Bellas Artes de Valencia, la escritora Gloria de Frutos fue la encargada de desempeñar las labores de presentadora. Además, la presentación contó con tres invitados de excepción que acompañaron a Siles en la mesa presidencial: Fernando Delgado, Guillermo Carnero y Sergio Arlandis.

En primer lugar intervino el poeta, ensayista y profesor Sergio Arlandis, quien a su regreso de tierras americanas vuelve a formar parte del devenir poético y cultural valenciano con una apretada agenda. Arlandis, quien puede presumir de ser el responsable de la anterior antología sobre Jaime Siles, Cenotafio, antología poética 1969-2009 (Cátedra, 2011), disertó extensa y acertadamente sobre la obra y estilo del autor de Himnos tardíos (Visor, 1999). Su conocimiento profundo, tanto de la obra, como de la persona del poeta, hizo posible que el público presente, y a través de su discurso, fijase su atención en cosas como la pluralidad de la palabra poética o la fe en el lenguaje, escenario de una batalla entre el yo personal y el yo poético, factores clave en el estilema de Jaime Siles.

Por su parte, el poeta novísimo Guillermo Carnero, amigo de Siles desde su etapa de estudiante, enfocó su intervención desde una perspectiva menos académica y más distendida y entrañable, consciente de —como él mismo apuntó— que aquel acto, más que una presentación al uso, constituía un homenaje a la obra y figura de uno de los Hijos Predilectos de la Ciudad de Valencia. Entre las muchas anécdotas que el autor de El sueño de Escipión (Visor, 1971) tuvo a bien contar, destacaré una que llamó mi atención. En el año 1989, Siles Ruiz optó a una cátedra de Literatura Española e Iberoamericana de la Universidad de St. Gallen (Suiza), tras conseguirla por méritos, le fueron mostrados los currículum de las personas con las que había “competido”, cuál fue su sorpresa al descubrir que su querido amigo Guillermo Carnero, estaba entre los aspirantes a esa misma cátedra, y aún más, Carnero, cuatro años mayor que Siles, al conocer —mucho antes— que podía perjudicar a su amigo optando a esa misma tribuna, envió una carta a la Universidad retirando su candidatura y documentación, alegando que él jamás competiría con su buen amigo Jaime. La verdad es que Carnero se extendió bastante en su discurso, pero el público agradeció el tono divertido y cercano de su intervención con carcajadas cómplices y un caluroso aplauso.

En último lugar intervino el novelista y poeta Fernando Delgado, quien en la actualidad es miembro del jurado del Premio Planeta y buen amigo de Jaime Siles desde la década de los setenta. Fernando, en la línea de Carnero, contó anécdotas entrañables pero también subrayó la importancia de la voz poética de Jaime Siles, tanto dentro como fuera de España, así como también puso en valor su gran aportación a la poesía. Y es que la poesía de Siles, inundada de filosofía, de ritmo, de referencias latinas, culturalista e indagatoria, en tensión contra el propio lenguaje, es hoy objeto de estudio de poetas e investigadores.

Por su parte, la intervención del poeta homenajeado, fue breve y agradecida, no leyó poemas del libro, no es dado a presentaciones propias, es más, con 46 años de trayectoria bibliográfica, esta era la primera “presentación” oficial de un libro suyo en la que él mismo participaba. Anécdotas aparte, Siles Ruiz agradeció también al poeta peruano Martin Rodríguez-Gaona, quien es el responsable de esta edición, su esfuerzo y dedicación en una compilación de más de cien poemas donde están representados todos sus libros de poesía, una edición que cuenta, además de una “poética” de su autor al principio del libro “El texto es hoy el único escenario”, con un texto ensayístico de Rodríguez-Gaona titulado “Del ala de la duda al cántico de disolución”, todo un atractivo añadido a las más de 290 páginas de poesía.

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Título: Alta noche

Acrílicos sobre lienzo

Medidas: 60 X 40 cm

 

Noche:

“Tiempo en que falta sobre el horizonte la claridad del Sol”.

(Diccionario enciclopédico Espasa)

 

 

“Manos enloquecidas

 de palpar tinieblas”.

(Vicente Huidobro)

 

 

“Y hay una noche para cada uno.

Una noche en que la sangre se apropia de otra sangre

 que está desenvolviendo su curso,

en esa hora que para los demás se aleja

como unos ojos cerrados”.

(Félix Pita Rodríguez)

 


cubierta después de la música
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La palabra es la vida y la poesía el lenguaje de Jesús Cárdenas (Sevilla, 1973), un autor cuya carrera literaria es de una valía y autenticidad ya incuestionable. La luz entre los cipreses (Ediciones en huída, 2012) y Mudanzas de lo azul (Vitruvio, 2013), son algunos de sus anteriores trabajos poéticos, unas obras que dan buena cuenta tanto de su densidad como poeta como de su gran compromiso con la poesía; Cárdenas es un trabajador incansable, cualidad que lo obliga a expandir su talento y cultivar otros géneros, como el artículo periodístico o el ensayo.

Con Después de la música el autor ofrece un desgarrado viaje interior y, como si de la consecución de un sueño se tratase, los poemas van desnudando las aspiraciones no confesadas, las preocupaciones, los gozos y los daños de un cantor que sin prejuicios y en carne viva, expone sus entrañas sin truco ni coraza; un ejercicio, cuando menos, valiente. Por ese motivo, el escritor Enrique Gracia Trinidad —a quien va dedicado el libro—, es el encargado de elaborar el prólogo, un texto en el que expone con rotundidad que las páginas de este libro, además de constituir una partitura tan icástica como un diario, tiene la cualidad de ser un espejo en el que el lector podrá encontrar sus propios fantasmas y heridas; una poesía que invita a la semblanza, al reconocimiento, y cuya fuerza evocadora se convierte en inesquivable si su lectura es abordada con la cómplice entrega de alguien que —sin reparos— pretenda arder en el fuego de las emociones.

El poemario está estructurado —del mismo modo que su anterior libro, Mudanzas de lo azul—, en cinco bloques, y comienza con tres citas de personajes tan dispares como: un poeta, un politólogo y un músico; José Hierro, Samuel P. Huntington y Bruce Springsteen respectivamente. Tras las citas, uno puede vislumbrar que aquello que sucede Después de la música,no es otra cosa que el silencio, su germen y metáfora. Ese silencio es trasunto del olvido, la muerte o el tiempo, al igual que la música es símil de memoria, vida o tiempo detenido.

En el primer bloque titulado ‘El rescate en otras palabras’, el poema titulado ‘Nadie nos dice’, revela el palpable dolor que nos espera tras los versos —y la misma obstinación en buscar la palabra precisa, en captar la sustancia poética—: He depurado el cielo con palabras / a base de desgarros, / de morder los sentidos. A partir de ahí, el silencio impregna los poemas de su angustia y misticismo: Muy próximos se rozan / los hilos del silencio. Es todo cuanto queda. Habrán de caer por su propio peso: / los silencios que impactan con alusiones vagas / como caen el vino, los años o las lágrimas.Los versos imploran un rescate en otras palabras, o más bien en otros lenguajes; el poeta, consciente de que la palabra no pronunciada y la que se pronuncia o la palabra escrita pueden verse afectadas por la mentira, por dobles lecturas, pueden verse vinculadas por pasadizos invisibles; consciente de que el silencio es impuro, de que convivimos con el dolor, sabiendo que la nieve en tu mano cálida es un imposible; transmite toda esa desazón pero también la consecuencia de su influencia y su contundente rechazo.

        El segundo bloque se titula ‘Vías de escape’, en él, la mirada y la nostalgia implantan la textura de los versos. La contemplación de una fotografía nos evoca pasajes del pasado, los recuerdos que vivían imbuidos en los ángulos muertos de la memoria aquí recobran todo su esplendor al abrir una caja de bombones llena de fotografías o durante en el cruce de miradas de dos viajeros. En cada imagen derramo el fondo azul / convirtiendo las sombras / en azules entregas de nostalgia… Esa vía de escape a la que alude el título del bloque, parece encontrarse en la memoria, en la rémora quemada de esos amores, de esos momentos de luz y éxtasis que recordamos hasta en los peores momentos y que son el bálsamo idóneo para cualquier herida. Así, el poeta estatuario compone los poemas ‘Existencia’ y ‘Noche en las arenas’, que destacan sobremanera en el conjunto del bloque, tanto por su hondura, como por la barroca belleza de su discurso: Si la sangre se adensa, torna en rojo cárdeno, / si ya la vida mata en sus formas más frágiles, / que has cambiado de orilla, / que tus senos alumbran otras playas del tiempo.

El tercer bloque lleva por título ‘Otro infierno puede ser posible’, aquí todos los poemas desprenden el aroma unívoco de un fulgor que se repite irremediablemente y nos causa quemaduras en los ojos, el desencuentro de un amor. Jesús Cárdenas refleja nítidamente en estos poemas toda la nostalgia, todo el rencor, toda la piedad que siente aquel que ha visto a su historia de amor fracasar, una amalgama de sentimientos encontrados que componen nuestro humano y contradictorio perfil de emociones: Afuera volverá con otro cuerpo, / se detendrá a mirar la primavera: / el idioma querido de los pájaros, / surtidores alegres entre flores. El poema titulado ‘Rutina de amor’, termina y comienza con puntos suspensivos; así como el poema titulado ‘El planeta olvido’, comienza con letra minúscula y termina sin punto final, rasgos característicos que determinan que el hecho que inspiró el poema siempre estuvo ahí y probablemente siempre lo estará. Una historia de amor no puede borrarse recortando fotografías o quemando unos regalos, por ello la ironía del título del bloque, aludiendo a otro posible infierno venidero representado en una futura historia de amor.

El cuarto bloque lleva por título ‘Demasiado espacio’ y comienza con un poema titulado ‘Humo interno’, preciosa metáfora, la del título, para representar ese inveterado dolor que no se extingue; la bituminosa niebla de la ausencia, la terebrante fumarola de la culpa: Pierdes los nervios y te vas quedando / solo, definitivamente solo. / El humo entonces va desapareciendo. // Ya sin fuerzas, el humo te absorbe. El hablante lírico, circunspecto en su dolor, canta a la soledad y la memoria, ilapso de un presente escarnecido que lleva tatuado la añorada impronta del pasado: En mi cuerpo / solo quedan esquirlas de miel, llagas / en escombros, heridas de metralla… Visiones impactantes de un tiempo en fuga, demeritan el presente en pos de una muerte paulatina, pero el poeta lucha contra sí mismo, se rebela e intenta desterrar a sus propios demonios esquivando esa jaculatoria que en su mente se repite: Castigo a mi memoria, por ello, / a dormir a cielo raso, / a vencer la climatología y el hambre. / Y sé bien que estoy girando sobre / mi propia condena.

Ya en el quinto bloque, titulado ‘Un cielo cegador’, la tormenta emocional que propone Jesús Cárdenas es impetuosa y delirante; desposeído de la justicia y la alegría, conforma un diorama pasional de sentimientos que se yuxtaponen hasta la culminación de una hipotética muerte ungida de esperanza. La nostalgia: Esos días se fueron, nada te dicen hoy. / Bajo lo iluminado vibra una canción triste: / es la vibración del aire azul de un cielo huérfano… El miedo: …Pierdo el equilibrio ante la sombra. / Me acojo a la exigua luz. Mi vida. / Pero la sombra no se aparta / y la vela parece apagarse. La esperanza: …sembraremos esperanzas / entre dunas y piedras, / antes de que emerja la maleza / y se apodere del espacio. El hastío: Qué más da si ese hombre sueña despierto. / Él así es muy feliz. Y da asco. La mujer, el Sueño, el Tiempo, la desafortunada Fortuna;  relatos de vidas ajenas que reflejan su dolor en nuestra vida, el azote en cántico angustioso y lírico de una errática vida que aspira a renacer en la inocencia. Así, el poema titulado ‘Despedida’, supone el último portazo previo al silencio: Es hora de partir sin equipaje. […] Me habréis oído decir / que cuando lo haga será definitivo. // Quizás oiréis cerrar la puerta, / los pasos en el umbral. Un broche perfecto para clausurar un poemario armonizado por el predominio de la rima blanca y el ceremonioso ritmo de un axis homeopolar muy trabajado.

Es justo elogiar la sugerente ilustración que esplende en la cubierta del poemario, una mujer desnuda casi levitando y de cuya extensa melena pelirroja emergen pájaros y sombras indefinidas. Como también —y como curiosidad—, merece la pena incitar a los lectores a leer el índice de primeros versos ubicado en las últimas páginas del libro como si fuese un poema más; comprobarán -si lo hacen-, que de la unión de esos dispares versos ordenados alfabéticamente, surge otro bello poema, con momentos brillantes, de belleza salvaje, concebido al estilo de un poema de escritura automática.

En definitiva, Después de la música es un poemario vital, catártico, que hará sentir al lector pero también reflexionar, acerca del amor, de la muerte, el tiempo; acerca de la propia condición de estar vivo. Los poemas de Jesús Cárdenas dibujan con total precisión en este libro, el idiolecto emocional de una condenada y atribulada especie, la nuestra. Por ello invito a los lectores a descubrir esta brillante herida que supura; la cumbre de la humana decepción y efervescencia de un autor en la apostasía de sus credos.

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Con motivo de la reciente celebración en Valencia de la jornada “Poesía valenciana, presente y futuro” organizada por la Comisión de Promoción Cultural del Consejo Valenciano de Cultura, he decidido dejar constancia de mi opinión y perspectiva sobre un tema que me interesa sobremanera ya que, tanto como autor, como espectador o lector, formo parte de él.

Siempre se ha dicho que Valencia es tierra de artistas, qué duda cabe, así es; una amplia letanía de autores que han dedicado su vida al arte en general, en sus múltiples facetas, así lo atestigua. Pero de entre todas las artes manifiestas en el colectivo cultural valenciano, sin duda la poesía ocupa un lugar —más que destacado— de privilegio.

Es innegable que en los últimos años ha surgido un fervor poético en Valencia, una «primavera lírica» que cada vez arrastra más seguidores y con paso lento, pero firme, va arraigando sus valores e influencias tanto en la tradición popular, como en cierto sector comercial, intelectual y mediático.

Algunos aseguran que son más numerosos ya los escritores que los lectores. ¿A qué puede deberse ese renacimiento en el interés por la escritura y la lectura poética? Quizá, de entre los varios motivos posibles, podamos encontrar uno en la situación social actual. La poesía propone un canal para evadirse, propone senderos por los que denunciar, compartir, manifestarse. Poetizar en tiempos de crisis es más necesario que nunca.

El acto de escribir ha sido siempre considerado terapéutico, comunicativo, ilustrador; cuando nos referimos a escribir poesía, tenemos que añadir a esas múltiples cualidades de la escritura, el arte en su expresión mayúscula. Y más aún, si el arte, si la poesía está capacitada para vehicular nuestros pensamientos, nuestra fantasía y capacidades creadoras, también lo está para ser el cauce de nuestras emociones, de nuestra indignación, de nuestra forma de ser y de ver la vida.

En la actualidad, podemos decir que Valencia ve representada en su poesía toda la pluralidad y particularidad de esta. Si bien, esa representación se estructura en capas que van desde lo académico hasta lo contestatario y performativo, pasando por todos los géneros y concepciones posibles. Y con el epígrafe “poesía valenciana” no me refiero sólo a la lírica escrita por autores valencianos, sino por todos aquellos poetas que, en la actualidad y procedan de donde procedan, componen el verdadero y real tejido poético valenciano.

Algunos afirman que el florecimiento poético en Valencia se debe en buena parte al auge que vive en estos momentos las redes sociales. Es bien cierto que por plataformas como Facebook se mueve mucha cultura, las invitaciones a eventos son constantes y el contacto entre escritores y lectores es permanente y al momento, lo que sin duda favorece esta metástasis poética. Pero observando con lupa los acontecimientos culturales, ya no del presente y futuro, como invitaba el Consejo de Cultura, sino también del pasado, podemos comprender bajo una perspectiva global cómo hemos llegado hasta aquí y cómo y por qué la poesía ha discurrido por unos cauces y no por otros.

Hay una gran labor subterránea, propiciada por el asociacionismo de personas amantes de la poesía, por poetas y lectores de poesía, por libreros, grupos, editores, medios de comunicación, agitadores culturales, así como también un significativo aporte —no por ello suficiente— de la administración.

Para tratar de ser justo intentaré dar una visión lo más amplia y variada posible de este fenómeno. Para tratar de ser “breve” no me extenderé mucho en la descripción y características de cada persona o entidad referenciada. Este texto pretende ser por naturaleza un artículo y no una tesis.

Tras la desaparición de la poeta María Beneyto, María Teresa Espasa ha cogido el relevo por derecho propio y es la actual gran dama de la poesía valenciana. Espasa, quien recogió el año pasado un premio especial del jurado de los Premios de la Crítica Valenciana por su antologíaTanto y tanto silencio (Vitruvio), ha visto premiado su talento poético este mismo año con la concesión de uno de los premios literarios más importantes de la Comunidad, el Premio Ciudad de Valencia “Vicente Gaos”. Teresa Espasa, mítica alma mater de la asociación Tertulia La Buhardilla, es en palabras de la poeta Elena Torres «una forjadora de poetas» y a ella es obligado referirse si hablamos de poesía valenciana. Muchos de los poetas locales que hoy ocupan lugares preferentes en la estructura cultural fueron impulsados en sus inicios por esta narradora, poeta y ensayista incombustible que es María Teresa Espasa. Como dato ilustrativo añado el enlace de un artículo escrito el año pasado por la propia poeta refiriéndose al tema que nos ocupa:

http://revistaiman.es/2014/05/27/estado-actual-de-la-poesia-en-valencia/

 

Diccionario de Autores Valencianos

La figura del poeta valenciano Sergio Arlandis va cogiendo consistencia con los años. Su labor académica como investigador, compilador, docente y también como poeta, lo convierten en una pieza fundamental  en el engranaje poético valenciano. No sólo ha publicado varios estudios sobre la poesía de iconos valencianos como Francisco Brines o Jaime Siles, sino que es director de varias revistas especializadas, editor y un nexo de unión entre las generaciones reinante y emergente. A él fue encomendada la tarea de formar un Diccionario de Autores Valencianos. A continuación, sus propias palabras sobre el proyecto:

« [..] El Diccionario de Autores Valencianos Contemporáneos de la Generalitat y un amplio estudio en torno a la poesía y narrativa valencianas que abarca
los siglos XX-XXI. En dichos estudios y volúmenes se está haciendo un
riguroso seguimiento de la literatura valenciana, dejando anotadas y
apuntadas todas las líneas estéticas que recorren estos dos siglos y
las aportaciones de los autores valencianos. Pero, además, se están
registrando (del modo más completo que haya sido posible) todos los
autores, obras, plaquettes, congresos, lecturas, encuentros,
asociaciones, revistas, etc. que abarcan este período».

Sergio Arlandis (2/8/2012-Escaparate Valenciano)

 

Vindicación de los poetas

A continuación voy a exponer algunos temas que de alguna u otra forma han sido argumento de conversación en el gremio poético valenciano, factores —en mi opinión necesarios— que ayudarían a oxigenar y fortalecer un fulgurante brote lírico que, con el apoyo de la administración, de los inversores y los medios de comunicación podría ser, además de rentable a nivel intelectual, también económicamente.

 

—Salón o salones públicos

Saber que la administración dispone de locales vacíos y no hace nada con ellos no hace más que indignar a la comunidad poética, ya que muchas de las asociaciones que sobreviven como pueden, sin subvenciones y sufragando sus gastos como pueden con actividades y el apoyo de sus socios. Es necesario que esa sensibilidad despierte en el ámbito político y pueda buscarse una forma de cubrir las necesidades de quienes activan continuamente el ámbito cultural valenciano. Sería ideal que el Ayuntamiento cediese o acordase un canon contributivo a aquellas asociaciones que lo necesitan con el fin de brindarles un salón o varios salones de actos para un uso permanente y alterno de las mismas.

 

—Implicación de los medios de comunicación

Es necesario reivindicar el apoyo mediático a la poesía: prensa, radio, televisión, internet, son soportes magníficos de divulgación que multiplicarían los efectos positivos de la poesía en la sociedad. Medios como: Swing Radio, Onda 1, Radio Nacional de España o Ribera Televisión han prestado su apoyo este año a algunos poetas, pero lo normal es acudir a decenas de presentaciones de libros y otros actos importantes y darnos cuenta de que ningún medio se acerca ni siquiera a hacer dos fotos para dar testimonio de ello. Quizá si los medios se esforzaran por dar cobertura a un fenómeno cultural que se manifiesta abiertamente, el público mostraría mucho más interés en algo que no le es tan ajeno como parece. Encomiables son los esfuerzos de Elga Reátegui o Luisa, más conocida como Liternauta, por divulgar los eventos culturales valencianos así como también por entrevistar a sus protagonistas.

 

—Despolitización de los premios literarios

Valencia organiza muchos e importantes certámenes poéticos, algunos han desaparecido, otros han mermado su cuantía económica o menguado su variedad de modalidades, así como también han disminuido su frecuencia, pero lo importante es que sigue en funcionamiento un buen crisol de premios, aunque, como ocurre en otras cosas, quizá lo importante en esto no sea la cantidad, sino la calidad.

Los Premios de la Crítica Valenciana, organizados por CLAVE, el Premio Ciudad de Valencia “Vicente Gaos” organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Valencia. El Premio “César Simón” organizado por la Universidad de Valencia. El Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández convocado por el Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández. Los Premios “Valencia” organizados por la Institución Alfonso el Magnánimo. La lista es interminable, gozamos de importantes premios, algunos de prestigio excelente, pero ya sabemos lo que ocurre con esto de los concursos, es absurdo afirmar que todos estén amañados, pero lo que es bien cierto es que al buen lector de poesía no se engaña fácilmente. En la actualidad, la decadencia no es patrimonio exclusivo de ningún gremio, sino un denominador común de la condición humana. Para los poetas no consagrados, ganar un premio de cuantía económica considerable es probablemente la única vía para publicar sus textos en una “buena” editorial y darse a conocer con mayor alcance, vetar esa posibilidad a quienes lo merecen es crear una línea cortafuego infranqueable para grandes voces poéticas desconocidas. Para mí es fácil pensar que hay más buenos poetas en el anonimato que ocupando lugares de “supuesto” prestigio, pero no deja de ser una opinión personal.

Para que el sistema de premios funcione y sea justo, es necesario desvincularlo de intereses privados, de personas influyentes que no necesitan ni de una llamada telefónica para teledirigir el laudo de un jurado. Cuando la calidad de un poemario premiado queda en entredicho —como suele ocurrir puntualmente— por los lectores de poesía, todos salimos perdiendo.

 

—Escuela Oficial de Letras.

Es necesaria la existencia de una academia, una institución lo más pública posible que no exija a sus estudiantes importantes sumas de dinero, que no exija al poeta de vocación tener varias obras publicadas o mostrar la titulación de una carrera para ser acogido por ella. El arte no es del burgués, no es del académico, no es de nadie, si hubiésemos exigido todos esos requisitos al joven Miguel Hernández no le hubiésemos admitido en dicha academia. La formación del escritor, la formación del poeta es muy importante, debemos luchar para que una formación de calidad, de valorada titulación sea posible. Con la consumación de esa especie de odeón de la poesía podría conseguirse dos cosas: por una parte, la implicación de poetas consagrados en el apoyo a los escritores noveles mediante proyectos conjuntos; y por otro lado, propiciar a quien sólo desee instruirse en el arte de versar, una formación exacta, precisa y concreta de la materia troncal a estudiar, y no obligarlo a estudiar un buen número de materias —tal vez lógicamente relacionadas— para las que no tiene interés ni tiempo.

Rebaja de impuestos culturales

La actividad cultural no necesita ser gravada con impuestos que la asfixian, al contrario, si queremos —como ocurre en otros países— que la cultura sea también un motor económico y cree puestos de trabajo, debería favorecerse con rebajas fiscales, por ejemplo, el excesivo IVA. El problema —para los gobiernos— es que un pueblo culturizado está más cerca de ser un pueblo unido, o cuando menos, está más lejos de ser manipulado.

—Caseta blanca

Una forma de hacer visibles y copartícipes a editoriales y escritores sin acceso a circuitos como el de la Feria del Libro, sería facilitar una «caseta blanca», es decir, un enclave más, dentro del complejo expositivo, que fuese distribuido de forma equitativa entre los solicitantes garantizando, con una buena gestión, que nadie pueda acaparar su utilización en detrimento de otros. Todo poeta, todo libro, todo artista merece un lugar para darse a conocer.

—Punto de encuentro

Desde mi punto de vista, es necesario el diálogo entre los representantes de las asociaciones literarias valencianas. Como ya comentase el poeta Ricardo Bellveser en uno de sus artículos, hay días en que coinciden hasta nueve eventos literarios, lo cual imposibilita el éxito de público en todos. Por ello creo que es necesario constituir un punto de encuentro entre los organizadores de eventos con la finalidad de conformar un “calendario de actividades” que agilice la oferta cultural así como evite solapamientos entre actos, evitando con ello la consecuente repartición de público. Esta iniciativa, de llevarse a la práctica, podría derivar en muchos otros escenarios de colaboración y apoyo entre las asociaciones.

 

Aliados de la poesía

Sin lugar a dudas, los libreros valencianos se han convertido en unos aliados necesarios de la poesía. Las librerías, hoy más convertidas que nunca en multiespacios culturales, son el pulmón de un organismo que respira cuando camina y la poesía camina y ha caminado por espacios como:

Primado, Bartleby, Ramón Llull, Leo, Shalakbula, Tirant lo Blanch, Bibliocafé, Argot, Nobel, Ambreta o Railowsky.

Su funcionalidad, más allá de ser la sede estacional del libro y bastión de los distribuidores, consiste en acoger presentaciones de libros, recitales y eventos literarios de todo tipo, y además, librerías como Railowsky y Bibliocafé se han convertido en espacios pedagógicos referenciales en cuanto a la impartición de talleres y seminarios literarios se refiere, cubriendo, en la mayoría de los casos, una demanda que no es tenida en cuenta por otros estamentos.

Es de justicia destacar la gran labor que viene haciendo durante más de una década el taller Polimnia 222, una cantera de grandes poetas que tuvo como motor en sus inicios a Elena Escribano. Muchos son los éxitos que jalonan esta iniciativa formativa que dirige en su nueva etapa la poeta Pilar Verdú.

Carlos Marzal y Vicente Gallego dirigen desde hace años el Aula de Poesía del Palau de la Música. Su criterio ha aglutinado en dicha aula a lo mejor de la poesía nacional e internacional y la ha convertido en un foro imprescindible para todo amante de la poesía. Marzal y Gallego son ya un referente poético, no sólo en Valencia, sino a nivel nacional, su magisterio, destilado a través de talleres y seminarios es sin duda una oportunidad privilegiada de aprender directamente de los maestros.

El aula de poesía de la Universidad de Valencia, responsabilidad de las poetas Begoña Pozo (en valenciano) y Xelo Candel (en castellano) también es un paso poético de referencia. Su agenda de actividades es granada e incluye las visitas de poetas destacados procedentes desde cualquier punto de la geografía mundial.

Con referencia a las asociaciones poéticas valencianas, aunque algunas abran sus brazos también a otras disciplinas o tengan sede también en otras ciudades, citaré las siguientes:

Amigos de la Poesía de Valencia, Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, Concilyarte, Asociación de Escritores Tertulia la Buhardilla, Torrent de Paraules, Asociación Poética Caudal, Unión Nacional de Escritores en Español, Poetas Unidos, Poesía del Mediterráneo, Amigos de la Poesía de Castellón, Mistium.

En cuanto a grupos:

A-rrimando, Akelarre, Argila de l’aire, La Platea, Acorde mayor, Azaharanía, Verba manent, Poetas sin sofá, Enclavedeblog.com, Aula de Poesía del Ateneo Mercantil, El Limonero de Homero, Laboratorio de Valores, Poetiks.

En cuanto a espacios por donde ha pasado y pasa la poesía valenciana:

Chez Lyon, Ca Revolta, Café Cronopio, Kat Café, Loca Bohemia, Café Malvarrosa, Rivendel, La Casona, El Volander, Dos Lunas Beach, Fundación Sgae, Palacio de Pineda, La Nau, Facultad de Filología y Traducción, Biblioteca Pública de Valencia, La Regadera, Instituto Francés, Jardín Botánico, Colegio Mayor Rector Peset, Ubik Café, Fnac.

En cuanto a festivales o encuentros:

Vociferío, Llavoretes, Intramurs, Incubarte, Con voz de mujer, Russafart, FIP, Mostra del libro anarquista, Carxofa Falaming, Flexió Vebal, La Fiesta de la Boca, Cabanyal Intim, Periféries, Poetas en la red.

 

 

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21veintiúnversos, una revista de poesía contemporánea

«En estos últimos años, coincidiendo tal vez con la sensación de cierto extravío de la conciencia humana, se percibe en el ámbito cultural un importante auge de la actividad literaria, particularmente la relacionada con la poesía. Muchos son los foros, asociaciones y editoriales que están apostando por ese camino de expresión artística y profunda con el propósito de preservar algo tan trascendente como es el intercambio entre esos mundos interiores que sobreviven aislados, y a veces hasta amordazados, por la sociedad materialista que los rodea. En esta línea, 21veintiúnversos es una revista que nace en Valencia con la voluntad de aportar su grano de arena y antologizar, de manera periódica, las voces más interesantes del panorama de la poesía contemporánea.

Dirigida por Juan Pablo Zapater y coordinada por Francisco Benedito y Víctor Segrelles, que componen el Consejo editorial junto a Xelo Candel Vila y Vicente Gallego, en cada volumen de la misma se incluirán veinte textos inéditos de otros tantos autores, y la aportación de un prestigioso pintor, encargado de realizar una obra expresamente para la portada.

La periodicidad de su edición será cuatrimestral y aparecerá impresa en offset sobre papel de alta calidad y encuadernación tradicional con hilo, cubiertas a todo color —con la reproducción de la obra realizada por el artista invitado— y un diseño del interior muy cuidado. La pretensión es que la publicación sea, también, especialmente valorada en su presentación final por todos los lectores y amantes del “libro”».

Juan Pablo Zapater

Más información:

http://www.21versos.com/

 

 

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Nacimientos y consagraciones

Siempre es una alegría celebrar nacimientos, en este caso, editoriales y poéticos. Una savia nueva empieza a ocupar su lugar y es justo reconocerlo, aunque no siempre la vocación del artista lo empuja hasta sus últimas consecuencias, sí puedo afirmar que estos nuevos valores, y otros muchos, aportan riqueza al ya de por sí rico panorama lírico valenciano:

Poemario de Francisco Benedito, La pasión de ser débil. Ediciones Contrabando.

Poemario de Pilar Verdú, Axis mundi. Diputación Provincial de Soria.

Poemario de Vicente Barberá, De amor y sombras. Páginacero Ediciones.

Poemario de Antonio Mayor, Largo lamento de breves. El Desvelo Ediciones.

Entre las publicaciones poéticas de este año, que no hacen más que consagrar trayectorias dedicadas a la poesía, destaco:

Poemario de María Teresa Espasa, En alguna parte es otoño. Hiperión.

Poemario de Marc Granell, La vida que creix. Andana editorial.

Antología de Jaime Siles, Cántico de disolución (1973-2011, Poemas escogidos) Ed. Verbum.

Antología de Blas Muñoz, De la luz al olvido (1960-2013, Antología personal) Ed. Vitruvio.

Antología de Rosa María Vilarroig, Piel hendida adentro (1984-2014) Ed. Vitruvio.

 

En cuanto a editoriales que publican poesía en la Comunidad Valenciana, son tiempos difíciles, pero hay que celebrar la consagración de Unaria Ediciones (Castellón), un sello editorial que tiene al frente a Amelia Díaz Benlliure, poeta y editora,  su auténtico baluarte y motor y quien en su corta trayectoria como editora está llevando a cabo una gran labor cultural.

Editoriales que se consagran y otras que nacen, como es el caso de Hipujo Libros, sello que cuenta al frente con el poeta y abogado Luis Hernández Rubio. Sin olvidar la hegemonía de sellos como: In-verso, Babilonia, Denes, Antinea, Aguaclara, Pre-textos o Germanía Comunicación, entre otras.

Cabe mirar al frente con esperanza, pese a la desolación de un panorama en el que han tenido que cerrar algunas editoriales y librerías.

 

 

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Cartografías de Orfeo

Pocas veces se ha dado el caso. Desde la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla e Isla Negra Editores se interesaron por la nueva poesía valenciana, algo estaremos haciendo bien por estas latitudes para despertar el interés desde tan lejos. El poeta valenciano Sergio Arlandis, quien, de no haber sido por su rol de antólogo hubiese estado incluido imprescindiblemente en dicha antología, fue el encargado de compendiar, bajo su criterio, a los doce poetas jóvenes con mayor proyección, un trabajo apasionante que abarca a los autores nacidos entre 1970 y 1987. El abanico escogido por Arlandis para cartografiar estas poéticas se divide en tres apartados: poiesis experiencial, neoformalismo indagatorio y epistemología del espacio. Un gran trabajo que merece ser destacado por su valor cultural, un libro de estudio que ya ha trascendido fronteras y, conociendo el exquisito criterio poético de Sergio Arlandis, puede trazar, sino los parámetros de una nueva forma de entender la poesía, la hegemonía de una prometedora Generación de Principios de Siglo.

Más información en este enlace:

https://acropolisdelapalabra.wordpress.com/2015/08/24/cartografias-de-orfeo-antologia-de-joven-poesia-valenciana/

 

 

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No sé si no en la herida

La antología de jóvenes poetas valencianos, No sé si no en la herida, cuya edición ha corrido a cargo del Olmo Club de Lectura de Castellnovo y la editorial Me gusta escribir, perteneciente al grupo Penguin-Ramdom House, es una compilación de 14 autores de edades comprendidas entre los 22 y 26 años; «poetas líquidos» se autodenominan ya que se adaptan a cualquier continente que pretenda circundarlos sin perder jamás su esencia.

«Primero que la poesía es la expresión de un estado de ánimo individual con capacidad para convertirse en colectivo, es lo más parecido a un grito, a un suspiro, a un gemido, a un roce o a un silencio sin serlo en realidad, y aunque en bruto simplemente parezca una acumulación de vocablos con cierto orden y bastante desconcierto, en neto es la ecuación perfecta de la soledad o la derivada de un deseo, sin embargo la poesía no es una buena inversión, no se cotiza en bolsa ni conoce a la prima de riesgo, tampoco vale para evadirla a paraísos fiscales, ya que sus dividendos no se suman a las cuentas corrientes, sino que simplemente enriquece intelectos y corazones, y sin embargo sí es perfecta para evadirnos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias, por eso la poesía no se vende bien, pues con ella no se puede especular: es lo que es y punto, y sólo tienen un precio: aquello que nos hace sentir. Así mismo, como regalo de los dioses, la poesía combina mal con la política farisea, y su libertad es tan inmensa que no se han inventado todavía barrotes que la puedan encerrar, ya que los ingenuos seres que se creen guardianes de la verdad y la moral no saben que la poesía está hecha de algo tan incorpóreo como el pensamiento y éste nace de la esencia del viento y sabe acariciar, peinar, adormecer, aliviar, y al mismo tiempo posee la inmensa capacidad de destruir, arrasar, arrancar y arrastrar todo lo que le impide el paso».

Antonio Cruzans Gonzalvo

http://infopalancia.com/presentacion-de-una-antologia-poetica/

 

 

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Poética 2.0  

«Hace apenas unos días se presentaba en una rueda de prensa la primera app audiovisual de poesía, Poética 2.0. El proyecto creado por un equipo de valencianos, presenta en esta primera entrega una antología que muestra la poesía valenciana desde Ausiàs March hasta la actualidad: Poesia Valenciana I / D’Ausiàs March a Vicent Andrés Estellés es como han bautizado esta primera entrega. Una recopilación de poemas en valenciano interpretada por actores y actrices del cine, el teatro y la televisión como Sergio Caballero, Verónica Andrés, Josep Manel Casany, Marina Vinyals, Paco Alegre, Xavo Giménez, Cristina Soler, Paula Mariscal, Teresa Lozano o Jordi Ballester; quienes te recitan directamente, mirando a cámara, poemas que forman parte de nuestra historia. Además, las grabaciones de las locuciones se han realizado en lugares emblemáticos de la ciudad como la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset o la Casa Museo Benlliure.

Esta primera entrega de Poética 2.0 ya puede descargarse de forma gratuita en la App Store de Apple.  La selección abarca autores del llamado Siglo de Oro como Ausiàs March, Jordi de Sant Jordi o Joan Roís de Corella hasta poetas de la Renaixença como Teodor Llorente, Constantí Llombart o nombres más recientes como Carles Salvador, Vicent Andrés Estellés, Joan Fuster, Carmelina Sánchez-Cutillas y María Beneyto. Con una interface muy intuitiva, el usuario puede seleccionar el poema que quiere ver o escuchar eligiendo por texto, por autor o por intérprete. Al darle al play, se puede seguir el poema recitado con el texto que se va iluminando al mismo tiempo. Además puedes crearte una lista de tus poemas favoritos, compartir los videos e interactuar con los textos. Toda una innovación».

(Le Cool Grup)

Más información:

http://valencia.lecool.com/inspirations/poetica-2-0/

 

 

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Poesía contra la deshumanización

La Comunidad Valenciana es tierra de Francisco Brines, Carlos Sahagún, Jaime Siles, Guillermo Carnero, Jenaro Talens, Fernando Delgado, Ricardo Bellveser, Juan Pablo Zapater, Pedro J. De la Peña, Juan Ramón Barat, José Luis Falcó, Antonio Porpetta, Lluís Roda, Francisca Aguirre, Pedro José Moreno, Rafael Soler, José Saborit, pero también de Isabel Alamar, Víktor Gómez, Eddie (J. Bermúdez), Pedro Verdejo, Beatrice Borgia, Eloy Sánchez Guallart, Amelia Díaz, Miguel Romaguera, Andrea Ceballos, Javier Gm, Gloria de Frutos, Soledad Benages, Lluisa Lladó, Jesús Ge, Mar Benegas, José Antonio Mateo, Rafael Coloma, Patricia Cuenca, Marcel Mark, Arcadio López-Casanova, Mila Villanueva, Isabel Oliver, Encarna Beltrán, Rafael Correcher, Eliana Lamónica, Jorge Ortiz, Olaya Bellver, Enrique Falcón, Joan Castellano, Blanca Villanueva, Cesar Marquez, Amparo Andrés, José Ángel García, Luis Hernández Rubio, Iván Brull, Vicent Camps, Fernando Martín Polo o Mar Busquets-Mataix, una tierra que acogió también a Pedro Montealegre y abraza hoy en día a Arturo Borra, Laura Giordani, Elga Reátegui, Félix Molina, Abel Dávila, Ricardo Llopesa y muchos más poetas, de toda condición, de toda índole; todos ellos configuran el mapa poético de una comunidad autónoma que vive la poesía de una forma plural, vocacional y  muy especial.

Festivales solidarios son organizados por poetas y asociaciones literarias con el fin de recaudar alimentos no perecederos para los más necesitados. No faltan los eventos poéticos para homenajear a víctimas, sea cual sea su verdugo. Los poetas se ponen en marcha ante las injusticias, por ejemplo, para denunciar los hechos acaecidos en Ciudad Juárez.

Paco Mateu, responsable del restaurante Chez Lyon, puso en marcha “Un mar de poemas solidarios” un proyecto original al que han contribuido ciudadanos y poetas de toda alcurnia; sus versos embotellados han cruzado fronteras y culminaron en la publicación de una revista de arte y ensayo diseñada por Daniel Nebot. Mención especial merece el Movimiento de Escritores pro Derechos Humanos que promueve el Ateneo Blasco Ibáñez en la figura de Isabel Oliver. Pero es difícil que la figura y valores del poeta influyan en la conciencia colectiva de la sociedad, ya que el sistema se ocupa en incitar, por contra, al consumismo y la banalidad. El bombardeo, directa o indirectamente sobre la conducta y rutina humanas es constante, pero en la dirección equivocada. Hacer frente a esa cultura de masas que minimiza la importancia de lo esencial y maximiza las servidumbres de lo pueril e inmediato sigue siendo tarea de todos, también de los poetas.

El filósofo, político y profesor italiano Massimo Cacciari escribió en uno de sus artículos:

«Aquella idea de formación como camino a la excelencia, la paideia de los clásicos, pasa por malas horas. No sólo en España, y no sólo marginando la filosofía de los planes de estudio. Ya no se enseña ni latín ni griego y, por lo que se refiere a la literatura, sólo hay interés por la del país donde se imparte. El de masacrar las humanidades es un discurso que se ha instalado hace tiempo en Europa. La idea que sostiene este proyecto es un mito: que el pasado, pasado está; y que por tanto está muerto. Y eso no es cierto: el pasado siempre es problemático y vive en la memoria actual, forma parte del proyecto de futuro. Está vivo en la palabra, en la lengua. Pero hoy es que ni siquiera importa lo que estamos diciendo. Basta ver los debates en televisión, donde las palabras se tergiversan sin ningún pudor. Al marginar la filosofía y las humanidades, Europa se está destruyendo a sí misma. Lo que resulta paradójico es que sea Europa la única empeñada en borrar sus propias huellas. Ni Estados Unidos, ni China, ni Japón han tomado esa dirección. En cambio, Europa sí le ha dado la espalda a su legado —al humanismo, al renacimiento, al idealismo alemán— y entiende que el futuro pasa sólo por el crecimiento del PIB y por adaptarse a las exigencias del presente inmediato».

Massimo Cacciari

Artículo completo:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/19/actualidad/1447947412_812980.html

 

 

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Federación de Asociaciones

Con referencia a la jornada celebrada en el Consejo Valenciano de Cultura, mencionada al principio de este artículo, y ya para terminar, creo importante mencionar, tanto a los participantes de dicha reunión —no están todos los que son— como a la iniciativa propuesta por el poeta Ricardo Bellveser: la creación de una Federación de Asociaciones Poéticas Valencianas; algo que aplaudo y que de llevarse a cabo constituiría un hito, tanto por su carácter unionista dentro de la comunidad poética como por su valor protector del bien cultural. A continuación, el texto publicado sobre este asunto:

 

«El poeta y vicepresidente del Consejo Valenciano de Cultura (CVC), Ricardo Bellveser, ha propuesto la creación de una Federación de Asociaciones Poéticas Valencianas para “unir esfuerzos” con vistas a la promoción y la difusión de este arte “minoritario pero esencial para la salud de cualquier lengua y cultura, también en el mundo moderno”.

El CVC ha reunido este jueves en una mesa redonda a cinco poetas y animadores culturales “para dar fe del rico panorama de la creación poética valenciana, especialmente dinámico en los últimos años, tanto en valenciano como en castellano”, según ha informado la entidad en un comunicado.

Presentados por Bellveser, vicepresidente de la institución y coorganizador del acto, y la consejera Ana Noguera, han participado en la mesa redonda los jóvenes poetas Alba Fluixà y Alfons Navarret, por la parte valenciana, y Mila Villanueva, Pilar Verdú y Juan Luis Bedins, por la castellana.

Alba Fluixà ha destacado en su intervención que la “moderna eclosión de libros y revistas poéticas ha sido posible no solamente por la aparición de un gran número de creadores sino también por las nuevas tecnologías, que han abaratado la edición, y de nuevas formas de difusión, como giras de recitales o veladas poéticas en locales nocturnos y festivales”, entre otras actividades.

Alfons Navarret ha intervenido, además de como poeta, como autor de la antología de poesía en valenciano ‘Tibar l’Arc’, “desde el conocimiento” que su trabajo le ha dado de las nuevas tendencias poéticas valencianas, de signos muy diversos que, en conjunto, forman lo que ha calificado de “nuevo eclecticismo”.

Por su parte, Mila Villanueva (Concilyarte) se ha referido a la “gran multitud” de iniciativas surgidas sobre todo en o alrededor de la ciudad de Valencia, como festivales y también grupos poéticos y asociaciones, como la que preside. Pilar Verdú ha hablado de la experiencia de Polimnia 222, el taller de poesía de la Universidad Politécnica de Valencia creado en 2002 por Elena Escribano.

Finalmente, Juan Luis Bedins ha hablado en nombre de la asociación valenciana CLAVE (Asociación de escritores y críticos en lengua castellana) y ha repasado la historia y la evolución de las asociaciones valencianas de escritores aparecidas en los últimos treinta años».

Valencia, Europa Press (El Día.es).

 

Conclusión

No me erijo en representación de nadie, hablo por mí. Los aciertos y errores de este artículo corren por mi cuenta. Entre los aciertos, yo mismo puedo reconocer la imparcialidad y el testimonio fidedigno de reconocer el trabajo de asociaciones, personas y grupos que intencionadamente o no, jamás son nombrad@s en crónicas de este tipo. Entre los errores, sin duda debe haber más de un olvido. Esto forma parte del mundillo literario, aunque, en este caso, no haya premeditación y alevosía.

Sin duda, la poesía goza de buena salud en Valencia, ¿podría ser mejor su situación? Desde luego. El 85% de las actividades que se realizan no cuentan con apoyo institucional. Aunque, reconociendo la evidencia y haciendo autocrítica, todo el abanico poético que Valencia ofrece padece un desencuentro entre quienes lo componen: Los poetas contra los poetas, que dijo y dice el vate David Trashumante. No hay un fin común, ni siquiera existe una poética hegemónica y quizá su propia heterogeneidad es uno de los factores que influyen en esa dispersión. En cualquier caso, es hora de que alguien intervenga y una las piezas de este puzle. Para dar voz a los artistas nunca son suficientes los medios, no hasta que la poesía/cultura sea considerada como lo que es, un patrimonio universal de un valor incalculable del que todos están orgullosos a posteriori, pero que necesita del apoyo y cuidado “de todos” para su buena orientación y desarrollo desde su nacimiento. Quienes creemos que las Artes y las Humanidades son los posibles elementos restañadores de la cultura de masas, del aborregamiento inducido, no vemos en la poesía un instrumento estético, sino un baluarte que aglutina toda la filosofía, todo el pensamiento, toda la sensibilidad antropológica, ontológica, lógica e ilógica que somos, por eso creo que merece una oportunidad.

 

 

 

 

 

portada de dogos

antonio portela

Título: Dogos

Autor: Antonio Portela Lopa

Género: Poesía

Editorial: Pre-textos (en coedición con la Junta de Extremadura)

Año de publicación: 2011

Número de páginas: 59

Un jurado compuesto por: José Miguel Santiago Castelo, Ada Salas, Álvaro Valverde, Antonio Sáez Delgado, José Antonio Zambrano, Carlos Marzal y Manuel Borrás, decidió en el año 2010 premiar este trabajo de Portela, un aljaraqueño de mundo, que veía así premiado su segundo trabajo como poeta.

Antonio Portela Lopa nació en Huelva, en el año 1978, por lo tanto pertenece a esa generación literaria tan interesa que empezó a eclosionar a principios del año 2000. Antonio se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca, su congénita cultura audiovisual lo llevó a terminar en la Universidad de Venecia su doctorado sobre “Los mitos del Cine en la Literatura”. En el año 2002 publicó su ópera prima poética ¿Estás seguro de que no nos siguen? (DVD ediciones) con la que ganó el premio “Andalucía joven”.

Portela comenzó, con tan sólo 24 años, una carrera literaria que podría ser tachada de precoz, pero nada más lejos de la realidad, no sólo fue premiada por la crítica, sino que su siguiente obra está separada en el tiempo por nueve años de silencio poético, lo que demuestra que no estamos ante un autor muy prolífico o de comienzo y desaparición.

El poemario “Dogos” debía titularse “Diamantinos Dogos” pero por causas del destino su título terminó siendo cercenado, si a alguien le suena de algo ese título no es casualidad, está extraído de una canción de David Bowie, el archiconocido “Duque” del pop. Por si fuera poco, Bowie no es sólo responsable de la inspiración del título, sino de la escenografía de todo el poemario, ya que Portela confiesa al final de sus versos haberse inspirado íntegramente en las canciones del genio de Brixton, motivo por el cual, además de la similitud de los títulos de los poemas con los de sus canciones, hay alusiones constantes al gramático y dramático universo del rockero británico.

El poemario se presenta sin bloques que lo estructuren, es una letanía de poemas consecutivos, algunos con dedicatoria, que suman la cantidad de 31.

El primer poema se titula “Diamantinos Dogos” quizá en memoria a ese título frustrado, y para mí representa en cuerpo y alma la esencia de este libro, primero por su ritmo entrecortado de imágenes esclarecedoras, segundo por la métrica endecasílaba pura, utilizada como demostración del dominio del canon que no se volverá a repetir jamás en las siguientes páginas, ya que los versos de Portela fluyen en la anarquía y libertad del verso libre: Se oyen ladridos por las arboledas. / Vienen de antiguo. Dicen que barruntan / indefensas fracciones de universo, / bajo pretil o trampa de intemperie, / bálsamo insomne, fiestas, soledades / y cuerpos.

El poema “Odisea espacial” comienza con un verso de Gonzalo Rojas que dice así: “Estoy aquí de paso a las Estrellas”. Haciendo alusión a protagonistas de la mitología clásica, Antonio narra en primera persona el fluctuar de sí mismo como una entidad cósmica suspendida en la distancia y rodeada por maravillas que le provocan no sentir nostalgia por su verdadera patria, la Tierra.

En el poema “Cinco años” (dedicado a Ignacio Elguero) el poeta consigue alcanzar cotas de moderno lirismo, un lirismo yo diría con tintes clásicos, una mezcla inusual, y más teniendo en cuenta lo arriesgado de emplear un léxico tan mundano como culto, teniendo en cuenta la narración en primera persona del yo lírico integrado en un decorado de urbanas babilonias.

En “Ceniza” la filosofía, la metafísica inunda los versos empapados en la sinceridad de alguien que reflexionando acerca de la trascendencia de su existir baraja la posibilidad de entregarse a la desobediencia de la consciencia y formar parte del grano más minúsculo del universo: incumplir / las exigencias de la eternidad, / y ser un ávido animal de amor / desatendiendo en su consciencia y sea / agua en el agua, aire / en el aire, ceniza en las cenizas.

En el poema nostálgico “Mirad a mis amigos” sorprende la adecuación de la semántica al sentimiento, desdeñando la litúrgica retórica a favor de una sencillez que traspasa y nos brinda unos esplendorosos versos finales cargados de sinceridad y lucidez: Mirad a mis amigos. / Ellos son el verano. Son la vida.

En general los poemas contenidos en “Dogos” contienen tanta valentía como descaro, en sus versos, la casta lírica abdica a favor de un posmodernismo capitulado que puede no convencer al lector más exigente, pero sin duda, ofrece una nueva textura para los sentidos y de alguna manera reta a los aventureros que buscan la sorpresa en sus diferentes formatos. Portela ve reflejado en Bowie ese ideal de superdotado intelectual que trata de innovar merced a su ambición y su inquietud, y recoge los frutos de una u otra dependiendo del voluble estado de deflagración de su alma.

Portela es un interesante valor literario que estoy seguro encontrará su camino de rotundidad con el paso del tiempo, sus versos anuncian una asunción paulatina de experiencia y creacionismo que sorprende, cuando menos, por su malabar apuesta.

Antonio ha publicado también, pero en prosa, el libro titulado Ciudadano romano escrito durante su estancia en Roma en los años 2004 y 2005 como becario en la Academia de España.